¿Quién es el representante de la escuela alemana?

La Escuela Histórica Alemana y Mises

03/08/2023

En el vasto panorama del pensamiento económico, pocas corrientes generaron tanto debate y controversia como la Escuela Histórica Alemana. Surgida en el siglo XIX, esta escuela representó un desafío directo a las ideas económicas clásicas que defendían leyes universales y abstractas. En su lugar, propusieron un enfoque radicalmente diferente, centrado en el estudio histórico y contextual de los fenómenos económicos, considerando que la economía de una nación no podía entenderse al margen de su historia, cultura y marco institucional.

¿Qué propone la escuela histórica alemana?
Se le conoce como la Escuela Histórica Alemana y se le denomina también como “ histo- ricismo alemán”. Esta escuela negaba la pretendida validez de las “leyes naturales” postuladas por la economía política sobre el intercambio y el mercado, la distribución, el salario, la acumulación, la tasa de ganancia, etcétera.

La Escuela Histórica Alemana sostenía que no existían leyes económicas universales e inmutables aplicables a todas las sociedades en todo momento. Creían que los principios económicos eran relativos y dependían del contexto histórico específico. Por lo tanto, el método adecuado para el estudio de la economía no era la deducción abstracta, sino la investigación empírica e histórica detallada. Abogaban por el estudio exhaustivo de la evolución económica de las naciones, utilizando la historia para comprender el presente y guiar la política económica. Este enfoque los llevó a menudo a favorecer la intervención estatal en la economía, viéndola como una herramienta necesaria para el desarrollo nacional, en contraste con el liberalismo clásico que promovía el laissez-faire.

Durante mucho tiempo, especialmente desde finales del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial, Alemania se convirtió en un centro neurálgico para los estudios avanzados en economía, atrayendo a académicos de todo el mundo. Los líderes de la Escuela Histórica Alemana gozaban de un inmenso prestigio y erudición. Entre sus figuras más destacadas se encontraban Wilhelm Roscher, considerado uno de los fundadores, junto con Bruno Hildebrand y Karl Knies. Posteriormente, Gustav Schmoller emergió como una figura central y líder de la llamada 'generación joven' o 'nueva' Escuela Histórica.

Schmoller, en particular, protagonizó una famosa polémica, conocida como la Methodenstreit (controversia sobre el método), con Carl Menger, el fundador de la Escuela Austriaca de Economía. Mientras Menger defendía el individualismo metodológico y la búsqueda de leyes económicas universales basadas en la acción individual, Schmoller y la Escuela Histórica atacaban este enfoque, calificándolo de abstracto y ahistórico. Ellos insistían en que la economía debía estudiarse como parte integral de la historia social y política, no como una ciencia separada con leyes deductivas.

La influencia de la Escuela Histórica Alemana fue considerable en su época, no solo en Alemania sino también en otros países, como Estados Unidos, donde sus ideas impactaron la enseñanza y la teoría económica. Sin embargo, sus doctrinas ya no gozan de la misma prominencia hoy en día. A pesar de su declive en la corriente principal de la economía, sus ideas y, sobre todo, las críticas que suscitaron, siguen siendo relevantes para comprender ciertos debates económicos y políticos.

Uno de los críticos más acérrimos y persistentes de la Escuela Histórica Alemana fue Ludwig von Mises, figura cumbre de la Escuela Austriaca. Mises dedicó una parte significativa de su obra, incluida su magnum opus “Acción Humana”, a refutar las doctrinas de la Escuela Histórica. Para Mises, el problema con la Escuela Histórica no era solo metodológico o teórico; iba mucho más allá, teniendo profundas y peligrosas implicaciones políticas y sociales. Mises creía firmemente que las ideas de la Escuela Histórica Alemana habían allanado el camino, directa o indirectamente, hacia ideologías destructivas como el nacionalsocialismo.

¿Por qué Mises sostenía una conexión tan dramática entre una escuela de pensamiento económico y el surgimiento del nazismo? Su argumento principal se centraba en la defensa que la Escuela Histórica hacía de ciertas políticas económicas que, según Mises, conducían inevitablemente al conflicto internacional. Mises argumentaba que la Escuela Histórica, al rechazar las leyes universales del libre mercado y al favorecer la intervención estatal y el proteccionismo en aras del desarrollo nacional, promovía la idea de la autarquía, es decir, la autosuficiencia económica de la nación.

La búsqueda de la autarquía, según Mises, llevaba a un país a intentar asegurar dentro de sus propias fronteras los recursos necesarios para su supervivencia y desarrollo, sin depender del comercio internacional. Sin embargo, ninguna nación posee todos los recursos necesarios. Este intento de independencia económica forzada generaba dos consecuencias peligrosas: por un lado, el imperialismo, la necesidad de conquistar territorios para obtener acceso a materias primas y mercados; por otro, las luchas y conflictos con las naciones vecinas por el control de recursos considerados vitales.

Mises ilustra este punto citando a los nacionalistas alemanes influenciados por la Escuela Histórica a finales del siglo XIX y principios del XX. Estos pensadores argumentaban que Alemania, al depender de la importación de alimentos y materias primas, se encontraba en una posición vulnerable. Si otras naciones adoptaban políticas proteccionistas y cerraban sus mercados a las exportaciones alemanas, ¿cómo podría Alemania pagar sus importaciones vitales? La solución que proponían, según Mises, no era el libre comercio, sino la expansión territorial, la conquista de más “espacio vital” o Lebensraum.

¿Qué fue la nueva escuela histórica alemana?
Escuela Nueva:Una característica predominante de la nueva histórica es la fusión de la Economía Política con la Ética, con la ciencia de la moral y la ético-psicológicas. Escuela vieja: es una corriente doctrinal de Alemania que cuyo espíritu originariamente en forma de costumbres y tradiciones.

Adolf Wagner, otro miembro prominente de la Escuela Histórica Alemana, fue, según Mises, uno de los principales defensores de la guerra y el imperialismo por estas razones económicas. Mises describe a Wagner y sus seguidores como malos economistas, pero no tan ingenuos como para no ver que el proteccionismo por sí solo no resolvería los problemas de dependencia. El remedio definitivo que vislumbraban era la guerra y la conquista. La protección de la agricultura alemana, por ejemplo, se veía como una medida a corto plazo para reducir la dependencia de alimentos extranjeros en preparación para un conflicto inevitable.

Aunque a menudo cautelosos en sus escritos públicos, las ideas expansionistas y militaristas de algunos miembros de la escuela se filtraban. Mises cita a Schmoller, quien en un libro de 1900 expresó el deseo de que en el sur de Brasil se estableciera un “país alemán” de millones de personas, y la necesidad de una marina fuerte para salvaguardar las comunicaciones y permitir una “vigorosa interferencia en estos países”. Este tipo de declaraciones, para Mises, revelaban las verdaderas implicaciones geopolíticas y militares de la filosofía económica de la escuela.

Mises sostiene que las ideas fundamentales que culminaron en el nazismo, particularmente la búsqueda de la hegemonía mundial alemana y la conquista como medio para lograrla, fueron desarrolladas por pensadores como los panalemanes y los socialistas de cátedra (un término peyorativo para los miembros de la Escuela Histórica Alemana) en las últimas décadas del siglo XIX. Según Mises, el sistema de ideas estaba completo mucho antes de la Primera Guerra Mundial; los nazis simplemente lo adaptaron a la coyuntura política de los años treinta y cuarenta, pero el objetivo final y los medios no habían cambiado.

Desde la perspectiva de Mises, la Escuela Histórica Alemana, al rechazar la teoría económica universal y promover un enfoque nacionalista y estatista, proporcionó el marco intelectual para justificar políticas proteccionistas y autárquicas que, lógicamente, conducían a la agresión internacional cuando la nación no podía asegurar sus recursos vitales por medios pacíficos. La negación de los beneficios del libre comercio y la cooperación internacional, inherente a su enfoque nacionalista, sembró las semillas del conflicto.

La crítica de Mises a la Escuela Histórica Alemana y su vínculo con el origen de las guerras mundiales y el nazismo puede parecer extrema, pero subraya la profunda convicción de Mises sobre la importancia de las ideas económicas correctas para la paz y la prosperidad. Para Mises, el libre mercado y la cooperación internacional basada en la división del trabajo son fuerzas que unen a las naciones, mientras que el proteccionismo, la autarquía y el nacionalismo económico son fuerzas que las dividen y las empujan hacia el conflicto.

Aunque la Escuela Histórica Alemana en su forma original ha desaparecido, la relevancia contemporánea del argumento de Mises perdura. Hoy en día, en un mundo donde resurgen discursos que abogan por el proteccionismo, la política industrial dirigida por el estado y la seguridad nacional a través de la autosuficiencia en recursos clave, las advertencias de Mises resuenan con fuerza. La idea de que una nación debe asegurar sus recursos vitales por medios propios, posiblemente a expensas de la cooperación internacional, sigue siendo una justificación para políticas que pueden aumentar las tensiones globales.

En cuanto a la “nueva escuela histórica alemana”, el texto proporcionado no ofrece detalles específicos sobre sus propuestas o representantes más allá de mencionarla como una generación posterior dentro de la misma corriente general, liderada por figuras como Gustav Schmoller. La crítica de Mises se dirige principalmente a las ideas fundamentales que él consideraba que persistieron a lo largo de las diferentes generaciones de la escuela y que culminaron en las peligrosas políticas económicas y geopolíticas que observó en la Alemania de su tiempo.

En resumen, la Escuela Histórica Alemana propuso un enfoque histórico y contextual de la economía, rechazando las leyes universales y favoreciendo la intervención estatal y el proteccionismo nacional. Figuras como Roscher, Hildebrand, Knies, Schmoller y Wagner fueron sus principales exponentes. Ludwig von Mises la criticó duramente, argumentando que sus ideas, especialmente la búsqueda de la autarquía y el rechazo del libre comercio, sentaron las bases intelectuales para el imperialismo, la guerra y, en última instancia, el surgimiento del nazismo al justificar la necesidad de expansión territorial para asegurar los recursos vitales de la nación. Esta conexión histórica, defendida por Mises, sigue siendo un recordatorio pertinente de cómo las ideas económicas pueden tener consecuencias políticas y sociales de gran alcance.

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