09/06/2022
La higiene en la escuela es un tema de crucial importancia que, a lo largo de la historia de la pedagogía, ha ganado un reconocimiento cada vez mayor. Lejos de ser un simple conjunto de reglas de limpieza, la higiene escolar o pedagógica constituye una rama fundamental de la Higiene pública, dedicada a aplicar sus principios y preceptos al entorno educativo y a los alumnos que lo habitan. Su necesidad es evidente, dado que los niños pasan una parte significativa de su día en la escuela, un medio con condiciones particulares y una aglomeración de individuos que requiere cuidados especiales para preservar la salud individual y colectiva.

El movimiento pedagógico actual se distingue precisamente por la creciente importancia que se concede a la educación física de los niños, y la Higiene desempeña un papel indispensable en esta dirección. Sus aplicaciones transforman la escuela primaria en todos sus aspectos: desde las condiciones materiales de los edificios, el mobiliario y el material didáctico, hasta la organización de los ejercicios, la distribución del tiempo y el trabajo, e incluso el régimen disciplinario. Nada en el ámbito escolar escapa a la influencia benéfica de la higiene pedagógica.
- La Importancia y Trascendencia de la Higiene
- Necesidad de Aplicar la Higiene a las Escuelas Primarias
- Las Enfermedades Escolares: Un Llamamiento a la Acción
- La Higiene Escolar o Pedagógica: Objeto y Contenido
- Importancia Actual de la Higiene Escolar
- El Intelectualismo y la Higiene en la Escuela
- Deberes del Maestro con Relación a la Higiene Escolar
- Carácter que Debe Revestir la Enseñanza de la Higiene
- El Servicio Facultativo Médico-Higiénico en las Escuelas
- Los Museos Pedagógicos y la Higiene Escolar
-
Cuidados Higiénicos Personales en la Escuela
- Condiciones de Admisión
- Vacunación y Revacunación
- Reingreso Tras Enfermedad Contagiosa
- Vacaciones por Motivo de Higiene
- Aseo y Limpieza de los Alumnos
- Los Baños en las Escuelas
- Cuidado de las Posturas Incorrectas y Actitudes Viciosas
- Higiene de los Sentidos
- Cuidados en las Comidas en la Escuela
- La Siesta en las Escuelas
- Los Castigos y la Higiene
- Preguntas Frecuentes sobre Higiene Escolar
- Importancia Fisiológica y Trascendencia Moral de la Higiene del Alumno
La Importancia y Trascendencia de la Higiene
Generalmente, la Higiene se define como el arte de conservar y perfeccionar la salud. Esta definición subraya su capital importancia, ya que sus aplicaciones a la vida, tanto fisiológica como espiritual, son múltiples y de gran interés. Al determinar las condiciones para conservar la salud y poner el organismo en las mejores condiciones para sus funciones individuales y sociales, la Higiene se refiere tanto a la economía individual como a la social. La salud es un bien precioso que influye en nuestra capacidad para trabajar, en los recursos familiares y hasta en la vida moral, pues como se ha dicho, la salud es la unidad que da valor a todos los ceros de la vida. Para la sociedad, la falta de salud, especialmente en poblaciones donde se descuidan los preceptos higiénicos, tiene efectos igualmente perjudiciales.
Considerada la educación física bajo un punto de vista general, la parte más importante es la que se refiere a su función preservadora o conservadora, es decir, la Higiene. Si bien el desarrollo del organismo a través del ejercicio físico es vital, las aplicaciones de la Higiene son más numerosas y sus resultados a menudo más inmediatos. Descuidar preceptos higiénicos básicos puede acarrear enfermedades graves. Además de conservadora, la Higiene es progresiva, influyendo no solo en el desarrollo físico, sino también en la vida económica, intelectual y moral del individuo. Por ello, algunos la consideran menos una ciencia y más una virtud, o incluso una reunión de virtudes.
Necesidad de Aplicar la Higiene a las Escuelas Primarias
La niñez es una época particularmente vulnerable para la salud. Los niños pasan gran parte del día en la escuela, a menudo en condiciones especiales. La aglomeración inherente a cualquier centro educativo constituye una causa poderosa para redoblar los cuidados higiénicos, tanto para los individuos como para el medio ambiente (alumnos y local escolar). La escuela, además, es un vehículo fundamental para formar hábitos higiénicos en los niños, reemplazando prácticas perjudiciales por otras saludables. Estos hábitos no solo beneficiarán su vida futura, sino que también trascenderán a la sociedad, mejorando las costumbres públicas.
Las Enfermedades Escolares: Un Llamamiento a la Acción
Observaciones y estadísticas han demostrado consistentemente que, si bien los cuidados higiénicos escolares preservan y mejoran la salud, su descuido provoca resultados contrarios. Ciertas enfermedades son más frecuentes en la población escolar que en niños que no asisten a la escuela, y más comunes en escuelas con peores condiciones. Esto apunta a la existencia de causas específicas perturbadoras de la salud dentro del ámbito escolar, origen de las llamadas enfermedades escolares.
Estas afecciones se deben, en gran medida, al exceso de trabajo intelectual, la falta de ejercicio físico, el mobiliario inadecuado que induce posturas viciosas, la iluminación deficiente, la continuidad de trabajos manuales (especialmente en niñas), el aire viciado, la humedad y la lobreguez de los edificios. Entre las más destacadas figuran la miopía y las desviaciones de la columna vertebral, cuyas causas principales se relacionan con las malas condiciones de luz y mobiliario. Otros males asociados incluyen dolores de cabeza persistentes, hemorragias nasales (atribuidas a la actividad cerebral intensa y el aire enrarecido), la papera escolar (ligada a posturas viciosas), la posible propagación de la tisis (por vida sedentaria, falta de ejercicio y aire húmedo), y afecciones como debilidad de vejiga, retención/incontinencia de orina y pereza digestiva (relacionadas con la duración de las clases y la escasez de descansos).
En cuanto a la miopía escolar, se observa que el hábito de fijarse en objetos pequeños y la visión limitada a la clase predisponen a esta alteración. El ojo se dilata y pierde capacidad para ver de lejos. Esta afección es más rara en individuos que no frecuentan clases y tienen un horizonte amplio. Un estudio del doctor Cohn en Alemania sobre 10,000 niños escolares encontró que más del 17% padecían miopía, con una proporción mucho mayor en escuelas urbanas y superiores (15-32%) comparado con escuelas rurales (5%).
Las desviaciones de la columna vertebral también se ven favorecidas por las mismas causas, especialmente las actitudes viciosas impuestas por el mobiliario defectuoso. Estas desviaciones pueden llevar a asimetría en la altura de los hombros, encogimiento del pecho e incomodidad en el funcionamiento de órganos vitales. Las estadísticas confirman que estas deformidades son comunes en niños que asisten a la escuela, siendo significativamente más frecuentes en niñas. Un estudio del doctor Guillaume encontró que de 731 alumnos, 218 (casi el 30%) presentaban desviación de la columna vertebral en algún grado.
La mala iluminación en las clases es un factor clave en la producción de miopía, llevando a Fonssagrives a calificar a las escuelas como "fábricas de miopes". Las estadísticas muestran claramente que la miopía se produce durante la frecuentación escolar, es menos frecuente en escuelas rurales, y más considerable en escuelas con mala iluminación.
Estos hechos son suficientes para comprender la imperiosa necesidad de un riguroso régimen higiénico en las escuelas. La Ciencia, la Pedagogía y el amor a los niños han respondido a esta necesidad creando la Higiene escolar.
La Higiene Escolar o Pedagógica: Objeto y Contenido
La higiene escolar es la aplicación de los principios de la Higiene, tanto privada como pública, a las escuelas y sus alumnos. Surge para satisfacer las condiciones peculiares del medio escolar, que difiere del hogar por su fin específico, la manera de alcanzarlo y la aglomeración de niños realizando trabajos comunes. La índole de los ejercicios escolares imprime un sello característico a la actividad del niño que exige cuidados higiénicos especiales.
Aunque las atenciones higiénicas son deseables también en el hogar, la escuela presenta exigencias únicas debido a la aglomeración, la vida en común de niños de diversas procedencias y la naturaleza de ciertos ejercicios. El objetivo de la Higiene escolar es acomodar las condiciones de la escuela primaria a las exigencias de la ciencia higiénica, en armonía con las necesidades pedagógicas.
El contenido de la Higiene pedagógica es vasto, abarcando todo cuanto contribuye a preservar la salud de los alumnos contra agentes nocivos o el influjo perjudicial de ciertos ejercicios, siempre considerando el fin escolar, las condiciones materiales inherentes y las alteraciones por aglomeración. Se divide en dos secciones principales:
- Higiene del Alumno: Se centra en los cuidados personales y la preservación de la salud del niño en relación consigo mismo, sus compañeros y los ejercicios escolares. Incluye la prevención de enfermedades contagiosas, accidentes, aseo personal, precauciones en ejercicios físicos e intelectuales, distribución del tiempo y el trabajo, comidas en la escuela, castigos corporales y consejos a las familias.
- Higiene del Medio (La Escuela): Trata las condiciones materiales de edificios, mobiliario y material didáctico necesarias para garantizar la salud. Cubre el emplazamiento, orientación, construcción, forma, dimensiones, ventilación, calefacción e iluminación de los locales (especialmente las aulas), y las condiciones del mobiliario (mesas-bancos, etc.) y material de enseñanza (encerados, libros) para evitar posturas viciosas y proteger la vista.
Ambas secciones se fundan en la consideración de dos factores: el escolar y la escuela, con el objetivo final de la salud individual y colectiva de la población escolar.
Importancia Actual de la Higiene Escolar
La Higiene escolar ha ganado un favor creciente en los países cultos porque se reconoce que la niñez es la época más peligrosa para la salud y que la escuela puede multiplicar las causas que la alteran. La ciencia, los progresos pedagógicos, el interés por la educación infantil, la idea de atender paralelamente a la cultura del espíritu y del cuerpo, y la tendencia general a mejorar las condiciones de vida de las nuevas generaciones, han impulsado esta rama de la Higiene de la Infancia.

Aunque históricamente el intelectualismo ha relegado la cultura física y la Higiene en la escuela, hoy se observa una saludable reacción. Cuestiones como las condiciones de admisión, horarios, tipo de ejercicios, higiene de locales y mobiliario, ventilación, iluminación, etc., son objeto de estudio y debate constantes en congresos, exposiciones, revistas y obras pedagógicas. Se está formando un cuerpo de doctrina que influye en la administración de la enseñanza y se traduce en disposiciones oficiales.
El Intelectualismo y la Higiene en la Escuela
La principal oposición a que la Higiene ocupe su lugar en la escuela ha sido el sentido intelectualista que ha dominado la educación primaria. Al considerar la escuela como un mero centro de instrucción, se han sacrificado los intereses del cuerpo y del alma a la enseñanza, resultando en una educación primaria deficiente y en el descuido de la Higiene escolar. Para que la Higiene pedagógica progrese, es necesario que los maestros rompan con esta tradición intelectualista, que ha viciado incluso la educación intelectual, haciéndola memorística y dogmática.
Reconocer la importancia de la educación física y la Higiene escolar es fundamental para dar a la escuela primaria su carácter genuino de centro de educación integral y asegurar su eficacia. Atender a la cultura del cuerpo es tan preciso como la del espíritu; una educación que descuida la primera es incompleta, irracional y, en cierto sentido, perjudicial para la salud de las nuevas generaciones.
Deberes del Maestro con Relación a la Higiene Escolar
La creciente importancia de la Higiene escolar impone a los maestros deberes nuevos, delicados y complejos. Necesitan tener conocimientos profundos en esta materia, ya que son los primeros llamados a influir en la opinión, autoridades y constructores para que se apliquen las prescripciones higiénicas y se garantice la salud de los niños. Conocer la Higiene escolar es tan importante como dominar los métodos de enseñanza, pues muchas de sus reglas deben ser aplicadas directamente por el maestro desde el momento en que los niños ingresan en la escuela. La salud de los discípulos está constantemente comprometida por la multitud de agentes nocivos que pueden aglomerarse en el entorno escolar, y el maestro tiene una responsabilidad directa en este aspecto.
Carácter que Debe Revestir la Enseñanza de la Higiene
Además de aplicar las normas, el maestro debe enseñar Higiene de manera eficaz, experimental y práctica. No basta con presentar fórmulas abstractas o reglas aisladas. La enseñanza debe estar relacionada con las ciencias físicas y naturales, y sobre todo, unida a nociones suficientes de Fisiología. Así, el estudio de la Higiene se vuelve experimental y práctico, permitiendo al niño comprender la razón de ser de las reglas.
La Higiene, al igual que la Moral (considerada a menudo una higiene del espíritu), debe "respirarse" en la escuela. Debe ser visible en todo lo concerniente al centro, de modo que el alumno, a través de las impresiones diarias, se apropie insensiblemente sus preceptos. Debe surgir de la práctica, de los hechos cotidianos de la vida escolar, permitiendo al niño apreciar su utilidad tocando los beneficios de su aplicación. Debe ser una Higiene en acción, enfocada en formar buenos hábitos más que en memorizar nociones. Entendida así, la enseñanza de la Higiene puede ejercer una influencia muy fecunda en los escolares y trascender a las costumbres públicas. El maestro debe aprovechar las ocasiones para comunicar a las familias la importancia de la Higiene, sus ventajas y los males del descuido.
El Servicio Facultativo Médico-Higiénico en las Escuelas
La preocupación por la higiene escolar ha llevado a la idea de establecer un servicio médico-higiénico especializado. Aunque puede presentar desafíos prácticos (como la posible rivalidad con el maestro o la dictadura del médico), bien organizado, este servicio puede ser muy beneficioso. La salud de los escolares estaría mejor garantizada con la colaboración de un médico, ya que el maestro, por mucha cultura que tenga, no siempre posee los conocimientos especializados necesarios para atender todas las necesidades higiénicas.
Este servicio podría aligerar la carga del maestro y descargarle de ciertas responsabilidades relacionadas con la salud. Por ejemplo, la inspección facultativa es crucial para asegurar que los niños que ingresan o reingresan tras una enfermedad contagiosa no representen un riesgo. También puede ayudar a determinar el tiempo de aislamiento necesario y las medidas para prevenir la propagación de enfermedades. La inspección médica periódica de los alumnos y del estado de las instalaciones es fundamental. Para que sea eficaz, debe llevar un registro minucioso que incluya datos del alumno (sexo, edad, salud familiar, exámenes somatológicos) y observaciones sobre las condiciones de la escuela. Su organización no sería excesivamente costosa si se aprovecha el personal médico ya existente en la localidad.
Es vital que la organización de este servicio delimite claramente las esferas de acción del médico y el maestro, evitando que el segundo quede subordinado. El médico debe aconsejar, observar y proponer como higienista, y obrar como médico en lo relativo a ingresos, reingresos, baños, enfermedades y accidentes, y precauciones ante epidemias. El maestro, por su parte, necesita conocimientos sólidos de Higiene escolar para actuar con seguridad y no depender completamente del médico, especialmente en lo referente a ejercicios, condiciones de clase, mobiliario y distribución del tiempo.
Los Museos Pedagógicos y la Higiene Escolar
Los Museos pedagógicos son instituciones valiosas para la escuela primaria, especialmente en cuestiones de Higiene. Tienen como objetivo auxiliar a maestros y otros intervinientes en el estudio de locales, mobiliario y material de enseñanza. Ofrecen planos de edificios, modelos de mobiliario, ejemplares de material didáctico y datos sobre su uso práctico, ventajas e inconvenientes. Algunos museos organizan conferencias y sus directores visitan otros centros y asisten a congresos, contribuyendo a difundir y perfeccionar la Higiene escolar. En España, el Museo de Instrucción Primaria de Madrid, creado en 1882, es un ejemplo de institución llamada a ejercer una influencia positiva en las condiciones pedagógico-higiénicas de nuestras escuelas, siempre que maestros y profesores de Escuelas Normales lo aprovechen activamente.
Cuidados Higiénicos Personales en la Escuela
La higiene personal es fundamental para la salud y la prevención de enfermedades. Los maestros deben prestar especial atención a las condiciones de los alumnos al ingresar a la escuela, según lo dictan la legislación, la práctica y la conveniencia higiénica. Estas condiciones se refieren principalmente a la edad, el estado de salud y la vacunación.
Condiciones de Admisión
La edad escolar legal suele ser de 6 a 9 años, aunque en ausencia de escuelas de párvulos se admiten niños de 5. La Higiene desaconseja someter a los menores de 6 años al régimen común, recomendando lecciones más cortas, recreos y pasatiempos, o idealmente, una clase infantil especial. Es cada día más común exigir un certificado médico que justifique que el niño no padece enfermedad contagiosa y está vacunado. Aunque no siempre hay una prescripción legal general, los reglamentos especiales suelen incluirlo. El Reglamento de 1838 ya exigía certificación en caso de erupciones. El servicio médico-higiénico puede ser de gran utilidad para verificar estos requisitos.
Vacunación y Revacunación
Es crucial verificar la vacunación. La inobservancia es un peligro para la población escolar. La opinión médica actual sostiene que la protección de la vacuna dura generalmente de cinco a siete años, haciendo necesaria la revacunación. Sería conveniente exigir la fecha de vacunación en el certificado y, si es antigua, solicitar la revacunación, incluso durante la frecuentación escolar.
Reingreso Tras Enfermedad Contagiosa
Ante el menor síntoma de enfermedad contagiosa, el alumno debe ser enviado a casa y no readmitido hasta estar completamente curado. La legislación no siempre especifica formalidades para el reingreso, dejando al maestro la tarea de usar su discreción o diplomacia para obtener un certificado médico que confirme la curación y la ausencia de peligro de contagio. Mientras se espera legislación, son útiles las recomendaciones de la Academia de Medicina de París, que sugieren aislamientos de 40 días para viruela, escarlatina, sarampión y difteria, y 25 días para variocele y parótidas, siempre seguido de baño y desinfección de ropa y enseres. El reingreso debe ser con dictamen facultativo.
Vacaciones por Motivo de Higiene
El maestro puede proponer vacaciones temporales si observa una alta incidencia de enfermedades contagiosas, indicando que el local necesita desinfección. En épocas de epidemia, la suspensión de clases es lo más acertado. Mientras tanto, se deben extremar los cuidados higiénicos, inspeccionar a los niños en busca de síntomas, vigilar los alimentos y mantener un régimen higiénico severo, incluyendo limpieza y uso de desinfectantes (ácido fénico, sulfato ferroso, fumigaciones con azufre). Si un niño enferma, debe evitarse todo contacto y desinfectar inmediatamente su ropa y pertenencias.

Durante la canícula (verano), las vacaciones o la reducción de horas son una necesidad higiénica, especialmente en edificios escolares con malas condiciones de ventilación y espacio. Aunque la ley permite reducir horas, una mayor amplitud en las vacaciones caniculares sería beneficiosa para la salud y la enseñanza.
Aseo y Limpieza de los Alumnos
El aseo y la limpieza son vitales para la salud y tienen efectos morales. La piel, a través de sus funciones, influye en el estado orgánico. La legislación y la práctica exigen que los maestros examinen diariamente el aseo de los niños (cara, manos, uñas, ojos, nariz, boca, orejas, cabeza y cabello). Los niños sucios deben asearse inmediatamente en la escuela (debe haber lavabos y agua). En casos de suciedad extrema o sospecha de afección parasitaria en la cabeza, se debe enviar al niño a casa y, si hay duda, consultar a un médico. También se debe cuidar el aseo de los vestidos. El maestro debe inculcar la importancia del aseo a los niños y a sus familias, trascendiendo los hábitos a las costumbres públicas.
Los Baños en las Escuelas
Los baños son un excelente complemento del aseo personal, contribuyendo a la conservación de la salud. Su establecimiento en las escuelas puede influir en la generalización de esta práctica. Si se ofrecen baños, debe ser con consentimiento de los padres y asesoramiento médico. Las reglas higiénicas para el baño templado incluyen sumergir todo el cuerpo, mojar la cabeza, procurar una reacción enérgica (baño breve, frotar con toalla), evitar enfriamientos y secar y abrigar pronto. Nunca debe tomarse antes de terminar la digestión (esperar 3-4 horas). Las duchas o fricciones con esponja pueden reemplazar los baños. El maestro debe aconsejar a las familias sobre el uso de baños, respetando la opinión médica sobre el temperamento y salud del niño.
Cuidado de las Posturas Incorrectas y Actitudes Viciosas
El maestro debe vigilar las posturas incorrectas y actitudes viciosas que toman los niños al andar o sentarse, ya que pueden causar deformidades orgánicas y malos hábitos. El doctor Dally señala que muchas desviaciones dorsales, torsiones vertebrales, jaquecas, hemorragias nasales y problemas oculares o de órganos internos se deben a estas actitudes, no siempre causadas solo por el mobiliario. Es importante examinar cómo los niños reparten el peso del cuerpo.
Al andar, los pies deben colocarse en un ángulo agudo, evitando que el peso grave solo en una parte de la planta. Una marcha defectuosa puede llevar a deformidades como el pie inclinado hacia afuera, debilitando la planta, cansando la pierna y atrofiando músculos, propagando la deformidad por todo el cuerpo. Se estima que uno de cada diez niños presenta esta deformidad en algún grado.
Al sentarse, se requiere vigilancia, especialmente en niñas, que presentan muchas más deformidades vertebrales (hasta 20 veces más que los niños). Sentarse sobre un lado, habitual al escribir con la mano derecha y favorecido por la moda y el tiempo que pasan sentadas, es una actitud viciosa que causa inclinación y torsión lateral en los músculos del eje del cuerpo, llevando a deformaciones crónicas del esqueleto. Es necesario que los escolares se sienten verticalmente sobre el asiento. Toda actitud permanente demasiado prolongada es viciosa.
Para corregir, se debe exigir que el plano anterior del cuerpo sea el pecho, no el vientre; que los omoplatos estén casi paralelos al eje transversal del tórax; que el dorso esté derecho; que la inclinación sobre los riñones no sea excesiva; y que el plano posterior del cuerpo esté ligeramente inclinado hacia atrás. El plano transversal medio debe estar casi a igual distancia de las extremidades del eje antero-posterior. Aunque el mobiliario influye, la educación es clave para corregir estas actitudes. Dally advierte sobre el peligro de actitudes exageradas, incluso si parecen correctas, como la de riñones deprimidos o la extensión forzada de la cabeza impuestas por algunas maestras.
Higiene de los Sentidos
La higiene de los sentidos es vital, ya que son nuestras ventanas al mundo y herramientas para adquirir conocimiento. La escuela influye en la higiene de la vista y el oído, principalmente a través de las condiciones de luz y acústica, y el mobiliario/material didáctico.
- Tacto: Favorecido por el aseo de la piel (lociones, baños). Se embota por la exposición a la intemperie, manejo de cuerpos duros, ásperos o calientes, rozamientos, y calor o frío excesivos.
- Vista: Requiere impresiones de luz ni muy fuertes ni muy débiles. La luz excesiva (solar o artificial) irrita, la escasa o fluctuante fatiga. Evitar leer al sol, trabajar mucho con luz artificial inadecuada. Proteger los ojos de reflejos, cambios bruscos de luz/oscuridad, aire caliente/seco, vientos con polvo, condimentos irritantes y alcohol. Evitar mirar objetos muy cerca (miopía) o muy lejos (presbicia). Paseos al aire libre, buena ventilación, moderación en comer/beber, y aseo continuo de los ojos son preceptos importantes. El ejercicio visual continuado, luz inadecuada o fijarse en colores vivos/objetos pequeños daña la vista.
- Oído: Se debilita con el silencio total, se inflama con ruidos muy fuertes. La compresión excesiva del pabellón de la oreja y la falta de dientes incisivos pueden causar sordera. Los cambios bruscos de temperatura perjudican. Evitar la humedad, corrientes de aire y acción prolongada del viento. Controlar la inflamación de anginas que puede afectar la trompa de Eustaquio. Es fundamental el aseo de la oreja y conducto auditivo externo para eliminar polvo y cerumen.
- Gusto: La higiene se centra en el aseo de la boca (incluyendo dientes, relacionado con la digestión) y evitar sustancias que irriten la mucosa bucal (alcohol fuerte, alimentos muy salados, calientes, condimentos acres, especias).
- Olfato: Las reglas son similares: evitar lo que altere el estado normal de las partes olfativas, como olores muy fuertes (embotan el nervio olfatorio), sustancias irritantes (polvo de tabaco) y enfriamientos (causa de anginas y otras afecciones).
Cuidados en las Comidas en la Escuela
En las escuelas donde los niños comen, el maestro debe asegurar que lo hagan sentados, no de pie o corriendo, para favorecer la digestión. Se debe masticar bien los alimentos, sin prisa. Las comidas, especialmente si son formales, deben ser calientes. Evitar que beban mucha agua durante las comidas. Después de comer, deben guardar reposo relativo, evitando ejercicios violentos o trabajo intelectual intenso, para no turbar las funciones digestivas. Si toman baños, deben ser antes de comer, nunca durante la digestión.
El maestro debe vigilar la salubridad de los alimentos que los niños traen, impidiendo que coman lo que pueda hacerles daño. Puede fomentar la generosidad haciendo que los niños con alimentos saludables compartan con los que no tienen. También puede influir en las familias, divulgando nociones básicas de higiene alimentaria y la importancia de guardar la compostura en la mesa.
La Siesta en las Escuelas
Si los niños pasan todo el día en la escuela, pueden sentir necesidad de dormir después de comer, especialmente con calor. Aunque la quietud posterior a la comida es recomendable, el sueño inmediato es contrario a una buena digestión. Se debe entretener a los niños con juegos sedentarios o cuentos para evitar que se duerman en los primeros momentos de la digestión. Una vez pasada la primera fase, se puede permitir la siesta, sobre todo a los más pequeños. En niños mayores, debe evitarse si es posible.
Los Castigos y la Higiene
La Pedagogía racional y la Higiene proscriben los castigos corporales. Pegar, mantener en posiciones difíciles, encerrar en lugares lóbregos o privar de alimentos son castigos que dañan la salud física y psicológica. La Higiene condena estos castigos por ser perjudiciales para el cuerpo y constituir un peligro permanente. Deben desterrarse por completo de la escuela en nombre de la Higiene y de intereses morales no menos respetables.
Preguntas Frecuentes sobre Higiene Escolar
- ¿Qué es la higiene escolar?
- Es la aplicación de los principios de la higiene a las escuelas y a los alumnos que asisten a ellas, considerando las condiciones particulares del entorno educativo y la aglomeración de niños.
- ¿Por qué es importante la higiene en la escuela?
- Es crucial porque la niñez es una etapa vulnerable para la salud, los niños pasan mucho tiempo en la escuela y este entorno puede presentar riesgos específicos. La higiene busca preservar la salud individual y colectiva, formar hábitos saludables y prevenir enfermedades escolares.
- ¿Cuáles son algunas enfermedades relacionadas con la falta de higiene escolar?
- La miopía y las desviaciones de la columna vertebral son ejemplos clásicos, a menudo relacionadas con la iluminación y el mobiliario inadecuados. Otros problemas pueden incluir dolores de cabeza, hemorragias nasales, papera escolar, y una mayor susceptibilidad a enfermedades contagiosas.
- ¿Qué papel juega el maestro en la higiene escolar?
- El maestro tiene un papel fundamental. Debe tener conocimientos de higiene escolar, aplicarlos en el día a día, vigilar la salud y el aseo de los alumnos, y enseñar hábitos saludables de manera práctica y experimental. También debe comunicar la importancia de la higiene a las familias.
- ¿Se deben exigir certificados de salud o vacunación para ingresar a la escuela?
- Sí, es una práctica cada vez más común y recomendada por la Higiene. Aunque la legislación general no siempre lo exige formalmente, muchos reglamentos escolares sí lo hacen. Un certificado médico que acredite que el niño no padece enfermedad contagiosa y está vacunado es una precaución importante.
- ¿Qué precauciones se deben tomar cuando un alumno regresa a la escuela después de una enfermedad contagiosa?
- El alumno no debe ser readmitido hasta estar completamente curado y no representar un riesgo de contagio. Se recomienda un certificado médico que lo acredite y seguir pautas de aislamiento temporal y desinfección de pertenencias, como las sugeridas por la Academia de Medicina de París.
- ¿Cómo influye el mobiliario escolar en la higiene?
- El mobiliario inadecuado, especialmente las mesas-bancos, puede forzar a los niños a adoptar posturas viciosas al sentarse o escribir. Estas posturas incorrectas son una causa importante de deformidades esqueléticas, como las desviaciones de la columna vertebral, y pueden contribuir a problemas de visión como la miopía.
- ¿La higiene escolar solo se refiere a la limpieza?
- No, la higiene escolar es mucho más amplia. Incluye la limpieza y el aseo personal, pero también considera las condiciones del edificio (ubicación, ventilación, iluminación), el mobiliario, la organización de los ejercicios y horarios, la nutrición, la prevención de accidentes y enfermedades, y la formación de hábitos saludables en los alumnos.
Importancia Fisiológica y Trascendencia Moral de la Higiene del Alumno
La Higiene del escolar, al centrarse en preservar la salud del cuerpo durante la infancia, tiene una gran importancia fisiológica. Contribuye a crear hábitos que beneficiarán al individuo a lo largo de su vida y tendrán un impacto positivo en la salud de su descendencia y en la fisiología del país y la raza.
Pero no menos notable es su trascendencia moral. La Higiene disciplina la vida, forma el carácter dando sentido de la medida, despierta energías, modera a los fuertes y fortifica a los débiles. Muestra la influencia de la voluntad y la responsabilidad personal en nuestra salud y bienestar. La conquista de la salud, que requiere voluntad firme, acción sostenida y moderación, se convierte así en un medio de conducta, de moralización. La higiene, en este sentido, es una vía hacia la prudencia y la virtud.
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