¿Cuántos años tiene el colegio Cristo Rey?

El Origen del Colegio Cristo Rey

10/05/2018

La historia de una institución educativa no solo se mide por los años que lleva en funcionamiento, sino también por la visión y el legado de aquellos que la hicieron posible. En el caso de los colegios asociados al carisma de Cristo Rey, su origen se encuentra intrínsecamente ligado a la figura de Don José Gras y Granollers, un hombre de fe profunda y acción incansable, cuya vida y obra sentaron las bases de una misión educativa que perdura hasta nuestros días.

¿Cuántos años tiene el colegio Cristo Rey?
En 1876, con el deseo de hacer reinar a Cristo en la familia y en la sociedad a través de la enseñanza, funda el Instituto religioso de Hijas de Cristo Rey.

Don José Gras y Granollers, nacido en Agramunt, una localidad de Lérida, el 22 de enero de 1834, provino de un entorno humilde, en el seno de una familia dedicada a las labores del campo. Su infancia, aunque poco documentada por su propia modestia, se caracterizó por la formalidad y la piedad, mostrando desde temprana edad una clara inclinación hacia el estudio por encima de los juegos propios de la niñez. Las circunstancias de su tiempo y su origen requirieron que, tan pronto como su edad lo permitió, se uniera a su padre en las faenas agrícolas, una realidad que, sin embargo, no menguó un anhelo que crecía en su interior: el deseo de ser sacerdote.

Este profundo deseo vocacional lo llevó a tomar una decisión trascendental en 1846. Con apenas doce años, abandonó su Agramunt natal para emprender el camino hacia Barcelona, donde se encontraba el Seminario. Un viaje que, en aquellos tiempos, significaba recorrer a pie una distancia considerable, aproximadamente 120 kilómetros. Esta travesía inicial simboliza la determinación y el espíritu de sacrificio que marcarían toda su vida.

Una vez en Barcelona, en 1847, Don José Gras comenzó formalmente sus estudios eclesiásticos. Durante este período de formación, demostró ser un estudiante aplicado y, paralelamente, comenzó a desarrollar otra de sus grandes facetas: la de escritor. Siendo aún seminarista, inició su colaboración en diversos periódicos y revistas de la época, compartiendo sus reflexiones y pensamientos. Además de sus colaboraciones periódicas, publicó sus primeros opúsculos y libros, manifestando una precocidad intelectual y un compromiso apostólico a través de la palabra escrita que mantendría a lo largo de su existencia.

El 20 de marzo de 1858, Don José Gras y Granollers alcanzó la meta de su anhelo vocacional al ser ordenado sacerdote en Barcelona. Este acontecimiento marcó el inicio formal de su ministerio, que lo llevaría a desempeñar diversas labores apostólicas antes de establecerse definitivamente en la ciudad que sería testigo de sus fundaciones más importantes: Granada.

Durante los años que transcurrieron entre su ordenación en 1858 y su llegada a Granada en 1866, Don José Gras se comprometió en una variedad de ministerios y apostolados. Fue catedrático de Teología Dogmática en el seminario de Tarragona durante dos años, compartiendo su conocimiento y formando a futuros sacerdotes. También ejerció como coadjutor en las parroquias de San José y Santos Justo y Pastor de Barcelona, estando en contacto directo con las necesidades pastorales de la comunidad. Su versatilidad lo llevó incluso a trabajar como preceptor en Madrid y Écija (Sevilla), educando a los hijos de algunas familias nobles, una experiencia que sin duda enriqueció su visión sobre la importancia de la formación integral de las personas desde temprana edad.

Fue en 1866 cuando Don José Gras se estableció de manera definitiva en Granada, al ser nombrado Canónigo de la Abadía del Sacro Monte. En esta ciudad, su espíritu inquieto y su celo apostólico encontraron un nuevo cauce de expresión. Consciente de la necesidad de promover los valores cristianos en la sociedad, fundó ese mismo año una Asociación de carácter religioso-literario a la que denominó “Academia y Corte de Cristo”. El fin primordial de esta asociación era claro y ambicioso: dar a conocer y adorar la Soberanía de Jesucristo. Como medio para lograr este objetivo, la Academia puso en marcha una revista, “El Bien”, que se convertiría en una herramienta fundamental para la difusión de su pensamiento y espiritualidad. Sorprendentemente, esta revista se publicó de manera ininterrumpida por más de cincuenta años, un testimonio de la perseverancia y el compromiso de Don José Gras y sus colaboradores, extendiéndose su publicación hasta el mismo año de su muerte.

Sin embargo, la obra que más directamente conecta a Don José Gras con las instituciones educativas que hoy conocemos como Colegios Cristo Rey surge una década después de su llegada a Granada. En 1876, movido por un profundo deseo de que los principios y el espíritu de Cristo permearan el ámbito familiar y social, y convencido de que la enseñanza era un vehículo privilegiado para lograrlo, fundó el Instituto religioso de Hijas de Cristo Rey. Este fue un paso decisivo y fundacional. El Instituto nacía con una misión clara: dedicarse a la educación, entendida no solo como la transmisión de conocimientos, sino como una herramienta fundamental para formar a las personas en la fe y en los valores humanos, buscando hacer reinar a Cristo en los corazones y en la sociedad a través de una educación arraigada en el Evangelio.

El año 1876 marca, por tanto, el origen del carisma educativo de las Hijas de Cristo Rey y, consecuentemente, el inicio de la misión que llevaría a la creación de los diversos colegios que hoy operan bajo esta identidad. Aunque el texto proporcionado no especifica la fecha exacta de fundación de cada colegio particular, sí nos brinda el año clave en el que nació la congregación religiosa cuya labor principal es la educación. Es a partir de esta fundación, con esta visión clara y este propósito definido, que las Hijas de Cristo Rey comenzaron a establecer centros educativos donde se pudiera impartir una enseñanza con este sello distintivo.

La vida de Don José Gras fue, como se describe acertadamente, muy sencilla, "como son sencillas las obras de Dios". Esta sencillez no implicó falta de profundidad o impacto. Al contrario, su existencia fue la de "un hombre profundamente humano y abierto plenamente a lo divino". Esta dualidad, esta síntesis entre lo humano y lo trascendente, se reflejó en su obra y en el espíritu que quiso imprimir a su Instituto y, por ende, a sus colegios. Una educación que valora la dignidad de la persona, que cultiva las cualidades humanas, pero que al mismo tiempo abre a la dimensión espiritual y trasciende lo meramente terrenal.

La fundación del Instituto en 1876 fue la culminación de una vida dedicada a Dios y al prójimo. Don José Gras continuó trabajando incansablemente hasta el final de sus días, dejando un legado que trasciende el tiempo. Falleció en Granada el 7 de julio de 1918, pero su espíritu y su misión educativa continúan vivos en la labor de las Hijas de Cristo Rey y en cada uno de los colegios que forman parte de esta familia. La pregunta sobre cuántos años tiene un Colegio Cristo Rey específico no puede responderse con la información proporcionada, ya que cada centro tiene su propia fecha de fundación dentro del marco temporal posterior a 1876. Sin embargo, lo que sí podemos afirmar, basándonos en la información disponible, es que la raíz, el impulso original y el carisma educativo que anima a estos colegios tienen su origen en el año 1876, con la fundación del Instituto de Hijas de Cristo Rey por Don José Gras y Granollers, con el noble propósito de la enseñanza para hacer reinar a Cristo.

Para comprender mejor la cronología de los eventos que marcaron la vida de Don José Gras y la fundación de su obra, podemos visualizar una tabla con los hitos principales:

Año Acontecimiento Relevante
1834 Nacimiento de Don José Gras y Granollers en Agramunt, Lérida.
1846 Sale de Agramunt hacia Barcelona para ingresar en el Seminario.
1847 Comienza sus estudios eclesiásticos en Barcelona. Inicia sus escritos.
1858 Es ordenado sacerdote en Barcelona.
1866 Se establece definitivamente en Granada como Canónigo. Funda la Asociación “Academia y Corte de Cristo” y la revista “El Bien”.
1876 Funda el Instituto religioso de Hijas de Cristo Rey con el fin de hacer reinar a Cristo a través de la enseñanza.
1918 Fallece en Granada el 7 de julio. La revista “El Bien” cesa su publicación.

Esta línea de tiempo nos permite situar la fundación del Instituto de Hijas de Cristo Rey como un momento central en la vida de Don José Gras, directamente relacionado con su visión de la educación como medio apostólico.

Preguntas Frecuentes sobre los Orígenes

A continuación, abordamos algunas preguntas comunes basadas en la información disponible, que ayudan a clarificar los inicios de la misión educativa asociada a Cristo Rey:

¿Quién fue el fundador de la obra que dio origen a los Colegios Cristo Rey?

El fundador fue Don José Gras y Granollers, un sacerdote español nacido en el siglo XIX.

¿En qué año se fundó el Instituto religioso del cual dependen estos colegios?

El Instituto de Hijas de Cristo Rey fue fundado en el año 1876 por Don José Gras.

¿Cuál fue la motivación principal para fundar este Instituto?

La motivación fue el deseo de hacer reinar a Cristo en la familia y en la sociedad, utilizando la enseñanza como el medio principal para lograrlo.

¿Dónde vivió y desarrolló la mayor parte de su obra Don José Gras?

Aunque nació en Lérida y tuvo ministerios en otras ciudades, desarrolló la mayor parte de su obra fundacional y vivió en Granada desde 1866 hasta su muerte.

¿Don José Gras fue solo un sacerdote o también un escritor?

Don José Gras fue ambas cosas. Era un sacerdote ordenado en 1858 y también un escritor incansable desde sus años de seminario, fundando y dirigiendo la revista “El Bien” por más de 50 años.

En resumen, aunque la información proporcionada no nos permite determinar la edad exacta de un Colegio Cristo Rey particular, sí nos revela el año de fundación (1876) del Instituto de Hijas de Cristo Rey, la congregación religiosa fundada por Don José Gras y Granollers con la clara misión de la enseñanza. Es en este año donde encontramos la raíz y el propósito fundamental que impulsa la labor educativa de estos centros, un legado de más de un siglo de dedicación a formar personas bajo la inspiración de un hombre profundamente humano y abierto plenamente a lo divino, cuya vida sencilla fue, en sí misma, una de las grandes obras de Dios.

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