22/06/2018
La hora de la merienda, al igual que el desayuno, representa a menudo un desafío para muchas familias. La falta de tiempo en la rutina diaria y la dificultad para encontrar opciones que sean tanto nutritivas como atractivas para los paladares infantiles, llevan a que esta ingesta se convierta, en ocasiones, en un punto débil en la alimentación de los más pequeños. Es común recurrir a soluciones rápidas que, si bien calman el hambre momentáneamente, distan mucho de ser verdaderamente saludables.
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La importancia de mejorar la calidad nutricional de estas comidas intermedias es crucial. No se trata solo de llenar el estómago, sino de aportar los nutrientes necesarios que complementen las ingestas principales del día y contribuyan al correcto desarrollo y bienestar de los niños. Abordar este tema es fundamental para sentar las bases de hábitos alimentarios saludables desde la infancia.

- ¿Es Realmente Necesaria la Merienda?
- El Desafío de la Merienda Saludable
- Claves para una Merienda Sana y Atractiva
- Ideas Creativas para Bocadillos Saludables
- La Fruta: Un Pilar Fundamental
- ¿Zumos y Batidos? Mejor Agua y Fruta Entera
- ¿Dónde Encontrar Más Inspiración?
- Tabla Comparativa: Meriendas Recomendadas vs. Meriendas a Limitar
- Preguntas Frecuentes sobre la Merienda Infantil
- Conclusión
¿Es Realmente Necesaria la Merienda?
La pregunta sobre si la merienda es una comida imprescindible no tiene una respuesta única y tajante. Desde un punto de vista nutricional estricto, ninguna ingesta a lo largo del día es absolutamente obligatoria para todos los niños por igual. La necesidad de merendar depende de múltiples factores que varían de un niño a otro y de un hogar a otro.
Entre los condicionantes que influyen se encuentran las costumbres familiares, la organización de las comidas principales (hora de comer y cenar), el apetito individual del niño, sus rutinas de estudio y, muy especialmente, su nivel de actividad física. En el contexto español, por ejemplo, donde es habitual comer temprano y cenar relativamente tarde, la merienda a media tarde puede ser muy conveniente, sobre todo durante la época escolar, para asegurar que el niño llega a la cena sin un hambre excesiva que le lleve a atracones o a elegir opciones poco saludables.
Yolanda Sala, dietista-nutricionista y miembro Emérito y Patrona de la Academia Española de Nutrición y Dietética, subraya que las pautas de alimentación en la infancia deben ser personalizadas. No existe un modelo único que sirva para todos. Las necesidades nutricionales varían, y las circunstancias de cada familia y niño determinan la viabilidad y el tipo de alimentación. La recomendación general de cinco ingestas al día es una propuesta que debe adaptarse a la realidad de cada niño, considerando todos los factores que influyen en su alimentación.
Dicho esto, merendar puede ser especialmente útil en situaciones específicas, como cuando el niño ha tenido una baja ingesta en la comida anterior (por ejemplo, si no desayunó o comió poco al mediodía) o si va a realizar una actividad física intensa por la tarde. En estos casos, una merienda adecuada puede ayudar a mantener estables los niveles de energía y evitar el cansancio o la irritabilidad.
El Desafío de la Merienda Saludable
A pesar de que la necesidad de merendar pueda variar, lo que sí es innegociable es que, si se decide merendar, esta debe ser una merienda saludable. Lamentablemente, la realidad en muchos hogares dista de este ideal.
Los datos sobre el sobrepeso y la obesidad infantil en España son preocupantes, afectando a cerca del 40% de los niños. Este problema multifactorial está estrechamente ligado a la falta de actividad física, la calidad de la alimentación, la falta de sueño y aspectos de bienestar emocional. Y es precisamente en el hogar donde debe empezar el cambio.
Los hábitos alimentarios están fuertemente influenciados por el entorno familiar y las costumbres arraigadas. Muchos padres crecieron con meriendas basadas en bollería industrial, embutidos, batidos y zumos azucarados, y replicar estos hábitos es algo natural, aunque no sea lo más recomendable. El entorno obesogénico, donde los alimentos menos saludables son los más accesibles y promocionados, juega un papel crucial.
Yolanda Sala señala que el desayuno y la merienda son, a menudo, las ingestas a las que menos atención se presta en cuanto a calidad nutricional. Las prisas del día a día, la falta de planificación y la constante exposición a la publicidad de alimentos insanos, muchos de ellos dirigidos específicamente a estos momentos del día, contribuyen a esta situación.
Combatir este entorno y estos hábitos requiere un esfuerzo consciente. El hogar debe ser un espacio donde la opción más fácil y accesible sea la saludable. Esto implica tener a mano los alimentos adecuados y limitar o eliminar la presencia de aquellos que son poco nutritivos.
Claves para una Merienda Sana y Atractiva
Lograr que la merienda sea sana no es tan complicado como parece. El primer paso fundamental es la planificación y la disponibilidad de alimentos adecuados en casa. Limitar o eliminar de la despensa los productos ultraprocesados y azucarados es esencial. Paralelamente, hacer que los alimentos saludables sean fácilmente accesibles y atractivos para los niños es la clave.
Según diversas guías de alimentación saludable, como la elaborada por el Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya, incorporar más frutas es una excelente estrategia. La fruta aporta vitaminas, minerales, fibra e hidratación, elementos vitales para los niños.
El tiempo no es una excusa válida, ya que una merienda saludable no requiere necesariamente más tiempo de preparación que una menos sana. Lo importante es ofrecer variedad y la cantidad adecuada a las necesidades del niño.
Yolanda Sala destaca que la primera bebida de la merienda debería ser siempre el agua. Los estudios muestran una falta de hidratación importante en escolares, por lo que ofrecer agua antes que nada es una prioridad. Una vez que el niño está hidratado, se puede complementar con alimentos.
La fruta fresca es la opción ideal para aportar tanto nutrientes como hidratación. Es crucial diferenciarla de los zumos y batidos industriales, que, a pesar de parecer saludables, suelen contener altas cantidades de azúcares libres. Por lo tanto, la fruta entera o en trozos es siempre preferible.
Dependiendo de las necesidades energéticas del niño para la tarde (su nivel de actividad física, el tiempo hasta la cena, etc.), la merienda puede ser más o menos contundente. Además de la fruta, se pueden ofrecer otras alternativas saludables:
- Un bocadillo pequeño de pan integral con un relleno saludable.
- Frutos secos (a partir de los 3 años, por riesgo de atragantamiento).
- Un yogur natural sin azucarar.
- Un batido casero hecho con leche (o bebida vegetal sin azúcar), plátano y avena.
Es vital recordar que la merienda debe ser un complemento a la comida del mediodía, no algo que impida al niño tener hambre para la cena. Su tamaño y composición deben ajustarse a la actividad que el niño vaya a realizar por la tarde.
Ideas Creativas para Bocadillos Saludables
El bocadillo es una opción de merienda tradicional que, si se prepara correctamente, puede ser muy saludable y nutritiva. Para que un bocadillo sea una buena merienda, debe cumplir tres condiciones esenciales:
- Utilizar pan integral o de grano entero.
- El tamaño debe ser adecuado al apetito y las necesidades del niño.
- El relleno debe ser de alimentos saludables.
Tener pan integral ya cortado o en porciones congeladas puede facilitar mucho la preparación rápida de esta merienda a lo largo de la semana.
Los gustos infantiles han cambiado con el tiempo. Mientras que generaciones anteriores disfrutaban de bocadillos más tradicionales (queso con membrillo, sardinas, pimientos asados), las nuevas generaciones, influenciadas por las redes sociales, pueden encontrar más atractivas otras propuestas. La clave está en ofrecer alternativas saludables que sean también visualmente atractivas o que incluyan ingredientes que les resulten familiares y apetecibles.
Yolanda Sala propone algunas ideas de bocadillos saludables y 'instagrameables':
- Bocadillo de Aguacate: Pan integral untado con aguacate machacado, mezclado con un poquito de cebolleta picada, un chorrito de aceite de oliva virgen extra y unas pipas de calabaza. Una combinación deliciosa y llena de grasas saludables.
- Montadito de Hummus: Una porción de pan integral untada con hummus (casero o comprado). Se pueden añadir rodajas finas de pepino o pimiento y un hilo de aceite de oliva virgen extra por encima. El hummus es una excelente fuente de proteína vegetal y fibra.
- Bocatín de Crema de Cacahuete: Pan integral con crema de cacahuete (asegurarse de que sea 100% cacahuete, sin azúcares ni aceites añadidos), rodajas de plátano y un toque de coco rallado. La combinación de sabores y texturas suele ser irresistible para los niños.
- Bocata de Frutas: Pan integral untado con queso fresco o requesón y relleno de láminas finas de fresones, plátano, kiwi o cualquier otra fruta que le guste al niño. Una forma diferente de incorporar fruta.
La imaginación es un gran aliado a la hora de preparar meriendas. El dietista-nutricionista Ramón de Cangas también comparte ideas creativas en sus redes sociales, demostrando que las opciones saludables pueden ser variadas y divertidas.
La Fruta: Un Pilar Fundamental
La fruta fresca debe ser la base de las meriendas saludables. Se recomienda el consumo de al menos tres piezas de fruta al día, y la merienda es un momento ideal para incluir una o dos de ellas. Su consumo regular se asocia con una reducción significativa del riesgo de enfermedades crónicas como enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer.
Si a un niño le cuesta comer fruta, la clave está en la paciencia, la variedad y la presentación. No todas las frutas gustan por igual, y probar diferentes tipos de frutas y texturas es importante. Además, al igual que los adultos, los niños se cansan de comer siempre lo mismo. Variar la oferta de frutas es fundamental.
La presentación puede marcar una gran diferencia. En lugar de ofrecer la pieza de fruta entera, se puede presentar de formas más atractivas:
- Brochetas de colores: Alternando trozos de diferentes frutas como fresa, melón, sandía, manzana, pera o plátano.
- Macedonia: Una mezcla de frutas cortadas en dados pequeños.
- En sándwiches o bocadillos: Como se mencionó anteriormente, combinada con queso o crema de frutos secos.
- En batidos caseros: Mezclada con yogur natural o kéfir (evitando añadir azúcares).
- Compotas o frutas asadas: Una manzana asada con canela puede ser una opción reconfortante y dulce de forma natural.
Invitar a los niños a participar en la elección de frutas en el supermercado o mercado, o retarles a probar una fruta nueva cada semana, puede aumentar su interés y disposición a consumirlas.
¿Zumos y Batidos? Mejor Agua y Fruta Entera
A pesar de que la recomendación general de las guías de alimentación es priorizar el agua como bebida principal, los zumos y batidos, especialmente los industriales, siguen siendo una opción común en las meriendas infantiles. La encuesta ENALIA, por ejemplo, muestra que los adultos españoles consumen una cantidad significativa de zumos a diario.
El problema principal de los zumos (incluso los "naturales" o "recién exprimidos" si se consumen en exceso) y los batidos industriales es su alto contenido en azúcares libres y la ausencia de la fibra presente en la fruta fresca. Estos azúcares se absorben rápidamente, provocando picos de glucosa en sangre y aportando calorías vacías que no sacian de la misma manera que la fruta entera. El consumo elevado de estos productos se asocia con una peor calidad de la dieta y puede desplazar el consumo de alimentos más nutritivos.
Desde una perspectiva de educación alimentaria saludable, es recomendable limitar el consumo de zumos y batidos azucarados a momentos muy puntuales y priorizar siempre el agua para beber y la fruta entera para comer. La fruta entera, al masticarse, no solo aporta fibra sino que también contribuye a la sensación de saciedad y al desarrollo de la musculatura oral.
¿Dónde Encontrar Más Inspiración?
La falta de ideas es una barrera real para muchas familias. Afortunadamente, hoy en día existen numerosos recursos para encontrar inspiración y recetas de meriendas saludables y fáciles.
Internet es una fuente inagotable. Muchos dietistas-nutricionistas y técnicos superiores en dietética comparten ideas, recetas y consejos prácticos en redes sociales y blogs. Seguir a profesionales cualificados puede ser de gran ayuda para variar las meriendas y descubrir nuevas opciones.
Proyectos como Nutricoles, que trabajan directamente en colegios, buscan acercar la alimentación sana a niños y familias, ofreciendo talleres y recursos con ideas prácticas para el día a día, incluyendo desayunos y meriendas.
Además, existen publicaciones y libros específicos sobre alimentación infantil que pueden servir de guía, como álbumes informativos sobre lo que comemos o guías prácticas con recetas. Estos recursos ofrecen ideas variadas y adaptadas a diferentes edades y gustos.
Tabla Comparativa: Meriendas Recomendadas vs. Meriendas a Limitar
| Meriendas Recomendadas | Meriendas a Limitar/Evitar |
|---|---|
| Fruta fresca (entera, troceada, brochetas) | Bollería industrial (croissants, galletas, magdalenas envasadas) |
| Bocadillo pequeño de pan integral con relleno saludable (aguacate, hummus, queso fresco, tomate, atún al natural) | Bocadillo de pan blanco con embutidos grasos o patés |
| Yogur natural sin azucarar (solo o con fruta/frutos secos) | Yogures azucarados o postres lácteos industriales |
| Frutos secos naturales (a partir de 3 años) | Snacks salados (patatas fritas, gusanitos) |
| Agua | Zumos envasados, batidos industriales, refrescos |
| Batido casero de leche/bebida vegetal con fruta y avena (sin azúcar añadido) | Chocolates, caramelos, chuches |
Preguntas Frecuentes sobre la Merienda Infantil
¿Es obligatorio que mi hijo meriende?
No es estrictamente obligatorio. Depende de sus necesidades individuales, la hora de sus comidas principales y su nivel de actividad. Si come bien en el almuerzo y cena pronto, quizás no necesite una merienda muy contundente, o incluso prescindir de ella si no tiene hambre. Pero si el intervalo entre el almuerzo y la cena es largo, o si es muy activo, una merienda saludable puede ser muy beneficiosa.
¿Qué cantidad debe comer en la merienda?
La cantidad debe ser proporcional a su apetito y a cuánto tiempo falta para la cena. No debe ser tan abundante como para que luego no quiera cenar, ni tan escasa que llegue a la cena con un hambre voraz. Una pieza de fruta y un pequeño acompañamiento (mini bocadillo, yogur) suele ser suficiente.
¿Por qué no puedo darle zumo en lugar de fruta?
Los zumos, incluso los naturales, concentran los azúcares de la fruta pero pierden la fibra. Esto hace que el azúcar se absorba muy rápido, afectando los niveles de glucosa y la saciedad. La fruta entera, con su fibra, es mucho más nutritiva y saludable.
Mi hijo solo quiere bollería industrial, ¿cómo cambio sus hábitos?
El cambio debe ser gradual y con paciencia. Empieza por reducir la frecuencia y cantidad de estos productos. Ofrece alternativas saludables de forma atractiva (presentación, variedad). Implícale en la preparación de las meriendas. Predica con el ejemplo comiendo tú también opciones saludables. No tengas productos insanos a la vista en casa, haz que la opción más fácil sea la sana.
¿Qué tipo de pan es mejor para los bocadillos?
El pan integral o de grano entero es la mejor opción. Aporta más fibra, vitaminas y minerales que el pan blanco, y ayuda a mantener la saciedad por más tiempo.
¿Los frutos secos son adecuados para la merienda?
Sí, son muy nutritivos (grasas saludables, proteínas, fibra). Sin embargo, debido al riesgo de atragantamiento, se recomiendan a partir de los 3 años y siempre ofrecidos de forma adecuada a la edad (enteros a partir de los 5-6 años, triturados o en crema antes). Asegúrate de que sean naturales, sin sal ni azúcares añadidos.
Conclusión
La merienda no tiene por qué ser un dolor de cabeza ni un momento para recurrir a opciones poco saludables. Con un poco de planificación, creatividad y teniendo a mano los alimentos adecuados, puede convertirse en una oportunidad fantástica para aportar nutrientes esenciales a los niños, fomentar hábitos saludables y disfrutar de un momento de conexión. Priorizar la fruta fresca, el agua y las opciones caseras sencillas frente a los productos ultraprocesados es el camino para asegurar que la merienda contribuye positivamente a la salud y el bienestar de los más pequeños.
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