¿Qué es la continuidad en la educación?

Tecnología, Educación: Rupturas y Continuidades

28/06/2017

En el ámbito de la educación y la tecnología, dos conceptos emergen como fundamentales para comprender las dinámicas actuales: ruptura y continuidad. Estos términos nos permiten analizar cómo los saberes de una comunidad se transforman en una época marcada por la omnipresencia de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Lejos de ser cambios abruptos y totales, estas transformaciones se presentan a menudo de forma solapada, integrando lo nuevo y lo viejo, intentando desmovilizar ciertas prácticas para impulsar otras y “dar vida a lo nuevo”.

¿Qué son las rupturas y continuidades?
Ruptura y continuidad permiten describir un estado de cosas sobre dinámicas culturales productoras de tipos subjetivos, de nuevas formas de articular el ser/hacer.

La rápida difusión de las TIC en los últimos años ha redefinido la forma en que se transmite la cultura. Programas como Conectar Igualdad en Argentina, basado en el modelo 1 a 1 (One Laptop Per Child), han intensificado este debate, instalando un escenario complejo en relación con la implementación y el uso de la tecnología en el espacio escolar. Esta realidad nos obliga a pensar en cómo la tecnología, la comunicación y la educación se entrelazan, generando nuevas formas de articular el ser y el hacer.

Índice de Contenido

La Sociedad de la Información y la Conexión Global

Una de las principales líneas para entender la relación entre tecnología y comunicación es su conexión con el imaginario social y la globalización. Hemos sido testigos de un proceso que nos exige aceptar la idea de un mundo globalmente conectado, donde los eventos locales tienen repercusión global, no solo en lo económico sino también en lo cultural. Para materializar esta visión, organismos internacionales como la ONU y la UIT impulsaron la idea de una Sociedad de la Información (SI), promoviendo la infraestructura de telecomunicaciones y el acceso universal a la información.

Esta visión de un mundo conectado, con acceso ciudadano a información pública y centros tecnológicos, y una educación “actualizada” gracias a las TIC, se presenta como una promesa de ruptura con una forma anterior de hacer y ver el mundo. Para cumplirla, se requirió una inversión significativa en infraestructura y la provisión de dispositivos tecnológicos. Las TIC son vistas como tecnologías de relación que, si bien no modifican la sustancia, sí transforman las formas sociales y las representaciones. En educación, su incorporación se presentó como una forma de “actualizar” las prácticas docentes, llevando la didáctica a un primer plano en la discusión sobre su uso escolar.

Esta ruptura anunciada implica la necesidad de nuevas capacidades y roles para los sujetos, así como nuevas formas de gestionar las instituciones. La ONU, ya en 2004, destacaba la importancia del empleo de las TIC en todos los niveles educativos para entrar en la “era de la información”. Este cambio se inserta a menudo en discursos que, especialmente en Latinoamérica, se alinean con la modernización neoliberal, donde el mercado se convierte en el principal organizador social y la información en su motor. La centralidad de las tecnologías en esta concepción se basa en la infraestructura necesaria para la circulación de información y la mercantilización, haciendo de todo un proceso-producto.

En este contexto, la necesidad de consumir y la capacidad de consumir son producidas directamente por dispositivos que se identifican con la constitución de la subjetividad. Esto lleva a hablar de sociedades mediatizadas, donde las prácticas cotidianas están atravesadas por dimensiones mediáticas. El impacto cultural de la globalización y el neoliberalismo se manifiesta en la mundialización de la cultura, impulsando una homogeneización, pero también generando nuevas formas de producción cultural basadas en la auto-organización, una ruptura con el capitalismo industrial y alineada con la lógica posindustrial, donde los trabajadores son vistos como empresarios de sí mismos.

La Información como Materia Prima y el Paradigma Numérico

La relación entre información, sujeto y cultura no es nueva, pero adquiere una nueva dimensión con la aparición de tecnologías digitales que permiten manipular la información, convirtiéndola en un insumo diario y cambiante. El desarrollo tecnológico de finales de los ochenta, definido por Gilbert Simondon como el “paradigma numérico”, produce una ruptura en las dimensiones objetivas de la técnica científica.

Aquí, la relación comunicación-tecnología comienza a ser vista como producción cultural. La industria cultural avanzó con la digitalización, transmisión y almacenamiento de diversos formatos, generando otros usos sobre los medios de producción de mensajes. La diversificación de redes y la aparición de las Tecnologías de la Información y la Comunicación Numéricas (TICN) en los noventa, con herramientas polivalentes y portabilidad de la información, renovaron el panorama.

La comunicación personal se mediatiza cada vez más, apoyada por herramientas técnicas que permiten la interacción a pesar de la distancia o la ausencia temporal. La mediación tecnológica, en esta fase capitalista, depende de lo que se puede hacer con la información y el acceso a la cultura. La cultura deja de ser superestructura para convertirse en producción simbólica que forma el imaginario. Así, el acceso a la información se convierte en una forma de acceso a la cultura, explicado a través de la proximidad con las tecnologías de comunicación, vistas como sistemas abiertos que ofrecen al sujeto la posibilidad de acción y redefinición del mundo.

Es sobre este escenario que programas estatales como Conectar Igualdad buscan encauzar los cambios externos al sistema educativo, dotando a las escuelas de herramientas. Sin embargo, la ruptura o transformación real no reside solo en la herramienta.

Tecnología, Educación y Comunicación: El Modelo 1 a 1

Los discursos sobre la relación educación, tecnología y comunicación hoy se centran en cómo las tecnologías inciden en la experiencia y modelan la subjetividad, formando “tipos subjetivos” que acceden a la cultura de formas diferentes a las tradicionales de la escuela. Esto renueva la tensión sobre cómo la comunicación se ha convertido en un problema en la tarea de educar.

La inclusión de netbooks a alumnos y docentes bajo el modelo 1 a 1 se basa en la idea de que la inclusión digital estimula la formación, capacitación y producción de contenidos. Este modelo va más allá de lo técnico; es comunicacional. Dejan atrás los relatos unificadores de la formación de sujetos modernos, respondiendo a la necesidad de adquirir nuevas competencias, propias de las sociedades del conocimiento.

El modelo pedagógico tradicional, asociado a la imprenta, parece alterarse con una nueva pedagogía basada en la interactividad, personalización y desarrollo de la autonomía. Se supone que el control de la información no reside solo en el docente, sino que es de libre acceso para los participantes. Los modelos 1 a 1 cuestionan el uso meramente instrumental de las TIC, proponiendo un modelo comunicacional que permite al alumno seleccionar y ampliar contenidos, y al docente ser “gestor” de sus propios materiales, adaptando el recorrido de enseñanza según las habilidades del alumno.

La era digital y la centralidad del conocimiento como factor de desarrollo son clave. La educación se ve presionada a renovarse, a “romper” con el modelo gutemberiano y promover competencias necesarias para una sociedad donde el conocimiento se ha expandido enormemente. La función de la escuela no es solo enseñar conceptos, sino también competencias y actitudes.

Esta ruptura en la educación se define como el pasaje de las pedagogías por objetivos a las pedagogías por competencias, redefiniendo el dispositivo pedagógico. En comunicación, se habla del paso de las pedagogías de la enunciación a las pedagogías de la participación, donde el sujeto no solo lee o escribe, sino que participa y acciona, promoviendo un yo individual dentro de un nosotros.

Voces Docentes: Entre el Discurso y la Práctica

Analizar las percepciones de docentes, incluso aquellos sin experiencia directa con programas 1 a 1, revela cómo el discurso sobre la tecnología, la información y el conocimiento los atraviesa. La cultura de la celeridad y la virtualidad afecta la percepción espacio-temporal y modifica la forma de producir, comunicar, conocer y pensar. La transmisión del saber, antes centralizada en la escuela, parece descentrarse, buscando operar sobre las acciones de los maestros para garantizar el aprendizaje en la sociedad del conocimiento.

¿Qué son las rupturas y continuidades?
Ruptura y continuidad permiten describir un estado de cosas sobre dinámicas culturales productoras de tipos subjetivos, de nuevas formas de articular el ser/hacer.

Las entrevistas a docentes, divididas en dos grupos, ilustran esta realidad. El primer grupo concibe la tecnología principalmente como una herramienta o un medio de acceso. Ven las TIC como facilitadoras para crear presentaciones, manejar contenido de forma diferente, o acceder a más información más allá del libro. Estas expresiones, generalmente positivas, se alinean con la idea de la tecnología como medio de uso o acceso, fundamental en los debates actuales sobre su incorporación escolar.

El segundo grupo se enfoca más en los efectos percibidos de la tecnología en su trabajo y en los alumnos. Hablan de replantear la enseñanza, la necesidad de aprendizajes significativos, la importancia de manejar la tecnología como forma de tratar el contenido, la producción colaborativa, y la alineación con lo que “el mercado pretende”. Reconocen que antes había una sola forma de llegar al conocimiento (el libro), y ahora hay varias (Internet, videos). Sorprendentemente, estos docentes, sin experiencia práctica con el modelo 1 a 1, manifiestan una pseudo-experiencia, afectada por un discurso colectivo que atribuye ciertas “cosas” que la tecnología hace en el trabajo docente. Esto demuestra que la enunciación colectiva sobre las TIC manifiesta un contrato social y moldea percepciones incluso en ausencia de experiencia directa.

La Continuidad Educativa en la Era Digital

La idea de continuidad educativa adquiere especial relevancia en un contexto de cambios y posibles interrupciones. Una crisis, por ejemplo, puede interrumpir la educación, pero la tecnología se presenta como un medio para facilitar la continuidad a través de la enseñanza a distancia o híbrida. Esto requiere planificación y formación para asegurar que las herramientas y el acceso sean consistentes, independientemente del lugar.

La continuidad educativa, facilitada por soluciones tecnológicas que permiten un acceso seguro y sistemático a aplicaciones y archivos, busca que la enseñanza y el aprendizaje se desarrollen sin problemas. Las tecnologías pueden facilitar el aprendizaje personalizado, apoyando los objetivos de transformación digital de las instituciones educativas. En este sentido, la tecnología no es solo un agente de ruptura, sino también un facilitador potencial de continuidad en escenarios cambiantes, asegurando que el proceso educativo no se detenga y pueda adaptarse a diversas circunstancias.

Conclusión: El Desafío de la Brecha

Programas de dotación tecnológica buscan una “modernización” de la tarea de educar, entendiéndolos como políticas de desarrollo para reorientar las formas de acción de los sujetos. Sin embargo, la mera dotación de herramientas (pizarras digitales, netbooks, conexión) no garantiza la innovación en el desarrollo del conocimiento. La verdadera transformación reside en la pedagogía y la didáctica, no en la tecnología per se.

La cuestión del conocimiento no está ligada al instrumento, sino al deseo de saber, a la curiosidad. Mejorar el acceso es positivo, pero no cambiará la situación del saber si no se recupera el valor por la curiosidad, la esencia del conocimiento. Las tecnologías aplicadas a la educación producen rupturas en el decir y hacer docente, especialmente sobre cómo enseñar, y es ahí donde la innovación se manifiesta.

El hecho de que docentes sin experiencia directa reconozcan los cambios que las TIC impulsan y el paso hacia las pedagogías de las competencias y la participación, sugiere una comprensión teórica de la ruptura. Sin embargo, es crucial analizar cómo docentes y alumnos reinterpretan y utilizan las TIC como objetos culturales. Si los usos que los sujetos hacen de las tecnologías marcan el modelo de transformación educativa, es necesario diferenciar los usos propuestos por el mercado y los que la escuela puede impulsar.

Pareciera que los docentes comprenden las expectativas y potencialidades de la incorporación de las TIC, pero la ruptura teórica no siempre coincide con la continuidad práctica. El desarrollo docente, basado en la experiencia acumulada y el análisis de la práctica, es fundamental para generar los cambios enunciados y cerrar la brecha entre el discurso sobre la ruptura y la realidad de la continuidad en las aulas.

Comparando Modelos Pedagógicos

Característica Modelo Pedagógico Tradicional (Gutenberg) Modelo Pedagógico en la Sociedad del Conocimiento/Digital
Centro del Saber Principalmente el docente y el libro Acceso distribuido a la información (docente, TIC, red)
Rol Docente Transmisor de contenido, autoridad única Gestor, guía, facilitador, curador de contenido
Rol Alumno Receptor pasivo de información Participante activo, buscador, productor, constructor de conocimiento
Uso de Tecnología Limitado o inexistente (pizarra, tiza) Herramienta de acceso, producción, comunicación y relación
Pedagogía Por objetivos, de la enunciación Por competencias, de la participación, interactiva, personalizada

Preguntas Frecuentes sobre Rupturas y Continuidades en Educación

  • ¿Qué significan "ruptura" y "continuidad" en este contexto?
    Se refieren a los cambios (rupturas) y elementos que persisten (continuidades) en las formas de transmitir el saber, enseñar y aprender, influenciados por las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y la evolución social.

  • ¿Cómo influyen las TIC en la educación?
    Las TIC actúan como catalizadores de cambio, modificando el acceso a la información, las formas de comunicación, los roles de docentes y alumnos, y promoviendo nuevas metodologías pedagógicas basadas en la interactividad y la participación.

  • ¿Qué es el modelo 1 a 1?
    Es un modelo de integración tecnológica en educación que busca dotar a cada estudiante (y a menudo también a los docentes) de un dispositivo tecnológico, como una netbook, para uso individual en el aula y fuera de ella. Programas como Conectar Igualdad son ejemplos de esto.

  • ¿Qué cambia en el rol del docente?
    El rol del docente evoluciona de ser el único transmisor de conocimiento a ser un guía, un facilitador, un curador de contenidos y un gestor de procesos de aprendizaje que integran diversas fuentes de información y herramientas tecnológicas.

  • ¿Qué son las pedagogías de la participación y competencias?
    Son enfoques pedagógicos que, a diferencia de las pedagogías tradicionales (por objetivos, de la enunciación), se centran en el desarrollo de habilidades y capacidades (competencias) y promueven la participación activa del estudiante en su proceso de aprendizaje, a menudo utilizando tecnologías que facilitan la interacción y la producción colaborativa.

  • ¿Por qué es importante la continuidad educativa con tecnología?
    La tecnología puede ser clave para asegurar que el proceso educativo no se vea interrumpido por circunstancias externas (como crisis o pandemias), facilitando el acceso a contenidos y la interacción a distancia, y permitiendo que el aprendizaje continúe sin importar el lugar físico.

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