14/10/2017
El nombre de Policarpa Salavarrieta resuena en la historia de Colombia como un símbolo de valentía y lucha por la independencia. Sin embargo, esta figura trascendental no solo vive en los libros de historia, sino que también da nombre a lugares y instituciones en la actualidad, generando a veces confusión sobre a qué se refiere exactamente cuando se menciona “Policarpa Salavarrieta”. Este artículo busca desentrañar las distintas realidades asociadas a este nombre: la heroína histórica, un barrio con características muy particulares y un colegio con una rica trayectoria y una importante renovación.

- ¿Quién fue Policarpa Salavarrieta? La Heroína de la Independencia
- El Barrio Policarpa Salavarrieta: Un Sector de Impacto Comercial
- El Colegio Policarpa Salavarrieta: Historia, Renovación y Nueva Sede
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Preguntas Frecuentes sobre Policarpa Salavarrieta
- ¿Dónde está el barrio Policarpa Salavarrieta?
- ¿Dónde estudió la heroína Policarpa Salavarrieta?
- ¿Cuántos años tiene el Colegio Policarpa Salavarrieta?
- ¿Quién es el rector del Colegio Policarpa Salavarrieta?
- ¿Cuál es el énfasis educativo del Colegio Policarpa Salavarrieta?
- ¿Cuál es la nueva ubicación del Colegio Policarpa Salavarrieta?
- ¿Qué tipo de negocios predominan en el barrio Policarpa Salavarrieta?
- Comparativa: Las Facetas de Policarpa Salavarrieta
¿Quién fue Policarpa Salavarrieta? La Heroína de la Independencia
Lo que sabemos de Policarpa Salavarrieta proviene en gran medida de relatos y supuestos, dada la naturaleza clandestina de sus actividades y la quema de documentos que pudieran identificarla. Nació en el municipio de San Miguel de Guaduas, Cundinamarca, aunque el año exacto es incierto, barajándose fechas como 1790, 1792 o 1796. Tampoco hay certeza sobre si su verdadero nombre fue Policarpa, pues su partida de bautismo fue quemada para eliminar cualquier rastro, ya que participaba activamente como espía para el ejército libertador.
En algunos registros históricos se le menciona como Gregoria Polonia Salavarrieta, aunque se sugiere que este pudo ser un nombre adoptado para su labor de espionaje en casas de españoles. La fecha de su nacimiento se infiere a partir de la de sus hermanos, de quienes sí se tiene información documentada.
Su Formación y Primeras Inquietudes Políticas
Tras quedar huérfanos en Bogotá, Policarpa y sus hermanos fueron acogidos. La señora María Matea de Zaldúa, cercana a la familia Salavarrieta Ríos, le brindó educación a Policarpa en el convento de la Soledad. Allí, la joven Pola aprendió a leer, escribir y tocar la guitarra. Esta formación fue fundamental para su desarrollo.
Años después, el gobierno la nombró profesora, pero su cargo fue efímero. Fue destituida rápidamente por influenciar a los niños en contra de la corona española. Sus inquietudes revolucionarias se afianzaron al enterarse de que su padre había formado parte del movimiento comunero, que demandaba la abolición de impuestos y privilegios para los americanos sobre los españoles, a quienes consideraban inferiores.
Se familiarizó con las ideas de la Revolución Francesa y la declaración de los derechos del hombre, enterándose de la traducción que el general Antonio Nariño había realizado en 1794. Comprendió cómo este documento había catalizado protestas y la organización de grupos conspiradores contra la opresión española.
El Inicio de su Labor como Espía
En 1808, Policarpa conoció a Leandro y Alejo Sabaraín, hijos de Joaquín Sabaraín, funcionario de las reales minas de Mariquita. Alejo y Policarpa compartían edad e inquietudes políticas. Su conexión fue más allá de lo superficial; Alejo quedó cautivado por la inteligencia de la Pola.
La situación en Guaduas se tornó compleja con los rumores de conspiraciones. Alejo informó a la Pola sobre la imposición de José Bonaparte en el trono español por Napoleón y el pronunciamiento de Camilo Torres en Santafé contra esta medida. El 20 de julio de 1810, los hermanos Salavarrieta se unieron a la celebración del grito de independencia en Guaduas, al enterarse de los sucesos en Santafé.
La anarquía y la guerra civil entre centralistas (liderados por Nariño) y federalistas (liderados por Camilo Torres) marcaron los años siguientes. La Pola se mantenía informada gracias al apoyo de los padres agustinos, patriotas amigos de Nariño, que le permitían estar al tanto de la situación política y militar.
El Régimen del Terror y su Traslado a Bogotá
La llegada del pacificador Pablo Morillo a Santa Marta en julio de 1813 marcó el inicio del régimen del terror y la reconquista española. Cartagena fue una de las primeras ciudades en sufrir el asedio. Con la caída de la ciudad, muchos patriotas huyeron.
Ambrosio Almeyda, de una acaudalada familia de Pamplona, prometió proteger a Policarpa cuando supo que era perseguida en Guaduas. Le envió una carta de recomendación a Andrea Ricaurte y Lozano en Santafé.
La casa de doña Andrea Ricaurte se convirtió en un centro neurálgico para la resistencia, sirviendo como punto de envío de comunicaciones, noticias, recursos y personas para el ejército patriota. La llegada de la Pola intensificó las actividades políticas. Como no era conocida en Santafé, podía moverse con libertad para entregar correspondencia.

La Pola asistía a reuniones, tertulias y conversaciones de personajes importantes, extrayendo información privilegiada que hacía llegar a los patriotas. Gracias a su labor, muchos compatriotas lograron escapar de los cuarteles españoles. También informó sobre los planes de Sámano para fortalecer puntos estratégicos.
Escribía frecuentemente a las guerrillas en los Llanos y Casanare, auxiliaba a quienes querían unirse a ellas y compraba elementos de guerra con sus propios medios para enviarlos a los campamentos. De ser una auxiliar, se convirtió en una figura central del movimiento de resistencia urbana.
Captura, Juicio y Ejecución
Husmeaba en las puertas de los cuarteles para enterarse de los movimientos militares. Cuando Sámano descubrió las juntas patriotas y el auxilio a las guerrillas, ordenó fusilamientos. Andrea Ricaurte se trasladó a otra casa para mayor seguridad.
Alejo Sabaraín y sus compañeros fueron detenidos. El sargento Anselmo Iglesias recibió el encargo de apresar a Policarpa, convirtiéndose en una obsesión para él. Sin tener pistas, Iglesias, en estado de embriaguez, comentó a una tendera que buscaba a Policarpa porque uno de sus soldados se había enamorado de ella. La tendera le mencionó que el hermano de Policarpa, Bibiano, pasaba a veces por allí.
Días después, avistaron a Bibiano y lo siguieron hasta la casa de Andrea Ricaurte. Iglesias irrumpió por la fuerza. Policarpa, con firmeza, le respondió. Le pidió a Andrea que escondiera los papeles comprometedores. Rápidamente, Policarpa recogió los documentos del cuarto y, sin que Iglesias se diera cuenta, los llevó a la cocina y los arrojó al fogón donde cocinaban maíz, destruyéndolos.
Iglesias y sus hombres la llevaron primero al cuartel del Tambo para el consejo de guerra, que se celebró el 10 de noviembre de 1817. Luego, Sámano escogió arbitrariamente el colegio del Rosario como capilla, donde fueron llevados los 9 condenados a muerte: Alejo Sabaraín, Francisco Arellano, José María Arcos, Jacobo Marufú, Manuel Díaz, José Manuel Díaz, Joaquín Suárez, Antonio Galeano y Policarpa Salavarrieta.
Gracias al testimonio de José Hilario López, quien fue centinela de los presos, conocemos la actitud de Policarpa. López relató cómo ella replicaba a los sacerdotes que la instaban a confesarse y aplacar su ira. Con voz alta, ira, resolución y entusiasmo patriótico, les decía que si la salvación de su alma dependía de perdonar a sus verdugos, estaba perdida, pues no podía hacerlo.
Les imploraba que la dejaran desahogar su furia contra esos "tigres", deseando ver correr la sangre de esos "monstruos de iniquidad", pero confiando en que llegaría el día de la venganza, cuando el pueblo esclavizado se levantaría. Ante la insistencia de los sacerdotes para que se callara, ella respondió que prefería ser fusilada en ese instante antes que guardar silencio al ver a los tiranos de su patria.
Al día siguiente, 14 de noviembre de 1817, a las 9 de la mañana, los condenados marcharon hacia el cadalso. Policarpa iba acompañada por dos sacerdotes. José Hilario López, angustiado ante la posibilidad de tener que dispararle, logró evitarlo negociando con un cabo.
La Pola se resistió a marchar al ver al mayor de plaza, exigiendo a los sacerdotes que la fusilaran allí mismo, pues no soportaba ver que un americano fuera su ejecutor. Finalmente, cedió ante los ruegos de los sacerdotes y marchó con paso firme. En lugar de seguir las oraciones, maldecía a los españoles y clamaba venganza.
Al salir a la plaza y ver al pueblo, exclamó: “Pueblo indolente, cuán diversa sería hoy vuestra suerte si conocierais el precio de la libertad. Pero no os preocupéis, mirad que mujer y joven, me queda valor para aguantar esta muerte y mil muertes más. No olvidéis este ejemplo”.

Llegada al pie del banquillo, se dirigió nuevamente al pueblo: “Miserable pueblo, yo os compadezco, algún día tendréis más dignidad”. Se le ordenó subir a la tableta para ser fusilada por la espalda, como traidora. Ella contestó: “ni es propio, ni es decente, en una mujer, semejante posición; pero sin montarme yo daré la espalda si esto es lo que se quiere. Muy orgullosa por defender los derechos de mi patria”. Fue vendada y asegurada con cuerdas, y así recibió la muerte junto a sus compañeros.
Los 9 cadáveres fueron recogidos y llevados a la iglesia de la Veracruz. La noticia de su fusilamiento causó profunda tristeza en Guaduas. Policarpa, o “Polita” como la recordaban sus allegados, se convirtió en un símbolo del sacrificio por la independencia.
Su sacrificio y el de sus compañeros no fueron en vano. Cada vez más hombres se unieron a los ejércitos patriotas. Después de años de enfrentamientos, en 1819, la unión de las guerrillas de Cundinamarca con las tropas de Simón Bolívar fortaleció al ejército patriota, que logró la victoria, cambiando radicalmente la historia. En 1967, bajo la presidencia de Carlos Lleras Restrepo, el 14 de noviembre fue declarado “Día Cívico de la Mujer Colombiana” en conmemoración de su fusilamiento. Policarpa Salavarrieta es recordada como una figura indomable, valiente y luchadora, un gran ícono de la revolución.
El Barrio Policarpa Salavarrieta: Un Sector de Impacto Comercial
Además de la figura histórica, el nombre Policarpa Salavarrieta identifica a un barrio en Bogotá. Este sector se distingue por su gran impacto comercial, especialmente reconocido por albergar una vasta variedad de negocios dedicados a la venta de insumos para la modistería. Esta vocación comercial influye notablemente en la dinámica inmobiliaria de la zona.
La vida en el barrio Policarpa mezcla el atractivo residencial con un predominante interés por la compra, venta y alquiler de locales comerciales. Los datos catastrales reflejan la importancia económica del sector, con un valor de 0.3 billones de pesos, un total de 816 predios y más de 205.000 metros cuadrados de área construida (cifras obtenidas de ideca.gov.co).
A nivel residencial, el valor promedio del metro cuadrado en Policarpa es de aproximadamente $2.5 millones de pesos. La oferta de vivienda se caracteriza por una imperante presencia de casas con más de 30 años de antigüedad y áreas que superan los 200 metros cuadrados de construcción. Los inmuebles en este barrio, ubicado en el área de Ricaurte, pertenecen al estrato 2.
En cuanto a la valorización, el sector ha tenido un crecimiento promedio del 1.3% durante los últimos 10 años. Si el interés es la compra de vivienda, los precios de las casas en Policarpa oscilan entre los $400 y los $800 millones de pesos. Para quienes buscan oportunidades comerciales, los locales en arriendo tienen un valor de alquiler promedio de $2 millones de pesos.
El Colegio Policarpa Salavarrieta: Historia, Renovación y Nueva Sede
El nombre Policarpa Salavarrieta también identifica a una institución educativa en Bogotá, el colegio distrital Policarpa Salavarrieta. Este colegio tiene una historia que se remonta a más de 70 años, cuando inició actividades como el Instituto Nacional Femenino Policarpa Salavarrieta, funcionando tradicionalmente detrás del Museo Nacional, en el centro de la ciudad.
En 2009, una acción popular buscó recuperar los terrenos que ocupaba la sede A del colegio para permitir la ampliación del Museo Nacional. Esta situación llevó a una orden judicial en mayo de 2014, confirmada por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, que obligaba al Distrito a trasladar la sede A del colegio a otro lugar. Esto implicaba adquirir un nuevo terreno y construir o comprar una nueva edificación.
La administración del alcalde Enrique Peñalosa asumió el desafío de cumplir esta orden judicial, pero decidió ir más allá, buscando una solución definitiva que beneficiara a la totalidad de los estudiantes. En lugar de solo trasladar los 860 alumnos de la sede A, se propuso integrar a los 1460 estudiantes de las dos sedes del colegio en un único edificio.
Este proyecto implicó superar numerosos obstáculos, como la difícil tarea de conseguir un terreno adecuado en el centro de la ciudad, el saneamiento predial de la nueva sede, la consecución de los recursos necesarios y, fundamentalmente, la vinculación de la comunidad educativa en la planeación del proyecto. Según la secretaria de Educación de la época, se convirtió la orden judicial en una oportunidad para construir un colegio más grande y moderno.

La nueva sede del Colegio Policarpa Salavarrieta se ubica en la carrera 3 #26-30, en el barrio La Paz, frente a La Macarena, también en el centro de la capital. El lote tiene un área de 13.259 metros cuadrados, sobre los cuales se construyeron cerca de 9600 metros cuadrados de edificación.
La inversión total para esta obra superó los $18.000 millones de pesos, con aportes de $11.000 millones por parte de la Secretaría de Educación del Distrito y $7.000 millones a través del Fondo de Financiamiento de Infraestructura Educativa (FIIE) del Ministerio de Educación. Esta inversión permitió dotar a la comunidad educativa de un colegio con capacidad para 1460 alumnos, que cuenta con más de 35 salones de clase y aulas especiales diseñadas para el desarrollo del énfasis musical del colegio, así como para pintura, teatro y deportes.
La comunidad educativa participó activamente en el proceso de diseño de la nueva sede a través de talleres organizados por la Secretaría de Educación y el equipo de Colpatria, responsable del diseño. En estos espacios, se escucharon las inquietudes de estudiantes, padres y docentes, quienes hicieron propuestas específicas sobre los espacios necesarios para mejorar sus procesos de aprendizaje. El diseño se realizó en los meses siguientes, y la construcción se inició antes de finalizar 2019. Esta obra forma parte de una meta más amplia de construir 32 edificios nuevos para colegios existentes en Bogotá.
Preguntas Frecuentes sobre Policarpa Salavarrieta
¿Dónde está el barrio Policarpa Salavarrieta?
El barrio Policarpa Salavarrieta es un sector de Bogotá ubicado en el área de Ricaurte, caracterizado por su gran impacto comercial, especialmente en insumos de modistería.
¿Dónde estudió la heroína Policarpa Salavarrieta?
La heroína Policarpa Salavarrieta estudió en el convento de la Soledad en Bogotá, bajo la tutela de la señora María Matea de Zaldúa. Allí aprendió a leer, escribir y tocar guitarra.
¿Cuántos años tiene el Colegio Policarpa Salavarrieta?
Según la información proporcionada, el colegio Policarpa Salavarrieta funcionaba en su sede anterior desde hace más de 70 años, habiendo iniciado como el Instituto Nacional Femenino Policarpa Salavarrieta.
¿Quién es el rector del Colegio Policarpa Salavarrieta?
La información proporcionada no especifica el nombre del rector actual del Colegio Policarpa Salavarrieta.
¿Cuál es el énfasis educativo del Colegio Policarpa Salavarrieta?
El Colegio Policarpa Salavarrieta tiene un énfasis educativo en el área musical, lo cual se refleja en las aulas especiales de su nueva sede.
¿Cuál es la nueva ubicación del Colegio Policarpa Salavarrieta?
La nueva sede del Colegio Policarpa Salavarrieta se encuentra en la carrera 3 #26-30, en el barrio La Paz, frente a La Macarena, en el centro de Bogotá.
¿Qué tipo de negocios predominan en el barrio Policarpa Salavarrieta?
El barrio Policarpa Salavarrieta es reconocido principalmente por albergar una gran variedad de negocios dedicados a la venta de insumos para la modistería.
Comparativa: Las Facetas de Policarpa Salavarrieta
| Concepto | Tipo | Ubicación Principal | Característica Clave |
|---|---|---|---|
| Policarpa Salavarrieta (La Pola) | Figura Histórica | Guaduas (Origen), Bogotá (Actividad) | Heroína, Espía por la Libertad |
| Barrio Policarpa Salavarrieta | Sector Urbano | Bogotá (Área de Ricaurte) | Gran Impacto Comercial (Modistería) |
| Colegio Policarpa Salavarrieta | Institución Educativa | Bogotá (Centro, Nueva Sede en La Paz) | Énfasis Musical, Renovación de Infraestructura |
En conclusión, el nombre de Policarpa Salavarrieta evoca realidades diversas pero conectadas por el legado de una mujer extraordinaria. Desde la heroína cuya vida y sacrificio fueron cruciales para la libertad de Colombia, pasando por un dinámico barrio comercial que lleva su nombre, hasta un colegio que honra su memoria educando a las nuevas generaciones en una nueva sede moderna y funcional. Cada una de estas facetas contribuye a mantener viva la relevancia de Policarpa Salavarrieta en la identidad colombiana.
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