03/07/2019
En la rica historia de la educación argentina, pocos nombres resplandecen con la fuerza y la visión transformadora de Victoria Olga Cossettini. Nacida el 18 de agosto de 1898 en San Jorge, provincia de Santa Fe, Victoria no fue una maestra más; fue una pedagoga incansable y una reformadora audaz que, de la mano de su hermana Leticia, se propuso redefinir el acto de enseñar y aprender, alejándose de los métodos rígidos y memorísticos que predominaban en su época para abrazar una educación centrada en el niño, la experiencia y la creatividad.
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Su formación inicial tuvo lugar en la Escuela Normal de Coronda, en Santa Fe, una institución que, si bien seguía los lineamientos pedagógicos de la época, le proporcionó las bases para su futura carrera. Sin embargo, fue su espíritu inquieto y su profunda convicción en la necesidad de un cambio lo que la impulsó más allá de las aulas tradicionales. Victoria Olga Cossettini no se conformó con replicar modelos existentes; anhelaba una educación que preparara a los niños para la vida, que estimulara su curiosidad innata y que reconociera la importancia de todas las dimensiones del ser humano.

Su búsqueda de conocimiento e inspiración la llevó a trascender las fronteras. Fue becada en varias ocasiones por prestigiosas organizaciones internacionales, lo que da cuenta del reconocimiento temprano de su potencial y sus ideas. Recibió becas de la Fundación Guggenheim en 1941 y 1942, del British Council en 1961 y del Comité D'Accueil en Francia, también en 1961. Estos viajes y contactos con corrientes pedagógicas de vanguardia en otros países sin duda enriquecieron su visión y fortalecieron su determinación para implementar cambios profundos en Argentina.
La Escuela Activa: Un Faro de Innovación
El proyecto más emblemático y transformador de Victoria Olga Cossettini fue la creación de la "escuela activa", un concepto que desarrolló y dirigió junto a su hermana Leticia. Este innovador establecimiento educativo abrió sus puertas en 1935 y funcionó hasta 1950, dejando una huella imborrable en la historia de la pedagogía argentina. La escuela activa no era solo un lugar de enseñanza; era un espacio vivo donde el aprendizaje brotaba de la experiencia directa, de la interacción con el entorno y de la expresión artística.
A diferencia de las escuelas tradicionales, donde el maestro era la figura central que impartía conocimiento de manera unidireccional y el alumno un receptor pasivo, la escuela activa de las hermanas Cossettini ponía al niño en el centro del proceso educativo. Se fomentaba la participación activa, la exploración, el juego y la creatividad como motores del aprendizaje. La jornada escolar se nutría de actividades que hoy consideramos fundamentales para un desarrollo integral, pero que en aquel entonces eran revolucionarias: arte, música y teatro. Estas disciplinas no eran meros complementos, sino herramientas pedagógicas esenciales que permitían a los niños expresar sus emociones, desarrollar su sensibilidad estética, potenciar su imaginación y aprender a trabajar en colaboración.
La incorporación del arte, la música y el teatro respondía a una comprensión profunda de la infancia. Victoria y Leticia Cossettini entendían que los niños aprenden haciendo, explorando y comunicándose de múltiples maneras. La pintura, el modelado, el canto, la ejecución de instrumentos sencillos, la dramatización de historias o situaciones cotidianas, todo ello contribuía a un aprendizaje significativo y gozoso. Los patios y jardines se convertían en aulas al aire libre, donde la observación de la naturaleza, el cuidado de las plantas o los juegos cooperativos eran parte del currículo. La disciplina no se basaba en la imposición autoritaria, sino en el respeto mutuo y la construcción colectiva de normas de convivencia.
Este enfoque pedagógico, que se alineaba con las corrientes de la Escuela Nueva a nivel internacional, representó un quiebre con la rigidez del sistema tradicional, que privilegiaba la memorización, los dictados, la copia y la evaluación punitiva. La escuela activa de las Cossettini demostró que era posible educar de una manera más humana, respetuosa y efectiva, estimulando el pensamiento crítico, la autonomía y la creatividad de los alumnos.
Aunque la experiencia de la escuela activa en sí misma tuvo una duración limitada (1935-1950), sus principios y prácticas sentaron un precedente fundamental. Su influencia perduró y continuó inspirando a educadores y movimientos de renovación pedagógica en Argentina y otros países de la región. La metodología de las hermanas Cossettini se convirtió en un referente de lo que significa una educación verdaderamente centrada en el niño y en su desarrollo pleno.
Otras Contribuciones al Sistema Educativo
La labor de Victoria Olga Cossettini no se limitó a la dirección de la escuela activa. Su compromiso con la mejora de la educación la llevó a participar activamente en la creación de otras instituciones clave para el sistema educativo argentino. Fue una de las fundadoras de la Escuela de Maestros Superiores, un espacio destinado a la formación avanzada de docentes, reconociendo la importancia de la preparación continua y especializada de quienes tienen la vital tarea de educar.
Asimismo, contribuyó a la fundación del Instituto de Ciencias de la Educación, un ámbito dedicado a la investigación y la reflexión pedagógica, lo que subraya su interés no solo en la práctica educativa, sino también en la generación de conocimiento y el análisis crítico de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Su participación en la creación de una Escuela Primaria también demuestra su compromiso con todos los niveles del sistema educativo, desde la base.
Estas iniciativas reflejan una visión integral de la educación, que abarcaba desde la formación inicial de los docentes hasta la investigación y la práctica en el aula en diferentes niveles. Victoria Olga Cossettini entendía que para lograr un cambio real y duradero era necesario intervenir en múltiples frentes, fortaleciendo la profesión docente, generando conocimiento pedagógico y experimentando con nuevas metodologías en las escuelas.
Contrastando Modelos: Tradicional vs. Activa
Para comprender mejor la magnitud del aporte de Victoria Olga Cossettini, es útil contrastar los paradigmas educativos que coexistían en su tiempo y el modelo que ella impulsó:
| Aspecto Clave | Educación Tradicional | Escuela Activa Cossettini |
|---|---|---|
| Rol del Alumno | Receptor pasivo de información. Objeto de la enseñanza. | Protagonista activo de su aprendizaje. Sujeto con intereses y necesidades. |
| Rol del Maestro | Autoridad central. Transmisor de conocimientos. | Guía, facilitador, observador y acompañante del proceso del alumno. |
| Metodología | Clase expositiva, memorización, dictado, copia, repetición. | Aprendizaje basado en la experiencia, la exploración, el juego, proyectos. |
| Contenido | Prioridad en materias teóricas, enciclopedismo. | Integración de conocimientos, énfasis en arte, música, teatro, contacto con la naturaleza. |
| Evaluación | Enfocada en la reproducción de contenidos, exámenes. | Observación continua del proceso, desarrollo integral, no solo lo cognitivo. |
| Disciplina | Basada en la imposición, el castigo. | Basada en el respeto mutuo, la autonomía, la construcción colectiva de normas. |
| Ambiente | Rígido, formal, silencioso. | Estimulante, dinámico, creativo, con espacio para la expresión. |
Esta tabla evidencia el profundo giro copernicano que proponía la escuela activa: pasar de un modelo centrado en el docente y los contenidos a uno centrado en el niño y sus procesos de aprendizaje. La transformación no era cosmética; era una redefinición radical de la relación pedagógica y del propósito mismo de la escuela.
Preguntas Frecuentes sobre Victoria Olga Cossettini
¿Quién fue Victoria Olga Cossettini?
Victoria Olga Cossettini fue una destacada maestra, educadora y pedagoga argentina (1898-1987) conocida por su labor pionera en la renovación pedagógica, especialmente a través de la creación y dirección de la "escuela activa" junto a su hermana Leticia.
¿Cuál fue su principal aporte a la educación?
Su principal aporte fue la implementación de la "escuela activa", un modelo educativo que rompía con la tradición memorística y autoritaria, centrándose en el alumno, la experiencia, la creatividad y la incorporación de actividades artísticas y lúdicas como base del aprendizaje.
¿Qué era la "escuela activa" que fundó?
La "escuela activa" fue un proyecto pedagógico desarrollado y dirigido por Victoria y Leticia Cossettini entre 1935 y 1950. Se basaba en metodologías que fomentaban la participación del niño, el aprendizaje a través de la experiencia directa, el juego, el arte, la música y el teatro, en contraste con la educación tradicional pasiva.
¿Trabajó sola en sus proyectos educativos?
No, Victoria Olga Cossettini desarrolló su proyecto más importante, la "escuela activa", en estrecha colaboración con su hermana Leticia Cossettini, quien también fue una figura fundamental en la renovación pedagógica.
¿Cuánto tiempo funcionó la "escuela activa"?
La "escuela activa" dirigida por las hermanas Cossettini funcionó durante 15 años, desde 1935 hasta 1950.
Además de la escuela activa, ¿qué otras instituciones ayudó a fundar?
Victoria Olga Cossettini participó en la fundación de la Escuela de Maestros Superiores, el Instituto de Ciencias de la Educación y una Escuela Primaria, demostrando su compromiso con la formación docente, la investigación pedagógica y la educación en distintos niveles.
El Legado de una Visionaria
La obra de Victoria Olga Cossettini, aunque concentrada en un período específico, sentó las bases para discusiones y reformas educativas posteriores. Su enfoque en la experiencia como fuente de conocimiento, su valoración del arte y la creatividad en el currículo, y su defensa de una educación centrada en el niño son principios que hoy son ampliamente aceptados en las pedagogías modernas.
Su figura representa la lucha constante por una educación de calidad, más humana, más justa y más alineada con las necesidades reales de los niños y jóvenes. En un contexto donde la educación a menudo se enfrenta a desafíos de relevancia y motivación, el legado de Victoria Olga Cossettini nos recuerda la importancia de innovar, de escuchar a los alumnos y de creer en el poder transformador de una educación que nutre el alma tanto como la mente. Su vida fue un testimonio de pasión por la enseñanza y de una visión clara sobre el tipo de escuela que la sociedad necesitaba y sigue necesitando: una escuela activa, vibrante y llena de vida.
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