07/11/2025
La historia de las protestas estudiantiles en Argentina tiene raíces profundas que se remontan a la época colonial. Lejos de ser un fenómeno moderno, la primera manifestación de descontento juvenil contra las autoridades educativas ocurrió hace más de dos siglos, en un contexto de condiciones de vida extremadamente duras dentro de los internados. Un evento que, aunque breve, marcó un precedente y puso en evidencia las penurias que sufrían los jóvenes de la élite colonial en su búsqueda de educación.
El escenario de esta revuelta fue el prestigioso Colegio Real San Carlos, una institución fundada en noviembre de 1783 por el virrey Juan José de Vértiz y Salcedo. Este colegio se erigió sobre las bases del antiguo Colegio San Ignacio, que había sido administrado por la Compañía de Jesús antes de su expulsión. Ubicado en el mismo solar que hoy ocupa el histórico Colegio Nacional Buenos Aires, en la Manzana de las Luces, el San Carlos era el centro educativo más importante del Virreinato del Río de la Plata y por sus aulas pasaron futuros próceres y figuras clave de la historia argentina, como Manuel Belgrano, Mariano Moreno y Bernardino Rivadavia.

- Condiciones de Vida Intolerables
- La Noche del 28 de Mayo de 1796
- Protagonistas y Ausentes Notables
- El Final de la Revuelta y sus Consecuencias
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Preguntas Frecuentes sobre la Revuelta de 1796
- ¿Qué sucedió exactamente el 28 de mayo de 1796 en Buenos Aires?
- ¿Quién lideró la primera revuelta estudiantil en Argentina?
- ¿Cuáles eran las condiciones en el Colegio Real San Carlos que llevaron a la revuelta?
- ¿Cuánto tiempo duró la toma del colegio?
- ¿Quiénes fueron algunos de los participantes notables de la revuelta?
- ¿Participaron Mariano Moreno, Manuel Dorrego o José Rondeau en la revuelta?
- ¿Cuáles eran los reclamos de los estudiantes?
- ¿Cómo terminó la revuelta y qué se logró?
- ¿Por qué es importante la revuelta de 1796?
Condiciones de Vida Intolerables
La vida de los pupilos en el Colegio Real San Carlos estaba muy lejos de ser cómoda o incluso digna, a pesar de tratarse de una institución para jóvenes de familias acomodadas (la cuota mensual era de 100 pesos, una suma considerable para la época, lo que limitaba el acceso a quienes sus padres podían costearla, como era el caso de la mayoría de los 100 estudiantes internos). Las descripciones de la época, recogidas por autores como Daniel Balmaceda, pintan un cuadro desolador. Los estudiantes dormían en el nivel superior del edificio, en cuartos que eran constantemente húmedos y fríos. La falta de vidrios en las ventanas contribuía a la precariedad del ambiente, exponiéndolos a las inclemencias del tiempo y a la presencia constante de insectos y roedores.
El desayuno era mínimo, a menudo reducido a unos pocos puñados de pasas de uvas, una dieta evidentemente insuficiente para jóvenes en crecimiento con largas jornadas de estudio. La rutina diaria era agotadora: comenzaba a las 5 de la mañana (excepto en verano, que era a las siete), seguida de la asistencia obligatoria a misa. Luego venían las clases, que se extendían hasta la tarde, y después, tres horas más de estudio forzoso en la biblioteca. No había tiempo para el esparcimiento ni para un descanso adecuado.
Pero quizás el aspecto más brutal de la vida colegial era el sistema de castigos. Los errores en las lecciones o cualquier falta de disciplina eran sancionados de manera severa y física. Los profesores recurrían a látigos, al cepo (un instrumento de tortura que inmovilizaba al castigado) o a los grillos (grilletes que se ponían en los pies) como métodos habituales para corregir el comportamiento de los alumnos. Estas prácticas violentas y humillantes generaban un clima de miedo y resentimiento entre los estudiantes.
La Noche del 28 de Mayo de 1796
El hartazgo ante estas condiciones de vida, la mala alimentación, los castigos crueles y las deficiencias edilicias culminó en una acción colectiva. La noche del 28 de mayo de 1796, un grupo de pupilos, descritos como los más rebeldes, decidió pasar a la acción. Fue la primera "toma" o revuelta estudiantil registrada en la historia de lo que hoy es Argentina.
El líder de esta insurrección fue un adolescente de apenas 15 años: Juan Gregorio de Las Heras. Aunque joven, Las Heras demostró una temprana capacidad de organización y valentía. Según los relatos, fue él quien proveyó las piedras y los palos que utilizaron los estudiantes para defenderse y tomar el control del edificio. La revuelta comenzó con los jóvenes cercando a los celadores, quienes eran los encargados de la vigilancia y disciplina interna, y propinándoles golpes. Luego, tomaron a algunos profesores como rehenes, asegurando así una posición de fuerza dentro del colegio.
Los estudiantes amotinados se situaron estratégicamente en el piso superior del edificio, preparándose para resistir cualquier intento de desalojo. La noticia de la toma llegó rápidamente a las autoridades virreinales. El virrey Pedro de Melo envió inicialmente a unos pocos soldados con la intención de amedrentar a los jóvenes y disuadirlos de continuar con su protesta. Sin embargo, los estudiantes, desde su posición elevada, respondieron atacando a las tropas con las piedras y palos que habían reunido.
Protagonistas y Ausentes Notables
Además de Juan Gregorio de Las Heras, otros futuros personajes de la historia argentina estuvieron presentes en el colegio durante la revuelta. Entre los que se amotinaron, aunque sin un rol protagónico, se encontraba Bernardino Rivadavia, quien tenía 16 años en aquel momento y décadas después se convertiría en el primer Presidente del país. Otro participante destacado, según el especialista Gustavo Andrés Brandariz, autor de un libro sobre el Colegio Nacional Buenos Aires, fue Antonio Sáenz, también de 16 años, quien años más tarde sería el primer Rector de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Es importante aclarar, basándose estrictamente en la información disponible y rectificando algunas versiones posteriores, que otros nombres asociados a veces con esta revuelta en realidad no participaron. Mariano Moreno, por ejemplo, quien tenía 16 años en 1796 y asistía al Colegio Real San Carlos, lo hacía únicamente como oyente. Sus padres no podían costear la elevada cuota de pupilo, por lo que Mariano asistía a las clases pero no vivía en el internado. Descrito como un joven aplicado y bien considerado por sus maestros, Moreno no formó parte de la toma.
Más llamativos son los casos de Manuel Dorrego y José Rondeau, cuyos nombres han sido mencionados erróneamente en algunas ocasiones como participantes de la revuelta. Manuel Dorrego, nacido en 1787, tenía apenas 8 años en mayo de 1796, por lo que era demasiado joven incluso para asistir al colegio, cuya edad mínima de ingreso era 10 años. José Rondeau, por su parte, tenía 23 años en esa fecha. Para 1796, Rondeau ya había terminado sus estudios colegiales y universitarios y llevaba dos años como cadete del Regimiento de Infantería de Buenos Aires, según registros de la Real Academia de Historia. Queda claro, entonces, que ni Dorrego ni Rondeau estuvieron involucrados en la revuelta de 1796 en el Colegio Real San Carlos.
El Final de la Revuelta y sus Consecuencias
La toma del colegio, liderada por el joven Las Heras, se extendió durante tres días. Los estudiantes mantuvieron su posición en el piso superior, resistiendo los primeros intentos de las autoridades. Sin embargo, el desenlace llegó cuando el Virrey decidió escalar la respuesta.
El combate final fue breve y decisivo. Se hizo presente el Regimiento Fijo de Buenos Aires, una fuerza militar más numerosa y con órdenes de actuar con determinación. Las tropas ingresaron al colegio y, con energía, lograron controlar la situación y poner fin a la toma en pocos minutos. La resistencia de los jóvenes, armados con piedras y palos, no pudo prevalecer ante una fuerza militar profesional.
Los principales reclamos de los estudiantes, según afirma el historiador Daniel Balmaceda, se centraban en dos puntos fundamentales: mejoras edilicias para hacer más habitables los cuartos y, sobre todo, una mejor alimentación. A pesar de la valentía demostrada por los jóvenes al alzar su voz y su acción, las autoridades coloniales no cedieron. Ninguna de las dos solicitudes de los alumnos fue contemplada tras la represión de la revuelta. Las condiciones de vida en el Colegio Real San Carlos continuaron siendo las mismas, al menos por un tiempo.
Aunque la revuelta no logró sus objetivos inmediatos, este episodio de 1796 representa un hito significativo. Fue la primera vez que un grupo de estudiantes en el Río de la Plata se organizó y actuó colectivamente para protestar contra las condiciones impuestas por la institución educativa y las autoridades. Demostró que, incluso en un contexto colonial autoritario, los jóvenes podían manifestar su descontento y buscar un cambio, sentando un precedente histórico para futuras luchas estudiantiles en el país.
Preguntas Frecuentes sobre la Revuelta de 1796
Aquí respondemos algunas preguntas comunes sobre este evento histórico:
¿Qué sucedió exactamente el 28 de mayo de 1796 en Buenos Aires?
El 28 de mayo de 1796, un grupo de alumnos internos del Colegio Real San Carlos protagonizó la primera revuelta estudiantil en el actual territorio argentino. Tomaron el colegio, tomaron rehenes y se enfrentaron a las autoridades coloniales para reclamar mejores condiciones de vida.
¿Quién lideró la primera revuelta estudiantil en Argentina?
La revuelta fue liderada por el adolescente de 15 años Juan Gregorio de Las Heras, quien posteriormente tendría una destacada carrera militar y política.
¿Cuáles eran las condiciones en el Colegio Real San Carlos que llevaron a la revuelta?
Las condiciones eran muy duras: cuartos húmedos y fríos, falta de vidrios en las ventanas, presencia de insectos y ratas, desayuno escaso (solo pasas de uvas), largas jornadas de estudio y castigos físicos severos con látigos, cepo o grillos.
¿Cuánto tiempo duró la toma del colegio?
La revuelta y toma del colegio duró tres días.
¿Quiénes fueron algunos de los participantes notables de la revuelta?
Además del líder Juan Gregorio de Las Heras, participaron Bernardino Rivadavia y Antonio Sáenz, quienes también serían figuras importantes en la historia argentina.
¿Participaron Mariano Moreno, Manuel Dorrego o José Rondeau en la revuelta?
Mariano Moreno asistía al colegio como oyente pero no participó de la toma. Manuel Dorrego (8 años) y José Rondeau (23 años, ya militar) no estaban en el colegio en 1796, por lo que no pudieron haber participado.
¿Cuáles eran los reclamos de los estudiantes?
Los principales reclamos eran mejoras en las condiciones edilicias del colegio y una mejor calidad y cantidad de la comida.
¿Cómo terminó la revuelta y qué se logró?
La revuelta fue reprimida por el Regimiento Fijo de Buenos Aires después de tres días. Lamentablemente, ninguna de las demandas de los estudiantes fue atendida por las autoridades coloniales.
¿Por qué es importante la revuelta de 1796?
Es importante porque marca la primera vez en la historia argentina que los estudiantes se organizaron y protestaron colectivamente contra las autoridades de una institución educativa, sentando un precedente para el movimiento estudiantil.
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