22/02/2023
La escuela, como institución fundamental en la formación de las nuevas generaciones, opera bajo estructuras y principios que, aunque consolidados a lo largo del tiempo, son objeto de constante debate y reflexión. Uno de estos principios organizativos clave es la simultaneidad, una característica definitoria del formato escolar moderno que ha tenido profundas implicaciones en la forma en que se concibe y se lleva a cabo la enseñanza y el aprendizaje, y que se encuentra intrínsecamente ligada a problemáticas como el fracaso escolar masivo.
- El Formato Escolar Moderno: Gradualidad y Simultaneidad
- El Impacto de la Gradualidad y Simultaneidad en el Aprendizaje y la Exclusión
- La Crisis del Dispositivo Escolar Actual
- El Fracaso Escolar Masivo: ¿Responsabilidad del Alumno o del Sistema?
- Enfoques Socioculturales y el Fracaso Escolar
- Educabilidad: Más Allá de la Capacidad Individual
- Repensando la Escuela y las Prácticas Educativas
- La Pedagogía Lasaliana: Un Enfoque Diferente
- Preguntas Frecuentes sobre la Escuela y sus Modelos
- Conclusión
El Formato Escolar Moderno: Gradualidad y Simultaneidad
El formato escolar que conocemos hoy en día, especialmente en la escolarización masiva y obligatoria, se caracteriza por una serie de rasgos distintivos. Entre ellos, la gradualidad y la simultaneidad se destacan como pilares de su organización. La gradualidad se refiere a la estructuración del currículo y de los grupos de estudiantes en función de la edad y a la secuenciación de los contenidos según criterios preestablecidos, con la expectativa de un progreso homogéneo a lo largo de los años escolares.

Por su parte, la simultaneidad alude a la disposición frontal de las prácticas de enseñanza. Implica la figura de un docente al frente de un grupo de estudiantes que, idealmente, aprenden al mismo tiempo, con métodos didácticos similares y a un ritmo uniforme. Esta organización (Baquero, 1996) fue, en su origen, una solución de carácter administrativo para poder impartir educación a grandes masas de población de manera eficiente, más que una elección basada en principios pedagógicos sobre cómo se construye óptimamente el conocimiento o cómo aprenden los sujetos en su diversidad.
El Impacto de la Gradualidad y Simultaneidad en el Aprendizaje y la Exclusión
La combinación de gradualidad y simultaneidad, si bien facilitó la expansión de la escolarización, ha demostrado ser crítica a la hora de comprender los alcances y límites de las prácticas de enseñanza y de los procesos de aprendizaje. Este formato presume una homogeneidad en los ritmos y estilos de aprendizaje que rara vez se corresponde con la realidad de los grupos de estudiantes. Aquellos sujetos que no pueden adaptarse a este ritmo uniforme, que poseen saberes previos o formas de cognición diferentes, o que simplemente requieren de aproximaciones didácticas distintas, pueden encontrar en este dispositivo un mecanismo expulsivo.
La escolarización masiva, al imponer un régimen de trabajo específico y pretender una ruptura con las formas de cognición, habla y comportamiento de los alumnos, generó una distancia con la cultura y los saberes propios de los estudiantes, especialmente aquellos provenientes de sectores sociales diversos. El formato graduado y simultáneo, diseñado para un alumno ideal y homogéneo, se convierte en un obstáculo para la diversidad y puede conducir a situaciones de rezago y, en última instancia, al fracaso escolar.
La Crisis del Dispositivo Escolar Actual
El dispositivo escolar, anclado en estas lógicas modernas, atraviesa hoy una profunda crisis. Esta crisis no es meramente pedagógica, sino que está entrelazada con cambios culturales, sociales y políticos de gran envergadura, así como con la irrupción de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) y la globalización. La pérdida de capacidad de ciertas instituciones modernas, incluyendo el Estado, y la configuración de nuevas subjetividades en los jóvenes, han puesto en jaque el sentido y la efectividad del aparato escolar tal como lo conocemos. Esta crisis se manifiesta en fenómenos como la violencia, el desinterés de los alumnos y la pérdida de confianza en la institución.
Repensar la escuela hoy implica cuestionar sus estructuras y su capacidad para construir sentidos y situaciones que verdaderamente involucren a los sujetos. El aula, entendida no como un espacio rígido para la simultaneidad, sino como un punto de encuentro finito, contingente e incierto, puede ser un lugar productor de novedad y espacios de libertad si se implementan nuevas prácticas educativas que fortalezcan los lazos sociales y se adapten a la diversidad.
El Fracaso Escolar Masivo: ¿Responsabilidad del Alumno o del Sistema?
El fracaso escolar masivo, evidenciado en altas tasas de abandono, repitencia, sobreedad y bajos logros académicos, afecta desproporcionadamente a los sectores más desfavorecidos de la población. Tradicionalmente, y bajo la influencia de modelos como el clínico-médico, el fracaso escolar se ha vinculado a una hipótesis patológica individual, poniendo bajo sospecha la naturaleza biológica o las capacidades intelectuales del sujeto que aprende.

Esta visión, centrada en el individuo como único responsable de su desempeño, ignora el complejo entramado de factores que intervienen en el aprendizaje y el éxito escolar. La masificación de la escolarización, si bien buscaba la universalidad y obligatoriedad como derechos, también dio forma a un escenario escolar donde los procesos de moralización y disciplinamiento a menudo prevalecieron sobre los de desarrollo cognitivo (Narodowski, 1994). La idea de que los sujetos de sectores populares carecen de las herramientas o capacidades para una escolaridad exitosa es una concepción estigmatizante que simplifica excesivamente un problema multifacético.
Enfoques Socioculturales y el Fracaso Escolar
Los enfoques socioculturales, inspirados en trabajos como los de Vigotsky, ofrecen herramientas conceptuales poderosas para comprender el fracaso escolar masivo desde una perspectiva diferente. Estos enfoques vislumbran la naturaleza socio-cultural de los procesos de desarrollo y aprendizaje, situando las prácticas de escolarización no como espacios naturales para aprender, sino como construcciones históricas y culturales con efectos políticos.
Desde esta perspectiva, el fracaso escolar no es una falla inherente al alumno, sino el resultado de la interacción entre el sujeto y su contexto social y escolar. La organización escolar, con su énfasis en la simultaneidad y la gradualidad, puede no ser compatible con las trayectorias y los modos de aprendizaje de todos los estudiantes. Las prácticas etiquetantes y la sospecha sobre la educabilidad de ciertos grupos se convierten en parte del problema, perpetuando desigualdades.
Educabilidad: Más Allá de la Capacidad Individual
El concepto de educabilidad, tradicionalmente entendido como la capacidad innata o la posibilidad de aprender ligada a la capacidad intelectual del sujeto, es resignificado por los enfoques socioculturales. Si bien un sujeto posee una capacidad de aprender, esta no es una cualidad fija e independiente del contexto. La educabilidad, en términos escolares, está asociada al acceso y la participación en un conjunto de prácticas, valores y saberes específicos que la escuela propone. Pero, fundamentalmente, la educabilidad de un sujeto depende de las propiedades situacionales de las que forma parte.
Según el marco vigotskiano, el desarrollo y el aprendizaje son procesos socio-culturales. La capacidad de aprender de un sujeto está intrínsecamente ligada a la naturaleza de la situación de enseñanza y aprendizaje en la que está inmerso. Esto implica que la escuela tiene una responsabilidad crucial en la definición de las condiciones de educabilidad. No basta con que el alumno 'sea educable'; la escuela debe generar las condiciones (métodos didácticos apropiados, atención a la diversidad, un proyecto educativo institucional pertinente) que hagan posible el aprendizaje para todos.
El problema del fracaso escolar masivo, especialmente cuando se asocia a la educabilidad de los sujetos provenientes de sectores populares, debe dejar de ser visto como una falla exclusiva del alumno y pasar a ser abordado como un problema que atañe a las situaciones y condiciones que la propia escuela crea o no logra crear para hacer posible el aprendizaje de todos. La educabilidad no es solo una capacidad del sujeto, sino un proceso socio-cultural que se construye en la interacción y en las oportunidades que el contexto educativo ofrece.
Repensando la Escuela y las Prácticas Educativas
La crisis del dispositivo escolar y la persistencia del fracaso escolar masivo nos impulsan a repensar fundamentalmente las prácticas educativas. Es necesario trascender la lógica de la simultaneidad y la gradualidad rígidas para implementar enfoques que fortalezcan los lazos sociales, que reconozcan y valoren la diversidad de los estudiantes, y que promuevan un aprendizaje significativo y situado.

La escuela debe convertirse en un espacio donde se construyan sentidos colectivos e individuales, un lugar de encuentro que, aunque contingente e incompleto, sea productor de novedad y ofrezca espacios de libertad para el desarrollo subjetivo. Esto implica experimentar con nuevas formas de organización del aula, diversificar los métodos de enseñanza, y considerar las trayectorias vitales y culturales de los alumnos como un punto de partida valioso, no como un obstáculo.
La Pedagogía Lasaliana: Un Enfoque Diferente
Frente a los desafíos del formato escolar tradicional, existen propuestas pedagógicas con principios distintivos. La pedagogía Lasaliana, por ejemplo, se define como un enfoque educativo cristiano que busca ser una comunidad educativa integrada por alumnos, padres, profesores y personal. Se centra en un proyecto educativo común para la formación integral del alumno en todas sus dimensiones (psico-físicas, afectivas, intelectuales, morales y religiosas).
Esta pedagogía pone un fuerte énfasis en el respeto, la confianza y la aceptación de cada alumno, reconociendo sus peculiaridades y ritmos. Promueve el trabajo intelectual crítico y riguroso, buscando que cada estudiante alcance su máximo potencial. Valora la acción educativa como una tarea común para formar personas libres y responsables, basadas en una escala de valores humanos y cristianos. La acción educativa se fundamenta en el interés, la motivación y la significación constante para el alumno, estimulando su actividad. Además, la Escuela Lasaliana se compromete con su medio social para transformarlo hacia la justicia, la humanidad y la fraternidad, cultivando la educación moral y promoviendo la creatividad y el uso formativo del tiempo libre.
Este modelo representa un esfuerzo por construir una comunidad centrada en la formación integral del alumno, buscando ir más allá de la mera transmisión de contenidos y abordando la educación desde una perspectiva más holística y comprometida, lo que puede ofrecer respuestas alternativas a los límites del formato tradicional.
Preguntas Frecuentes sobre la Escuela y sus Modelos
- ¿Qué significa la simultaneidad en la escuela?
Se refiere a la organización de la clase donde un docente enseña a un grupo de estudiantes al mismo tiempo, generalmente con el mismo método y ritmo, bajo la premisa de que todos aprenden de forma uniforme. - ¿Cómo se relaciona la simultaneidad con el fracaso escolar?
El formato simultáneo y gradual puede ser rígido y no adaptarse a la diversidad de ritmos y estilos de aprendizaje de los alumnos. Aquellos que no encajan en este molde pueden quedar rezagados o excluidos, contribuyendo al fracaso escolar masivo. - ¿Qué es la educabilidad desde un enfoque sociocultural?
No es solo una capacidad innata del individuo, sino la posibilidad de aprender que se construye en la interacción con el contexto social y educativo. Depende de las condiciones y situaciones que la escuela y el entorno ofrecen para hacer posible el aprendizaje. - ¿Cuál es el enfoque principal de la pedagogía Lasaliana?
Se basa en la formación integral del alumno dentro de una comunidad educativa (alumnos, padres, profesores). Enfatiza el respeto, la confianza, el trabajo crítico, la educación en valores humanos y cristianos, la motivación del alumno y el compromiso social. - ¿Son mixtas las escuelas La Salle?
Depende de cada institución específica. Por ejemplo, el De La Salle College en Churchtown, Dublín, es co-educacional (mixto) desde 2023, pero esto puede variar en otras escuelas de la red La Salle alrededor del mundo.
Conclusión
La simultaneidad y la gradualidad, como características centrales del formato escolar moderno, han cumplido un rol histórico en la expansión de la educación masiva, pero también han demostrado ser limitantes frente a la diversidad de los estudiantes y los desafíos de la sociedad contemporánea. El fracaso escolar masivo no puede ser simplificado como una falla individual, sino que debe entenderse como un fenómeno complejo donde el propio dispositivo escolar y las condiciones socio-culturales juegan un papel determinante.
Conceptos como la educabilidad, repensada desde enfoques socioculturales, nos recuerdan que la capacidad de aprender se construye en la interacción y que la escuela tiene la responsabilidad de crear las condiciones que hagan posible el aprendizaje para todos. Explorar modelos pedagógicos alternativos, como la pedagogía Lasaliana, y estar dispuestos a repensar las estructuras y prácticas educativas son pasos esenciales para abordar la crisis del dispositivo escolar y construir una educación más inclusiva, relevante y significativa para el siglo XXI. El futuro de la educación reside en reconocer la complejidad del aprendizaje y adaptar la escuela a la diversidad de los sujetos, en lugar de esperar que los sujetos se adapten a un formato rígido.
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