21/10/2023
En el vasto universo del pensamiento humano, distintas corrientes intentan desentrañar la naturaleza de la verdad, la moralidad y el valor. Una de estas posturas, que coloca al individuo en un lugar central, es el subjetivismo. Esta perspectiva filosófica sostiene que la experiencia, el entendimiento y la realidad específica de cada sujeto particular son los factores primarios que determinan lo que es verdadero o moralmente correcto. A diferencia de las posturas que buscan verdades absolutas y universales, el subjetivismo enfatiza la variabilidad inherente a la individualidad psíquica y material de cada persona.

Desde esta óptica, la validez del conocimiento se limita al sujeto que conoce. Cada persona juzga el mundo principalmente a través de su propio entendimiento y en consideración a su realidad particular, la cual incluye su entorno e interacción social, entendidos no como algo externo, sino como parte constitutiva de sí mismo. Esto implica que el conocimiento, según el subjetivismo, solo es posible de manera limitada, dependiendo de la perspectiva individual.
- Subjetivismo vs. Relativismo: Una Distinción Crucial
- El Subjetivismo Moral: La Moralidad en el Ojo del Espectador
- Comprendiendo el Subjetivismo a Través de Contrastes
- La Teoría Subjetivista del Valor
- Jean-Paul Sartre: Libertad y Creación de Valores
- Argumentos a Favor del Subjetivismo
- El Modelo Subjetivista en Bioética
- Implicaciones del Subjetivismo en la Práctica Bioética
- Preguntas Frecuentes sobre el Subjetivismo
- Conclusión
Subjetivismo vs. Relativismo: Una Distinción Crucial
Es fundamental no confundir el subjetivismo con el relativismo, aunque a menudo se les relacione. Si bien ambos niegan la existencia de una verdad absoluta con validez universal, difieren en el origen de esta dependencia. El subjetivismo, como hemos visto, hace que el conocimiento humano dependa fundamentalmente de factores internos, de la individualidad psíquica del sujeto cognoscente.
El relativismo, por otro lado, que guarda cierta semejanza con el escepticismo filosófico, subraya la dependencia casi exclusiva de factores externos. Considera determinantes la influencia del medio ambiente, el espíritu de la época, la pertenencia a un determinado círculo cultural o clase social, y los factores contenidos en ellos. En esencia, mientras el subjetivismo mira hacia adentro (al sujeto individual), el relativismo mira hacia afuera (a las circunstancias y contextos sociales y culturales).
El Subjetivismo Moral: La Moralidad en el Ojo del Espectador
Una variante particularmente relevante del subjetivismo es el subjetivismo moral. Esta postura afirma que lo que consideramos bueno o malo en el ámbito de la moralidad depende directamente de las actitudes morales individuales de cada persona. Según el subjetivismo moral, si alguien siente sinceramente que una acción particular "P" es buena, entonces para esa persona "P" es buena. Por consiguiente, un subjetivista moral argumentaría que esa persona no puede estar equivocada moralmente en su juicio, ya que la bondad o maldad reside en su percepción y sentimiento individual.
Comprendiendo el Subjetivismo a Través de Contrastes
Para una comprensión más profunda del subjetivismo, es útil contrastarlo con otras posiciones filosóficas:
- Oposición al Objetivismo: El subjetivismo se opone directamente al objetivismo, que postula la existencia de hechos o valores independientes de la mente del sujeto. Dentro del objetivismo se encuentran posturas como la teoría del error (que niega la existencia de hechos morales, sean objetivos o subjetivos) y el realismo moral (que afirma la existencia de hechos morales objetivos).
- Realismo Mínimo y Realismo Moral: La relación entre subjetivismo y realismo moral es compleja. Algunos argumentan que, al afirmar que existen hechos morales influenciados por nuestras actitudes (hechos subjetivos), el subjetivismo implica que estos hechos son reales. De ahí surge el término "realismo mínimo". Sin embargo, el "realismo moral" se usa tradicionalmente para referirse a una realidad moral externa a la mente. Aunque el subjetivismo podría considerarse una forma de "realismo subjetivista", en la literatura filosófica actual, el "realismo moral" se asocia al "realismo objetivista", y el subjetivismo se clasifica generalmente dentro de las posturas antirrealistas.
- Uso del Término en Metaética: El término "subjetivismo" en metaética a veces se usa de forma amplia para referirse a cualquier postura no objetivista. Sin embargo, para mayor precisión, es preferible reservarlo para la posición específica que defiende que los juicios morales describen o expresan las actitudes del hablante, distinguiéndolo de otras formas de antirrealismo como el no descriptivismo.
La Teoría Subjetivista del Valor
Más allá de la verdad y la moralidad, el subjetivismo tiene una aplicación fundamental en la teoría del valor. La teoría subjetivista del valor se basa en la premisa de que los valores no existen de manera independiente o "en sí mismos", sino que son creados y determinados por la existencia y la valoración de un sujeto. Para los subjetivistas, algo no es bueno, bello o útil con independencia de una persona que lo considere así.
Según esta teoría, el hecho de que un objeto, una acción o una persona sea valiosa está intrínsecamente ligado a la persona que le otorga ese valor. Los valores son, por tanto, creaciones humanas, intrínsecamente subjetivas, y pueden variar enormemente de una persona a otra.
La Variabilidad del Valor
Un punto clave de la teoría subjetivista del valor es que la valoración no solo varía entre personas, sino que incluso puede cambiar en la misma persona a lo largo del tiempo o dependiendo de las circunstancias. Pensemos en los juguetes de nuestra infancia. En su momento, eran objetos de inmenso valor, capaces de determinar nuestra felicidad. Sin embargo, al crecer, su valor disminuye, siendo reemplazados por otros intereses y objetos que ahora consideramos más valiosos, al punto de que podríamos sentir vergüenza si alguien descubriera cuán importantes fueron para nosotros. Este ejemplo ilustra cómo las cosas que valoramos cambian en función de nuestras experiencias y nuestro desarrollo personal.
Desde la perspectiva subjetivista, emitir un juicio de valor ("esto es valioso") es fundamentalmente expresar las emociones o pensamientos que ese algo nos provoca. Si nuestros sentimientos o pensamientos cambian, es muy probable que nuestra valoración también lo haga. El valor no es una cualidad inherente al objeto, sino una proyección de nuestra experiencia interna.
Deseo e Interés como Fuente de Valor
El subjetivismo sugiere que a menudo consideramos algo como valioso a partir de nuestro deseo o el interés que tengamos en ello. Por ejemplo, si nuestro mayor deseo es desarrollar nuestras capacidades intelectuales, lo más valioso para nosotros será ir a la escuela, aprender, leer libros. Si nuestro interés principal es alcanzar un estatus económico elevado, lo más valioso será conseguir un buen trabajo, ahorrar, comprar bienes materiales.

Lo crucial para el subjetivista no es el motivo último del deseo o interés, ni si un valor es "superior" a otro, sino que somos nosotros, los sujetos individuales, quienes decidimos qué es valioso en nuestras vidas. Lo valioso es aquello que deseamos, queremos, necesitamos, nos agrada o preferimos en función de nuestras vivencias personales. No hay valores preexistentes esperando ser descubiertos; solo hay valores porque existen seres humanos que valoran su entorno.
Jean-Paul Sartre: Libertad y Creación de Valores
Dentro de las corrientes filosóficas que enfatizan la primacía del sujeto, el existencialismo de Jean-Paul Sartre ofrece una perspectiva poderosa sobre la creación de valores. Para Sartre, la condición fundamental del ser humano es la libertad. El ser humano no es una cosa estática, sino un ser que se está constantemente "haciendo" a sí mismo y transformando su entorno a través de sus elecciones.
En este proceso de elección, el ser humano se convierte en el fundamento de los valores. Al tomar una decisión, no solo elige una posibilidad de acción, sino que simultáneamente valora (positiva o negativamente) un objeto, una persona o una acción, dotándola de significado. Al elegir, el individuo se compromete y, según Sartre, propone esa elección como valiosa para la humanidad entera.
Sartre argumenta que no existen valores absolutos preestablecidos que guíen nuestras decisiones. Los valores son, por el contrario, creados en el momento mismo en que nos decidimos por una u otra posibilidad de actuar. Él ilustra esta idea con el ejemplo de la creación artística: un artista no se inspira en reglas estéticas preexistentes; el cuadro que debe hacer es precisamente el cuadro que habrá hecho. Los valores estéticos no existen a priori, sino que se manifiestan a posteriori en la coherencia de la obra terminada y en la relación entre la voluntad creadora y el resultado. De manera similar, no podemos saber cuáles serán los valores del mañana; solo podemos juzgarlos una vez que se han manifestado a través de nuestras acciones y creaciones.
En este sentido, el criterio último de valoración es la libertad misma. En el acto de "hacer", el ser humano decide qué es valioso. El momento de la decisión es el que determina qué es lo justo o lo injusto, lo verdadero y lo falso.
Argumentos a Favor del Subjetivismo
Los subjetivistas suelen recurrir a dos argumentos principales para respaldar su teoría:
- El Argumento de la Discrepancia: Este argumento señala el hecho observable de que las personas a menudo discrepamos en problemas éticos, estéticos, religiosos, e incluso en juicios sobre deportes o gustos personales. Para el subjetivista, esta falta de consenso universal es una fuerte evidencia de que estos juicios no se basan en realidades objetivas externas, sino en las diferentes maneras en que personas y comunidades valoran las cosas. Las discrepancias no provienen del objeto en sí, sino de las diferencias entre los sujetos que le dan contenido al valor.
- El Argumento del Interés: Según este argumento, algo adquiere valor en la medida en que despierta un interés en el sujeto, ya sea económico, emocional o intelectual. El ejemplo del coleccionista de tarjetas telefónicas es ilustrativo: el valor de la tarjeta no reside en sus materiales o utilidad intrínseca, sino en el intenso interés que una persona particular tiene en ella, un interés que puede llevarla a pagar una suma considerable. El valor, en este caso, está claramente anclado en la persona que le otorga un valor positivo.
El Modelo Subjetivista en Bioética
El subjetivismo no se limita a la filosofía abstracta o la teoría del valor; sus principios también tienen un impacto significativo en campos aplicados como la bioética. Dentro de los diferentes modelos éticos que abordan los dilemas médicos y biológicos, el modelo subjetivista o liberal es uno de los enfoques relevantes.
En este contexto, el modelo subjetivista postula que la actuación moral en bioética no debe fundamentarse en hechos biológicos, valores objetivos o principios trascendentes, sino exclusivamente en la "opción" autónoma del sujeto involucrado (el paciente, en muchos casos). Se concibe la autonomía como una libertad "de" vínculos y coacciones externas, más que como una libertad "para" construir un proyecto de vida o sociedad responsable.
La crítica principal a este modelo surge de la constatación de que todo acto libre presupone la vida que lo ejecuta. Es decir, la vida es una condición previa a la libertad; quien no está vivo, no puede ejercer su libertad. Desde esta perspectiva, resulta problemático fundamentar las decisiones éticas únicamente en la autonomía individual, especialmente cuando esta autonomía no acepta autolimitaciones o normas externas. Es difícil imponer una norma o considerar valores que trasciendan la pura elección individual en un marco estrictamente subjetivista.
Contrastes con Otros Modelos Bioéticos
Para entender mejor el modelo subjetivista en bioética, podemos compararlo brevemente con otros enfoques mencionados en el texto:
| Modelo Bioético | Fundamento Principal | Enfoque del Valor/Decisión | Crítica/Problema |
|---|---|---|---|
| Pragmático-Utilitarista | Cálculo de consecuencias (costo/beneficio) | Maximizar utilidad/minimizar daño (a menudo reducido a placer/dolor o costos) | Reduce a la persona a ser que siente; equipara humanos y animales; calidad de vida es mínimo dolor/costo. |
| Subjetivista o Liberal | Opción autónoma del sujeto | Libertad "de" coacciones; decisión individual sin vínculos | Libertad sin responsabilidad; la vida precede a la libertad; difícil imponer normas. |
| Ética de los Principios (Principialismo) | Principios de beneficencia, no maleficencia, autonomía, justicia | Aplicación y balance de principios; el bien del paciente | Necesidad de definir "bueno/malo" y establecer jerarquía entre principios (ej. autonomía vs. beneficencia). |
| Personalista (Ontológico) | Dignidad intrínseca de la persona (unidad cuerpo-espíritu) | El valor se basa en "lo que la persona es" (ser), no solo en sus elecciones (hacer); bien integral de la persona | Requiere una antropología ontológicamente fundamentada; se diferencia del individualismo subjetivista al no centrarse solo en la capacidad de elección. |
Como se observa, mientras el modelo subjetivista pone el acento casi exclusivamente en la capacidad de autodecisión y elección del individuo (el "hacer"), el personalismo ontológico subraya que la persona vale fundamentalmente por "lo que es" (su ser, como unidad de cuerpo y espíritu), considerando las elecciones como importantes pero no como el único constitutivo de su valor. Esta diferencia es crucial en la forma de abordar dilemas como los relacionados con el inicio o el final de la vida.

Implicaciones del Subjetivismo en la Práctica Bioética
El modelo subjetivista, junto con otros enfoques que relativizan el valor de la vida o la persona (como el utilitarismo que reduce a la persona a su capacidad de sentir), tiene profundas implicaciones en el campo de la medicina y la bioética, especialmente en temas controversiales como el embrión y el feto.
En una cultura a menudo antropocéntrica e instrumental, donde predomina el interés económico y la búsqueda de la "perfección", el subjetivismo puede reforzar la idea de que el valor de un ser humano, particularmente en sus etapas más vulnerables o si presenta alguna discapacidad, depende de la percepción, el deseo o la conveniencia de otros sujetos (los padres, la sociedad). Esto puede llevar a ver la vida humana como un "bien instrumental", donde la "calidad de vida" (definida a menudo subjetivamente o en términos de ausencia de dolor y costo) se convierte en el valor supremo.
La aplicación de diagnósticos prenatales y preimplantatorios bajo una ideología de "opciones reproductivas", en un marco legal que no protege la vida antes del parto, es un ejemplo de cómo enfoques que priorizan la autonomía y el deseo subjetivo pueden llevar a la destrucción de vidas humanas que podrían nacer con alguna discapacidad. Esto desnaturaliza la esencia de la Medicina Fetal, que debería considerar al feto como un paciente con derecho a ser tratado y protegido.
Desde una perspectiva crítica al subjetivismo en este ámbito, se argumenta que la comunidad científica y la sociedad tienen la responsabilidad de basar sus decisiones en una comprensión más profunda y objetiva de la naturaleza humana. La dignidad de la persona, entendida ontológicamente (por lo que es, no solo por lo que puede elegir o sentir), debería ser la referencia ética central. Solo así las intervenciones biomédicas serán verdaderamente respetuosas con la vida y el bien integral del ser humano, asegurando que las acciones sean acordes con la dignidad, el bien y la verdad de la persona, más allá de las valoraciones puramente subjetivas o los intereses económicos.
Preguntas Frecuentes sobre el Subjetivismo
A continuación, abordamos algunas preguntas comunes que surgen al explorar el concepto de subjetivismo:
¿Significa el subjetivismo que "todo vale" o que no hay verdades?
No necesariamente. El subjetivismo no niega la existencia de la verdad, sino que limita su validez al sujeto individual. Para un subjetivista, algo puede ser verdadero para mí, aunque no lo sea para ti. Esto no implica que no haya ninguna forma de conocimiento o juicio, sino que estos están condicionados por la perspectiva individual. En el ámbito moral, significa que la moralidad reside en las actitudes individuales, no en principios externos y universales.
¿Es lo mismo subjetivismo que egoísmo?
No. El subjetivismo es una postura sobre la naturaleza de la verdad, el conocimiento o el valor, que los ancla en el sujeto. El egoísmo es una postura ética o psicológica que prioriza el interés propio. Aunque un subjetivista podría ser egoísta (si sus valores o verdades subjetivas giran en torno a su propio interés), el subjetivismo en sí mismo no prescribe el egoísmo como comportamiento.
Si los valores son subjetivos, ¿cómo podemos convivir en sociedad?
Este es uno de los desafíos del subjetivismo, especialmente el moral. Si cada individuo crea sus propios valores, la base para normas sociales compartidas o juicios morales universales se debilita. Las sociedades a menudo funcionan basándose en valores compartidos (aunque puedan ser construidos socialmente, lo que se acerca más al relativismo cultural) o acuerdos pragmáticos, más allá de la pura valoración individual.
¿Cómo afecta el subjetivismo a la ciencia?
Aunque la ciencia busca verdades objetivas verificables, el subjetivismo filosófico podría argumentar que incluso la interpretación de los datos científicos o la elección de qué investigar están influenciadas por las perspectivas y los intereses de los científicos y la sociedad. Sin embargo, la metodología científica se esfuerza precisamente por minimizar la influencia subjetiva a través de la observación empírica, la replicación y el consenso de la comunidad científica.
Conclusión
El subjetivismo representa una forma de entender la realidad, el conocimiento y el valor que pone al sujeto individual en el centro. Desde la filosofía general, pasando por la teoría del valor, hasta su aplicación en modelos éticos como el de la bioética, el subjetivismo desafía la noción de verdades o valores universales e independientes del observador. Al enfatizar la primacía de la experiencia, la percepción, el deseo y la elección individual, nos invita a reflexionar sobre el origen de nuestras creencias y valoraciones. Si bien ofrece una visión que reconoce la diversidad y la individualidad, también plantea importantes desafíos, particularmente en la búsqueda de fundamentos compartidos para la moralidad y la acción en campos tan críticos como la medicina, donde las decisiones no solo afectan al individuo, sino también a otros y a la sociedad en su conjunto. Comprender el subjetivismo es crucial para navegar el complejo paisaje de las ideas contemporáneas y sus implicaciones prácticas.
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