¿Qué carreras estudian los superdotados?

El Futuro de los Superdotados: Un Estudio

13/08/2020

¿Qué ocurre con los niños y jóvenes que muestran capacidades intelectuales muy superiores a la media? ¿Cómo se desarrollan a lo largo de su vida adulta? ¿Qué caminos profesionales eligen y cuán satisfechos se sienten con sus vidas? Estas son preguntas fascinantes que han intrigado a educadores y psicólogos durante décadas. Afortunadamente, un estudio pionero y de larguísima duración se propuso encontrar respuestas, rastreando el devenir de miles de jóvenes brillantes a lo largo de medio siglo.

Todo comenzó en 1971, cuando Julian Stanley, un renombrado psicólogo de la Universidad Johns Hopkins, lanzó el The Study of Mathematically Precocious Youth (SMPY). Stanley estaba impulsado por la necesidad de comprender y potenciar el talento de los chicos superdotados. Quería saber cómo educarlos para que alcanzasen su máximo potencial, si lograban ser exitosos en sus carreras y, crucialmente, si eran felices y se sentían orgullosos de sí mismos. Para lograrlo, tomó una medida audaz e inédita: hizo que miles de estudiantes de apenas 12 y 13 años rindieran el examen de ingreso a la universidad, el SAT.

¿Qué carreras estudian los superdotados?
Dentro de las personas con alto IQ, notaron, hay una tendencia a inclinarse por carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática). Tanto hombres como mujeres informaron un alto nivel de satisfacción con sus elecciones de vida, con los logros en sus carreras.
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El Nacimiento de un Estudio Único

Entre 1972 y 1974, el SMPY identificó a 2.188 chicos que se ubicaron en el 1% superior del examen SAT, conformando la primera cohorte de participantes. Estos jóvenes recibieron diversas intervenciones pedagógicas diseñadas para desarrollar su talento. Stanley propuso estrategias como saltear grados, ingresar antes a la universidad o participar en programas de enriquecimiento avanzados. Estas "dosis educativas" demostraron ser increíblemente efectivas; por ejemplo, completar un año entero de álgebra en solo tres semanas.

El estudio captó rápidamente el interés de otros investigadores. Camila Benbow se unió al proyecto como estudiante de psicología y quedó fascinada por su potencial. Ayudó a gestionar las siguientes cohortes, que sumaron 1.260 jóvenes más, recopilando datos, realizando encuestas y analizando los resultados de las pruebas. La visión original de Stanley era seguir a los participantes por un período limitado, quizás hasta el inicio de sus carreras. Sin embargo, Benbow tenía una ambición mucho mayor: quería un estudio que los siguiera durante más de 50 años, hasta la jubilación.

Stanley apoyó la idea de Benbow y, al retirarse, le entregó la dirección del estudio. Benbow lo trasladó a la Universidad Estatal de Iowa. Poco después, David Lubinski, otro becario postdoctoral que también estudiaba a niños superdotados, se unió al equipo. Benbow y Lubinski se conocieron en 1990, se convirtieron en codirectores del estudio al año siguiente y, eventualmente, en pareja. Juntos, llevaron el SMPY a la Universidad de Vanderbilt, donde continúa hasta el día de hoy, superando los 50 años de duración y sin una fecha de finalización a la vista. Planean incluso un seguimiento cuando los participantes cumplan 65 años.

Resultados Clave: Éxito y Bienestar

A lo largo de las décadas, los participantes del SMPY han respondido a extensas encuestas que cubren desde datos personales y familiares hasta detalles de su carrera profesional, ingresos y estado emocional. Los hallazgos del estudio, documentados en decenas de artículos científicos, son contundentes: la capacidad intelectual en la infancia es un predictor significativo de éxito en la adultez.

El éxito no se limita solo a los logros educativos o profesionales. Contrariamente a algunos estereotipos, el estudio encontró que los jóvenes intelectualmente precoces, en general, obtienen mejores resultados educativos, ocupacionales y creativos, y esto no compromete su bienestar. De hecho, las personas que sobresalen en entornos académicos y laborales tienden a estar en una mejor situación psicológica y interpersonal en comparación con la norma. En general, son personas más felices que la media.

Un corte de datos realizado en 2014, cuando los participantes ya habían superado los 40 años, reveló logros impresionantes. Un tercio de ellos había conseguido un doctorado, una cifra muy superior al 2% de la población general que alcanza ese nivel. Dentro de la muestra, habían registrado 678 patentes, escrito 85 libros y publicado más de 7500 papers. El 7,5% se había convertido en profesores titulares universitarios y muchos ocupaban posiciones de liderazgo en empresas importantes.

Carreras Preferidas y la Brecha de Género

El estudio también identificó tendencias en las elecciones de carrera de los participantes con alto coeficiente intelectual. Existe una clara inclinación hacia las áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática). Tanto hombres como mujeres superdotados informaron un alto nivel de satisfacción con sus elecciones de vida y sus logros profesionales. En términos de bienestar emocional y satisfacción con sus relaciones, ambos sexos obtuvieron puntuaciones universalmente altas.

Sin embargo, surgieron diferencias marcadas en otros aspectos, replicando e incluso acentuando la brecha de género observada en la población general. Las mujeres tendían a dedicar más tiempo a una amplia gama de intereses además de su carrera, priorizando la familia, los hijos y la participación comunitaria más que los hombres. Los hombres, por su parte, invertían más horas en su desarrollo profesional, a menudo trabajando más de 50 horas semanales.

Estas diferencias se reflejaron en los roles ocupacionales. Los hombres tenían más probabilidades de ser directores ejecutivos de empresas, a menudo en áreas STEM. Las mujeres se empleaban con mayor frecuencia en negocios generales, eran docentes o se dedicaban al hogar. Alrededor del 90% de los hombres trabajaba a tiempo completo, en comparación con el 65% de las mujeres.

La disparidad en las horas trabajadas y los roles se tradujo en diferencias salariales significativas. En promedio, los hombres ganaban 140 mil dólares al año, mientras que las mujeres alcanzaban los 80 mil dólares anuales. Curiosamente, también había diferencias en los ingresos de sus parejas: las mujeres tenían maridos con sueldos que superaban los 100 mil dólares, mientras que los hombres se habían casado con mujeres con salarios de 20 mil dólares.

Comparativa de Género en el SMPY (aprox. 40 años)

Aspecto Hombres Mujeres
Horas de Trabajo Semanales > 50 horas (prioridad alta) Menos horas (prioridad más amplia)
Roles Típicos CEOs (STEM), líderes empresariales Negocios generales, docencia, hogar
Trabajo a Tiempo Completo ~90% ~65%
Salario Anual Promedio ~$140,000 ~$80,000
Salario Promedio de Pareja ~$20,000 (pareja) ~$100,000+ (pareja)
Prioridad de Vida Clave Familia (principal orgullo) Familia (principal orgullo)

A pesar de estas diferencias, un punto de coincidencia fundamental fue la importancia de la familia. Tanto para hombres como para mujeres, la familia fue el factor primordial para tener una vida significativa y su principal motivo de orgullo.

La Importancia de la "Dosis Educativa"

Uno de los mensajes más importantes del SMPY es la crucial necesidad de desafiar a los niños con talento intelectual. El estudio concluye que existen múltiples formas de hacerlo, y muchas intervenciones son "funcionalmente equivalentes". Así como hay diversas dietas y programas de entrenamiento óptimos, hay muchas maneras de brindar una educación excelente. El concepto central que desarrollaron es el de la "dosis educativa".

Esta "dosis educativa", a menudo implicando alguna forma de aceleración o enriquecimiento, es lo que lleva a explotar el potencial de estos chicos. Los que recibieron una "dosis educativa" óptima obtuvieron mejores resultados educativos, ocupacionales y creativos sin comprometer su bienestar.

Un Caso Argentino: Daniel Ricart

El estudio SMPY, aunque centrado en Estados Unidos, resuena en experiencias de otras partes del mundo. El caso de Daniel Ricart, un argentino de 55 años que reside en Londres y se dedica a la educación, ilustra la realidad de un joven brillante que no recibió una educación a medida de sus necesidades iniciales, pero que logró desarrollar su potencial y, eventualmente, creó un sistema para otros.

Ricart creció en una familia humilde y, aunque sus padres tenían poca formación, su padre le inculcó una gran curiosidad. A pesar de intentar pasar inadvertido en la escuela, sus diferencias con sus compañeros se hicieron evidentes. Un test posterior reveló un coeficiente intelectual de 175, considerado "muy superior" o superdotado.

A diferencia de los participantes del SMPY que recibieron intervenciones tempranas, Ricart no tuvo "dosis educativas" en primaria o secundaria. Saltear grados o estrategias de aceleración no eran opciones contempladas en la Argentina de entonces. Fue en la universidad, estudiando Contador Público en la UBA, donde pudo avanzar a su ritmo. Completó la carrera en tiempo récord (un año y diez meses), un hito histórico para la facultad.

Su logro académico lo llevó a ser propuesto como "Joven sobresaliente de la Argentina". Este reconocimiento, sumado a su encuentro con el Dr. René Favaloro, quien lo impulsó a estudiar en Harvard, lo llevó a dedicarse a una misión: crear un ecosistema para chicos con Altas Capacidades Intelectuales (ACI) que, como él, no se sentían a gusto en el sistema educativo tradicional.

Fundó un jardín de infantes que creció y, posteriormente, coordinó un sistema de educación pública para alumnos de alto rendimiento en Mendoza. Hoy, su principal proyecto es el Colegio Norbridge en Pilar, Buenos Aires, especializado en chicos con ACI. En Norbridge, aplican principios de "dosis educativa": trabajan con el método de casos para vincular el aprendizaje con problemas reales, diferencian las habilidades de cada alumno y utilizan el "cross-grading" (que alumnos más pequeños aprendan de mayores). El objetivo es que la escuela funcione como un laboratorio activo, con trabajo en equipo y por proyectos, brindando esa educación a medida que él sintió que le faltó.

Preguntas Frecuentes sobre Jóvenes Superdotados y sus Carreras

¿Qué carreras suelen elegir los jóvenes superdotados?
Según el estudio SMPY, hay una fuerte tendencia a inclinarse por las áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática). Muchos también destacan en derecho, medicina, humanidades y liderazgo empresarial.

¿El éxito profesional garantiza la felicidad en personas superdotadas?
El estudio SMPY encontró que, en general, las personas superdotadas que recibieron una educación adecuada para su potencial tienden a tener un mayor bienestar psicológico y social, y se consideran más felices que la media. El éxito profesional y educativo parece ir de la mano con la satisfacción personal, no en su contra.

¿Los jóvenes superdotados tienen dificultades para socializar?
Si bien puede haber excepciones individuales, el estudio SMPY desafía este estereotipo común. En general, la población intelectualmente precoz mostró un desempeño psicológico e interpersonal ligeramente mejor que la norma.

¿Qué es una "dosis educativa"?
Es un concepto desarrollado en el estudio SMPY que se refiere a las intervenciones pedagógicas necesarias para desafiar adecuadamente a los estudiantes con altas capacidades. Puede incluir saltear grados, ingreso temprano a la universidad, programas de enriquecimiento avanzado, o metodologías que permitan avanzar al propio ritmo y aplicar conocimientos a problemas reales.

¿La educación temprana es crucial para desarrollar el potencial de un superdotado?
El estudio sugiere fuertemente que recibir una "dosis educativa" óptima, a menudo en etapas tempranas o intermedias de la formación, es clave para que los jóvenes superdotados alcancen su máximo potencial educativo, profesional y creativo.

El seguimiento a largo plazo de miles de mentes brillantes en el estudio SMPY ha proporcionado información invaluable sobre el potencial de los jóvenes superdotados, las trayectorias que siguen y la importancia fundamental de una educación que los desafíe y nutra su talento. Sus vidas demuestran que, con el apoyo y las oportunidades adecuadas, el alto coeficiente intelectual puede traducirse no solo en logros excepcionales, sino también en vidas plenas y significativas.

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