26/07/2021
Pocas figuras han logrado reorientar el curso del pensamiento económico de manera tan significativa como Alfred Marshall. Cien años después de la publicación de su obra cumbre, "Principios de Economía", sus conceptos e ideas no solo conservan una relevancia teórica notable para las investigaciones modernas, sino que también poseen un significado práctico innegable para los gestores y economistas contemporáneos. La contribución central de Marshall a los cimientos de la gestión y la economía modernas radica en su innovadora concepción de la utilidad y, fundamentalmente, en su maestría para integrar las fuerzas de la oferta y la demanda en un marco coherente para la determinación de los precios.
A lo largo de la historia del pensamiento económico, el concepto de utilidad ha sido descrito de múltiples maneras. Asociada inicialmente a la moralidad o la simple "utilidad" de un bien, nuestra comprensión de este término experimentó una transformación marcada durante las eras Clásica y Neoclásica. Marshall jugó un papel crucial en esta evolución, articulando cómo la utilidad, correlacionada con los deseos y necesidades humanas, interactúa con los costes de producción para determinar el valor de los bienes en el mercado. Para apreciar plenamente el legado de Alfred Marshall y su rol en el desarrollo de la comprensión económica, es esencial explorar cómo su explicación neoclásica emergió y se distinguió de las ideas de sus predecesores clásicos.

¿Quién fue Alfred Marshall?
Alfred Marshall nació en Londres en 1842 y se educó en Cambridge, donde inicialmente destacó en matemáticas. Sin embargo, una crisis personal lo llevó a abandonar la física y volcarse hacia la filosofía, explorando la metafísica y la ética. Fue esta última disciplina la que finalmente lo condujo a la economía, motivado por la convicción de que la mejora de las condiciones materiales era esencial para el progreso de la clase trabajadora. Marshall veía la economía no solo como un estudio abstracto, sino como una herramienta para el cambio social positivo, una visión que influyó profundamente en sus escritos y actividades.
Marshall se propuso aumentar el rigor matemático en la economía para transformarla en una profesión más científica. Publicó trabajos sobre comercio internacional y, en 1879, compiló varios de ellos en "La Teoría del Comercio Exterior: La Teoría Pura de los Valores Domésticos". En el mismo año, publicó "La Economía de la Industria" junto a su esposa, Mary Paley Marshall. Este último trabajo, a pesar de su forma aparentemente sencilla, se basaba en fundamentos teóricos sofisticados y fue ampliamente adoptado, catapultando a Marshall a la fama y posicionándolo, tras la muerte de William Jevons, como el economista británico líder de la escuela científica de su tiempo.
A pesar de su profundo conocimiento matemático, Marshall era cauteloso con su uso excesivo en los textos principales, relegando gran parte del contenido matemático a notas a pie de página y apéndices. Su objetivo era que la economía fuera accesible para el público general, no solo para los especialistas. Se le atribuye la frase (parafraseada) de usar las matemáticas como taquigrafía, desarrollarlas, traducirlas a lenguaje común, ilustrar con ejemplos reales y luego, si no se logra el objetivo, quemar las matemáticas. Esta filosofía pedagógica fue clave en el éxito de sus "Principios de Economía" y su enseñanza.
Regresó a Cambridge como Profesor de Economía Política en 1884, donde trabajó para establecer un programa de estudios dedicado específicamente a la economía, un objetivo que logró en 1903. Junto a discípulos como Pigou y Hawtrey, también contribuyó al desarrollo de la teoría cuantitativa del dinero, específicamente la versión de Cambridge.
La Teoría Central de Marshall: Oferta y Demanda
Marshall es quizás más famoso por sintetizar las teorías clásicas (centradas en el coste de producción o la oferta) y las marginalistas (centradas en la utilidad o la demanda) en una visión unificada de la determinación del precio. Para él, el valor o precio de un bien en el mercado está determinado por la interacción de dos fuerzas fundamentales: la utilidad que el bien proporciona a los consumidores (que gobierna la demanda) y los costes de producción en los que incurren las empresas (que gobiernan la oferta).
Marshall utilizó una metáfora célebre para explicar esta interacción: las dos hojas de una tijera. Así como no se puede decir si es la hoja superior o la inferior la que corta un trozo de papel, tampoco se puede afirmar que el valor está determinado únicamente por la utilidad o únicamente por el coste de producción. Ambas "hojas", la oferta y la demanda, actúan conjuntamente para determinar el precio de equilibrio en el mercado. Sin embargo, Marshall matizó que la influencia relativa de cada hoja depende del horizonte temporal considerado, un concepto que se vuelve crucial en su análisis.
La Teoría de la Demanda Marshalliana
La concepción de la demanda según Marshall rompió significativamente con la tradición clásica. Para los economistas clásicos, la demanda tendía a ser vista como una cantidad rígida, necesaria para satisfacer necesidades específicas (demanda de subsistencia, demanda de trabajo productivo, etc.), y estaba difícilmente relacionada con los precios de mercado. En contraste, Marshall hizo de la demanda un concepto general, aplicable a todos los mercados, y la definió como una relación que expresa la evolución de las cantidades demandadas de un bien en función de los distintos precios posibles. Es, por tanto, un concepto ex-ante y puede representarse como una función o una curva.
Marshall postuló que un "bien económico" es aquel que se compra en el mercado porque proporciona "satisfacciones" o "utilidades" a los consumidores. Esta visión incluía tanto bienes materiales como servicios, eliminando la antigua distinción clásica entre trabajo productivo e improductivo. Si un trabajo produce utilidad, es productivo.
La teoría de la demanda de Marshall, aunque esquemática, se basaba en la idea de que los individuos buscan maximizar su utilidad. Introdujo la función de utilidad individual y, asumiendo la utilidad marginal decreciente (cada unidad adicional consumida de un bien proporciona menos utilidad que la anterior), pudo derivar la relación entre la cantidad demandada y el precio. La idea clave es que un consumidor racional ajustará su consumo de un bien hasta que la utilidad marginal obtenida por la última unidad gastada en ese bien sea igual a la utilidad marginal obtenida por la última unidad gastada en cualquier otro bien. Si el precio de un bien baja, su utilidad marginal por unidad monetaria gastada aumenta, incentivando al consumidor a aumentar su consumo de ese bien para restablecer el equilibrio.
Marshall también introdujo el concepto de excedente del consumidor. Esta es la diferencia entre el precio máximo que un consumidor estaría dispuesto a pagar por una cierta cantidad de un bien (basado en la utilidad que le proporciona) y el precio real de mercado que paga. Se mide en dinero y representa la ganancia o beneficio que el consumidor obtiene de la transacción.
Para simplificar su análisis y poder derivar la curva de demanda de un bien en función de su precio de manera más directa, Marshall hizo una suposición clave: la utilidad marginal del ingreso (o del dinero) es constante. Esto implica que, para bienes que representan una pequeña parte del gasto total del consumidor, el efecto de una variación de precio sobre el ingreso real (el "efecto renta" de la microeconomía moderna) es despreciable y no afecta significativamente la utilidad marginal del dinero. Bajo esta hipótesis, la curva de demanda se deriva directamente de la curva de utilidad marginal del bien. Aunque Marshall reconoció la existencia de bienes sustitutivos, complementarios e incluso bienes Giffen (donde la demanda aumenta con el precio), su modelo básico, basado en funciones de utilidad aditivas e independencia de bienes, era una aproximación pragmática que consideraba útil para representar la "realidad económica diaria", a pesar de sus limitaciones teóricas que otros, como Edgeworth, señalaron.
La Teoría de la Oferta Marshalliana
La oferta de bienes, para Marshall, surge de la combinación de servicios productivos por parte de las empresas. De manera simétrica a la demanda, los oferentes de servicios productivos (trabajadores, capitalistas, terratenientes) soportan "desutilidades" o costes ligados a la oferta que proponen. Así como la utilidad marginal es decreciente, las desutilidades o costes marginales de producción tienden a ser crecientes: a medida que una empresa aumenta su producción, el coste por unidad adicional tiende a incrementarse.
Marshall supuso que los factores productivos tienen usos alternativos. Los demandantes de estos servicios (las empresas) compiten por ellos, y los factores se dirigirán hacia donde reciban la mayor remuneración. Este es el principio de sustitución en la esfera de la oferta.
La teoría de la empresa de Marshall considera cómo los empresarios combinan factores para minimizar costes y cómo ajustan la producción ante cambios en las condiciones del mercado. Es aquí donde la dimensión temporal se vuelve fundamental. Marshall distinguió varios períodos de tiempo:
| Período | Características de la Oferta | Determinante Principal del Precio |
|---|---|---|
| Período de Mercado (Instantáneo) | Oferta totalmente fija. La empresa no puede ajustar la producción. | Demanda (la cantidad fija la demanda, la demanda fija el precio). |
| Corto Período | Tamaño de la empresa fijo (capacidad de producción). Se pueden ajustar factores variables (trabajo, materias primas) para aumentar la producción, pero con costes marginales crecientes. | Interacción de Oferta (con capacidad fija) y Demanda. |
| Largo Período | Capacidad de producción de la empresa variable. Se pueden ajustar todos los factores, incluyendo capital fijo. Las empresas pueden entrar o salir del sector. | Costes de Producción a largo plazo. |
| Período Muy Largo | Las técnicas de producción pueden modificarse. | Costes de Producción a largo plazo y cambio tecnológico. |
Es crucial entender que estas distinciones temporales son "funcionales", no de calendario. La duración de cada período varía según el sector y la empresa.
La Oferta a Largo Plazo: Agricultura vs. Industria
Marshall analizó la oferta a largo plazo distinguiendo, de forma esquemática, dos casos extremos: la agricultura y la industria.
En el caso de la agricultura, los procesos productivos son relativamente simples, las economías internas de escala son mínimas, los bienes son homogéneos y la competencia es elevada. El tamaño óptimo de la empresa es pequeño. A largo plazo, el precio de oferta debe ser suficiente para cubrir todos los costes de producción, incluida la renovación de factores y la remuneración adecuada para atraer nuevos recursos. A medida que la producción aumenta, es probable que el precio tienda a subir debido a la necesidad de utilizar factores más escasos (como tierra menos fértil), aunque esto puede ser mitigado por la sustitución de factores y las economías externas (mejoras de eficiencia para todo el sector, no solo para una empresa).
El caso de la industria es muy diferente. Los productos suelen estar diferenciados, la comercialización es más compleja y las empresas deben construir una reputación. Existen importantes economías de escala internas (los costes medios disminuyen a medida que la empresa aumenta su tamaño). La gestión requiere habilidades especiales. Marshall observó que las empresas industriales a menudo pasan por un ciclo vital: nacen, crecen, se consolidan, decaen y mueren. Un sector industrial, por tanto, está compuesto por múltiples empresas de distinto tamaño, edad y con productos diferenciados. La curva de oferta a largo plazo para la industria no es una simple relación precio-cantidad para una empresa idéntica, sino que debe reflejar el coste de "renovar" constantemente las empresas del sector.
Para abordar la complejidad de la industria con economías internas de escala y un ciclo vital de las empresas, Marshall introdujo el innovador concepto de la empresa representativa. Esta es una construcción analítica, una "parábola", que representa una empresa con una existencia normal y un éxito medio, gestionada con habilidad normal y con acceso normal a las economías internas y externas. La curva de oferta a largo plazo para el sector industrial se definiría entonces por el coste medio de esta empresa representativa. Marshall creía que un observador atento podría identificar una empresa real asimilable a esta construcción teórica.
El coste medio y el tamaño de la empresa representativa cambian a medida que crece la producción total del sector. Las economías externas (beneficios para todas las empresas del sector derivados de la expansión del sector, como mejor infraestructura o mano de obra cualificada) pueden disminuir los costes de cada empresa particular. Además, una mayor demanda sectorial mejora las perspectivas para las nuevas empresas, permitiéndoles alcanzar un mayor tamaño antes de iniciar su fase de decaimiento. Por estas razones, Marshall sugirió que la curva de oferta a largo plazo para la industria podría ser decreciente, a pesar de la necesidad de atraer recursos escasos.
Equilibrio de Mercado y Períodos de Análisis
La interacción de la oferta y la demanda determina el precio de equilibrio en el mercado. Marshall analizó cómo este equilibrio se alcanza y se ajusta en los diferentes períodos de tiempo que definió.
En el período de mercado, la oferta es fija, por lo que el precio está determinado casi exclusivamente por la demanda. Si la demanda aumenta, el precio sube drásticamente, ya que no hay posibilidad de aumentar la cantidad ofrecida.
En el corto período, las empresas pueden aumentar la producción utilizando más intensivamente sus instalaciones existentes, pero esto implica costes marginales crecientes. La oferta a corto plazo es más elástica que en el período de mercado, pero sigue siendo limitada por la capacidad fija. El precio se determina por la intersección de la curva de demanda y la curva de oferta a corto plazo.
En el largo período, las empresas pueden ajustar su capacidad de producción y pueden entrar o salir del sector. La oferta a largo plazo es mucho más elástica que a corto plazo. Si el precio de mercado es superior al coste medio a largo plazo de la empresa representativa, nuevas empresas entrarán en el sector, aumentando la oferta y presionando el precio a la baja. Si el precio es inferior, las empresas existentes no renovarán su capital o saldrán del sector, disminuyendo la oferta y elevando el precio. El equilibrio a largo plazo se alcanza cuando el precio es igual al coste medio mínimo de la empresa representativa, y no hay incentivos para la entrada o salida de empresas.
Marshall enfrentó el desafío de reconciliar la existencia de economías de escala internas (que sugieren que las empresas más grandes son más eficientes y tenderían a dominar el mercado, llevando a monopolios o oligopolios) con la idea de un equilibrio competitivo a largo plazo. Su solución, como se mencionó, se basó en el concepto del ciclo vital de las empresas (que limita el crecimiento indefinido de una sola empresa) y la construcción de la empresa representativa (que permite analizar el equilibrio del sector como si estuviera compuesto por empresas promedio que operan en su punto de coste mínimo a largo plazo, considerando las economías externas).
En resumen, la célebre metáfora de la tijera de Marshall ilustra cómo la demanda (gobernada por la utilidad) y la oferta (gobernada por los costes de producción) determinan el precio. La influencia relativa de cada "hoja" varía con el tiempo: la demanda es más determinante en el corto plazo, mientras que los costes de producción a largo plazo guían el precio hacia un nivel que permite la renovación de los factores y las empresas.
Conceptos Clave de la Teoría Marshalliana
La obra de Marshall legó a la economía una serie de conceptos fundamentales que siguen siendo piedras angulares del análisis:
- Utilidad y Utilidad Marginal: La satisfacción que un consumidor obtiene de un bien, y la satisfacción adicional de consumir una unidad más, respectivamente.
- Ley de la Utilidad Marginal Decreciente: Principio que establece que la utilidad marginal de un bien disminuye a medida que se consume más de él.
- Demanda como Función del Precio: La idea de una curva de demanda que relaciona inversamente la cantidad demandada con el precio, un concepto central para el análisis de mercado.
- Oferta como Función del Precio: La idea de una curva de oferta que relaciona directamente la cantidad ofrecida con el precio, influenciada por los costes de producción.
- Equilibrio de Mercado: El punto donde la cantidad demandada iguala la cantidad ofrecida, determinando el precio y la cantidad de mercado.
- Períodos de Tiempo (Mercado, Corto, Largo): La distinción crucial entre horizontes temporales para analizar la capacidad de respuesta de la oferta.
- Excedente del Consumidor: La diferencia entre lo que un consumidor está dispuesto a pagar y lo que realmente paga, una medida del bienestar del consumidor.
- Excedente del Productor (o Renta del Productor): Concepto simétrico al excedente del consumidor, aunque Marshall lo exploró menos sistemáticamente en comparación.
- Elasticidad Precio de la Demanda: La medida de la sensibilidad de la cantidad demandada ante un cambio en el precio.
- Economías de Escala (Internas y Externas): Los factores que hacen que el coste medio de producción disminuya a medida que aumenta la producción (internas a la empresa) o a medida que aumenta el tamaño del sector (externas a la empresa).
- Empresa Representativa: Una construcción analítica para analizar el equilibrio a largo plazo en sectores con economías internas y ciclo vital de las empresas.
- Distritos Industriales Marshallianos: La observación sobre la concentración geográfica de empresas especializadas y los beneficios (economías externas) que esto conlleva.
Preguntas Frecuentes sobre Alfred Marshall y su Teoría
Aquí respondemos algunas preguntas comunes basadas en la información proporcionada:
¿Cuál es la principal contribución de Alfred Marshall a la economía?
Su principal contribución es la síntesis de las teorías de la utilidad (demanda) y los costes de producción (oferta) para explicar la determinación de los precios. Es considerado uno de los fundadores de la escuela neoclásica y popularizó el uso de las curvas de oferta y demanda.
¿Qué es la teoría neoclásica de Alfred Marshall?
La teoría neoclásica de Marshall se centra en cómo la interacción de la oferta y la demanda en el mercado, influenciadas por la utilidad marginal de los consumidores y los costes de producción de las empresas, determina los precios y las cantidades de equilibrio. Incorpora el análisis marginal y considera la dimensión temporal en los ajustes del mercado.
¿Qué significa la metáfora de la "tijera" en la teoría de Marshall?
Significa que el precio de un bien está determinado conjuntamente por la oferta y la demanda, al igual que un trozo de papel es cortado por las dos hojas de una tijera. No se puede atribuir la determinación del precio a una sola fuerza.
¿Cómo definió Marshall la demanda?
Marshall definió la demanda como una relación o función que muestra las cantidades de un bien que los consumidores están dispuestos a comprar a diferentes precios posibles, basándose en la utilidad que el bien les proporciona.
¿Cómo definió Marshall la oferta?
Marshall definió la oferta como la relación o función que muestra las cantidades de un bien que las empresas están dispuestas a producir y vender a diferentes precios, basándose en los costes de producción y los sacrificios implicados.
¿Cuáles son los períodos de tiempo en el análisis de Marshall?
Marshall distinguió funcionalmente el período de mercado (oferta fija), el corto período (capacidad fija, factores variables ajustables), y el largo período (todos los factores variables, capacidad y número de empresas ajustables). A veces se añade un período muy largo donde la tecnología cambia.
¿Qué es la empresa representativa?
Es un concepto teórico utilizado por Marshall para analizar el equilibrio a largo plazo en sectores industriales con economías de escala internas. Representa una empresa promedio con éxito y habilidad normales, que experimenta un ciclo vital típico y tiene acceso a las economías internas y externas.
¿Qué son el excedente del consumidor y el excedente del productor según Marshall?
El excedente del consumidor es la ganancia monetaria que obtiene un consumidor al pagar un precio de mercado inferior al precio máximo que estaría dispuesto a pagar. El excedente del productor (o renta) es un concepto similar para los productores.
¿Qué son las economías de escala para Marshall?
Son las ventajas en costes que surgen con el aumento de la producción. Las economías internas ocurren dentro de la empresa a medida que crece. Las economías externas ocurren para todas las empresas de un sector a medida que el sector en su conjunto se expande.
¿Qué es un distrito industrial Marshalliano?
Es una concentración geográfica de empresas especializadas en la producción de ciertos bienes, caracterizada por alta especialización, competencia y economías externas derivadas de la proximidad.
Legado y Relevancia de Alfred Marshall
La influencia de Alfred Marshall en la economía es innegable. Sus "Principios de Economía" se convirtieron en el libro de texto estándar durante décadas y moldearon la forma en que se enseñaba la economía en el mundo angloparlante y más allá. Popularizó el uso de diagramas de oferta y demanda, que son herramientas esenciales hasta el día de hoy.
Al combinar magistralmente el enfoque en la utilidad con el enfoque en los costes de producción, y al enfatizar la importancia del tiempo en el análisis económico, Marshall proporcionó un marco sólido y flexible para entender el funcionamiento de los mercados. Conceptos como la utilidad marginal, el excedente del consumidor, la elasticidad, los distintos períodos de tiempo y las economías de escala (internas y externas) siguen siendo fundamentales en la microeconomía moderna. Aunque algunos aspectos de su teoría, como el tratamiento de las economías internas de escala en el largo plazo y el concepto de la empresa representativa, generaron debate y fueron refinados por economistas posteriores (llevando a teorías como la competencia monopolística), su visión general del mercado como un sistema donde interactúan la oferta y la demanda, ajustándose a lo largo del tiempo, constituye la base del análisis neoclásico que aún domina gran parte del pensamiento económico.
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