25/06/2021
El estudio de la criminología, la ciencia que analiza el delito, el delincuente, la víctima y el control social del comportamiento delictivo, ha evolucionado a través de diversas corrientes de pensamiento. Dos de las más influyentes y fundacionales son la Escuela Clásica y la Escuela Positivista. Estas escuelas emergieron en contextos históricos distintos y presentaron perspectivas marcadamente diferentes sobre las causas y la prevención del crimen. Mientras que la Escuela Clásica enfatizó el papel de la racionalidad y el libre albedrío en la comisión de delitos, la Escuela Positivista se centró en el determinismo y la influencia de factores biológicos, psicológicos y sociales. Juntas, sentaron las bases teóricas que continúan influyendo en la criminología contemporánea y en los sistemas de justicia penal.
Comprender estas dos visiones es fundamental para apreciar cómo hemos llegado a las concepciones actuales sobre el crimen y su tratamiento. La transición de una a otra representó un cambio paradigmático: de un enfoque filosófico y legalista a uno más científico y empírico. Analicemos en detalle cada una de ellas.

La Escuela Clásica de Criminología
La Escuela Clásica surge durante la Ilustración, un movimiento intelectual del siglo XVIII que promovió la razón, la ciencia y el respeto por la humanidad y los derechos individuales. En este contexto, la justicia penal de la época era a menudo arbitraria, cruel y desproporcionada. Las leyes no siempre estaban escritas, los procedimientos eran secretos y las torturas eran comunes. La Escuela Clásica fue, en gran medida, una reacción humanitaria y reformista contra este sistema.
Pensadores Clave
La Escuela Clásica de Criminología está estrechamente asociada con las obras de dos filósofos y juristas: Cesare Beccaria y Jeremy Bentham. Cesare Beccaria, con su influyente tratado 'De los delitos y las penas' (1764), es considerado el padre de la Escuela Clásica. Jeremy Bentham, con su teoría del utilitarismo, complementó las ideas de Beccaria, argumentando que la ley y el castigo deben buscar la mayor felicidad para el mayor número de personas.
Estos pensadores fueron fundamentales para moldear las ideas que definirían la Escuela Clásica, abogando por un enfoque de la justicia penal más racional, humano y basado en principios legales claros durante la era de la Ilustración.
Principios Fundamentales: Libre Albedrío y Racionalidad
La Escuela Clásica se fundamenta en la creencia de que los seres humanos son seres racionales que poseen libre albedrío. Según los criminólogos clásicos, los individuos tienen la capacidad de tomar decisiones basadas en una evaluación racional de los posibles riesgos y recompensas. Esta teoría de la elección racional postula que las personas se involucran en comportamientos criminales después de sopesar los beneficios (como la ganancia monetaria o la satisfacción inmediata) frente a las posibles consecuencias (el castigo).
El crimen, desde esta perspectiva, no es el resultado de fuerzas incontrolables o predisposiciones inherentes, sino una elección deliberada y calculada. El delincuente es visto como una persona que actúa de manera egoísta pero racional, buscando maximizar su placer y minimizar su dolor, al igual que cualquier otro individuo en cualquier otra decisión de la vida.
La Disuasión como Mecanismo de Control
Un principio clave de la Escuela Clásica es la noción de disuasión. Los criminólogos clásicos creían que la amenaza del castigo podía prevenir el crimen, siempre y cuando el castigo poseyera ciertas características: debía ser proporcionado al delito cometido (ni excesivo ni demasiado leve), rápido (aplicado poco después del delito) y, sobre todo, cierto (la probabilidad de ser atrapado y castigado debía ser alta). Argumentaban que el miedo a las consecuencias, si estas eran conocidas y predecibles, desalentaría a los individuos a participar en actividades criminales, manteniendo así el orden social. La certeza del castigo se consideraba más efectiva que su severidad.
Impacto en la Reforma Legal
La Escuela Clásica jugó un papel fundamental en la defensa de reformas legales humanitarias y racionales. Beccaria, en particular, clamó por un sistema de justicia que fuera justo, transparente y basado en los principios de igualdad y debido proceso. Sus ideas influyeron significativamente en el desarrollo de los sistemas legales modernos, enfatizando la necesidad de leyes claras, escritas y públicas; la abolición de la tortura y la pena de muerte (o su restricción severa); la presunción de inocencia; el derecho a un juicio justo y público; y la proporcionalidad entre el delito y la pena. Estos conceptos sentaron las bases para la codificación del derecho penal y el establecimiento de garantías individuales frente al poder del Estado.
La Escuela Positivista de Criminología
La Escuela Positivista de Criminología emerge en la segunda mitad del siglo XIX, una época marcada por el auge de las ciencias naturales (biología, sociología, psicología) y la creencia en el método científico como la forma superior de obtener conocimiento. Los positivistas criticaron a la Escuela Clásica por ser demasiado abstracta, filosófica y legalista, ignorando las realidades empíricas y las diferencias individuales de los delincuentes.
Pensadores Clave
La Escuela Positivista está más estrechamente asociada con Cesare Lombroso, Enrico Ferri y Raffaele Garofalo, a menudo denominados los "tres grandes" del positivismo criminológico italiano. Estos criminólogos trasladaron el foco del crimen como un acto legal o filosófico a un fenómeno natural o social que podía ser estudiado científicamente. Lombroso, médico y antropólogo, es considerado el fundador del positivismo criminológico con su enfoque biológico. Ferri, sociólogo y jurista, amplió el modelo incluyendo factores sociales y económicos. Garofalo, jurista, se centró en factores psicológicos y morales, desarrollando el concepto de "criminal nato" desde una perspectiva moral.
Principios Fundamentales: El Determinismo
La Escuela Positivista se basa en la idea de que el comportamiento criminal está determinado por factores que, en gran medida, escapan al control del individuo. Los positivistas argumentaron que factores biológicos, psicológicos y sociales juegan un papel crucial en influir si un individuo se involucra en comportamiento criminal. Esto marcó una desviación significativa del enfoque de la Escuela Clásica en la elección racional y el libre albedrío.
Desde esta perspectiva, el delincuente no es simplemente un ser racional que elige el mal, sino una persona cuyas acciones están predeterminadas o fuertemente influenciadas por su herencia, su constitución física, su entorno social, su educación o sus circunstancias económicas. El crimen es visto como una "enfermedad social" o un resultado de patologías individuales o colectivas.
Cesare Lombroso, una figura principal en la Escuela Positivista, introdujo el concepto de determinismo biológico. Sugirió que ciertos individuos son "criminales natos", predispuestos al crimen debido a rasgos heredados o anormalidades físicas que, según él, representaban un retroceso evolutivo (atavismo). Aunque muchas de las ideas específicas de Lombroso y su metodología han sido desacreditadas por falta de rigor científico y sesgos, su trabajo fue revolucionario al proponer que el delincuente podía ser estudiado como un objeto científico y que las causas del crimen podían encontrarse en el propio individuo.
Además de las influencias biológicas, la Escuela Positivista también examinó el papel de los factores sociales en el comportamiento criminal. Positivistas como Ferri y Garofalo enfatizaron el impacto de la pobreza, el entorno social, la falta de educación, las condiciones de vida deficientes y la desorganización social en las tasas de criminalidad. Argumentaron que comprender el contexto social era esencial para abordar las causas profundas del crimen. Ferri propuso una "ley de saturación criminal", sugiriendo que la tasa de criminalidad en una sociedad está determinada por sus condiciones sociales, físicas y antropológicas.
También se consideraron factores psicológicos, como trastornos mentales, impulsividad o características de personalidad que podrían predisponer a un individuo al comportamiento delictivo.
El Método Científico en el Estudio del Crimen
La Escuela Positivista buscó aplicar el método científico al estudio del crimen. Este enfoque implicó la investigación empírica, el análisis estadístico, la medición y la recopilación de datos (antropométricos, sociales, económicos) para comprender las causas del comportamiento criminal. El uso de métodos científicos en criminología fue un avance significativo, llevando a enfoques más sistemáticos y basados en la evidencia para la prevención del crimen y la justicia penal. Se pasó de especular sobre la naturaleza del delito a observar y medir las características del delincuente y su entorno.
El Tratamiento Individualizado
Una consecuencia lógica del determinismo y el estudio científico del delincuente fue la defensa del tratamiento individualizado de los infractores. Los positivistas argumentaron que el castigo no debía ser fijo y proporcional al delito (como postulaba la Clásica), sino que debía adaptarse a las necesidades y circunstancias específicas del individuo delincuente, buscando corregir los factores que lo llevaron a delinquir. Esta perspectiva condujo al desarrollo de programas de rehabilitación, la introducción de medidas de seguridad (internamiento, libertad condicional) basadas en la peligrosidad del sujeto más que en la gravedad del acto, y un mayor énfasis en reformar a los delincuentes en lugar de simplemente castigarlos. Se puso el foco en el delincuente (¿por qué delinque?) más que en el delito (¿qué delito cometió?).
Comparación entre la Escuela Clásica y la Escuela Positivista
Para visualizar mejor las diferencias fundamentales entre ambas escuelas, podemos contrastar sus postulados principales:
| Aspecto | Escuela Clásica | Escuela Positivista |
|---|---|---|
| Época de Surgimiento | Siglo XVIII (Ilustración) | Finales del Siglo XIX (Era Científica) |
| Visión del Hombre | Ser racional con libre albedrío | Comportamiento determinado por factores |
| Causa del Crimen | Elección racional (maximizar placer, minimizar dolor) | Factores biológicos, psicológicos y sociales |
| Foco Principal | El Delito (el acto ilegal) | El Delincuente (la persona que comete el acto) |
| Objetivo de la Justicia | Castigar el delito y disuadir | Rehabilitar al delincuente y prevenir la reincidencia |
| Tipo de Sanción | Proporcional al delito (pena fija o limitada) | Individualizada según el delincuente (medidas de seguridad, tratamiento) |
| Metodología | Filosófica, jurídica, deductiva | Científica, empírica, inductiva |
| Concepto Clave | Libre Albedrío, Elección Racional, Disuasión | Determinismo, Criminal Nato (desacreditado), Factores Ambientales, Tratamiento |
Mientras que la Escuela Clásica se centró en la reforma del sistema legal para hacerlo justo y predecible, la Escuela Positivista se enfocó en la reforma del delincuente para corregir las causas de su comportamiento. La Clásica veía el crimen como un problema legal y moral; la Positivista, como un problema social y científico.
Preguntas Frecuentes
A continuación, abordamos algunas preguntas comunes sobre estas dos influyentes escuelas criminológicas:
¿Cuál es la principal diferencia entre la Escuela Clásica y la Positivista?
La diferencia fundamental radica en su concepción de la causa del crimen. La Clásica postula que el crimen es resultado del libre albedrío y la elección racional del individuo. La Positivista sostiene que el crimen está determinado por factores biológicos, psicológicos o sociales que escapan al control total del individuo.
¿Son estas escuelas aplicables en la criminología moderna?
Directamente, no como doctrinas puras, pero sus ideas forman la base de la criminología contemporánea. La criminología actual integra elementos de ambas. Las teorías de la elección racional y la disuasión (Clásica) siguen siendo relevantes para entender ciertos tipos de delitos y diseñar políticas de seguridad. Al mismo tiempo, el estudio de los factores de riesgo individuales y sociales (Positivista) es crucial para la prevención del delito y la rehabilitación de los infractores. Se reconoce la interacción compleja entre la elección individual y las influencias externas.
¿Qué escuela influyó más en los sistemas legales actuales?
La Escuela Clásica tuvo una influencia masiva y directa en la estructura de los sistemas legales penales modernos, estableciendo principios como la legalidad del delito y la pena, la igualdad ante la ley, la proporcionalidad y el debido proceso. La Escuela Positivista influyó más en la política criminal y en el tratamiento del delincuente, impulsando el desarrollo de la penología, la psicología forense, la sociología criminal y las medidas de seguridad y rehabilitación.
¿Es la Escuela Positivista puramente biológica?
No. Aunque Cesare Lombroso, uno de sus fundadores, se centró inicialmente en factores biológicos (la teoría del "criminal nato"), otros positivistas como Ferri y Garofalo incorporaron y dieron gran importancia a los factores sociales, económicos y psicológicos. La visión positivista es determinista en general, pero considera una multicausalidad (biológica, psicológica, social) del comportamiento criminal.
¿Qué significa "disuasión" según la Escuela Clásica?
La disuasión es la idea de que el crimen puede prevenirse mediante la amenaza de un castigo. Para que sea efectiva, según la Escuela Clásica, la pena debe ser cierta (alta probabilidad de recibirla), rápida (aplicada sin demora) y proporcionada al daño causado por el delito. La certeza se considera más importante que la severidad extrema del castigo.
Conclusión
En resumen, la Escuela Clásica, con su énfasis en la elección racional, el libre albedrío y la disuasión, sentó las bases para los sistemas de justicia penal modernos, promoviendo la legalidad, la proporcionalidad y los derechos individuales. La Escuela Positivista, por otro lado, con su enfoque en el determinismo, los factores biológicos y sociales, y los métodos científicos, introdujo una comprensión más compleja y matizada del comportamiento criminal, impulsando el estudio del delincuente y la búsqueda de su rehabilitación. Ambas escuelas, a pesar de sus marcadas diferencias y debates históricos, han contribuido de manera invaluable a la formación de la criminología como disciplina y continúan siendo puntos de referencia esenciales para entender las teorías y prácticas en la justicia penal contemporánea. La criminología actual busca integrar las lecciones de ambas, reconociendo que tanto la elección individual como una multitud de factores internos y externos influyen en la compleja realidad del crimen.
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