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Nuevos Enfoques del Estudio Administrativo

16/07/2018

La administración es una disciplina fundamental que permite la gestión eficiente y efectiva de cualquier organización, independientemente de su tamaño o sector. A lo largo del tiempo, la evolución de las realidades económicas, sociales y tecnológicas ha impulsado el desarrollo de diversos enfoques y teorías administrativas. Estos enfoques no son estáticos; por el contrario, se adaptan continuamente para responder a las crecientes y cambiantes necesidades de los mercados modernos y el entorno globalizado en el que operan las empresas.

Actualmente, las organizaciones se enfrentan a un entorno caracterizado por la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad (conocido como entorno VUCA). Para poder subsistir y prosperar en este contexto, las empresas deben demostrar una gran capacidad de adaptación a los cambios económicos, sociales, culturales e incluso políticos. Esta adaptabilidad requiere la aplicación de estrategias y prácticas de gestión que se alineen con los enfoques administrativos más actuales y pertinentes.

¿Cuáles son las 11 escuelas del pensamiento administrativo?
DENTRO DE LAS ESCUELAS MÁS IMPORTANTES SE ENCUENTRAN:Administración científica. (1903)Clásica de la administración. (1916)De las Relaciones Humanas. (1932)Burocrática. (1947)Estructuralista. (1950)De sistemas. (1951)Neoclásica. (1954)Situacional o de contingencia. (1972)

La aplicación de estos enfoques permite a las organizaciones no solo planificar y ejecutar sus actividades y planes para cumplir con sus objetivos empresariales, sino también analizar, estudiar o examinar estas actividades de manera profunda para obtener una visión clara y estratégica. Es a través de este análisis constante y la adaptación de las prácticas de gestión que las empresas pueden mantener su relevancia y competitividad.

Para comprender mejor esta necesidad de adaptación, es fundamental conocer ¿qué son los enfoques de la administración? También conocidos como enfoques administrativos, son esencialmente diferentes perspectivas, marcos conceptuales o teorías que se han desarrollado a lo largo de la historia para entender, analizar y, lo que es más importante, mejorar la gestión y el funcionamiento de las organizaciones. Cada enfoque propone un conjunto particular de principios, métodos, herramientas y prácticas que sirven como guía para cómo se deben planificar, organizar, dirigir y controlar los recursos disponibles (humanos, materiales, financieros, tecnológicos, etc.) con el fin último de alcanzar los objetivos organizacionales de la manera más eficaz y eficiente posible.

Los enfoques administrativos más recientes, a diferencia de las visiones más tradicionales que podían ver la organización como una máquina o un sistema cerrado, se alinean con el planteamiento de la organización como un sistema abierto. En este modelo de sistema abierto, la organización interactúa constantemente con su entorno y dentro de sí misma, donde se relacionan de manera dinámica recursos humanos, materiales, máquinas, tecnología e información. Las orientaciones modernas privilegian aspectos como el trabajo en equipo, la colaboración, la flexibilidad y el aprendizaje continuo, lo que genera una sinergia que impulsa el desarrollo organizacional y la capacidad de respuesta ante los desafíos del mercado.

Entre los enfoques modernos de la administración que han ganado particular relevancia en el contexto empresarial actual, destacan varios que abordan diferentes facetas de la gestión en el siglo XXI. A continuación, exploraremos algunos de los más significativos:

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Administración Basada en Datos

En la era digital, la información se ha convertido en uno de los activos más valiosos para cualquier organización. La administración basada en datos es un enfoque que capitaliza este hecho. Según Thomas H. Davenport y Jeanne G. Harris, autores de Competing on Analytics: The New Science of Winning (2007), la administración basada en datos es "el uso de evidencia para informar las decisiones en lugar de la intuición, lo cual permite a las empresas descubrir patrones, tendencias y relaciones para impulsar la estrategia y la ventaja competitiva". Esta definición subraya el cambio de un modelo de toma de decisiones basado en la experiencia o el instinto a uno fundamentado en análisis rigurosos.

De esta manera, la administración basada en datos implica el uso sistemático de la recopilación de datos, su análisis y la interpretación de los resultados para tomar decisiones informadas en todos los niveles de la organización. Su objetivo es mejorar procesos, optimizar el uso de recursos, identificar oportunidades y alcanzar objetivos organizacionales de manera más efectiva. Este enfoque se apoya fuertemente en herramientas y técnicas de analítica de datos, incluyendo la analítica descriptiva (qué sucedió), predictiva (qué podría suceder) y prescriptiva (qué debería hacerse), así como en el uso de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial (IA) y el aprendizaje automático.

La administración basada en datos es crucial en el entorno empresarial moderno porque permite a las organizaciones pasar de meras suposiciones a estrategias y acciones respaldadas por evidencia empírica. Al utilizar datos para fundamentar sus estrategias, las empresas pueden anticipar cambios en el mercado, comprender mejor el comportamiento del cliente, personalizar ofertas de productos o servicios, mejorar la eficiencia operativa y, en última instancia, obtener una ventaja competitiva significativa. Permite una mayor precisión en la planificación, una mejor asignación de recursos y una evaluación más objetiva del desempeño.

Benchmarking (Evaluación Comparativa)

El benchmarking es un proceso de mejora continua que se centra en aprender de los mejores. El sociólogo y experto en economía Robert C. Camp fue uno de los pioneros en conceptualizar el benchmarking como un método de negocio. En su libro Benchmarking: The Search for Industry Best Practices That Lead to Superior Performance (1989), Camp lo describe como "buscar las mejores prácticas que conduzcan a un rendimiento superior, evaluando y comparando a la competencia". Esta búsqueda no se limita solo a la competencia directa, sino que puede extenderse a empresas líderes en cualquier sector que destaquen por procesos o prácticas específicas.

Por su parte, el experto en administración y benchmarking Michael J. Spendolini, en su libro The Benchmarking Book (1992), define este enfoque de manera más detallada como "un proceso sistemático y continuo para evaluar los productos, servicios y procesos de trabajo de la organización que se reconocen como representantes de las mejores prácticas, con el propósito de realizar mejoras organizacionales". La clave aquí es la naturaleza sistemática y continua del proceso, que implica no solo identificar las mejores prácticas sino también adaptarlas e implementarlas en la propia organización.

En consecuencia, el benchmarking es una herramienta poderosa que sirve para evaluar y comparar los productos, servicios, procesos y métricas de rendimiento propios con los de aquellas empresas o entidades que son reconocidas como líderes o referentes en el mercado o en una función específica. Brinda información invaluable para identificar áreas de mejora, establecer objetivos realistas y ambiciosos, enfocarse en perfeccionar y potenciar las estrategias y prácticas exitosas de otros, y así alcanzar el máximo nivel de competitividad y excelencia operativa. Existen diferentes tipos de benchmarking, como el interno (comparar unidades dentro de la misma empresa), el competitivo (comparar con competidores directos), el funcional (comparar con empresas líderes en una función específica, independientemente del sector) y el genérico (comparar procesos de negocio amplios que son similares en diferentes industrias).

Empowerment (Empoderamiento)

El enfoque de empowerment se centra en las personas dentro de la organización y en cómo liberar su potencial para el beneficio mutuo. Como lo explica el consultor en recursos humanos Terry Wilson en su libro Manual del Empowerment: Cómo conseguir lo mejor de sus colaboradores (2004), "el empowerment es un cambio de estilo que conduce a incrementar la delegación, la comunicación y la responsabilidad de los empleados, lo que hace que las personas tengan un campo de acción más amplio en su trabajo a la hora de tomar decisiones". Se trata de un cambio cultural y estructural que redefine la relación entre gerencia y empleados.

De esta manera, el empowerment en la administración de empresas se considera una estrategia de gestión laboral en la que se otorga a los empleados una mayor autonomía, autoridad y responsabilidad para tomar decisiones relacionadas con su trabajo. El objetivo es generar un mayor compromiso, motivación e implicación en la organización. Cuando los colaboradores se sienten empoderados, son más proactivos, innovadores y responsables, ya que perciben que sus acciones tienen un impacto real en los resultados. Pueden tomar decisiones, ser parte activa de la mejora de procesos y procedimientos, y ejercer un mayor control sobre su propio desempeño.

Una empresa que implementa el empowerment busca crear un entorno donde los empleados no solo sigan instrucciones, sino que sientan que tienen una influencia real sobre los estándares de calidad, servicio, eficiencia y éxito general de la organización desde sus respectivas áreas de trabajo. Como afirman los reconocidos investigadores Harold Koontz y Heinz Weihrich en su libro Administración: una perspectiva global (1998), el empowerment implica "compartir el poder con los subordinados y delegar autoridad". Esto requiere confianza por parte de la gerencia, capacitación para los empleados, sistemas de apoyo adecuados y una comunicación abierta y constante.

Innovación Abierta

La innovación es vital para la supervivencia y el crecimiento a largo plazo de las organizaciones. La innovación abierta es un modelo que reconoce que las buenas ideas no provienen exclusivamente del interior de la empresa. Promueve la colaboración entre diferentes organizaciones y personas externas —como otras empresas (incluso competidores), startups, universidades, centros de investigación, proveedores, clientes o incluso el público general— para cocrear, desarrollar y comercializar nuevas ideas, productos, servicios o procesos. Este enfoque contrasta marcadamente con el modelo tradicional de innovación cerrada, donde todas las actividades de investigación y desarrollo (I+D) se llevan a cabo de manera interna y confidencial.

Henry Chesbrough, quien popularizó el término, en su libro Open Innovation: The New Imperative for Creating and Profiting from Technology (2003), define la innovación abierta como "un paradigma que asume que las empresas pueden y deben usar tanto ideas internas como externas, y caminos internos y externos al mercado, para avanzar en su tecnología". Esto significa que las ideas pueden fluir hacia adentro (inflow of knowledge) y hacia afuera (outflow of knowledge) de la organización. Por ejemplo, una empresa puede licenciar tecnología externa o, a su vez, licenciar tecnología propia no utilizada a otras empresas.

La innovación abierta es importante porque permite a las organizaciones ampliar significativamente su base de conocimiento y su capacidad de innovación al colaborar con socios externos. Esto no solo aumenta el flujo de ideas y acelera el proceso de desarrollo de nuevos productos o servicios, sino que también facilita el acceso a tecnologías emergentes, reduce los riesgos y costos de I+D internos y permite explorar nuevos mercados o modelos de negocio. Promueve un ecosistema de innovación más dinámico, colaborativo y ágil, esencial para mantener la relevancia y la competitividad en un entorno globalizado y tecnológicamente avanzado.

Globalización Económica

La globalización económica no es un enfoque administrativo en el mismo sentido que los anteriores (como un método de gestión interna), sino más bien un fenómeno del entorno que impone la necesidad de adoptar una nueva visión y adaptar las prácticas administrativas. La globalización económica está relacionada con la creciente integración e interdependencia de las economías mundiales, impulsada por la reducción de las barreras al comercio internacional, los flujos de capital, el movimiento de personas y la difusión de tecnología. Implica una reducción progresiva de las funciones de regulación y control de las naciones sobre sus propios recursos y mercados, a medida que se vuelven más interconectados.

En su libro Studying Globalization: Methodological Issues (2007), el sociólogo y experto en economía Salvatore Babones explica que "la globalización económica se refiere al movimiento internacional generalizado de bienes, capital, servicios, tecnología e información; y la creciente integración e interdependencia de las economías nacionales, regionales y locales en todo el mundo". Este movimiento transnacional de factores económicos transforma la forma en que operan las empresas.

Por ello, la competencia de las empresas por los nuevos mercados globales, el acceso a cadenas de suministro internacionales y la rápida evolución tecnológica a escala mundial han permitido el acceso a servicios y productos cada vez más modernos y eficientes. Este panorama globalizado significa una condición esencial del desarrollo económico actual y futuro. Para las organizaciones, esto requiere una nueva visión administrativa que trasciende las fronteras nacionales, dando paso a los principios de la administración internacional y la gestión intercultural. Implica lidiar con diferentes marcos legales, culturales, políticos y económicos, así como gestionar operaciones dispersas geográficamente y equipos de trabajo diversos. La administración debe volverse más flexible, adaptable y consciente de las particularidades de los mercados globales.

Preguntas Frecuentes sobre Enfoques Administrativos Modernos

A continuación, abordamos algunas preguntas comunes relacionadas con los enfoques administrativos discutidos:

¿Cuál es la principal diferencia entre los enfoques administrativos tradicionales y los modernos?
Los enfoques tradicionales a menudo veían la organización como un sistema cerrado, centrado en la eficiencia interna, la jerarquía y el control. Los enfoques modernos, en cambio, conciben la organización como un sistema abierto que interactúa con su entorno. Se centran en la adaptación al cambio, la flexibilidad, el aprendizaje, la colaboración (interna y externa), el uso estratégico de la información (datos) y la descentralización (empowerment), reconociendo la complejidad del entorno global.

¿Pueden las organizaciones aplicar varios de estos enfoques simultáneamente?
Sí, de hecho, es muy común y a menudo necesario que las organizaciones modernas apliquen una combinación de estos enfoques. Por ejemplo, una empresa puede usar datos para identificar áreas donde el benchmarking sería útil, empoderar equipos para implementar mejoras basadas en datos, y usar la innovación abierta para desarrollar nuevas soluciones que luego se gestionan globalmente. Estos enfoques no son mutuamente excluyentes, sino que pueden complementarse para crear una estrategia de gestión robusta.

¿Qué enfoque administrativo es el mejor para todas las organizaciones?
No existe un enfoque único que sea el "mejor" para todas las organizaciones en todas las situaciones. La efectividad de un enfoque o una combinación de enfoques depende de varios factores, incluyendo la industria, el tamaño de la organización, su cultura, el entorno competitivo y los objetivos específicos que busca alcanzar. La clave está en comprender los principios de cada enfoque y seleccionar e adaptar aquellos que mejor se ajusten a las necesidades y el contexto particular de la empresa.

¿Cómo pueden las organizaciones comenzar a implementar estos enfoques?
La implementación de estos enfoques a menudo requiere un cambio cultural y operativo significativo. Los pasos iniciales pueden incluir: evaluar la situación actual de la organización y sus desafíos; capacitar al personal en los principios y herramientas del enfoque elegido; establecer los procesos y sistemas necesarios (por ejemplo, infraestructura de datos, plataformas de colaboración, programas de delegación); y comenzar con proyectos piloto en áreas específicas antes de escalar a toda la organización. El liderazgo comprometido es fundamental para impulsar estos cambios.

Los nuevos enfoques de la administración de empresas tienen la finalidad de marcar la pauta sobre los cambios que necesitan realizar las organizaciones que desean mantenerse relevantes, competitivas y sostenibles en el tiempo. Demuestran la importancia de la capacidad para adaptarse rápidamente a los cambios del entorno, respondiendo eficientemente a la evolución constante del mercado y la sociedad. Estos enfoques no son meras tendencias, sino herramientas esenciales que ayudan a los gerentes y líderes a adecuar sus prácticas de gestión a las necesidades complejas y dinámicas de las organizaciones modernas y del entorno empresarial global.

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