18/02/2019
La figura de Eva Perón, conocida afectuosamente como Evita, trascendió la política para convertirse en un símbolo de la justicia social y la dignidad para los más necesitados en Argentina. Su obra, canalizada principalmente a través de la Fundación Eva Perón, abarcó un sinfín de áreas, pero su impacto en la educación y el bienestar infantil fue particularmente transformador, marcando un antes y un después en la forma en que el Estado asistía a los niños y jóvenes vulnerables.
Antes de la llegada del peronismo, la asistencia a la niñez desamparada estaba en manos de instituciones como la Sociedad de Beneficencia. El modelo era, en muchos casos, austero y deshumanizante. Los niños internados vivían en grandes edificios con pasillos fríos, vestidos con uniformes grises, a menudo llamados por un número en lugar de por su nombre. La educación se centraba más en el entrenamiento para el trabajo manual que en una formación integral, y las condiciones laborales para el personal eran precarias. Evita, al frente de la Fundación, se propuso cambiar radicalmente esta realidad.

Los Revolucionarios Hogares Escuela
Uno de los pilares fundamentales de la obra educativa de la Fundación Eva Perón fueron los Hogares Escuela. Estos no eran simples internados, sino verdaderos "puertos seguros" para niños víctimas de las adversidades de la vida. La filosofía detrás de ellos era la integración, no la segregación. Los niños que residían en los Hogares asistían a las escuelas públicas locales, conviviendo y aprendiendo junto a otros niños de la comunidad. Además, siempre que fuera posible, se mantenían los lazos con sus familias nucleares, quienes podían visitarlos y llevarlos a casa los fines de semana y días festivos.
El contraste con las instituciones anteriores era abrumador. La arquitectura de los Hogares Escuela, típicamente de estilo californiano misionero, era abierta, con cercos bajos que no aislaban a los niños de la sociedad. Los edificios eran amplios, luminosos, rodeados de jardines. El interior estaba decorado con materiales de alta calidad, buscando crear un ambiente cálido y hogareño, muy diferente a la austeridad previa. Se cuidaba cada detalle: manteles alegres, abundancia de flores, murales infantiles, libros y juguetes. La idea era brindarles no solo refugio, sino también alegría y una infancia plena.
Según los registros de la Fundación, hasta julio de 1952, se habían construido o estaban en construcción 19 Hogares Escuela distribuidos en 16 provincias del país. Estos centros tenían una capacidad total de 25.320 vacantes, lo que da una idea de la magnitud del proyecto y del número de niños que pudieron beneficiarse de él.
El proceso de admisión a los Hogares Escuela priorizaba las situaciones de mayor vulnerabilidad. Existía una escala de prioridades que incluía:
- Abandono material o moral.
- Enfermedad de los padres o tutores.
- Pobreza aguda.
- Orfandad.
- Vida familiar irregular o separación de los padres.
- Ambiente insalubre.
- Inestabilidad económica por falta de empleo.
- Padres incapacitados para cuidar a sus hijos.
- Edad avanzada de padres o tutores.
- Padres encarcelados.
Los niños eran admitidos generalmente entre los cuatro y los diez años. Aquellos con problemas de salud física o psicológica eran derivados a instituciones especializadas, con sus tratamientos cubiertos por la Fundación. Asistentes sociales trabajaban activamente con las familias antes y después de la admisión para evaluar y mejorar su situación.
Dentro del Hogar, los niños recibían no solo alojamiento y cuidado, sino también educación suplementaria y clases de refuerzo según sus necesidades. Se les proporcionaba ropa de calidad (no uniformes grises, sino variada y elegida por ellos mismos, con la excepción de los guardapolvos escolares), calzado, útiles escolares y atención médica constante. Se realizaban exámenes médicos completos al ingreso y chequeos periódicos, con un fuerte énfasis en la medicina preventiva.
Para evitar la mentalidad de asilo y promover la individualidad, los niños eran organizados en grupos pequeños de 15, a cargo de un preceptor o "nanny". Se les permitía elegir su ropa y, lo más importante, se les trataba con dignidad y respeto, sin estigmatización alguna. No más cabezas rapadas, no más números cosidos a la ropa, no más mendicidad.
Ciudades para el Desarrollo Integral
La visión de Evita para la niñez y la juventud iba más allá de la educación primaria. La Fundación creó instituciones especializadas para diferentes grupos de edad, buscando acompañar su desarrollo desde la primera infancia hasta la educación superior.

La Ciudad Infantil
Ubicada en el barrio de Belgrano en Buenos Aires, la Ciudad Infantil, que luego llevaría el nombre de Amanda Allen, estaba destinada a niños de dos a siete años. Funcionaba de manera similar a los Hogares Escuela, albergando tanto a niños residentes como a externos que venían diariamente. Su capacidad máxima era de 450 niños, con un promedio de 300.
La Ciudad Infantil era un lugar de refugio y aprendizaje, con un enfoque pedagógico avanzado para la época, utilizando métodos como los de María Montessori. Pero lo que la hacía única era su diseño: una ciudad en miniatura con chalets, una plaza, una escuela, una municipalidad, una iglesia, una estación de servicio, una prefectura, un banco y tiendas, todo a escala de los niños. Esta particularidad fomentaba el juego y la integración, permitiendo a los niños rotar roles y experimentar diferentes facetas de la vida comunitaria. Las paredes estaban decoradas con dibujos de cuentos de hadas, y se cuidaba que todos los espacios fueran luminosos, amplios y ventilados.
La atención médica y nutricional era de primer nivel. Los niños recibían comidas nutritivas, adaptadas a sus necesidades calóricas, con menús variados que incluían aves y pescado, algo que sorprendió (y escandalizó a los ojos de la austeridad previa) a los interventores post-1955. La ropa era de las mejores tiendas y se renovaba periódicamente.
La Ciudad Infantil no era un parque de atracciones, aunque ciertamente alegraba la vida de miles de niños. Era un centro de asistencia y preparación para la vida, donde los niños recibían cuidado, educación temprana y la oportunidad de ser, como decía un lema de la época, "los únicos privilegiados de la Nueva Argentina".
La Ciudad Estudiantil
Contigua a la Ciudad Infantil en Belgrano, se encontraba la Ciudad Estudiantil, dedicada a varones adolescentes que cursaban estudios secundarios o universitarios. Organizada siguiendo la estructura de los Hogares Escuela, ofrecía alojamiento y un sólido apoyo académico. Los estudiantes asistían a sus colegios y facultades locales, y al regresar contaban con profesores de apoyo y clases suplementarias, con un énfasis particular en la tecnología avanzada, buscando prepararlos para el mundo moderno.
La Ciudad Estudiantil no solo buscaba ser un hogar para adolescentes necesitados, sino también una incubadora de futuros líderes surgidos de la clase trabajadora. Para fomentar su participación cívica y su desarrollo como ciudadanos, se organizó un sistema de cogobierno docente-estudiantil, con réplicas de los salones de la Casa Rosada, donde los estudiantes elegían a sus propias autoridades (presidente, ministros, diplomáticos) y participaban activamente en el funcionamiento y las reglas de la Ciudad. Se les asignaban tareas para fomentar la responsabilidad y la convivencia.
Se ponía un gran énfasis en la educación física y los deportes, con amplias instalaciones que incluían gimnasios, piscinas y canchas para diversas disciplinas. La integración era fundamental, reuniendo a jóvenes de todo el país, desde Buenos Aires hasta la Patagonia, fomentando la camaradería a través de actividades compartidas y tradiciones argentinas, como la Ceremonia del Mate.

Las jóvenes adolescentes que habían crecido en los Hogares Escuela continuaban recibiendo protección y apoyo para cursar sus estudios secundarios, aunque no contaran con una Ciudad Estudiantil propia. Se les brindaba alojamiento, alimentación, atención médica, útiles y libros, con la condición de mantener un buen rendimiento académico.
Ampliando el Horizonte: Educación Superior y Escuelas
La Fundación Eva Perón también proyectó su acción hacia la educación superior y la construcción de escuelas en un sentido más amplio.
Ciudades Universitarias y Comedores
Con la mira puesta en garantizar el acceso a la universidad para jóvenes de escasos recursos, la Fundación comenzó la construcción de dos Ciudades Universitarias en las provincias de Córdoba y Mendoza. La obra de Córdoba, la más avanzada, contemplaba un gran pabellón central de aulas y comedores, así como residencias para alumnos y docentes. Aunque este ambicioso proyecto fue paralizado tras el golpe de Estado de 1955, su concepción demuestra la voluntad de la Fundación de acompañar a los estudiantes hasta el más alto nivel educativo.
Además, se construyó un comedor universitario en la ciudad de La Plata, brindando apoyo esencial a estudiantes de la región.
Las "Mil Escuelas" en Buenos Aires
Más allá de las instituciones residenciales y especializadas, el texto menciona que la Fundación construyó los edificios para “unas mil escuelas en la Provincia de Buenos Aires”. Aunque no se brindan detalles adicionales sobre si estas eran escuelas primarias estándar o de otro tipo, este dato sugiere una iniciativa a gran escala para mejorar la infraestructura educativa en una de las provincias más pobladas del país, complementando la red existente y potencialmente llegando a un número aún mayor de niños.
Tabla Comparativa: Antes y Después de la Fundación Eva Perón
Para comprender mejor el impacto de la obra educativa de la Fundación, es útil contrastarla con el sistema de asistencia previo:
| Característica | Antes (Sociedad de Beneficencia) | Después (Fundación Eva Perón) |
|---|---|---|
| Filosofía | Caridad, Asistencia, Segregación | Justicia Social, Dignidad, Integración |
| Enfoque Educativo | Entrenamiento manual (taller, sweatshop), educación básica | Formación integral, apoyo escolar, educación suplementaria, métodos pedagógicos avanzados (Montessori), preparación para estudios superiores |
| Instituciones | Escuela Hogares (austeras, internados) | Hogares Escuela (hogareños, integrados), Ciudad Infantil, Ciudad Estudiantil, Ciudades Universitarias, Comedores Universitarios, "Mil Escuelas" (Prov. Bs As) |
| Ambiente | Austero, frío, ventanas opacas, uniformes grises, cabezas rapadas | Cálido, luminoso, jardines, decoración infantil, ropa variada, trato individualizado |
| Trato a los Niños | Llamados por número, estigmatización, mendicidad (en algunos casos) | Llamados por nombre, respeto, dignidad, integración social |
| Vínculo Familiar | Limitado, aislamiento | Fomentado, visitas, fines de semana en casa |
| Atención Médica | No especificado en detalle, probable básico | Exámenes completos, chequeos periódicos, medicina preventiva, especialistas (pediatras, dentistas, dietistas) |
| Alimentación | Básica, austera | Nutritiva, variada, adaptada a necesidades calóricas |
| Personal | Jornadas laborales extensas, bajos salarios | No especificado en detalle, pero se buscaba dignificar el trabajo |
| Financiamiento | Principalmente donaciones privadas (5% a obras, 95% a sueldos de damas) | Fuentes variadas: impuestos (loterías, casinos), donaciones, aportes de aguinaldo, presupuesto estatal (inmuebles, personal, transporte) |
Preguntas Frecuentes sobre Eva Perón y la Educación
¿Cuántos Hogares Escuela construyó la Fundación Eva Perón?
Según los registros de la Fundación hasta julio de 1952, se habían construido o estaban en construcción 19 Hogares Escuela distribuidos en 16 provincias argentinas, con una capacidad total de 25.320 vacantes.
¿La Fundación Eva Perón construyó otras escuelas además de los Hogares Escuela?
Sí, el texto menciona que la Fundación también construyó los edificios para "unas mil escuelas en la Provincia de Buenos Aires", lo que sugiere una ampliación de la infraestructura educativa más allá de los hogares residenciales.

¿Eva Perón construyó Ciudades Universitarias?
Sí, la Fundación inició la construcción de dos Ciudades Universitarias, una en Córdoba y otra en Mendoza, además de un comedor universitario en La Plata, con el objetivo de brindar acceso y apoyo a estudiantes de educación superior.
¿Dónde estudió Eva Perón?
Eva Perón cursó sus estudios primarios en Los Toldos y Junín, provincia de Buenos Aires. Terminó la escuela primaria en Junín en 1934, a los quince años.
¿Fue Eva Perón a la universidad?
No, Eva Perón no cursó estudios universitarios. Dejó la escuela a los quince años para perseguir su carrera como actriz en Buenos Aires.
¿Dónde estaba ubicada la Fundación Eva Perón?
La Fundación Eva Perón tuvo varias sedes y oficinas. El edificio principal que se construyó para la Fundación en Paseo Colón 850 en Buenos Aires es actualmente la Facultad de Ingeniería de la UBA. Su oficina personal en el Ministerio de Comunicaciones (actual Centro Cultural Kirchner) se conserva como museo. Además, sus diversas instituciones (Hogares Escuela, Ciudades, hospitales, etc.) estaban distribuidas en distintas provincias del país.
Un Legado de Justicia y Oportunidad
La obra educativa de Eva Perón, a través de la Fundación, representó un cambio paradigmático. No se limitó a construir edificios, sino que buscó transformar la vida de los niños y jóvenes, ofreciéndoles no solo educación y cuidado material, sino también un entorno de afecto, respeto y oportunidades. La Ciudad Infantil, los Hogares Escuela, la Ciudad Estudiantil y las Ciudades Universitarias proyectadas formaban una red de contención y promoción social sin precedentes en Argentina.
El objetivo era claro: que ningún niño argentino, sin importar su origen social, se quedara atrás. La calidad de las instalaciones y la atención brindada, a menudo tildada de "suntuosa" por los interventores post-golpe, reflejaba la convicción de Evita de que los hijos de los trabajadores merecían lo mejor, lo mismo que los hijos de las clases acomodadas. Esta visión igualadora y dignificante fue, quizás, el aspecto más revolucionario de su obra.
Trágicamente, gran parte de esta monumental labor fue desmantelada y destruida tras el golpe de Estado de 1955. Instituciones modelo fueron cerradas o reconvertidas, el mobiliario saqueado, y la filosofía de justicia social reemplazada por la vieja mentalidad de beneficencia. Sin embargo, el recuerdo y el impacto de su obra educativa, que brindó un futuro mejor a miles de niños y jóvenes, perduran como un testimonio de su incansable lucha por un país más justo y equitativo.
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