26/03/2020
La escuela institucionalista en economía representa una corriente de pensamiento que se distancia de las visiones puramente mecanicistas del mercado, poniendo un énfasis fundamental en el papel de las instituciones en la conformación de la vida económica. A diferencia de enfoques que asumen individuos racionales actuando en vacío, el institucionalismo considera que los hábitos, las normas, las leyes y las estructuras sociales son elementos determinantes que guían y restringen el comportamiento económico.

Este enfoque no solo analiza cómo las instituciones afectan la economía, sino también cómo la propia dinámica económica influye en la evolución de dichas instituciones. Es una perspectiva que busca comprender la complejidad de los sistemas económicos en su contexto social e histórico, reconociendo que la economía no puede separarse del entramado político y social en el que está inmersa.
- Los Orígenes del Pensamiento Institucionalista
- Características Clave del Institucionalismo Económico
- Principales Representantes de la Escuela Institucionalista
- La Nueva Economía Institucional: Una Evolución
- Debates y Críticas
- El Enfoque Evolutivo y el Futuro del Institucionalismo
- Preguntas Frecuentes sobre la Escuela Institucionalista
Los Orígenes del Pensamiento Institucionalista
Aunque el pensamiento económico institucionalista se formalizó principalmente en Estados Unidos a finales del siglo XIX y principios del XX, sus raíces pueden rastrearse a pensadores anteriores. David Hume, por ejemplo, ya incorporaba la noción de la ética de los negocios, entendiendo la ética como reglas de comportamiento sujetas a sanciones morales, mientras que la economía lidiaba con reglas similares pero sometidas a sanciones económicas (ganancia o pérdida). La jurisprudencia, por su parte, manejaba reglas con sanciones organizadas por la violencia. Hume, de alguna manera, ya exploraba la eficiencia relativa de estos distintos tipos de sanciones en la regulación del comportamiento.
Sin embargo, fue en Estados Unidos donde el institucionalismo echó raíces como una escuela distinta. Los primeros institucionalistas americanos destacaron la importancia de los hábitos de conducta y pensamiento de los grupos humanos. Trataron de analizar el complejo de instituciones sociales, recibiendo influencias significativas del marxismo, los historicistas alemanes, la psicología y, de manera crucial, el evolucionismo darwinista. Esta mezcla de influencias les permitió ver la economía no como un sistema estático en equilibrio, sino como un proceso en constante cambio y evolución.
Características Clave del Institucionalismo Económico
La economía institucional se caracteriza por varios puntos distintivos que la diferencian de la economía neoclásica u ortodoxa:
- Enfoque en el Aprendizaje, Racionalidad Limitada y Evolución: A diferencia de asumir preferencias estables, racionalidad perfecta y equilibrio, el institucionalismo se centra en cómo los agentes económicos aprenden, operan bajo racionalidad limitada (no pueden procesar toda la información ni prever todas las consecuencias) y cómo el sistema económico está en constante cambio y evolución.
- Papel de los Hábitos, Normas e Instituciones: Se subraya el rol fundamental de los hábitos (comportamientos repetidos por individuos), las normas (expectativas compartidas sobre el comportamiento) y las instituciones (reglas del juego, formales e informales) en la orientación del comportamiento humano. Aunque no descartan cierta racionalidad individual, esta se ve restringida por el ambiente social y económico.
- La Transacción como Unidad de Análisis: Según John R. Commons, una de las figuras centrales, la unidad más pequeña de análisis para los economistas institucionales no es el individuo aislado, sino la transacción. Las transacciones representan la enajenación y adquisición de derechos de propiedad y libertad entre individuos, derechos que son creados y definidos por la sociedad y sus instituciones. Estudiar el comportamiento económico implica analizar el comportamiento de los individuos que participan en estas transacciones.
- Relación entre Derecho y Economía: La conexión entre el sistema legal y la economía es un tema central, como lo destacó la obra de Commons sobre las fundaciones legales del capitalismo. Las leyes son instituciones formales que definen derechos y obligaciones, afectando directamente las transacciones y el comportamiento económico.
- Influencia de la Psicología y la Ciencia Cognitiva: El institucionalismo se basa en lo que se sabe sobre la psicología y la ciencia cognitiva para entender el comportamiento humano, en lugar de depender únicamente de supuestos lógicos o abstractos de comportamiento económico. Esto lo conecta con desarrollos posteriores como la economía conductual.
- Rechazo a la Reducción Institucional: Se rechaza la idea de que la influencia de las instituciones pueda reducirse simplemente a ser una expresión de gustos, preferencias o tecnologías subyacentes. Las instituciones tienen una existencia y una influencia propia que debe ser analizada.
- Endogeneización de las Instituciones: Un aspecto crucial, especialmente en desarrollos posteriores, es la capacidad de endogenizar las instituciones y el cambio institucional. Esto significa que las instituciones no son vistas como algo externo dado, sino como algo que surge y evoluciona dentro del propio sistema económico y social, a menudo como resultado de los incentivos que ellas mismas crean. Esta endogeneización permite abordar problemas de largo plazo y dinámicas evolutivas que la economía neoclásica a menudo excluía.
Principales Representantes de la Escuela Institucionalista
La escuela institucionalista ha contado con figuras influyentes cuyas ideas siguen siendo relevantes:
Thorstein Veblen (1857-1929)
Considerado a menudo el fundador del institucionalismo americano. En su obra "La teoría de la clase ociosa" (1899), Veblen analizó el fenómeno del "consumo ostensible o notorio", donde la adquisición y exhibición de riquezas no busca satisfacer necesidades básicas, sino demostrar estatus y éxito. Este comportamiento, junto con el "ocio conspicuo", contradecía la visión neoclásica de un capitalismo eficiente basado en la producción para la utilidad. En "La teoría de la empresa de negocios" (1904), Veblen distinguió entre la motivación de la producción industrial (para el uso de las personas) y la motivación de la empresa de negocios (para el lucro). Argumentó que la búsqueda de ganancias a menudo obstaculiza la producción eficiente y el avance tecnológico, llevando a prácticas como la protección de inversiones existentes a través de crédito excesivo, lo que puede derivar en depresiones.
John Rogers Commons (1862-1945)
Commons percibía la economía como una red de relaciones entre personas con intereses a menudo en conflicto (monopolios, empresas, trabajadores). Sin embargo, también veía un interés mutuo en la resolución de estas disputas para el funcionamiento del sistema. Para Commons, el gobierno debía actuar como mediador en estos conflictos. Su análisis se centró en las transacciones como la unidad fundamental y destacó la importancia de las bases legales e institucionales del capitalismo, como se ve en su obra "Institutional Economics" (1934).

Clarence Ayres (1891-1972)
Ayres desarrolló una dicotomía entre "tecnología" e "instituciones". Para él, la tecnología representaba la fuerza progresista y la inventiva, siempre un paso adelante. Las instituciones, en cambio, estaban asociadas a sentimientos y supersticiones, jugando un papel restrictivo. Consideraba que las instituciones frenaban el desarrollo tecnológico. Su enfoque ha sido descrito a veces como más "tecno-conductista" que puramente institucionalista, con una fuerte influencia hegeliana.
Adolf Berle (1895-1971)
Berle fue pionero en combinar el análisis jurídico y económico, especialmente en su estudio de las grandes corporaciones. En "The Modern Corporation and Private Property" (1932), coescrito con Gardiner C. Means, detalló la creciente separación entre la propiedad (accionistas) y el control (administradores) en las grandes empresas. Argumentó que esta separación requería que los administradores fueran legalmente responsables y rindieran cuentas, proponiendo medidas como derechos de los accionistas para elegir y despedir directores, juntas periódicas y normas contables. Berle también planteó la cuestión de la justificación social de la riqueza de los accionistas, sugiriendo que su posición solo se justifica socialmente si la riqueza se distribuye ampliamente.
John Kenneth Galbraith (1908-2006)
Galbraith es conocido por su crítica a la idea de mercados competitivos en una era de grandes corporaciones. Argumentó que las grandes empresas no son precio-aceptantes, sino que establecen sus propias condiciones y utilizan recursos como la publicidad para manipular la demanda (el "efecto dependencia"). En "La sociedad opulenta" (1958), señaló que la riqueza privada coexiste con la pobreza pública, resultado de que las preferencias individuales se alinean con las de las grandes empresas, llevando a metas económicas irracionales. En "El Nuevo Estado Industrial", describió la "tecnoestructura", una burocracia de expertos dentro de las grandes empresas que busca sus propios intereses (estabilidad, crecimiento) más allá del lucro, y que ejerce poder sobre el mercado y el gobierno. Abogó por un "nuevo socialismo" con nacionalizaciones y controles para reducir la desigualdad y servir al interés público.
La Nueva Economía Institucional: Una Evolución
A finales del siglo XX, surgió la llamada Nueva Economía Institucional (NEI), un proyecto que buscaba integrar las ideas del institucionalismo con los avances de la teoría económica "tradicional" y otras disciplinas, como la teoría de organizaciones, la teoría de la información y la teoría de los derechos de propiedad. Obras como el "Handbook of New Institutional Economics" (2025) o "Advanced Introduction to New Institutional Economics" (2022) de Claude Ménard y Mary M. Shirley son ejemplos de esta corriente.
La NEI se centró, en gran medida, en explicar la existencia y forma de las instituciones a partir de la interacción de individuos dados, a menudo utilizando conceptos como los costes de transacción. La idea era que las instituciones surgen y persisten porque reducen estos costes, facilitando las interacciones económicas. Este enfoque ha generado importantes análisis sobre temas como los derechos de propiedad o la estructura de las empresas.

Debates y Críticas
El institucionalismo, tanto en su forma "antigua" como "nueva", no ha estado exento de críticas.
Una crítica fundamental a la escuela institucionalista en general es que el concepto de "institución" es tan amplio y central para todas las ciencias sociales que su uso como término exclusivo de una escuela particular puede llevar a confusión y a que el término acabe significando "cualquier cosa", perdiendo así poder explicativo. Algunos críticos argumentan que los primeros institucionalistas como Veblen o Ayres estaban más preocupados por la evolución de la tecnología y las fuerzas productivas, y que las instituciones tenían un papel secundario, a menudo visto como restrictivo, lo que les lleva a calificarlos de "anti-institucionalistas" más que institucionalistas puros.
Respecto a la Nueva Economía Institucional, una crítica significativa, señalada por autores como Alexander Field y Geoffrey Hodgson, se dirige a su intento de explicar el origen y la existencia de las instituciones partiendo de un supuesto estado inicial de individuos "dados" y libres de instituciones. Se argumenta que cualquier "experimento mental" sobre un estado de naturaleza sin instituciones ya presupone un marco social, reglas o normas. Por ejemplo, la teoría de juegos, a menudo utilizada en la NEI, requiere reglas preexistentes para que el juego sea posible. Incluso el mercado, el punto de partida en análisis de costes de transacción como el de Oliver Williamson, es en sí mismo una institución compleja que involucra normas, costumbres y redes de información. No existe un inicio "libre de instituciones".
Esta crítica lleva a un problema de "regreso infinito": si las instituciones se explican por individuos, pero los individuos (sus preferencias, hábitos, marcos cognitivos) son formados por las instituciones, ¿dónde empieza la explicación? La comunicación misma, necesaria para la interacción económica, requiere un lenguaje y conceptos compartidos, lo que implica un proceso de enculturación a través de instituciones. La percepción de la información depende de hábitos de pensamiento adquiridos institucionalmente, como señaló Veblen.
La idea de que la explicación deba partir únicamente de individuos "dados" es, según esta crítica, inviable. Los individuos están intrínsecamente incrustados en una cultura institucional. Por lo tanto, no se puede dar primacía explicativa ni exclusivamente al individuo ni exclusivamente a la institución. La realidad es un proceso de influencia mutua y co-evolución.

El Enfoque Evolutivo y el Futuro del Institucionalismo
Reconociendo las limitaciones de intentar explicar las instituciones desde un estado "libre de instituciones", desarrollos recientes en el institucionalismo, a menudo influenciados por el trabajo de Commons y Veblen y con un fuerte componente darwinista, se mueven hacia un enfoque más evolutivo. Este enfoque no busca un punto de partida originario, sino que se centra en los procesos de cambio y desarrollo de las instituciones a lo largo del tiempo, a menudo a partir de instituciones preexistentes.
Autores como Geoffrey Hodgson representan esta línea, que enfatiza la naturaleza continua y auto-propagada del cambio institucional. Se abandona la idea de explicaciones basadas en "estática comparada" (comparar un estado A con un estado B) en favor de una teoría del proceso. La pregunta ya no es "¿qué vino primero, el individuo o la institución?", sino "¿qué procesos explican el desarrollo de ambos?".
Este giro hacia un enfoque más dinámico y evolutivo, que reconoce la interdependencia entre individuos e instituciones y la naturaleza abierta del cambio, muestra la vitalidad y la capacidad de adaptación del pensamiento institucionalista.
Preguntas Frecuentes sobre la Escuela Institucionalista
A continuación, abordamos algunas preguntas comunes:
- ¿Cuál es el enfoque principal del institucionalismo económico?
Se centra en el papel de las instituciones (reglas, normas, hábitos, organizaciones) en la configuración del comportamiento económico y la evolución de la economía, en contraste con los enfoques que solo consideran la racionalidad individual en mercados abstractos. - ¿Cómo se diferencia del pensamiento económico neoclásico?
Mientras que la economía neoclásica asume individuos racionales, preferencias estables y mercados eficientes en equilibrio, el institucionalismo pone énfasis en la racionalidad limitada, los hábitos, las normas, las instituciones como fuerzas que moldean el comportamiento, y ve la economía como un proceso en constante evolución, a menudo lejos del equilibrio ideal. - ¿Quiénes son algunos de los representantes más importantes?
Figuras clave incluyen a Thorstein Veblen, John R. Commons, Clarence Ayres, Adolf Berle y John Kenneth Galbraith. - ¿Qué es la Nueva Economía Institucional?
Es un desarrollo posterior que intenta integrar las ideas institucionalistas con herramientas y conceptos de la economía neoclásica y otras disciplinas, a menudo usando conceptos como los costes de transacción para explicar el surgimiento de las instituciones. - ¿Por qué son importantes las instituciones en economía según esta escuela?
Las instituciones son cruciales porque proporcionan el marco dentro del cual ocurren las interacciones económicas. Definen los derechos de propiedad, reducen la incertidumbre, moldean las expectativas y los hábitos, y afectan la distribución del poder y los resultados económicos.
En conclusión, la escuela institucionalista ofrece una perspectiva rica y necesaria para comprender la economía no como un sistema aislado de leyes universales, sino como un fenómeno incrustado en un contexto social, legal e histórico. Al destacar el papel de las instituciones, los hábitos y la evolución, proporciona herramientas valiosas para analizar la complejidad del cambio económico y los desafíos contemporáneos.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a La Escuela Institucionalista en Economía puedes visitar la categoría Economía.
