¿Cuáles son los tres principios de Walter Peñaloza?

Walter Peñaloza: Educación, Valores y Pertinencia

10/08/2020

La educación es un pilar fundamental en la sociedad, un proceso complejo que busca formar individuos capaces de desenvolverse en un mundo en constante cambio. En el ámbito latinoamericano, y particularmente en Perú, la figura de Walter Peñaloza Ramella emerge como un pensador clave cuyas ideas sobre la educación, los valores y la pertinencia siguen resonando con fuerza en la actualidad.

¿Cuáles son las obras de Walter Peñaloza Ramella?
OBRASEstudio acerca del conocimiento (1953)El conocimiento inferencial y la deducción trascendental (1962)El discurso de Parménides (1973)Estudio sobre las categorías de Aristóteles (1973)El problema de los conceptos puros del conocimiento (1978)Tecnología educativa (1980)

Abordar la educación desde la perspectiva de Peñaloza implica sumergirse en una concepción que trasciende lo puramente técnico o instrumental, anclándola profundamente en la dimensión humana y axiológica. Su obra nos invita a reflexionar sobre el propósito último del acto educativo y el rol insustituible de los valores en la formación integral de la persona.

Índice de Contenido

¿Quién fue Walter Peñaloza Ramella?

Walter Peñaloza Ramella (1920–2005) fue un destacado filósofo y educador peruano cuya influencia marcó significativamente la formación de docentes en su país. Estudió en el antiguo Colegio Anglo-Peruano (hoy Colegio San Andrés) en Lima, donde más tarde también ejerció la docencia. Su talento filosófico fue reconocido tempranamente, ganando el Primer Premio "Gonzales Prada" en 1944 por su trabajo en filosofía.

A lo largo de su carrera, Peñaloza ocupó cargos de relevancia como Rector de la Universidad Nacional de Educación (La Cantuta) y profesor en diversas universidades de Perú y Venezuela. Fue una figura central en la reforma universitaria, impulsando medidas que modernizaron la educación superior peruana, como la semestralización de los cursos, la unificación de la formación de profesores para los distintos niveles educativos y la promoción del sistema de crédito universitario, una innovación que facilitó la comparación curricular entre instituciones y que perdura hasta hoy. También intensificó la práctica pre-profesional.

Su visión pedagógica inspiró el desarrollo del "Currículo Integral", un modelo que enfatizaba la formación en valores y una mayor conexión entre la universidad y el entorno profesional. Además de su labor académica, Peñaloza tuvo un paso notable por el periodismo, dirigiendo el diario "La Prensa" en 1975, desde donde impulsó la publicación de la revista infantil "Urpi". Esta revista fue considerada revolucionaria por su enfoque en la formación de valores para niños, reuniendo a destacados artistas e intelectuales y logrando un gran impacto, siendo reconocida entre las revistas infantiles más importantes de América Latina.

Su invaluable contribución a la educación peruana le valió ser distinguido con la Orden de las Palmas Magisteriales, el máximo reconocimiento otorgado por el Estado peruano a educadores e intelectuales que han aportado al progreso educativo y cultural del país.

La Educación según Peñaloza: Despertar la Conciencia de Valores

Para Walter Peñaloza, la educación tiene una misión fundamental y trascendente: despertar en los seres humanos la percepción de los valores. En un mundo que a menudo parece dominado por lo material o lo efímero, Peñaloza recordaba que es la capacidad de aprehender la belleza, el bien, la justicia, la verdad, la utilidad o la legalidad lo que distingue al hombre.

En sus propias palabras, Peñaloza afirmaba que sin una adecuada orientación educativa, los individuos pueden volverse "ciegos para los valores", viviendo de espaldas a estos principios axiológicos. Esta carencia de conciencia valorativa, movida únicamente por impulsos, resulta en una vida "chata y plana", alejando a los hombres de su verdadera condición humana. La educación, por tanto, es vista por Peñaloza como un proceso de "hominización", es decir, de desarrollo pleno de las cualidades que nos hacen humanos, siendo la capacidad de valorar una de las más esenciales.

Esta perspectiva resuena con la de otros grandes pensadores, como Augusto Salazar Bondy, quien también vinculaba la educación al bien y a la afirmación del valor intrínseco del sujeto educado. Mientras Salazar Bondy enfatizaba que solo un acto que promueve el bien del educando y afirma su propio valor puede ser considerado educativo, Peñaloza ponía el acento en la necesidad de que la educación fomente activamente la "conciencia valorativa". Ambos coinciden en que la educación va intrínsecamente ligada a la dimensión axiológica, tanto a nivel individual como social.

La visión de Peñaloza subraya que una educación que ignora los valores corre el riesgo de formar individuos técnicamente competentes pero carentes de la sensibilidad y el discernimiento necesarios para vivir una vida plena y contribuir positivamente a la sociedad. La educación no es solo transmisión de conocimientos o desarrollo de habilidades, es fundamentalmente la formación de un ser capaz de valorar y orientar su vida y sus acciones según principios éticos y humanos.

La Relevancia Actual de los Valores en la Educación

El texto proporcionado destaca que, en la actualidad, los vertiginosos avances científico-tecnológicos, los profundos cambios socioeconómicos y culturales, y el fenómeno de la mundialización han generado nuevas y urgentes exigencias para la educación. Entre estas, las demandas en el campo axiológico han adquirido una relevancia renovada.

¿Quién fue Walter Peñaloza?
Walter Peñaloza (1920-2005) fue un filósofo y educador peruano reconocido por su contribución a la formación profesional del magisterio peruano. Estudió en el antiguo Colegio Anglo-Peruano de Lima , hoy Colegio San Andrés .

Después de algunas décadas en las que el tema de los valores pareció pasar a un segundo plano en el discurso educativo, hoy existe una conciencia global sobre su importancia. Investigaciones internacionales, como la mencionada por Stephenson et al. (2001), reconocen la "urgente demanda" de proporcionar a los educadores perspectivas teóricas y prácticas para la enseñanza de valores en las escuelas.

Sin embargo, el texto también señala que gran parte de los esfuerzos se centran en los aspectos técnico-pedagógicos de la educación en valores, sin profundizar lo suficiente en la compleja situación de la realidad valorativa actual, la llamada "crisis de valores" o "pérdida de sentido". Esta crisis global, debatida en foros internacionales como los "Coloquios del siglo XXI" auspiciados por la UNESCO, plantea interrogantes fundamentales: ¿Qué es realmente valioso hoy? ¿Qué valores debería mantener, cuestionar o crear la sociedad? ¿Hacia qué modelo de sociedad debe orientarse la educación?

En este contexto de incertidumbre axiológica, la visión de Peñaloza cobra una vigencia particular. Su insistencia en que la educación debe despertar la percepción de los valores y fomentar la conciencia valorativa no es solo un ideal pedagógico, sino una necesidad perentoria para que los individuos y las sociedades puedan navegar la complejidad del mundo contemporáneo con discernimiento y un sentido humano. Una educación que no aborde esta dimensión corre el riesgo de quedar reducida a un mero entrenamiento funcional, incapaz de ofrecer las herramientas para comprender y responder a los desafíos éticos y existenciales de nuestro tiempo.

El Concepto de Pertinencia Educativa

Relacionado intrínsecamente con la formación en valores y la visión humanista de la educación, se encuentra el concepto de pertinencia educativa. Este término, aunque muy usado, es polisémico. Una idea general aceptable sería que la pertinencia educativa implica una educación apropiada, adecuada, que corresponda a la realidad del educando y a lo que se espera de ella.

Sin embargo, Peñaloza y la perspectiva presentada en el texto llevan esta idea a un nivel más profundo. Para comprender la pertinencia, es fundamental centrarse en el principal protagonista del proceso educativo: el educando. Es en torno a él que giran todos los demás componentes. Aunque la educación es un hecho social y la sociedad ejerce una fuerte influencia, la concreción del proceso educativo ocurre de manera diferencial en cada individuo. El educando, con su particularidad personal, es quien dinámicamente precisa y asimila lo que la educación ofrece.

Asimismo, la cultura, como ámbito envolvente y fuente de contenidos y medios, es intermediada por el maestro, pero es finalmente el propio educando quien la asimila, aprende, reacciona, se adapta, reproduce o renueva a su manera. Por lo tanto, la pertinencia educativa implica adecuar contenidos, actividades y medios no solo a un contexto general, sino fundamentalmente al educando como individuo.

Pero, y aquí radica un punto crucial para Peñaloza, la pertinencia no se agota en lo técnico-pedagógico. El educando es, ante todo, una persona humana con necesidades, potencialidades, derechos y responsabilidades. La sociedad contribuye a educarlo según una cultura, pero él tiene el derecho de ser él mismo, de satisfacer sus necesidades, cuidar sus intereses, elegir su camino con libertad, buscar su felicidad, progreso y superación.

La pertinencia educativa, entonces, no puede ser un instrumento alienante que simplemente adecúe al individuo a demandas sociales o de mercado impuestas. Debe ser considerada como la adecuación de la educación *toda* a las necesidades y potencialidades del educando, partiendo de sus condiciones y en perspectivas de su plena realización, su felicidad, su progreso y superación. Esto implica considerar su contexto integral (individual, social, histórico, cultural, ecológico) y, fundamentalmente, orientarse a la construcción de humanidad. La pertinencia educativa, en esta visión, está al servicio del desarrollo pleno del ser humano.

La Pertinencia Valorativa: El Ser Humano como Valor Central

Si la pertinencia educativa se centra en el educando y busca su plena realización como ser humano, la pertinencia valorativa se pregunta qué valores son los que mejor responden a esta meta en las circunstancias actuales y futuras. Esto nos lleva al debate axiológico sobre qué es lo más valioso para el educando, la sociedad y la humanidad.

Frente a preguntas como si es más valioso ser feliz, exitoso, poderoso, rico o disfrutar placeres, o qué modelo de sociedad o qué metas humanas son las deseables, el texto, en consonancia con la filosofía humanista, propone un principio fundamental: el ser humano mismo es el principio y fin de todos los valores. Si eliminamos al ser humano, las valoraciones y los valores desaparecen.

Por lo tanto, el fundamento para un sistema de valoraciones humanístico es la afirmación del ser humano como valor. Su afirmación, su realización, su progreso y superación se convierten en los referentes para valorar cualquier "cosa", incluyendo la organización social, el sistema económico, la política, la cultura y, por supuesto, la educación. El valor de la educación reside en si contribuye o no a la afirmación, realización, progreso y superación de ese ser.

¿Qué es la educación según Walter Peñaloza?
Por su parte Walter Peñaloza, quien considera la educación un proceso de “hominización”, expresa claramente que sin valores el hombre pierde su condición humana, y que es misión de la educación fomentar la conciencia valorativa.

Aplicando el principio de pertinencia, este ser humano se concreta en los educandos y educadores, centrándose prioritariamente en el educando. La pertinencia valorativa en educación se juzga por si la educación contribuye a la afirmación, realización, progreso y superación del educando como ser humano. Esto no se limita a su dimensión individual; implica también su conexión con la sociedad y con la humanidad en su conjunto, ya que el educando concreto es visto como un "representante holográfico de la humanidad".

Desde esta perspectiva, la misión de la educación es contribuir al "Ser" del educando, a su "ser humano". Esto va más allá de prepararlo para las demandas laborales o sociales inmediatas. Implica ofrecerle las herramientas para su desarrollo personal, su libertad, su felicidad, su capacidad de ser y trascender. La pertinencia valorativa exige que la educación no pierda su sentido trascendente, que no se sumerja únicamente en lo inmediato, lo tecnológico o las exigencias del mercado, sino que se oriente hacia la formación de un ser humano pleno y consciente de su valor y el de los demás.

Aportes Prácticos y Obras de Walter Peñaloza

La visión teórica de Peñaloza no se quedó solo en el plano filosófico; tuvo un impacto directo en la práctica educativa, especialmente en la reforma universitaria. Sus principales aportes prácticos incluyeron:

  • La semestralización de los cursos universitarios, modernizando la estructura académica.
  • La unificación de la formación de profesores para los niveles inicial, primaria y secundaria, buscando elevar la calidad y coherencia de la enseñanza.
  • La promoción del sistema de crédito universitario, facilitando la movilidad estudiantil y la comparación curricular.
  • La intensificación de la práctica pre-profesional, conectando la formación teórica con la experiencia laboral real.
  • El impulso a la educación inicial como primer escalón educativo, reconociendo su fundamental importancia en el desarrollo humano temprano.
  • La inspiración del modelo de Currículo Integral, centrado en la formación en valores y la vinculación con el entorno.

Además de su labor de gestión y reforma, Walter Peñaloza fue un prolífico escritor. Entre sus obras más destacadas se encuentran:

  • Estudio acerca del conocimiento (1953)
  • El conocimiento inferencial y la deducción trascendental (1962)
  • El discurso de Parménides (1973)
  • Estudio sobre las categorías de Aristóteles (1973)
  • El problema de los conceptos puros del conocimiento (1978)
  • Tecnología educativa (1980)
  • El algoritmo de la ejecución del currículum (1986)
  • La Cantuta. Una experiencia en educación (1989)
  • El currículo integral (1995)
  • La enseñanza del lenguaje (2001)
  • Los propósitos de la educación (2003)

Estas obras reflejan su pensamiento filosófico y pedagógico, abordando desde temas epistemológicos hasta propuestas curriculares concretas, siempre con una profunda preocupación por el sentido y la finalidad humanística de la educación.

Preguntas Frecuentes sobre Walter Peñaloza y su Visión Educativa

A continuación, respondemos algunas preguntas comunes sobre la perspectiva educativa de Walter Peñaloza:

¿Qué es la educación para Walter Peñaloza?
Según Walter Peñaloza, la educación es un proceso fundamental para despertar en los seres humanos la percepción y conciencia de los valores. La concibe como un proceso de "hominización", esencial para que el hombre no pierda su condición humana al vivir solo por impulsos y sin discernimiento axiológico.

¿Por qué son importantes los valores en la educación según Peñaloza?
Peñaloza considera que los valores son cruciales porque sin la capacidad de aprehenderlos (belleza, bien, justicia, verdad, etc.), la vida humana se vuelve "chata y plana", alejando al individuo de su verdadera esencia. La educación tiene la misión de fomentar esta conciencia valorativa.

¿Qué significa "Pertinencia Educativa" en la visión de Peñaloza?
La pertinencia educativa, en la visión profunda de Peñaloza, va más allá de la adecuación técnica. Implica que la educación se adecúe a las necesidades y potencialidades del educando como principal protagonista y ser humano integral. Busca su plena realización, felicidad, progreso y superación, considerando su contexto completo y orientándose a la construcción de humanidad.

¿Cuál es el valor central en la pertinencia valorativa para Peñaloza?
El valor central es el ser humano mismo (concretizado en el educando). La pertinencia valorativa se fundamenta en si la educación contribuye a la afirmación, realización, progreso y superación del educando como ser humano.

¿Cuáles son algunas obras destacadas de Walter Peñaloza?
Entre sus obras importantes se encuentran Estudio acerca del conocimiento, El discurso de Parménides, Tecnología educativa, El currículo integral, y Los propósitos de la educación, entre otras.

¿Qué aportes prácticos hizo Peñaloza a la educación?
Impulsó la semestralización de cursos, la unificación de la formación docente, el sistema de crédito universitario, la intensificación de prácticas pre-profesionales y la creación del nivel de Educación Inicial. También inspiró el Currículo Integral.

Conclusión

La obra y el pensamiento de Walter Peñaloza Ramella ofrecen una perspectiva rica y necesaria para entender la educación en el siglo XXI. En un mundo marcado por la incertidumbre y los rápidos cambios, su insistencia en la centralidad de los valores y la pertinencia educativa centrada en el ser humano resuena como un llamado a no perder de vista el propósito fundamental de formar individuos plenos, conscientes y capaces de construir un futuro más justo y humano. Su legado, reflejado tanto en sus escritos como en sus aportes prácticos a la reforma educativa, continúa inspirando a educadores y pensadores a reflexionar sobre el sentido profundo del acto de educar.

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