22/05/2022
La labor de ser maestro va mucho más allá de la simple transmisión de conocimientos o la aplicación de técnicas pedagógicas. En el corazón de esta profesión, yace un elemento fundamental pero a menudo subestimado: la subjetividad. Comprender y trabajar la propia subjetividad es crucial para los futuros educadores, ya que influye directamente en su práctica, en su relación con los estudiantes y en la configuración misma del entorno escolar.
Este artículo se adentra en el complejo concepto de la subjetividad, explorando sus diversas definiciones y su evolución histórica, para luego centrarse en su vital importancia dentro del proceso de formación docente. Analizaremos cómo las experiencias personales, las relaciones y el contexto cultural moldean al sujeto que enseña, y presentaremos una serie de mecanismos propuestos para fomentar lo que se denomina el "cuidado de sí" en los maestros en formación, prácticas que buscan fortalecer la construcción personal y la capacidad de reflexión crítica.

- ¿Qué es la Subjetividad? Un Concepto en Evolución
- Cuidado de Sí vs. Conocimiento de Sí
- Mecanismos para la Inclusión del Cuidado de Sí en la Formación Docente
- Comparativa: Conocimiento de Sí vs. Cuidado de Sí
- Preguntas Frecuentes sobre la Subjetividad Docente y el Cuidado de Sí
- A Manera de Cierre: La Escuela y la Constitución de la Subjetividad
¿Qué es la Subjetividad? Un Concepto en Evolución
Abordar el concepto de subjetividad implica sumergirse en un debate filosófico y psicológico de larga data. En su uso cotidiano, se suele vincular la subjetividad con lo individual, lo íntimo, lo interior de una persona, aquello que no puede ser expresado de manera objetiva: emociones, sentimientos, percepciones personales. Esta visión se alinea con comprensiones psicológicas tradicionales que centran lo subjetivo en el mundo interno del individuo, sugiriendo a menudo una esencia propia del ser humano.
Históricamente, el concepto se ancla en la filosofía moderna (siglos XVII-XIX) con pensadores como Descartes, Kant o Husserl, quienes, a pesar de sus diferencias, la referenciaban al mundo interno del sujeto. Esta idea se extendió a la psicología dinámica con Freud y Jung. Sin embargo, otras perspectivas, como la de Vygotsky o Castoriadis con su concepto de imaginario social, sugieren que lo subjetivo también proviene de la organización social y es una construcción colectiva.
A mediados del siglo XX, la sociología, con figuras como Touraine y Bourdieu, también abordó la subjetividad, entendiéndola en relación con los usos sociales y las estructuras de poder.
El Diccionario de filosofía de José Ferrater Mora (1981) ofrece una mirada más profunda, explicando "subjetivo" y "subjetividad" en relación con el vocablo "sujeto". "Subjetivo" puede referir tanto al ser del sujeto en una proposición (como sustancia real) como a lo que se halla en el sujeto cognoscente (lo representado). "Subjetividad" puede ser la característica del ser del cual se afirma algo o la característica del ser que afirma algo. En esencia, se considera que la subjetividad es todo aquello que distingue al sujeto.
Sin embargo, las últimas décadas han visto un descentramiento del individuo como único referente de la subjetividad. Pensadores contemporáneos como Gilles Deleuze introducen la idea de "proceso de subjetivación", entendida no como un sujeto con identidad e interioridad fijas, sino como la producción de un modo de existencia, una individuación particular o colectiva que caracteriza un acontecimiento. La subjetividad, desde esta óptica, se restablece constantemente en un proceso relacional múltiple y diverso, vinculada a la idea de devenir y al tiempo no cronológico. Es un modo de existencia, una forma de relación consigo mismo y con el mundo.
En Derrida, el sujeto es un "no lugar", postulando una "subjetividad pura". Luhmann, por su parte, desplaza la idea de sujeto al darle un lugar fundamental al observador (entendido como sistema), introduciendo una relación tríadica entre observador-sentido-tiempo.
En resumen, podemos identificar tres visiones principales sobre la subjetividad:
- Refiere una interioridad, con la idea de una esencia humana.
- Se construye por la relación con el entorno, donde lo externo influye y modifica al individuo.
- Es constituida en el afuera, por experiencias culturales o fuerzas que atraviesan al individuo.
Para el propósito de este artículo, adoptamos una comprensión de la subjetividad influenciada por Foucault, como "una de las posibilidades dadas de organización de una conciencia de sí". Esta perspectiva es crucial porque las instituciones pedagógicas, como las escuelas normales, actúan sobre el individuo, configurando procedimientos para la formación de futuros maestros con el fin de fijar, mantener o transformar una identidad. Las historias personales, los ambientes de socialización, las formas de relación, los vínculos con la cultura y el conjunto heterogéneo de relaciones constituyen la subjetividad del futuro maestro. Estas experiencias dirigen sus acciones, a menudo de maneras imperceptibles hasta que se reflexiona sobre ellas.
La inclusión de mecanismos de cuidado de sí en la formación docente es vital, especialmente en contextos donde la desvalorización del trabajo, la violencia y los mecanismos de normalización afectan a los individuos. Fortalecer la construcción de sí mismos permite a los maestros generar modos de resistencia y tomar decisiones más conscientes y éticas en su práctica.
Cuidado de Sí vs. Conocimiento de Sí
Michel Foucault establece una distinción fundamental entre el precepto griego de "ocuparse de uno mismo" (que evolucionó al "cuidado de sí") y el precepto cristiano de "conocerse a sí mismo". Aunque ambos parecen similares, generan prácticas y consecuencias distintas sobre los individuos.
En la Antigüedad, el "cuidado de sí" o "ocuparse de uno mismo" dio lugar a un conjunto de técnicas filosóficas centradas en la reflexión sobre los modos de vida, la regulación de la conducta y la fijación de fines y medios para uno mismo. Eran prácticas destinadas a trabajarse, a intervenir sobre sí a lo largo de la existencia, a hacerse uno mismo su propio objeto de aprecio. Se trataba de un modo de vida, no solo una preparación para ella. Estas técnicas se incrustaron más tarde en instituciones pedagógicas y religiosas.
En contraste, el precepto cristiano del "conocerse a sí mismo" generó técnicas como el examen y la confesión, donde el yo debe estar en permanente vigilancia de sus pecados e imperfecciones. Aquí, el yo necesita de una aprobación externa y, paradójicamente, implica renunciar a lo que se ha descubierto sobre sí mismo para responder a prescripciones morales. Se trata de reconocer la falta, el defecto, y exponerlo a otro (maestro, confesor) para su validación o sanción. Foucault critica estos procedimientos como parte de dispositivos de control y vigilancia que buscan la normalización y regulación de la conducta, constituyendo un sujeto dócil.
El "cuidado de sí", por otro lado, se relaciona con una hermenéutica del sí que busca la constitución de la subjetividad desde la toma de conciencia y la ocupación activa de uno mismo. No es una simple actitud, sino una ocupación regulada con procedimientos y objetivos. Implica un retorno sobre sí, un movimiento de la existencia que permite examinarse retrospectivamente.
Mecanismos para la Inclusión del Cuidado de Sí en la Formación Docente
Para introducir el cuidado de sí en la formación de maestros, se proponen una serie de mecanismos que buscan movilizar la voz propia, permitir la deconstrucción y reconstrucción del sujeto, y fomentar la reflexión crítica. Estos mecanismos no son meras técnicas, sino prácticas que configuran un espacio seguro para la autoexploración y la relación con los otros.
La Biografía y la Autobiografía
Este mecanismo se basa en la idea de examinar la propia historia de vida. Siguiendo a Dilthey, la biografía es la unidad elemental del proceso vital, un sistema de vivencias articuladas por su sentido. Las relaciones vitales (con cosas, con el mundo, con otros) dan cuerpo a la biografía, estando determinadas por la afectividad que orienta lo cognoscitivo y la acción. La biografía permite reconocer que estamos atravesados por distintos poderes y constituidos por heterogeneidades. Al introducirla en la escuela, se busca reconocer al estudiante en su especificidad histórica y geográfica.
Pero no se trata solo de narrar, sino de una acción hermenéutica que exige la constante descomposición y perfeccionamiento de la identidad, restableciendo significados a través de la interpretación de retrocesos, fijaciones y gestos. La reflexión biográfica debe darse en relación recíproca con otros sujetos, ya que nos comprendemos gracias al ámbito comunitario donde las objetivaciones del otro permiten vernos a nosotros mismos. La autorreflexión, como modo de interpretación, requiere herramientas teóricas y técnicas para analizar el lenguaje cotidiano y sus bloqueos.
Escribir la propia biografía implica:
- Construir una historia-problema a partir de preguntas existenciales.
- Situar espacios, objetos y su lógica latente.
- Crear un escrito singular a partir de esas singularidades.
- Dirigir la mirada sobre sí desde la propia escritura.
- Generar nuevas preguntas e interpretaciones.
- Fusionar escritura, narración y el personaje (uno mismo).
- Intercambiar escritos, propiciar encuentros y relecturas.
- Exponerse a la mirada del otro y generar dinámicas de transformación.
En este proceso, el maestro mediador propicia segurización e intercambio.
La Conversación
Influenciada por Gadamer, la conversación se presenta como un mecanismo que destituye el orden didáctico preestablecido. Es un espacio donde una palabra lleva a otra, los temas pueden desviarse y las preguntas abren nuevos caminos. Lo que surge de una conversación no se puede determinar de antemano; los acuerdos y desacuerdos emergen en el acto mismo. La conversación implica escuchar realmente al otro, ponerse en su lugar para intentar entenderlo. Lo que cobra interés es la opinión y la comprensión.
Es una relación vital que se produce en medio y gracias al lenguaje, donde todo es interpretado por la "lingüisticidad de la comprensión".
Introducir la conversación en la formación docente implica:
- Propiciar un espacio seguro que facilite la conversación.
- Movilizar estrategias que promuevan la intertextualidad, indagación, fabulación creadora y paradoja.
- Reconocer la escucha y la interpelación como condiciones de las relaciones intersubjetivas.
- Organizar escritos, protocolos o textos que documenten los movimientos y rupturas de lo conversado.
La Escritura Personal
La escritura como ejercicio personal es un mecanismo poderoso para generar acciones sobre uno mismo. No puede disociarse de la lectura; ambas deben ir de la mano, "templándose" mutuamente. Implica vincular la escritura con la reflexión sobre sí, utilizando una escritura que permita recurrir a lo que se sabe.
En el contexto de la formación de maestros, se trata de generar escritos que relacionen principios de vida con principios pedagógicos, haciendo visibles reglas, ejemplos, discontinuidades o argumentaciones. La escritura se convierte en un mecanismo que facilita la intervención pedagógica. El diario de trabajo de campo o un cuaderno de notas pueden cumplir esta función. El cuaderno de notas adquiere valor en su uso; el individuo elige qué anotar, qué retener, qué le parece útil según sus circunstancias.
La escritura personal, hecha por y para uno mismo, es un arte de la verdad inconexa, una manera reflexiva de combinar la autoridad tradicional con la singularidad de la propia verdad y la particularidad de las circunstancias. Es un ejercicio de razón.
Actividades para favorecer la escritura personal:
- Escribir libremente y escoger una forma de expresión.
- Presentar la forma de expresión en público (leer ante compañeros).
- Enriquecer el texto con preguntas y puntos de vista de otros.
- Reescribir el texto para presentarlo nuevamente.
- Pulir el texto para publicación.
La Correspondencia
Los textos escritos a otros, provenientes de los cuadernos de notas, dan lugar a un ejercicio de escritura personal a través de la correspondencia. Al escribir una carta, uno se expone ante otro que lee. La carta actúa sobre quien la envía (en el acto de escribir) y sobre quien la recibe (en la lectura y relectura). La correspondencia establece la posibilidad de escritura para uno y lectura para otro, y viceversa.
Trae la presencia del escritor ante el destinatario, una apertura de sí ante otro. Antaño, saludos como "deseándole que esté bien de salud" se inscribían en la idea de bienestar, de cuidado.
La carta personal permite mostrarse en el transcurrir de la vida cotidiana, enfatizando hechos, modos de ser y de pensar. Articula la práctica epistolar con un reconocimiento de sí. Se conversa sobre uno mismo en apertura al otro, pero solo se escribe sobre lo que afecta. Se trata de hacer coincidir la mirada del otro y la propia al evaluar las acciones cotidianas según una técnica de vida.
Ejemplos de estrategias de correspondencia escolar:
- Estudiantes pueden escribir sobre sus experiencias pedagógicas y preguntas.
- Crear trabajo colaborativo para dinamizar estrategias y contrastar experiencias a través de itinerarios formativos.
- Construir medios (plataformas, blogs) para la circulación de la escritura, animando la creación de texto y la discusión.
La Problematización
Este mecanismo implica vincular hechos, prácticas e ideas a través de problemas para generar análisis y visibilizar otras prácticas. Se trata de estudiar cómo diferentes procesos han interferido en la constitución de un dominio científico, discursivo o moral. Siguiendo a Foucault, es introducir ejercicios de pensamiento. El pensamiento se distingue de las representaciones que sustentan un comportamiento; es el dominio de las actitudes que lo determinan. No es lo que habita una conducta, sino lo que permite tomar distancia de ella, constituirla como objeto de pensamiento e interrogarla sobre su sentido, condiciones y fines. El pensamiento es la libertad respecto a lo que se hace, el movimiento para desprenderse, objetivar y reflexionar como problema.
Para viabilizar la problematización en la formación docente, se pueden incluir estrategias que propicien series heterogéneas, como videos o textos que presenten situaciones o problemas que animen la discusión. Esto contribuye al intercambio de ideas, la creación de itinerarios de pensamiento y la generación de nuevas formas de pensar.
En la problematización, es importante:
- Formular una pregunta.
- Identificar y usar conceptos.
- Desplazar la mirada hacia otros puntos de vista.
- Construir el problema.
- Escriturar los itinerarios posibles del problema.
- Criticar y transformar las formas habituales de resolverlo.
Comparativa: Conocimiento de Sí vs. Cuidado de Sí
Para clarificar las diferencias cruciales entre los dos preceptos analizados, presentamos la siguiente tabla comparativa basada en las ideas de Foucault:
| Aspecto | Conocimiento de Sí (Cristiano) | Cuidado de Sí (Antiguo Griego/Foucault) |
|---|---|---|
| Origen Histórico | Cristianismo | Antigüedad Clásica (Grecia/Roma) |
| Enfoque Principal | El yo interno, pecados, imperfecciones, lo oculto. | Modos de vida, regulación de conducta, relación consigo mismo, construcción de sí. |
| Prácticas Asociadas | Examen de conciencia, confesión, vigilancia interna. | Reflexión filosófica, ejercicios espirituales (escritura, meditación), trabajo sobre uno mismo. |
| Relación con la Verdad | Descubrir una verdad oculta sobre el yo (pecados, esencia). | Construir una verdad sobre el yo a través de la práctica, el trabajo y la reflexión. |
| Relación con el Otro | Necesidad de aprobación externa (confesor, maestro), exposición de la falta. | Relación comunitaria para la comprensión mutua, exposición reflexiva no punitiva. |
| Objetivo Principal | Renuncia al yo en función de prescripciones morales, control. | Constitución activa de la subjetividad, modo de vida, autonomía relativa. |
Esta tabla subraya cómo, aunque ambos preceptos implican una mirada hacia uno mismo, sus fines, métodos y efectos son radicalmente distintos. El cuidado de sí busca potenciar al individuo y construir una ética y estética de la existencia, mientras que el conocimiento de sí, en la versión criticada por Foucault, tiende a la normalización y el control a través de la vigilancia interna y la confesión.
Preguntas Frecuentes sobre la Subjetividad Docente y el Cuidado de Sí
Abordar la subjetividad en la formación de maestros puede generar varias interrogantes. Aquí respondemos algunas de las más comunes basándonos en el texto:
¿Por qué es tan importante la subjetividad para un maestro?
La subjetividad del maestro, entendida como la forma en que se construye a sí mismo a partir de su historia, relaciones y experiencias, influye directamente en sus prácticas pedagógicas. Un maestro consciente de su subjetividad puede comprender mejor cómo sus propias vivencias y visiones del mundo afectan su interacción con los estudiantes, sus decisiones en el aula y su capacidad para generar empatía y relaciones significativas. Ignorar la subjetividad implica pasar por alto un factor clave en la configuración del sujeto escolar.
¿Cómo se relaciona la subjetividad con las "prácticas pedagógicas"?
Las acciones y decisiones de un maestro en el aula, desde cómo organiza el espacio hasta cómo maneja la disciplina o acompaña el almuerzo, están permeadas por su subjetividad. Estas acciones, a menudo repetidas por tradición o costumbre, son vestigios de su historia personal y sus relaciones. Trabajar la subjetividad permite al maestro reflexionar sobre estas actuaciones, hacer visibles las huellas de su historia y entender por qué actúa de cierta manera, abriendo la posibilidad de transformar esas prácticas más allá de la mera didáctica.
¿Qué significa "educar la subjetividad"?
Educar la subjetividad no es imponer una forma de ser, sino generar prácticas pedagógicas que sirvan para que el individuo (futuro maestro) se ocupe de sí mismo, se construya, se deconstruya y se reconstruya. Implica introducir mecanismos que fomenten la reflexión crítica, la autocomprensión y la capacidad de establecer relaciones consigo mismo y con el mundo de una manera consciente y deliberada, distanciándose de mecanismos de normalización o homogeneización.
¿En qué se diferencia el "cuidado de sí" del "conocerse a sí mismo"?
Aunque ambos implican una mirada hacia uno mismo, el "cuidado de sí" (propuesto como deseable) se centra en trabajar, moldear y construir el propio ser a lo largo de la vida, como un modo de existencia activa. Implica reflexionar sobre los modos de vida, regular la conducta y apreciarse a uno mismo. El "conocerse a sí mismo" (en la versión criticada) se enfoca en descubrir una verdad supuestamente oculta (pecados, defectos) a través del examen y la confesión, a menudo buscando validación externa y conllevando la renuncia a lo descubierto para ajustarse a normas morales.
¿Cómo pueden los mecanismos propuestos (biografía, conversación, etc.) ayudar a un futuro maestro?
Estos mecanismos son herramientas prácticas para el "cuidado de sí". La biografía/autobiografía permite comprender la propia historia y sus influencias. La conversación fomenta la reflexión en relación con otros y la apertura a diferentes perspectivas. La escritura personal ayuda a organizar el pensamiento, relacionar ideas y objetivar la propia experiencia. La correspondencia introduce la mirada del otro y la reflexión sobre lo que nos afecta. La problematización desarrolla la capacidad de tomar distancia de lo dado, interrogarlo y buscar nuevas formas de pensar y actuar. Juntos, estos mecanismos ayudan al futuro maestro a mirarse de manera profunda, fortalecer sus relaciones vitales y construir un modo de vida consciente y ético.
A Manera de Cierre: La Escuela y la Constitución de la Subjetividad
Si bien la escuela ha sido históricamente analizada como una institución disciplinaria, caracterizada por la vigilancia, el examen y la sanción para conformar un sujeto dócil, es importante reconocer que las dinámicas sociales cambian. Asumir que la escuela solo opera bajo lógicas disciplinares podría ser un contrasentido en la actualidad, donde nos inscribimos en lo que se ha llamado la sociedad del control.
La inclusión activa de mecanismos como la biografía, la conversación, la escritura personal, la correspondencia y la problematización en los procesos de formación docente representa una oportunidad para crear prácticas del cuidado de sí. Estas prácticas permiten a los futuros maestros recuperar al sujeto para sí mismos, constituyéndose una ética y una estética de su existencia. Son ejercicios que facilitan la construcción de maneras específicas de mirarse, transformando su propia vida y, por ende, su acción pedagógica.
En cada uno de estos mecanismos, el cuidado del detalle, el silencio, las interpretaciones, y las relaciones de mutualidad son fundamentales. Los espacios dedicados al cuidado de sí deben permitir que las cosas se configuren gracias al reconocimiento mutuo. El maestro formador, al igual que los compañeros, debe saber escuchar y entender, ofreciendo una perspectiva que permita salir de los tratamientos habituales de las situaciones, con cautela y oportunidad.
Las experiencias con estos mecanismos, implementadas con profesores y estudiantes en escuelas normales, demuestran su potencial para fortalecer los procesos de construcción de sí y las relaciones vitales, aspectos fundamentales para la formación de maestros capaces de una práctica pedagógica más consciente, reflexiva y transformadora.
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