El Legado de Paulo Freire en Educación

17/10/2021

La figura de Paulo Freire se encuentra intrínsecamente ligada al concepto y la praxis de la Educación Popular. Es prácticamente imposible abordar esta corriente pedagógica crítica en América Latina sin hacer referencia a su principal exponente y creador. Este artículo, basado en un análisis de su trayectoria y obra, busca desentrañar los pilares fundamentales del pensamiento freireano que han dado forma y nutren aún hoy la Educación Popular, una corriente que considera la educación no como un acto neutro, sino como una poderosa herramienta para la transformación social y la construcción de «otros mundos posibles».

¿Qué dice Paulo Freire sobre la escuela?
Para Freire la educación tiene su razón de ser en el carácter inacabado de los seres humanos. Hombres y mujeres somos seres inacabados que si lo reconocemos, necesitamos de los demás para conocer y transformar el mundo a la vez que nos construimos como sujetos.

Para comprender la magnitud del aporte de Freire, es esencial conocer brevemente su recorrido vital y profesional. Nacido en Recife, Brasil, en 1921, Freire experimentó desde joven la precariedad económica y tuvo contacto directo con campesinos y trabajadores. Su formación inicial fue en derecho, pero su matrimonio con Elza, una maestra, lo acercó al mundo educativo. Su experiencia en el Movimiento de Cultura Popular y su análisis crítico de la educación brasileña lo llevaron a desarrollar un método de alfabetización que no solo enseñaba a leer y escribir, sino que también invitaba a los iletrados a dialogar críticamente sobre su realidad y buscar formas de transformarla.

Este método innovador captó la atención de las autoridades en 1963, llevándolo a coordinar el Plan Nacional de Alfabetización. Sin embargo, el golpe militar de 1964 interrumpió este trabajo, resultando en su encarcelamiento y posterior exilio. Fue durante su exilio en Bolivia y Chile donde sistematizó su experiencia en obras seminales como Pedagogía del Oprimido y Educación como Práctica de la Libertad, desarrollando conceptos clave como la conciencia dominada, la educación opresora, la concientización y el proceso de liberación a través del diálogo.

En la década de 1970, Freire continuó su exilio en Europa, Estados Unidos y África, para finalmente regresar a Brasil en 1980. En su país, se dedicó a la docencia universitaria, la formación de maestros y el trabajo con movimientos de educación popular. Enfatizó la dimensión política de la educación y, en 1989, asumió la Secretaría de Educación de São Paulo, donde buscó implementar sus ideas en una «escuela pública popular y democrática». Su reflexión sobre esta experiencia dio lugar al libro Pedagogía de la Ciudad. Hasta su muerte en 1997, Freire siguió sistematizando su pensamiento en numerosas obras, reafirmando sus convicciones éticas y políticas, especialmente en Pedagogía de la Indignación, donde criticó radicalmente el neoliberalismo y defendió la lucha por la utopía y una pedagogía crítica.

Índice de Contenido

Pilares del Pensamiento Freireano en la Educación Popular

La vasta obra de Freire configura un rico universo de reflexiones que, aunque con matices a lo largo del tiempo, se sostienen sobre pilares sólidos que fundamentan la Educación Popular. Estos pilares giran en torno a la idea central de que la educación debe permitir a educadores y educandos «aprender a leer la realidad para escribir su historia», implicando comprender el mundo críticamente y actuar para transformarlo en función de «inéditos viables».

Educar: Conocer Críticamente la Realidad

Desde sus inicios, Freire concibió la educación como un acto de conocimiento y toma de conciencia de la realidad. Es una lectura del mundo que precede, y es fundamento, de la lectura de la palabra. Su método de alfabetización partía de la investigación de la realidad de los educandos y de cómo la leían, para luego, a través del diálogo sobre problemas significativos, aprehender críticamente su mundo mientras aprendían a leer y escribir. En oposición a la concepción bancaria de la educación, donde el conocimiento se deposita en el educando como en una cuenta, Freire propone un conocimiento que es un proceso colectivo, práctico y que involucra todas las dimensiones humanas: conciencia, sentimiento, deseo, voluntad, cuerpo. La famosa frase «Nadie lo conoce todo ni nadie lo desconoce todo; nadie educa a nadie, nadie se educa solo, los hombres se educan entre sí mediados por el mundo» subraya este sentido constructivista y dialógico del conocimiento. Conocer el mundo no es un acto meramente intelectual, sino un proceso articulado a la práctica transformadora, siempre inacabado, pues el mundo está en constante cambio, y los sujetos también cambian en el proceso de conocer y transformar. Por ello, se requiere una pedagogía de la pregunta, no de la respuesta. La preocupación por qué conocer y cómo se conoce está subordinada a preguntas más profundas: para qué conocer, a favor de quién y para quién conocer. Esto nos lleva al siguiente pilar.

Educar: Una Práctica Inherente Política

Para Freire, la educación nunca es neutra. Toda práctica educativa es política, y toda práctica política es educativa. Las prácticas educativas siempre involucran valores, proyectos y utopías que pueden reproducir, legitimar, cuestionar o transformar las relaciones de poder existentes. La educación está a favor de la dominación o de la emancipación. Freire distingue claramente entre prácticas educativas conservadoras, que buscan acomodar y adaptar a los educandos al mundo dado, y prácticas educativas progresistas, que buscan desocultar los problemas sociales y desafiar a los educandos a percibir que el mundo es un mundo dándose y, por tanto, susceptible de ser cambiado. La educación, por sí sola, no cambia el mundo, pero sin ella, es imposible hacerlo. El educador progresista tiene un compromiso ético-político con la construcción de un mundo más justo, manteniendo su capacidad de indignación frente a las injusticias y promoviendo la esperanza en la posibilidad de superar el orden injusto, imaginando «el inédito viable». La finalidad de la educación liberadora es contribuir a transformar la realidad en función de visiones de futuro que superen la opresión, la explotación y la exclusión, permitiendo a las personas escribir su propia historia.

Educar: El Camino para Ser Sujetos

La razón de ser de la educación, según Freire, reside en el carácter inacabado de los seres humanos. Hombres y mujeres somos seres que, al reconocer nuestra carencia y necesidad, necesitamos de los demás para conocer y transformar el mundo, a la vez que nos construimos a nosotros mismos como sujetos. Este reconocimiento de la necesidad del otro justifica la educación como comunicación y diálogo. Para Freire, el diálogo no es simplemente una técnica, sino la condición de posibilidad para constituirnos como sujetos. Solo a través de la conversación basada en una práctica compartida y la apertura nos reconocemos como sujetos en permanente construcción. El diálogo tiene un carácter antropológico y ético, ya que nos permite hacernos seres humanos autónomos, capaces de incidir en la realidad al reconocer, junto a otros, que el mundo puede ser modificado desde otros valores y utopías. La búsqueda, y por ende la posibilidad de constituirse como sujetos y transformar el mundo, está intrínsecamente ligada a la esperanza. Freire propone una «pedagogía de la esperanza» que contrarreste la ideología del fatalismo impuesta por el poder dominante, afirmando el derecho a soñar con un «otro mundo posible».

El diálogo es, en la pedagogía de Freire, el corazón del proceso educativo liberador. No es solo un intercambio de palabras, sino un encuentro amoroso entre personas que reconocen su condición de seres inacabados y que, al mediar con el mundo, buscan transformarlo. Es a través del diálogo que se supera la relación vertical entre educador y educando propia de la educación bancaria, dando paso a una relación horizontal donde ambos se educan mutuamente, aprendiendo y enseñando a la vez. El diálogo exige humildad, amor, esperanza, fe y pensamiento crítico. Sin estos elementos, no hay diálogo genuino, y sin diálogo, no hay verdadera educación ni posibilidad de liberación. Es la herramienta fundamental para el conocimiento crítico de la realidad y para la constitución de los sujetos.

¿Qué es la escuela secundaria según los autores?
La educación secundaria en México se define como el último tramo de la enseñanza básica obligatoria, la cual está conformada por los niveles de preescolar (3 a 5 años), primaria (6 a 11 años) y secundaria (12 a 15 años).

La Educación Popular en América Latina: Origen y Evolución

Mientras Freire estaba exiliado, sus ideas y propuesta educativa encontraron un terreno fértil en América Latina. Educadores, religiosos y activistas sociales, en un contexto de radicalización de luchas sociales y auge de movimientos populares, adoptaron su pensamiento con entusiasmo. La década de 1970 y 1980 estuvo marcada por dictaduras militares y resistencia social, y la Educación Popular (EP) se configuró como una corriente pedagógica que acompañaba a organizaciones y movimientos de resistencia y liberación. Influenciada también por el marxismo y otros críticos de la escuela capitalista, la EP radicalizó las críticas al sistema escolar y visibilizó el carácter político de la educación. Esta «politización de la educación» y «pedagogización de la política» dio origen al discurso fundacional de la EP.

Los rasgos distintivos de este discurso fundacional incluían una lectura crítica de la realidad social, especialmente de las injusticias del sistema capitalista y del papel reproductor de la escuela; una opción ético-política emancipadora, identificada con la construcción del socialismo; la contribución a la constitución de los sectores populares como protagonistas de la transformación social; la formación de una conciencia crítica entendida como toma de conciencia de la realidad injusta y la necesidad de transformarla; y la creación de metodologías basadas en la construcción colectiva de conocimiento, el diálogo y la acción. Aunque no fue una corriente homogénea, con matices en cada país (Chile, Centroamérica, Bolivia, Perú), la EP inspiró prácticas en alfabetización, derechos humanos, género e interculturalidad, conformándose como un campo pedagógico diferenciado.

Durante estas décadas, surgieron numerosas organizaciones, centros de educación de adultos y redes a nivel continental (como CELADEC y CEAAL) que promovieron la EP y permitieron la circulación de ideas y experiencias a través de revistas y encuentros. La EP se consolidó como un movimiento educativo y una corriente pedagógica crítica.

La "Refundamentación" de la Educación Popular

Desde finales de los ochenta, y acentuándose en los noventa, surgieron cuestionamientos y la necesidad de un replanteamiento en la EP. Los cambios en el contexto político (caída del socialismo soviético, fin de regímenes militares, inicio de democratizaciones), sumados a la autocrítica sobre las propias prácticas (activismo, descuido de lo pedagógico, cambios en los sujetos educativos), impulsaron una «refundamentación». Este proceso implicó desplazamientos significativos en los núcleos discursivos de la EP.

Se pasó de una lectura predominantemente clasista y reproduccionista de la sociedad a la incorporación de otros conceptos como hegemonía, política cultural, movimientos sociales y sociedad civil, reivindicando la escuela como espacio de innovación. De un imaginario de poder centrado en el estado y un cambio político asimilado a la revolución, se reconoció el poder como una relación presente en todos los espacios y se reivindicó la democracia como modelo político, valorando lo cotidiano, lo público y la incidencia en políticas públicas y gobiernos locales. La concepción economicista y politizada de los sectores populares dio paso al reconocimiento de su pluralidad de actores y su densidad histórica y cultural, dando rostro concreto a categorías como «pueblo». El énfasis en la conciencia crítica de clase evolucionó hacia una valoración de la subjetividad de los actores populares, potenciando todas sus dimensiones (cultura, cuerpo, emociones, valores, pensamiento crítico, imaginación). Finalmente, de la seguridad en un Método (la dialéctica), se avanzó hacia la construcción abierta de propuestas pedagógicas basadas en el diálogo de saberes, la interculturalidad y la discusión con otras corrientes pedagógicas.

Estos cambios redefinieron las prioridades de muchos centros de EP, pasando de una estrecha relación con movimientos a colaborar con nuevos gobiernos democráticos, incidiendo en políticas públicas y educativas, e incluso especializándose en apoyo a la innovación escolar y formación docente. Sin embargo, el entusiasmo inicial de la democratización se vio erosionado por el avance del modelo neoliberal y el consecuente aumento de las desigualdades sociales, el desempleo y la precarización de la vida para la mayoría de la población latinoamericana.

Vigencia de Freire y la Educación Popular en el Siglo XXI

Frente al deterioro de las condiciones de vida y las nuevas formas de opresión y exclusión generadas por el modelo neoliberal, las ideas de Freire y la Educación Popular han recuperado una notable vigencia en los albores del siglo XXI. La reactivación de movimientos sociales (indígenas, campesinos, piqueteros, asambleas barriales) y el surgimiento de iniciativas como el Foro Social Mundial bajo la consigna «Otro mundo es posible» plantean a la EP el desafío de reafirmar su papel como pedagogía crítica y alternativa.

Los movimientos sociales demandan de la EP la formación de sus dirigentes y bases, las iniciativas de economía solidaria y desarrollo alternativo requieren procesos educativos, y el trabajo con grupos específicos (jóvenes, mujeres, migrantes, desplazados) exige propuestas educativas acordes a sus realidades. La VI Asamblea General del CEAAL en Recife (Brasil) delineó mandatos clave para la EP en el contexto actual:

Mayor articulación con los movimientos sociales para contribuir a la construcción democrática, generando sinergias y alianzas en torno a proyectos educativos pertinentes, explorando incluso la idea de una «universidad popular». Retomar su papel en la generación de conocimiento y pensamiento crítico desde su especificidad pedagógica, contribuyendo a construir paradigmas alternativos al discurso hegemónico, animando la sistematización de experiencias y el diálogo con otras perspectivas críticas (género, teología de la liberación, justicia alternativa, ecología). Reactivar los espacios de formación de educadores populares de base, utilizando incluso nuevas tecnologías para ampliar la cobertura continental, dada la necesidad de formar nuevas generaciones de activistas y animadores. Reposicionar las perspectivas de género, derechos humanos y ambientalistas no solo como temas «transversales», sino como elementos explícitos y constitutivos de las prácticas educativas y la vida cotidiana de los centros y movimientos. Continuar trabajando en líneas como democracia, ciudadanía, poder local, incidencia en políticas públicas y multiculturalismo/interculturalidad, adaptándose a las particularidades de cada contexto, como la educación para la paz y con poblaciones afectadas por la violencia en Colombia.

Las instituciones formadoras de educadores, como las facultades de educación y universidades pedagógicas, tienen una responsabilidad ineludible frente a estos desafíos. Deben reconocer que la educación trasciende el ámbito escolar y se manifiesta en la multiplicidad de espacios sociales donde actúa la EP, incorporando estas problemáticas en sus planes de estudio y abriéndose a las dinámicas y actores sociales y culturales en los que se desenvuelve la Educación Popular.

¿Cuál es el sentido actual de la escuela?
El sentido de la escuela desde esta configuración es "garantizar la reproducción social y cultural como requisito para la supervivencia de la misma sociedad" (Pérez Gómez, 1995: 18).
Concepto Freireano Descripción según el texto
Educar es conocer críticamente la realidad Proceso colectivo y práctico de lectura del mundo que precede a la lectura de la palabra, buscando comprender y transformar la realidad, opuesto a la educación bancaria. Es un proceso inacabado que requiere pedagogía de la pregunta.
Educar es una práctica política La educación nunca es neutra; siempre está al servicio de la dominación o la emancipación. Involucra valores y utopías. El educador progresista tiene un compromiso ético-político con la transformación social hacia la justicia.
Educar es constituirse como sujetos Basado en el carácter inacabado del ser humano, implica la necesidad del otro y el diálogo para reconocerse como sujeto en permanente construcción. Se relaciona con la esperanza y la capacidad de incidir en la realidad.
Educación es diálogo Condición fundamental, no solo método, para el conocimiento crítico y la constitución de sujetos. Es un encuentro amoroso y humilde entre personas que se educan mutuamente mediadas por el mundo, superando la relación bancaria.

Preguntas Frecuentes sobre el Pensamiento de Paulo Freire y la Educación Popular

¿Qué significa para Freire que la educación es política?

Significa que la educación nunca es neutra. Siempre está alineada con intereses que buscan mantener (educación conservadora) o transformar (educación progresista) las relaciones de poder y las injusticias sociales existentes. Involucra valores, proyectos y utopías.

¿Cuál es la diferencia entre educación bancaria y educación liberadora?

La educación bancaria concibe al educando como un recipiente donde el educador deposita conocimientos. Es pasiva y busca adaptar al educando al mundo dado. La educación liberadora, por el contrario, es un acto de conocimiento crítico de la realidad, dialógico y activo, que busca transformar el mundo y constituir a educadores y educandos como sujetos.

¿Qué papel juega el diálogo en la pedagogía de Freire?

El diálogo es central y fundamental. No es solo una técnica, sino la condición antropológica y ética para que los seres humanos se constituyan como sujetos. Es a través del diálogo que se conoce críticamente la realidad y se supera la relación vertical de la educación bancaria.

¿Por qué dice Freire que conocer el mundo es un proceso inacabado?

Porque tanto el mundo como los sujetos están en constante cambio, "dándose". El conocimiento no es una verdad final y estática, sino un proceso continuo de reflexión y acción sobre una realidad dinámica. Esto exige una actitud de permanente pregunta y búsqueda.

¿Qué es el "inédito viable"?

Es una visión de futuro, una utopía realizable. Representa la posibilidad de superar las circunstancias adversas y construir una realidad más justa y humana a través de la acción transformadora basada en el conocimiento crítico y la esperanza.

¿Qué es la Educación Popular y cuál es su relación con Freire?

La Educación Popular es una corriente pedagógica y un movimiento social en América Latina que retoma y potencia los principios de la pedagogía de Freire. Se caracteriza por ser una educación crítica, dialógica, comprometida con la transformación social y la constitución de los sectores populares como sujetos de su propia historia.

¿Por qué se habla de una "refundamentación" de la Educación Popular?

Ante los cambios en el contexto político y social global y latinoamericano a finales del siglo XX (fin de regímenes militares, avance del neoliberalismo) y una autocrítica interna, la EP necesitó revisar y actualizar sus presupuestos teóricos y prácticos para mantener su vigencia y capacidad de respuesta a los nuevos desafíos y actores sociales.

¿Por qué las ideas de Freire y la Educación Popular siguen siendo relevantes hoy?

En el contexto actual de crecientes desigualdades sociales, exclusión y nuevas formas de opresión generadas por el modelo neoliberal, la pedagogía crítica de Freire y la EP ofrecen herramientas conceptuales y metodológicas fundamentales para comprender la realidad, organizar la resistencia, formar sujetos críticos y esperanzados, y construir alternativas emancipadoras.

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