¿Qué dice Flavia Terigi sobre las trayectorias escolares?

Terigi: Trayectorias y Fracaso Escolar

02/06/2020

El debate sobre el éxito y el fracaso en el ámbito educativo es recurrente y fundamental. En este contexto, la pedagoga argentina Flavia Terigi ha realizado aportes significativos que invitan a repensar las estructuras y lógicas que rigen nuestras escuelas. Su obra se centra en cuestionar la visión lineal y homogénea del recorrido escolar, proponiendo una mirada más compleja y ajustada a las realidades de los estudiantes. Comprender su planteamiento es clave para abordar los desafíos de la inclusión y la equidad en la educación contemporánea.

¿Qué dice Flavia Terigi sobre el fracaso escolar?
Flavia Terigi (2009) afirma que el fracaso escolar acompaña a los sistemas escolares desde los inicios de la universalización e institucionalización de la escuela. de aprendizaje: la disminución del tamaño medio de los grupos, la creación de nuevos cargos docentes y el leve descenso en la rotación de los maestros.

Flavia Terigi es una reconocida investigadora y docente universitaria, cuya trayectoria se ha dedicado a analizar en profundidad los procesos educativos y las políticas escolares. Su trabajo ha tenido un fuerte impacto en el campo de la pedagogía, especialmente en América Latina. Se la considera una voz autorizada para comprender por qué, a pesar de los esfuerzos, el sistema educativo sigue produciendo altos índices de lo que tradicionalmente se denomina fracaso escolar.

Índice de Contenido

La Trayectoria Escolar: Más Allá del Camino Único

Uno de los conceptos centrales en la obra de Flavia Terigi es el de trayectoria escolar. Terigi argumenta que el sistema educativo moderno fue diseñado asumiendo un tipo ideal de recorrido: una progresión lineal, continua y sin interrupciones, donde el estudiante avanza año tras año, al ritmo y en los tiempos esperados. A este recorrido ideal, Terigi lo denomina trayectoria teórica.

Sin embargo, la realidad dista mucho de este ideal. Los estudiantes, por diversas razones socioeconómicas, culturales, personales o institucionales, no siempre siguen este camino recto. Experimentan interrupciones, repeticiones, cambios de escuela, ausencias prolongadas, o simplemente aprenden a ritmos y de maneras diferentes a las estipuladas por la norma. Estos recorridos reales, a menudo discontinuos y no lineales, son lo que Terigi llama trayectorias reales.

El problema, según Terigi, no reside fundamentalmente en los estudiantes o sus familias, sino en la rigidez del propio sistema escolar, que está organizado en función de la trayectoria teórica. Cuando un estudiante se desvía de este camino esperable, el sistema no tiene mecanismos flexibles para acompañarlo, y estas desviaciones son interpretadas como problemas individuales del alumno, lo que a menudo conduce al fracaso escolar o al abandono.

Las trayectorias reales son múltiples y diversas. Pueden ser:

  • Continuas pero a destiempo (repitencia, sobreedad).
  • Discontinuas (interrupciones en la escolaridad).
  • Con alternancia de instituciones.
  • Con ritmos de aprendizaje diferentes a los esperados por el currículo anual.

Terigi subraya la importancia de reconocer y validar estas trayectorias reales, entendiendo que no son patologías del estudiante, sino manifestaciones de vidas diversas que interactúan con un sistema diseñado para la homogeneidad.

¿Qué plantea Flavia Terigi?
Terigi sostiene que las condiciones escolares son productivas respecto de los modos en que se produce el aprendizaje.

El Fracaso Escolar como Producto del Sistema

Flavia Terigi plantea que el fracaso escolar, tal como lo entendemos tradicionalmente (repetición, abandono), no es primordialmente una consecuencia de déficits individuales de los estudiantes (falta de inteligencia, desinterés, problemas familiares, etc.), aunque estos factores puedan influir. Más bien, el fracaso escolar es, en gran medida, un producto del propio funcionamiento de la institución escolar, particularmente de su organización basada en la trayectoria teórica.

La escuela opera con lógicas de simultaneidad (todos deben aprender lo mismo, al mismo tiempo), gradualidad (el conocimiento se organiza en grados anuales rígidos) y frontalidad (el docente enseña a un grupo homogéneo). Estas lógicas, funcionales a un modelo de escolarización masiva que buscaba homogeneizar, se vuelven disfuncionales en contextos de gran diversidad. Cuando un estudiante no encaja en este molde, el sistema lo expulsa o lo etiqueta como "fracasado".

El concepto de fracaso escolar se resignifica desde la perspectiva de Terigi. Deja de ser visto como una falla del alumno para ser comprendido como una falla del sistema en su capacidad para alojar y acompañar las diversas trayectorias reales. La repitencia, por ejemplo, es vista como una medida institucional que, lejos de resolver el problema de aprendizaje, a menudo cronifica la sobreedad y aumenta las probabilidades de abandono. El abandono, a su vez, es la manifestación más cruda de la incapacidad del sistema para retener a aquellos que se desvían del camino esperado.

Crítica a la Organización Escolar Tradicional

Para profundizar en por qué el sistema tradicional produce fracaso escolar, Terigi analiza críticamente las bases de su organización:

  • La Simultaneidad Sistémica: La idea de que todos los alumnos de una clase o grado deben aprender lo mismo, al mismo tiempo y de la misma manera. Esto ignora los distintos ritmos, intereses y estilos de aprendizaje.
  • La Gradualidad: La organización del currículo y la progresión escolar en grados anuales rígidos. Pasar de grado implica haber adquirido un conjunto de saberes en un tiempo determinado. Si no se logra, se repite el año completo, independientemente de lo que sí se haya aprendido.
  • La Frontalidad: La disposición espacial y didáctica donde el docente se sitúa al frente y los alumnos en filas, recibiendo la misma instrucción. Limita la interacción, la personalización y el trabajo colaborativo.
  • El Cronosistema: La organización del tiempo escolar en unidades fijas (horas de clase, días, semanas, años escolares). El aprendizaje queda supeditado a esta estructura temporal, en lugar de que el tiempo se adapte a las necesidades del aprendizaje.

Estas lógicas, fuertemente arraigadas en la cultura escolar, dificultan la atención a la diversidad y generan mecanismos de exclusión para quienes no se ajustan al modelo estándar de alumno y de trayectoria teórica.

Propuestas para Acompañar las Trayectorias Reales

Si el problema es sistémico, la solución también debe serlo. Flavia Terigi no se limita a la crítica, sino que plantea la necesidad urgente de transformar la organización escolar para que pueda alojar y potenciar las trayectorias reales. Algunas líneas de trabajo inspiradas en sus ideas incluyen:

  • Desgraduar la enseñanza: Pensar en ciclos o agrupamientos flexibles que permitan a los estudiantes avanzar a su ritmo en determinados saberes, sin la camisa de fuerza del grado anual.
  • Diversificar las propuestas de enseñanza: Ofrecer múltiples caminos, recursos y actividades para acceder al conocimiento, reconociendo los diferentes estilos y puntos de partida de los alumnos.
  • Implementar sistemas de apoyo personalizados: Crear dispositivos institucionales (tutorías, acompañamiento pedagógico, programas de refuerzo) para brindar soporte específico a los estudiantes que lo necesiten, de forma preventiva o remedial.
  • Repensar la evaluación: Pasar de una evaluación centrada en la calificación y la acreditación anual a procesos de evaluación formativa que brinden información para acompañar el aprendizaje y ajustar la enseñanza.
  • Trabajar en equipos docentes: Favorecer la colaboración entre maestros y profesores para tener una mirada integral sobre los estudiantes y coordinar estrategias de apoyo.
  • Flexibilizar los tiempos y espacios: Explorar organizaciones del tiempo escolar y del aula que permitan mayor flexibilidad y adaptación a las necesidades de aprendizaje.

Estas propuestas implican un cambio de paradigma: pasar de una escuela que selecciona y clasifica a una escuela que incluye y acompaña, reconociendo que el éxito educativo no se mide por la uniformidad de las trayectorias escolares, sino por la capacidad del sistema para garantizar el derecho a la educación de todos los estudiantes, independientemente de sus circunstancias y ritmos.

Comparativa: Modelo Tradicional vs. Modelo Propuesto por Terigi

Aspecto Modelo Tradicional (Basado en Trayectoria Teórica) Modelo Propuesto por Terigi (Acompañando Trayectorias Reales)
Visión del Alumno Homogéneo, se espera que siga un camino lineal. Diverso, con ritmos y caminos de aprendizaje variados.
Organización Escolar Rígida, basada en grados anuales, simultaneidad, frontalidad. Flexible, busca desgraduación, diversificación, adaptación de tiempos y espacios.
Visión del Fracaso Problema individual del alumno (déficit, desinterés). Problema sistémico, incapacidad de la escuela para alojar la diversidad.
Evaluación Centrada en la acreditación, clasificación, sanción (repitencia). Centrada en el acompañamiento, formativa, informativa para ajustar la enseñanza.
Rol del Docente Transmisor de conocimiento a un grupo homogéneo. Mediador, diseñador de múltiples propuestas, acompañante de procesos individuales.

Preguntas Frecuentes sobre las Ideas de Flavia Terigi

¿Qué diferencia hay entre trayectoria teórica y real?

La trayectoria teórica es el recorrido ideal, lineal y sin interrupciones que el sistema educativo espera que sigan los estudiantes (un año por grado, sin repitencias ni abandonos). Las trayectorias reales son los caminos efectivos que los estudiantes transitan, que a menudo son discontinuos, con interrupciones, repitencias o ritmos diferentes a los esperados por la norma institucional.

¿Qué plantea Flavia Terigi?
Terigi sostiene que las condiciones escolares son productivas respecto de los modos en que se produce el aprendizaje.

¿Terigi culpa a la escuela del fracaso escolar?

Terigi no "culpa" a la escuela en un sentido punitivo, sino que señala que el fracaso escolar es, en gran medida, un producto de la organización y las lógicas del propio sistema educativo. Argumenta que la escuela, al estar diseñada en función de una trayectoria teórica homogénea, genera mecanismos de exclusión para los estudiantes cuyas trayectorias reales se desvían de ese ideal. Por lo tanto, el problema es sistémico y requiere cambios institucionales.

¿Cómo se aplican las ideas de Terigi en la práctica?

Aplicar las ideas de Terigi implica transformar la escuela para que sea capaz de acoger la diversidad de trayectorias reales. Esto puede incluir medidas como flexibilizar la organización del tiempo y los agrupamientos de alumnos, diversificar las estrategias de enseñanza, implementar sistemas de apoyo y acompañamiento personalizados, y repensar la evaluación para que sea una herramienta al servicio del aprendizaje y no de la selección.

¿Las ideas de Terigi significan bajar la exigencia académica?

No, las ideas de Terigi no proponen bajar la exigencia, sino cambiar la forma en que se concibe y se logra el aprendizaje. Se trata de garantizar que todos los estudiantes puedan acceder a los saberes relevantes, pero reconociendo que los caminos y los tiempos para lograrlo pueden ser diferentes. Implica una exigencia mayor para el sistema escolar, que debe ser más flexible y capaz de ofrecer múltiples soportes y oportunidades.

¿Qué papel juegan las familias en las trayectorias escolares?

Las familias y el contexto socioeconómico y cultural de los estudiantes son factores que, por supuesto, influyen en las trayectorias reales. Sin embargo, Terigi pone el foco en la responsabilidad del sistema educativo de ser capaz de trabajar con esa diversidad de puntos de partida y contextos, y de no traducir las diferencias en desigualdades de resultados o en fracaso escolar.

Consideraciones Finales

El trabajo de Flavia Terigi constituye una invitación poderosa a mirar la escuela con ojos críticos y a desnaturalizar aquello que hemos llegado a considerar "normal", como la repitencia o la sobreedad. Su análisis de las trayectorias escolares y del fracaso escolar como fenómenos intrínsecamente ligados a la organización institucional nos desafía a pensar en escuelas más flexibles, inclusivas y justas, capaces de acompañar los diversos caminos de aprendizaje de todos los niños, niñas y adolescentes. Adoptar su perspectiva es un paso fundamental para avanzar hacia sistemas educativos que verdaderamente garanticen el derecho a la educación para todos.

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