04/07/2022
Adentrarse en la historia de la nutrición en México es descubrir capítulos fundamentales que sentaron las bases de la investigación y la salud pública. Uno de estos hitos cruciales fue la creación, en 1943, del primer espacio dedicado específicamente a la investigación nutricional: el Instituto Nacional de Nutriología (INN). Bajo la dirección del Dr. Francisco de Paula Miranda, esta institución pionera no solo buscó estudiar el 'problema de la nutrición', sino que adoptó una perspectiva innovadora para su época: la 'nutrición social', enfocándose en las causas socioeconómicas de la mala alimentación.
El INN, aunque de corta vida (1943-1956), fue un centro vibrante donde se articularon tendencias científicas tanto nacionales como internacionales. Su origen y declive reflejan procesos históricos más amplios, incluyendo cambios en el financiamiento de organismos internacionales como la Fundación Rockefeller y la evolución de los intereses de investigación en el campo de la nutrición en el periodo de posguerra. Este artículo busca ofrecer una mirada panorámica a este importante, aunque a menudo olvidado, capítulo de la historia de la nutrición en México.
Antecedentes: La Preocupación por la Alimentación en México
La importancia de la alimentación como factor clave para la salud pública ha sido reconocida desde hace mucho tiempo, aunque su estudio histórico a menudo se ha visto opacado por el enfoque en las enfermedades infectocontagiosas. Sin embargo, ya a finales de la década de 1920, el Departamento de Salubridad Pública identificaba los 'errores' de la alimentación como una de las causas principales de la elevada mortalidad infantil. Esto llevó a la creación de programas y la divulgación de conocimientos sobre cómo debía ser una alimentación 'racional', apoyados por iniciativas como las enfermeras visitadoras voluntarias o instituciones como las Gotas de Leche.
Durante la presidencia de Lázaro Cárdenas (1934-1940), la preocupación por una dieta adecuada se integró al plan sexenal de salud. Diversos proyectos de alimentación quedaron bajo la tutela de Salubridad, coordinando esfuerzos con otras secretarías para estudiar y 'mejorar' la alimentación de la población mexicana. Si bien la alimentación urbana era un problema, se consideraba más urgente actuar sobre las poblaciones indígenas y campesinas, cuya dieta tradicional (maíz, frijoles, pulque, con poca proteína animal) se asociaba, con un sesgo racializado predominante en la época, a características morales negativas.
Antropólogos y médicos colaboraron en estudios para analizar la alimentación desde un punto de vista científico. Investigadores como Manuel Gamio y José Gómez Robleda realizaron trabajos en la década de 1920 y 1930, incorporando estudios fisiológicos y antropométricos. Sus conclusiones solían reiterar la idea de una deficiencia de proteína animal, vinculándola al carácter 'primitivo' de estas poblaciones. Es crucial entender que estos estudios a menudo partían de la noción de una dieta 'modelo' (basada en estándares europeos/estadounidenses) y consideraban las dietas diferentes como 'anormales' o 'inferiores'.
La Comisión Nacional de Alimentación (CNA)
Buscando consolidar los esfuerzos, durante el cardenismo se creó la Oficina General de Higiene de la Alimentación. Aunque no tuvo resultados importantes inicialmente, de ella surgió la Comisión Nacional de Alimentación (CNA), establecida por decreto el 13 de marzo de 1936. La CNA fue una iniciativa relevante por la diversidad de sus miembros, representantes de múltiples secretarías de Estado, y por tener a médicos entre sus integrantes, lo que reforzaba una mirada medicalizada sobre el problema alimentario. Su objetivo era estudiar los 'problemas mexicanos de nutrición humana' con enfoques higiénico, económico y educativo. Una meta clave era aumentar la producción y consumo de proteínas de origen animal ('sustancias alimenticias' o 'alimentos protectores') para lograr una 'ración nutritiva equilibrada, suficiente y sana'.
La CNA, que pasó a control de la Secretaría de Asistencia Pública (SAP) en 1938, aunque manteniendo vínculos fuertes con Salubridad, realizó estudios de dietología y elaboró cuadros básicos de alimentación para instituciones. Se propuso estudiar la alimentación popular en todo el país. Médicos vinculados a la CNA, como José Quintín Olascoaga y Jesús Díaz Barriga, presentaron trabajos en foros como el Primer Congreso Indigenista Interamericano en 1940, insistiendo en la necesidad de estudiar y modificar la dieta indígena.
José Quintín Olascoaga, primer presidente de la CNA, fue influenciado por el nutriólogo argentino Pedro Escudero y su propuesta de estudiar la nutrición como un problema social y económico. Francisco de Paula Miranda lo sustituyó en la presidencia de la CNA hacia 1938. Miranda, ya una figura reconocida en el gremio médico, mantuvo el objetivo de mejorar las condiciones de vida a través de la alimentación, abogando no solo por una dieta mínima, sino por una dieta óptima que considerara cantidad y calidad. Este enfoque poblacional y social fue central en su visión y lo acercó a la salud pública, distanciándose de una práctica meramente clínica centrada en el individuo. La perspectiva de la nutrición social, que entendía la malnutrición como resultado de la pobreza, ganaba terreno en el ámbito internacional a mediados de la década de 1930, impulsada por organismos como la Sociedad de Naciones y la Fundación Rockefeller, quienes veían en la 'alimentación imperfecta' una posible causa de descontento social.
Del Proyecto a la Institución: Nace el INN en 1943
Bajo la dirección de Miranda en la CNA y con el apoyo de Salvador Zubirán en la SAP, se gestionó la instalación de un Comedor Nacional Familiar en 1941, conocido como Unión Nacional. Este comedor fue concebido no solo como un espacio asistencial, sino como un laboratorio para estudios sobre alimentación y un modelo para futuros comedores. Su ubicación, en un anexo del mercado Abelardo L. Rodríguez, buscaba atender y estudiar a una población de bajos recursos (obreros y burócratas) para evaluar el impacto de una alimentación científicamente diseñada.
El éxito y la demanda impulsaron la planeación de un segundo comedor y, crucialmente, la creación de un instituto especializado en nutrición anexo a él para dirigir la investigación. Para este proyecto, Miranda estableció contactos con la International Health Division (IHD) de la Fundación Rockefeller en México. La FR ofreció financiamiento inicial de 20,000 dólares en 1941. Aprovechando este respaldo internacional, Miranda y la Sociedad Mexicana de Nutriología enviaron una carta al presidente Manuel Ávila Camacho, destacando el apoyo de la FR y el interés del vicepresidente estadounidense Henry A. Wallace en la creación de un instituto de alimentación en México, vinculado al estudio de la producción agrícola.
Finalmente, en 1943, anexo al comedor y gracias a las negociaciones de Miranda, iniciaron las labores del primer instituto en México especializado en nutrición: el Instituto Nacional de Nutriología (INN). La CNA se fusionó con él y desapareció. El INN comenzó a operar bajo la Dirección General de Investigación Científica y Técnica del Departamento de Salubridad, con Miranda a la cabeza. Este evento marcó el inicio de una nueva etapa para los estudios de nutrición en el país.
El Instituto Nacional de Nutriología consolidó un grupo de investigadores, en su mayoría médicos con vínculos con la medicina estadounidense, interesados en la nutrición y la fisiología de la alimentación. Entre ellos se encontraban Guadalupe Eguiluz, José Calvo de la Torre, Omar Cravioto, y muchos otros. Se mantuvo la idea central de la CNA de investigar las causas de la mala alimentación desde la perspectiva de la nutrición social, partiendo de la premisa de que no se conocía adecuadamente la alimentación popular.
El INN se estructuró en varias secciones clave: Estudios Económicos y Dietarios, Estudios Antropométricos, Bromatología (análisis de alimentos), Estudios Clínicos y Fisiológicos, Coordinación, y Acción Social y Divulgación. Gran parte de la investigación sobre alimentación popular urbana se realizó en los comedores experimentales, mientras que se buscó expandir los estudios a poblaciones rurales e indígenas mediante encuestas de alimentación. Estas encuestas no solo indagaban sobre hábitos y salud, sino también sobre características socioeconómicas, alineándose con el enfoque de la nutrición social. La idea era que, conociendo las deficiencias, se podrían proponer mejoras a la dieta o incluso orientar la producción agrícola.
Colaboraciones y Estudios Clave
El INN colaboró estrechamente con la Fundación Rockefeller, específicamente con la International Health Division (IHD), a través de la Oficina de Especialización Sanitaria (OES). Esta colaboración, especialmente con George C. Payne y Richmond K. Anderson, se centró en la realización de encuestas de alimentación en áreas rurales (como Guanajuato, Capula, Valle del Mezquital) y urbanas. Los investigadores mexicanos compartían, al menos inicialmente, los intereses de investigación de los organismos internacionales, lo que facilitó una colaboración mutua.
El laboratorio de análisis de alimentos fue otro pilar del INN, financiado por la Fundación Kellogg, la IHD y la Natural Sciences Division (NSD) de la Fundación Rockefeller. Este laboratorio, inicialmente ubicado en la Escuela de Salubridad, permitió el análisis de alimentos tradicionales mexicanos y, posteriormente, de los granos producidos por el Programa Agrícola Mexicano (PAM) de la NSD. Esta colaboración resultó en la compilación de tablas de composición de alimentos locales, consideradas las más completas hasta ese momento.
Uno de los proyectos más destacados fue el estudio de la población otomí en el Valle del Mezquital. Esta investigación profundizó en la dieta local y sus particularidades, como el consumo de pulque como fuente de ácido ascórbico. Estudios como este, elogiados por figuras internacionales como Nevin S. Scrimshaw de la Oficina Sanitaria Panamericana (OSP), demostraron la utilidad de las encuestas y la necesidad de adaptar los programas de alimentación a las realidades locales, en lugar de imponer dietas foráneas. La participación de Francisco de Paula Miranda en foros internacionales, como la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Agricultura y Alimentación de 1943, consolidó la posición del INN como líder en investigación nutricional en Latinoamérica.
Vínculos Internacionales y el Cambio de Enfoque
El INN fue considerado un modelo a seguir. En 1946, la Fundación Kellogg propuso que México y el INN sirvieran de referencia para la creación de un nuevo centro de investigación en Centroamérica. Este centro se materializó en 1949 como el Instituto de Nutrición de Centro América y Panamá (INCAP), dirigido inicialmente por Nevin S. Scrimshaw, quien reconoció la importancia del trabajo del INN. La financiación del INCAP provino de gobiernos centroamericanos, la OSP y la FK.
Paralelamente, dentro de la Fundación Rockefeller, existía una tensión entre los enfoques de sus dos divisiones principales involucradas en México: la IHD, más cercana a la nutrición social y el estudio de poblaciones, y la NSD, enfocada en el aumento de la productividad agrícola a través del PAM. Aunque el INN colaboró con ambas, la tendencia internacional, especialmente tras la posguerra y con el surgimiento de la FAO, favoreció cada vez más el enfoque agrícola como solución al 'hambre'. La IHD, por su parte, comenzó a inclinarse hacia el estudio de casos clínicos de desnutrición severa, buscando resultados más rápidos y medibles.
Esta divergencia de intereses afectó al INN. Aunque Francisco de Paula Miranda intentó equilibrar las colaboraciones, la balanza se inclinaba hacia el enfoque agrícola y el análisis bioquímico (bromatología) de los granos del PAM. La nutrición social, con su énfasis en las causas socioeconómicas y el estudio integral de poblaciones, empezó a perder relevancia en las agendas de financiamiento internacional.
El Declive y Cierre del INN
Varios factores contribuyeron al fin del Instituto Nacional de Nutriología. La fragmentación de las labores, los compromisos adquiridos y los cambios en los intereses de los organismos financiadores minaron su estabilidad. Además de los cambios de enfoque, surgieron problemas materiales y económicos. Un reporte de Robert S. Harris en 1947 describía condiciones precarias en el edificio del INN, con laboratorios mal equipados y problemas de infraestructura, lo que retrasaba los análisis. A partir de 1947, el retiro de fondos internacionales se acentuó. La IHD de la Fundación Rockefeller comenzó a cerrar sus proyectos gradualmente, culminando con su cierre en 1951, lo que impactó directamente al INN.
La situación se complicó con la renuncia de Francisco de Paula Miranda a la dirección, probablemente por motivos de salud. Fue sustituido por José Calvo de la Torre. Aunque Calvo intentó reactivar proyectos en 1948, se fortaleció el vínculo con el PAM y el énfasis en la bromatología. La muerte de Miranda en 1951 significó la pérdida de una figura clave con una gran capacidad de negociación y un firme compromiso con la nutrición social. El proyecto perdió impulso.
La creación del INCAP en 1949, respaldada por los mismos organismos (OSP, FR, FK), desvió fondos y atención que antes se dirigían a México. Aunque el INN había sido el modelo, el nuevo instituto centroamericano se convirtió en el referente regional. La falta de coordinación interna, los problemas financieros (imposibilidad de pagar personal de tiempo completo) y la pérdida del liderazgo de Miranda se sumaron a los desafíos.
El trabajo educativo del INN también fue criticado; un reporte de Edna Noble White en 1946 describía los cursos de dietética como de baja calidad y con pocas oportunidades laborales para los egresados. Después de poco más de una década de existencia, afectado por la muerte de su fundador, el retiro de recursos internacionales, el cambio en las prioridades de investigación (del enfoque social y poblacional al clínico y agrícola) y problemas internos, el Instituto Nacional de Nutriología (INN) cerró sus puertas en 1956.
Su cierre marcó el fin de una etapa con un fuerte énfasis en el aspecto social de la nutrición. A pesar de ser a menudo confundido con el Hospital de Enfermedades de la Nutrición dirigido por Salvador Zubirán (fundado en 1944, y que posteriormente adoptaría un nombre similar), el INN fue una institución distinta con un enfoque pionero y una historia propia que merece ser recordada como el primer esfuerzo institucional de investigación nutricional en México.
Preguntas Frecuentes sobre el INN (1943-1956)
A continuación, respondemos algunas preguntas comunes basadas en la información disponible sobre este instituto histórico:
- ¿Cuándo se fundó el Instituto Nacional de Nutriología (INN)?
Fue fundado en 1943 en México. - ¿Quién fue el primer director del INN?
El primer director fue el Dr. Francisco de Paula Miranda. - ¿Cuál era el enfoque principal del INN?
El INN se centró en la nutrición social, investigando las causas socioeconómicas de la mala alimentación y estudiando las dietas de diversas poblaciones mexicanas, tanto urbanas como rurales e indígenas. - ¿El INN de 1943 es el mismo que el actual Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán?
No, son instituciones diferentes. El INN de 1943 fue un instituto de investigación que cerró en 1956. El actual instituto Salvador Zubirán fue inicialmente fundado como Hospital de Enfermedades de la Nutrición en 1944 y adoptó su nombre actual años después del cierre del INN. - ¿Por qué cerró el INN?
Su cierre en 1956 se debió a una combinación de factores, incluyendo el retiro del financiamiento de organismos internacionales (como la Fundación Rockefeller), cambios en los intereses de investigación a nivel global, la muerte de su director fundador, y problemas internos de coordinación y recursos.
La historia del Instituto Nacional de Nutriología (INN) es un recordatorio de los esfuerzos pioneros en México por abordar la nutrición no solo como un problema biológico, sino también como uno profundamente arraigado en las condiciones sociales y económicas de la población. Su legado, aunque breve, sentó precedentes importantes para la investigación en el campo.
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