31/03/2021
El mundo de los coros infantiles ha cautivado a audiencias durante siglos, combinando la pureza de las voces jóvenes con ricas tradiciones musicales y culturales. Desde instituciones de renombre mundial hasta costumbres históricas arraigadas en las catedrales, los niños cantores han desempeñado un papel vital en el patrimonio musical y social. Dos ejemplos notables, aunque muy distintos en su manifestación, son los mundialmente famosos Niños Cantores de Viena y la antigua tradición del “Obispillo” asociada a las escolanías catedralicias en España.

Los Famosos Niños Cantores de Viena: Embajadores Musicales
Considerados verdaderos embajadores de Viena, los Niños Cantores de Viena son una institución musical con una historia que se remonta a más de 500 años. Sus inicios se sitúan en 1498, cuando el Emperador Maximiliano I estableció la Banda Musical de la Corte de Viena, de la cual formaban parte estos jóvenes talentos. Hoy en día, el coro está compuesto por cerca de 100 niños, cuyas edades oscilan entre los diez y los 14 años. Están organizados en cuatro coros distintos, lo que les permite mantener un ritmo de actividad impresionante, ofreciendo alrededor de 300 conciertos anualmente ante casi medio millón de espectadores en todo el mundo.
Estos jóvenes artistas no solo viajan constantemente en giras internacionales, sino que también tienen una presencia regular en su ciudad natal. En Viena, sus principales escenarios son la Capilla del Palacio Imperial (Hofburgkapelle), donde participan en la Santa Misa dominical de septiembre a julio, y su propia sala de conciertos, el MuTh. El MuTh, cuyo nombre es una abreviatura de “música y teatro”, se encuentra junto al palacio Augarten y sirve como centro neurálgico para las valientes producciones musicales y teatrales del coro. Con capacidad para 400 espectadores, ofrece un espacio ideal para la música y el desarrollo artístico de los jóvenes.
La vida de los Niños Cantores de Viena se desarrolla en el campus del palacio Augarten. Allí, aprenden, viven y cantan en un ambiente que fomenta la igualdad de oportunidades y el perfeccionamiento constante, manteniendo viva una tradición que ha sido declarada patrimonio cultural por la UNESCO. La educación que reciben abarca desde el parvulario hasta el bachillerato, y su repertorio es notablemente amplio, incluyendo música clásica, internacional, pop, y ópera infantil. El grupo es decididamente multicultural, reuniendo a jóvenes talentos de todos los continentes, lo que enriquece su experiencia y fomenta amistades duraderas. Un ejemplo de uno de sus coros es el Brucknerchor, compuesto por 26 niños de diversas nacionalidades, incluyendo Austria, Camboya, Canadá, China, Francia, Alemania, Irlanda, Japón, Nueva Zelanda, Eslovaquia, Corea del Sur y Estados Unidos. Uno de sus directores es el italiano Manolo Cagnin, con una sólida formación musical y experiencia internacional.
Es importante mencionar que, desde 2004, también existen las Niñas Cantoras de Viena (Wiener Chormädchen), un coro de cámara de 26 chicas de edades similares (10-14 años) que aprenden con métodos similares a los de sus compañeros masculinos y ofrecen sus propios conciertos, colaborando ocasionalmente en proyectos especiales.
El reconocimiento a la labor de esta institución es constante. En junio de 2024, por ejemplo, los Niños Cantores y las Niñas Cantoras de Viena fueron galardonados con el Premio Cultural Europeo, un testimonio de su impacto y contribución a la cultura.
Los Niños Cantores Catedralicios y la Fiesta del “Obispillo”
Paralelamente a las grandes instituciones concertísticas, la historia de la música sacra y la vida social en las catedrales europeas estuvo marcada por la presencia de los niños cantores, agrupados en lo que se conocía como escolanías. Estos niños asistían regularmente a las ceremonias para cantar, entonando salmos, responsorios, antífonas e himnos del Oficio Divino, así como participando en otros cultos y ceremonias oficiales.
En muchas de estas escolanías catedralicias, especialmente en España, existió una tradición festiva muy particular, conocida como la fiesta del “Obispillo” o “Bisbetó” en Cataluña. Esta costumbre se celebraba tradicionalmente el día de los Santos Inocentes, el 28 de diciembre, aunque en algunos lugares como Burgos, la elección del “obispillo” tenía lugar el día de San Nicolás (6 de diciembre). La fiesta consistía en elegir a uno de los niños del coro, a menudo el más joven, para que, por un día, parodiara y ejerciera una autoridad burlesca sobre el cabildo catedralicio. Vestido con hábitos episcopales (a veces improvisados con mitras de papel), el “obispillo” imitaba los gestos y actitudes del prelado verdadero, subiendo al coro con sus compañeros que hacían de canónigos, rezando de forma cómica y cometiendo otras “chocarrerías”.

La tradición incluía a menudo un desfile o procesión por las calles de la ciudad, con el “obispillo” montado en una mula, acompañado por sus “dignidades” y “canónigos” infantiles. Durante este recorrido, repartía bendiciones y, en algunos casos, se realizaba una cuestación de casa en casa, recogiendo nueces y avellanas. El importe de las multas impuestas burlescamente a los capitulares o los regalos recolectados se destinaban a menudo a una cena o celebración para los niños al concluir la fiesta.
Esta inversión temporal de papeles, donde los más pequeños ejercían autoridad sobre los adultos, era vista como una forma de revancha lúdica por las obediencias y restricciones sufridas durante el año. Sin embargo, el carácter a menudo desordenado y las “travesuras y desmanes” asociados a la fiesta, que podían incluir el lanzamiento de harina o ceniza, llevaron a que fuera objeto de numerosas prohibiciones y restricciones desde la Edad Media.
Existen testimonios de estas prohibiciones en diversas catedrales. En Gerona, se intentó abolir la fiesta ya en 1475, y en 1541 se limitaron sus libertades, permitiéndola solo a los niños y prohibiendo lanzar “inmundicias”. En Sevilla, tras la caída del cimborrio de la catedral en el día de los Inocentes de 1512, el obispo reformó la fiesta, y finalmente fue suprimida dentro del templo en 1563 y terminantemente prohibida en 1612, aunque continuó entre estudiantes fuera de la catedral. El Concilio Provincial de Toledo de 1565-1566 incluyó un canon que prohibía explícitamente los “obispillos” y el regocijo profano en las iglesias, especialmente en el día de los Inocentes.
A pesar de las prohibiciones, la costumbre perduró en muchos lugares. El folklorista Julio Caro Baroja relacionó esta fiesta con las antiguas Saturnales romanas, viendo en ella un vestigio pagano adaptado al contexto cristiano, una interpretación compartida por Fray Bartolomé de las Casas.
La Escolanía de Burgos y su “Obispillo”
El caso de Burgos es particularmente bien documentado. La Escolanía de la Catedral de Burgos existió durante al menos quinientos años, dependiendo directamente del Cabildo Catedralicio. Los niños cantores vivían y se formaban en una casa aneja, llegando a ser un número considerable, cincuenta en sus años de mayor esplendor en la década de 1950-1960. Un documento de 1586 detalla la vida en esta institución: se fijaba en doce el número de niños, de entre ocho y dieciocho años. Su día comenzaba temprano (6:30 en invierno, 5:00 en verano) con oración, seguida de lección de canto y almuerzo antes de ir a la iglesia. Se detallaba su régimen alimenticio, con raciones específicas de carne y vino, y tiempos dedicados a la recreación y el estudio. Un reglamento de 1924 actualizó aspectos como la alimentación y la provisión de vestuario y asistencia médica por parte del Cabildo.
La fiesta del “Obispillo” estaba íntimamente ligada a la vida de estos niños. Juan Albarellos recoge un curioso incidente de 1454 en Burgos, donde el Cabildo entabló un pleito contra los comendadores del Hospital del Rey porque no recibieron al “obispillo” y su séquito con la debida cortesía y obsequio, demostrando cuán arraigada y tomada en serio estaba la costumbre por parte de la institución catedralicia. Una sentencia de 1456 obligó al Hospital a recibir “honrosa y decentemente” al “obispillo” y su comitiva, proveyéndoles de asientos, fuego y una colación de fruta y buen vino.
La Escolanía de Burgos desapareció en la década de 1970, y con ella, la continuidad natural de la fiesta del “Obispillo”. Sin embargo, en los últimos años, diversas asociaciones culturales han intentado revivir la tradición el 28 de diciembre. Visten a un niño con vestimentas episcopales y lo acompañan en un recorrido por la ciudad, visitando autoridades, residencias de ancianos y medios de comunicación. Aunque loable, esta recreación se realiza fuera del contexto original de la escolanía y la catedral, perdiendo parte de su sentido histórico y simbólico. Incluso ha llegado a haber años con dos “obispillos” compitiendo, un anacronismo que evidencia la dificultad de restaurar plenamente una tradición desvinculada de su institución original.
La creación de una nueva Escolanía en Burgos en 1996, compuesta por unos treinta niños, podría ofrecer una oportunidad para que la figura del “Obispillo” recupere su arraigo tradicional, aunque solo sea como un recordatorio de una fiesta que, en su forma original, pertenecía a ese ambiente clerical y estudiantil de las catedrales.

Comparativa: Viena vs. Escolanía Tradicional
| Característica | Niños Cantores de Viena | Escolanía Catedralicia Tradicional (Ej. Burgos) |
|---|---|---|
| Origen | Corte Imperial (1498) | Catedrales (Edad Media en adelante) |
| Propósito Principal | Conciertos, giras, música sacra y profana | Música sacra en ceremonias catedralicias |
| Rango de Edad | 10-14 años | Aprox. 8-18 años (variable) |
| Número de Miembros | Aprox. 100 (en 4 coros) | Variable (Ej. Burgos: 12 a 50+) |
| Residencia/Formación | Campus dedicado (Augarten) | Casa aneja a la catedral |
| Actividades Adicionales | Educación formal completa, teatro, giras | Educación formal (a veces), vida comunitaria, fiesta del 'Obispillo' |
| Reconocimiento | Mundial, Patrimonio UNESCO, premios | Local/Regional, arraigo histórico |
| Tradiciones Festivas | No se menciona una tradición festiva interna similar | Fiesta del 'Obispillo' (histórica, ahora recreada) |
Preguntas Frecuentes
¿Qué edad tienen los Niños Cantores de Viena?
Los Niños Cantores de Viena tienen edades comprendidas entre los diez y los 14 años.
¿Dónde viven y estudian los Niños Cantores de Viena?
Viven, aprenden y cantan en el campus del palacio Augarten en Viena. Su formación abarca desde parvulario hasta bachillerato.
¿Cuántos Niños Cantores de Viena hay?
Son aproximadamente 100 niños, organizados en cuatro coros.
¿Qué es la tradición del “Obispillo”?
Es una antigua fiesta que se celebraba en algunas escolanías catedralicias, principalmente el día de los Santos Inocentes (28 de diciembre), en la que un niño del coro era elegido para parodiar al obispo y ejercer autoridad burlesca por un día.
¿Dónde tenía lugar la tradición del “Obispillo”?
Se celebraba en las escolanías de diversas catedrales en España (como Burgos, Gerona, Sevilla) y en otros lugares de Europa.
¿Por qué se prohibió la fiesta del “Obispillo”?
Fue prohibida a lo largo de los siglos debido a los desmanes, irreverencias y excesos que a menudo acompañaban las parodias y celebraciones, siendo considerada una profanación del espacio sagrado y las ceremonias religiosas.
En conclusión, las voces infantiles han sido y siguen siendo un pilar en la música y la tradición. Mientras instituciones como los Niños Cantores de Viena continúan proyectando su excelencia musical a nivel global, otras tradiciones como la del Obispillo, aunque desaparecidas en su contexto original, nos recuerdan la rica y a veces sorprendente historia de la vida en las escolanías y el papel que jugaron los niños cantores en la cultura y las costumbres de antaño. Ambos ejemplos, el de la institución vienesa con su campus en el Augarten y el de la tradición española ligada al día de los Santos Inocentes, ilustran la diversidad y profundidad del legado de las voces blancas.
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