09/03/2019
La economía conductual emerge como un campo relativamente nuevo dentro de la economía principal, centrándose fundamentalmente en las diferencias que el comportamiento humano muestra con respecto del modelo tradicional del homo economicus o del hombre puramente racional. Este enfoque reconoce que las decisiones humanas a menudo se desvían de un cálculo estrictamente lógico, presentando estas divergencias como comportamientos “no estándar” o reflexiones de “sesgo”. Lejos de asumir una racionalidad perfecta, la investigación conductual explora cómo las preferencias sociales, las heurísticas (reglas generales) y las normas influyen en la toma de decisiones, construyendo modelos de conducta más cercanos a la realidad.

Los hallazgos en este campo provienen principalmente de experimentos, tanto de campo como de laboratorio, y se nutren de descubrimientos de disciplinas afines como la psicología, la neurociencia y las ciencias cognitivas. Esta interdisciplinariedad permite mejorar la comprensión y la precisión al explicar por qué las personas se comportan como lo hacen en contextos económicos, ya sea en mercados, al tomar decisiones sobre bienes públicos o al gestionar sus finanzas personales.
- Conceptos Clave y Divergencias con la Economía Neoclásica
- Metodología: El Papel Crucial de los Experimentos
- Ontología y Epistemología: La Visión del Ser Humano y el Conocimiento
- Ideología, Objetivos Políticos y el Concepto de Nudging
- Debates Actuales y Desafíos
- Historia y Figuras Clave
- Áreas de Investigación y Delimitaciones
- Distinción con la Corriente Dominante
- Figuras Representativas e Instituciones
- Preguntas Frecuentes sobre Economía Conductual
Conceptos Clave y Divergencias con la Economía Neoclásica
La economía conductual, en general, no parte de supuestos normativos rígidos sobre cómo debería funcionar un sistema económico. Su principal labor es analizar y revisar las teorías económicas existentes, señalando las divergencias entre el comportamiento humano observable y las predicciones del modelo neoclásico en situaciones económicas específicas. Se enfoca en el comportamiento observable de los individuos, describiéndolos como seres que operan bajo una racionalidad limitada.
Una idea fundamental para explicar esta racionalidad limitada es la teoría del proceso dual, propuesta por Daniel Kahneman. Según esta teoría, existen dos sistemas de pensamiento: un sistema intuitivo, que es rápido, sin esfuerzo y propenso a errores, y un sistema de razonamiento, que es más lento, deliberado y fiable. Dado que el sistema intuitivo a menudo se desvía de las predicciones del modelo racional, se considera que los humanos manifiestan una racionalidad limitada.
Matthew Rabin identificó tres desviaciones clave de la teoría de la utilidad esperada neoclásica, que son fundamentales en la investigación conductual:
- Preferencias no estándar: Elementos que afectan la función de utilidad pero van más allá del autointerés puramente racional.
- Preferencias sociales: La evidencia muestra que los humanos se preocupan no solo por su propio beneficio, sino también por la distribución (altruismo, reciprocidad).
- Preferencias temporales: Las personas no descuentan el futuro de manera constante, a menudo mostrando una preferencia por el presente (descuento hiperbólico), lo que afecta decisiones como el ahorro o la inversión.
- Creencias no estándar: Desviaciones en la forma en que las personas evalúan probabilidades.
- Exceso de confianza: Tendencia a sobrestimar las propias capacidades. Por ejemplo, la mayoría de los conductores creen que conducen mejor que la media, o los directivos sobreestiman sus habilidades.
- Ley de los números pequeños: Extrapolar conclusiones de muestras muy pequeñas a toda una población. Un gestor de fondos que rinde bien tres años no garantiza un rendimiento futuro similar.
- Toma de decisiones no estándar: Patrones de decisión que se desvían de la maximización racional.
- Encuadre (Framing): Las decisiones dependen no solo de los resultados esperados, sino de cómo se presenta la información. Un tratamiento médico se percibe de forma diferente si se dice que “salva a 90 de cada 100” que si “mata a 10 de cada 100”.
- Heurísticas: Uso de atajos mentales o reglas generales para decidir más rápido. La heurística de disponibilidad, por ejemplo, lleva a sobrestimar la probabilidad de eventos recientes y vívidos (como accidentes aéreos tras ser cubiertos por los medios).
La clasificación de Rabin, al usar el término “no estándar”, subraya la orientación de la economía conductual hacia la economía dominante, buscando generar mejores teorías, predicciones y recomendaciones de políticas. No hay consenso sobre cómo integrar estos hallazgos; algunos extienden la teoría neoclásica (como la teoría prospectiva de Kahneman y Tversky, que pondera las pérdidas más que las ganancias), mientras que otros se basan en modelos de comportamiento alternativos, incorporando conceptos de sociología y psicología social.
Metodología: El Papel Crucial de los Experimentos
El enfoque metodológico principal de la economía conductual reside en los experimentos. Se distingue entre experimentos de laboratorio y de campo. En ambos casos, el comportamiento medido es la base del análisis.
Vernon Smith fue pionero en los experimentos económicos estandarizados. Su objetivo era crear situaciones controladas para observar el comportamiento de los participantes, eliminando factores externos para comparar las predicciones teóricas con la conducta real. Desarrolló la Teoría del Valor Inducido, estableciendo condiciones metodológicas para resultados imparciales. Por su trabajo, recibió el Premio Nobel de Economía.
Aunque los experimentos de laboratorio dominaron inicialmente, los experimentos de campo han ganado relevancia. Además, se han incorporado mediciones neurocientíficas. El objetivo común es identificar efectos causales, utilizando diseños experimentales con grupos de control y tratamientos aleatorizados para simular una situación contrafáctica y aislar el impacto de una variable específica. Esta orientación metodológica se alinea con el ideal de las ciencias naturales.
La investigación cualitativa es menos común, aunque existe. Truman F. Bewley, por ejemplo, realizó entrevistas para entender por qué los salarios no bajan en recesiones, investigando motivos individuales en lugar de solo medir el comportamiento observable.
La generación de hipótesis varía. La orientación empírica sugiere un enfoque inductivo, dejando que los datos guíen la teoría. Sin embargo, a menudo las hipótesis se derivan deductivamente del constructo del homo economicus o sus modificaciones, y los experimentos se usan para probar estas hipótesis o explorar situaciones donde la teoría no ofrece predicciones claras.
Ontología y Epistemología: La Visión del Ser Humano y el Conocimiento
Desde una perspectiva ontológica, la economía conductual considera al individuo como la unidad central de análisis, pero a diferencia de la economía dominante, concibe el comportamiento humano de manera más compleja. Mientras que la economía neoclásica asume un homo economicus ideal y reduccionista con preferencias estables, la economía conductual reconoce que el comportamiento individual está influenciado por reglas, heurísticas, deseos, estados de ánimo, emociones y el contexto.
La causa de las desviaciones del modelo racional es objeto de debate. Algunas explicaciones son reduccionistas, centrándose en las limitaciones cognitivas del individuo (como la “escasez cognitiva”). Otras son contextuales, enfatizando la influencia de factores externos como las normas sociales en las decisiones individuales. No hay una respuesta universal sobre qué enfoque es más adecuado.
Otro debate ontológico es si las preferencias son innatas y estables (individualismo metodológico) o si son influenciadas por factores externos y, por tanto, endógenas. Esta cuestión tiene implicaciones significativas, especialmente para la economía del bienestar.
La escasez de recursos es a menudo vista como el problema económico central, y la investigación conductual se aplica para entender bajo qué condiciones las personas se comportan de manera más eficiente, como en el diseño de mercados. La incertidumbre también es un factor; se asume que las personas usan heurísticas en entornos inciertos, a diferencia de calcular racionalmente la opción óptima. Si bien la incertidumbre juega un papel, es menos central que en otras escuelas de pensamiento como la economía austriaca.

Temporalmente, la mayoría de los modelos conductuales son estáticos, prediciendo eventos en períodos agrupados. Aunque conceptos como las preferencias inconsistentes en el tiempo introducen dinamismo, los resultados no se consideran completamente abiertos o indeterminados.
Epistemológicamente, la economía conductual parte de la premisa de que el comportamiento del homo economicus no describe adecuadamente la conducta humana real. Su punto de partida es el mundo real, donde las teorías se prueban mediante experimentos. Esta orientación descriptiva se alinea con un realismo epistemológico, asumiendo que el comportamiento humano puede ser observado y descrito. Cuestiones constructivistas sobre la producción de conocimiento son menos relevantes.
El comportamiento del homo economicus sirve como punto de referencia para medir el comportamiento observable y cuantificar las desviaciones o sesgos. Para algunos investigadores, este punto de referencia neoclásico es también un ideal normativo, sugiriendo que el comportamiento “estúpido” (irracional) debería reducirse. La aspiración de cerrar la brecha entre el comportamiento real y el ideal normativo, a menudo mediante recomendaciones prescriptivas como los empujones, introduce elementos constructivistas.
Ideología, Objetivos Políticos y el Concepto de Nudging
El objetivo de la economía conductual es mejorar la comprensión del comportamiento en la toma de decisiones y utilizar este conocimiento para dar forma a fenómenos sociales como la inversión en pensiones, la sanidad o las decisiones financieras y educativas. Esto se hace a menudo con el ideal normativo de acercar el comportamiento al de la elección racional.
El comportamiento que se considera “no racional” desde la perspectiva económica ideal se busca reducir. Los empujones (o nudges) son instrumentos clave para lograr esto. Un empujón es una modificación en la “arquitectura de elección” que guía a las personas hacia decisiones que tomarían si no tuvieran racionalidad limitada (por ejemplo, por falta de autocontrol), sin restringir sus opciones. Configurar los planes de pensiones por defecto, la disposición de los alimentos en una cafetería o la forma de presentar la información son ejemplos de empujones.
Richard Thaler y Cass Sunstein popularizaron esta idea, describiéndola como una forma de paternalismo liberal. Se diferencia del paternalismo puro en que no prohíbe opciones, sino que facilita la elección preferida. Los hallazgos conductuales también se usan para evaluar la efectividad de políticas existentes mediante experimentos, como lo hace el equipo de Behavioral Insights en el Reino Unido o investigadores en economía del desarrollo. Esto implica un cambio hacia políticas basadas en situaciones concretas.
Debates Actuales y Desafíos
Un debate significativo en la economía conductual es si las preferencias son endógenas o exógenas. Estudios sugieren que las preferencias económicas no son fijas, sino que están influenciadas por interacciones sociales y económicas. Si las preferencias son endógenas, esto complica la economía del bienestar, que presupone preferencias estables y exógenas, generando debates sobre la posibilidad de hacer afirmaciones normativas.
Otra área de investigación es la reconcepción del individuo, ya que el homo economicus es rechazado como agente realista. La identidad, entendida como una preferencia por ajustarse a normas, ha sido propuesta como un factor relevante en la investigación económica.
Los sujetos de prueba en los experimentos de laboratorio también son objeto de debate. Se ha señalado que a menudo son “extraños” (occidentales, educados, industrializados, ricos y democráticos), lo que pone en duda la validez externa de los resultados. Aunque algunos argumentan que se pueden extraer conclusiones generales, otros defienden la alta validez interna y la posibilidad de combinar experimentos con otros datos para mejorar la generalización.
Las implicaciones políticas de los empujones y el paternalismo liberal son muy discutidas, especialmente fuera de la economía. La tesis es que la racionalidad limitada lleva a “fallos de comportamiento” y que el Estado o las instituciones deben “empujar” a las personas en la “dirección correcta”, ya que de lo contrario podrían ser influenciadas por actores sin responsabilidad democrática. Críticos argumentan que los empujones se basan en la elección racional como ideal normativo y pueden no ser la mejor forma de fomentar el aprendizaje o la autonomía.
Historia y Figuras Clave
Aunque la economía conductual se expandió significativamente a partir de los años 80, sus raíces se remontan a ideas tempranas. Adam Smith, conocido por la “mano invisible” del autointerés, también reconoció que las personas son a menudo demasiado confiadas, aversas a las pérdidas y prefieren beneficios a corto plazo, conceptos centrales hoy en día.
Más recientemente, Amos Tversky y Daniel Kahneman sentaron bases cruciales en los años 70 y 80, explorando la toma de decisiones bajo incertidumbre y riesgo. Identificaron sesgos consistentes, como la heurística de disponibilidad, y desarrollaron la teoría prospectiva, demostrando cómo el encuadre y la aversión a las pérdidas influyen en las elecciones, contradiciendo la teoría de la utilidad esperada.
Richard Thaler, considerado un fundador del campo, construyó sobre el trabajo de Tversky y Kahneman, con quienes colaboró. Sus investigaciones sobre los factores que guían las decisiones individuales le valieron el Premio Nobel de Economía en 2017. Las ideas de Thaler surgieron de observaciones sobre cómo el comportamiento humano se desviaba de los modelos tradicionales de forma predecible, como el ejemplo de la falacia del costo hundido (estar más dispuesto a ir a un evento si se pagaron las entradas) o la contabilidad mental (tratar el dinero de forma diferente según el contexto, como el ejemplo de ahorrar 10$ en una compra pequeña vs una grande). Thaler es especialmente conocido por popularizar el concepto del empujón.

Áreas de Investigación y Delimitaciones
La economía conductual no es una escuela de pensamiento monolítica, sino que abarca diversas áreas de investigación:
- Análisis de heurísticas (representatividad, disponibilidad).
- Descuentos y preferencias temporales.
- Altruismo, equidad, reciprocidad.
- Emociones.
- Investigación de la felicidad.
Además, se distingue por sus aplicaciones prácticas, como finanzas conductuales, macroeconomía conductual, política social y paternalismo liberal.
Ha habido intentos de clasificar contribuciones específicas. Herbert Simon propuso la Teoría de la Satisfacción, según la cual los individuos no maximizan, sino que buscan resultados “suficientemente buenos”. Otros autores, como George Akerlof, han integrado hallazgos conductuales en la macroeconomía neoclásica. Vernon Smith influyó significativamente en la economía experimental.
Aunque la corriente principal de la economía conductual busca mejorar los conceptos neoclásicos, algunos autores se distancian, criticando que solo “reparan” el modelo neoclásico al mantener supuestos de maximización. Teorías alternativas que rechazan la maximización incluyen la teoría de la satisfacción, la adaptación a niveles de aspiración, la toma de decisiones basada en casos y las heurísticas rápidas y frugales.
La neuroeconomía, con su enfoque en la investigación médica y el uso de técnicas como la resonancia magnética funcional, representa un área relacionada que analiza el comportamiento desde una perspectiva neurocientífica.
Distinción con la Corriente Dominante
La diferencia fundamental entre la economía conductual y la corriente neoclásica radica en cómo clasifican el comportamiento humano. Mientras que la neoclásica considera al homo economicus como una descripción precisa y un ideal normativo, la economía conductual lo ve principalmente como una pauta normativa, basando su descripción en el comportamiento humano observable.
A pesar de esta diferencia conceptual, la economía conductual es un campo reconocido dentro de la economía dominante. Su aceptación se debe en gran parte a la adopción de métodos experimentales, que son estándar en otras áreas empíricas de la investigación económica convencional.
Figuras Representativas e Instituciones
Entre los representantes históricos y actuales del campo se encuentran: Herbert Simon, Amos Tversky, Vernon Smith, Reinhart Selten (anteriores) y Daniel Kahneman, Colin Camerer, Matthew Rabin, David Laibson, George Loewenstein, Richard Thaler, Ernst Fehr (actuales).
Las investigaciones en economía conductual se publican en revistas especializadas como Games and Economic Behavior, Experimental Economics y Journal of Economic Behavior & Organization, así como en revistas de economía general de alto impacto.
Diversas universidades y centros de investigación a nivel mundial tienen programas e instalaciones dedicadas a la economía conductual.
Preguntas Frecuentes sobre Economía Conductual
¿Qué es la economía conductual?
Es un campo de la economía que estudia las desviaciones del comportamiento humano respecto al modelo racional del homo economicus, incorporando ideas de la psicología y otras ciencias para explicar cómo factores como los sesgos, las emociones, las heurísticas y el contexto social influyen en las decisiones económicas.
¿Quiénes son considerados los fundadores o figuras clave de la economía conductual?
Aunque tiene raíces más antiguas, figuras cruciales en su desarrollo moderno incluyen a Amos Tversky y Daniel Kahneman por su trabajo en sesgos y teoría prospectiva, y Richard Thaler por su integración de estos conceptos en la economía y la popularización de ideas como el empujón. Vernon Smith también es fundamental por su trabajo en economía experimental.
¿Qué es un “empujón” (nudge) en economía conductual?
Un “empujón” es una intervención en la forma en que se presentan las opciones para guiar a las personas hacia decisiones que son beneficiosas para ellas mismas, sin restringir sus opciones. Por ejemplo, cambiar la configuración por defecto de un plan de pensiones para que la inscripción sea automática en lugar de voluntaria.
¿Cómo se diferencia la economía conductual de la economía neoclásica?
La principal diferencia radica en su concepción del comportamiento humano. La economía neoclásica asume que los individuos son perfectamente racionales y maximizadores de utilidad (homo economicus). La economía conductual, en cambio, observa que los humanos tienen racionalidad limitada, cometen sesgos predecibles y usan heurísticas, y busca describir y explicar este comportamiento real.
| Característica | Economía Neoclásica | Economía Conductual |
|---|---|---|
| Modelo de Agente | Homo Economicus (perfectamente racional, autointeresado, maximizador) | Racionalidad Limitada (influenciado por sesgos, emociones, contexto, heurísticas) |
| Supuestos sobre Preferencias | Estables, exógenas, consistentes en el tiempo | Pueden ser no estándar (sociales, inconsistentes en el tiempo), potencialmente endógenas |
| Toma de Decisiones | Cálculo racional, maximización de utilidad esperada | Uso de heurísticas, influenciada por encuadre (framing), sesgos cognitivos |
| Metodología Principal | Modelado matemático, análisis teórico | Experimentos (laboratorio y campo), observación del comportamiento real |
| Enfoque Principal | Predicción basada en modelos racionales | Explicación y predicción del comportamiento humano real, identificación de desviaciones |
| Ideal Normativo | Comportamiento del Homo Economicus | A menudo el comportamiento del Homo Economicus, buscando guiar hacia él (ej. empujón) |
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