29/06/2018
La vocación de enseñar es una de las más nobles y fundamentales para el desarrollo de una sociedad. En España, la formación para ejercer esta profesión, especialmente en las etapas iniciales, se articula a través de los estudios de Magisterio. Si bien surge la pregunta sobre la duración de esta formación para la educación secundaria, es importante clarificar, basándonos en la información proporcionada, que el Magisterio se refiere tradicionalmente y según la definición dada, a los maestros de la educación infantil y de la enseñanza primaria, los primeros escalones del sistema educativo español. Este artículo se centrará en detallar esta formación tal y como se describe en el material facilitado, explorando su evolución histórica, las especializaciones existentes y las vías de acceso a estos estudios.

El Magisterio, en el contexto que se nos presenta, es la carrera que habilita para impartir docencia en la educación infantil (0-6 años) y en la educación primaria (6-12 años). Estas etapas son cruciales en el desarrollo de los niños y sientan las bases de su aprendizaje futuro. La formación de los maestros ha experimentado cambios significativos a lo largo de la historia reciente de España, influenciada por diversos contextos políticos y sociales.
Un Vistazo Histórico al Magisterio en España
La historia del Magisterio en España está intrínsecamente ligada a la evolución del propio sistema educativo del país. El material proporcionado ofrece un interesante recorrido por momentos clave.
El Magisterio durante la Segunda República Española
La Segunda República supuso un periodo de profundas reformas en el ámbito educativo, con un fuerte énfasis en la educación pública y la figura del maestro. Los primeros decretos y principios buscaban modernizar la enseñanza y hacerla accesible a toda la población. Se abordaron aspectos como:
- La reorganización del Consejo de Instrucción Pública, con figuras relevantes como Miguel de Unamuno.
- La supresión de la enseñanza religiosa obligatoria, fundamentada en la libertad religiosa y de conciencia.
- La creación de las Misiones Pedagógicas, inspiradas en la Institución Libre de Enseñanza, con el objetivo de llevar la cultura y la educación, especialmente la ciudadana y la modernización docente, a zonas rurales y desatendidas.
- El reconocimiento del bilingüismo, permitiendo la enseñanza en lengua materna hasta los 8 años en comunidades con lengua cooficial, como Cataluña.
- Una atención prioritaria a la escuela primaria, considerada la piedra angular del sistema. Se planteó un ambicioso Plan Quinquenal para construir 27.000 escuelas y escolarizar a un millón de niños, aunque los problemas de financiación limitaron su alcance.
Se intentó dotar de una ley educativa acorde con los ideales republicanos, elaborada por Lorenzo Luzuriaga, basándose en principios como:
- La educación pública como función esencial del Estado, permitiendo la delegación en otras entidades si justificaban solvencia. Se aceptaba la enseñanza privada sin fines políticos o partidistas.
- El laicismo de la educación pública, informando sobre historia de las religiones pero impartiendo enseñanza religiosa fuera de la escuela si los padres lo solicitaban.
- La enseñanza gratuita, especialmente en primaria, con un porcentaje de matrícula gratuita en la Universidad.
- Un carácter activo, creador y permanente de la educación, incluyendo la formación continua del profesorado.
- Un carácter social de la educación, integrando la escuela en la sociedad y fomentando la conexión con las familias.
- La defensa de la coeducación o educación mixta en todos los grados.
- Un sistema educativo unitario con tres niveles interconectados: Primaria (voluntaria 4-6, Básica 6-12), Secundaria (prolongación de primaria 12-15, preparación universitaria 15-18) y Superior (universitario).
Se buscaba un profesorado convencido y bien preparado, con mejoras notables en sus retribuciones y un aumento significativo en el número de plazas de maestro.
Este periodo se divide en dos bienios:
Primer bienio (1931-1933)
Se reguló la educación de adultos con el Patronato de Misiones Pedagógicas, un precedente de la Animación Sociocultural, enfocado en dinamizar el disfrute cultural en zonas desatendidas mediante actividades culturales, sociales y socioeducativas (como cursillos para maestros).
Se creó la sección de Pedagogía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid, incorporando los estudios pedagógicos a la universidad. El Decreto sobre la Inspección de la Primera Enseñanza revolucionó la figura del inspector, viéndolo como facilitador y orientador técnico-pedagógico. Se creó también la Inspección General de Segunda Enseñanza y el Decreto de Inamovilidad de los Inspectores para garantizar su independencia, junto con las Juntas de Inspectores para coordinar esfuerzos.
La Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas eliminó al estamento eclesiástico de funciones docentes, creando la Junta de Sustituciones para cubrir ausencias del profesorado. Hubo una pequeña reforma universitaria que, entre otras medidas, eliminó los exámenes de cada asignatura. Se creó la Universidad de Verano Internacional de Santander, atrayendo incluso a estudiantes europeos.
Segundo bienio (1934-1936)
Con el ascenso de partidos reaccionarios, se produjo un retroceso en las reformas, conocido popularmente como "contrarreforma". Algunas consecuencias fueron:
- Prohibición de la coeducación en escuelas primarias.
- Supresión de la Inspección Central de Educación por falta de presupuesto.
- Supresión del Decreto de Inamovilidad de los Inspectores.
- Supresión de la representación estudiantil en los órganos de gobierno universitario.
- Una consecuente disminución del número de alumnos.
El Magisterio durante el franquismo
El franquismo supuso una dura depuración del colectivo de maestros, considerados responsables de la situación del país y objeto de decretos que advertían contra los "envenenadores del alma popular". El objetivo era destruir la obra republicana (laicismo, coeducación, democracia, innovación) e implantar una educación reaccionaria, nacionalista y ultracatólica.
El Decreto 66 de 8 de noviembre de 1936 reguló esta depuración, justificándola por la influencia de ideologías disolventes en el magisterio. Se crearon cuatro comisiones (A, B, C, D) para depurar personal de diferentes niveles educativos. La Comisión D, encargada de la Enseñanza Primaria, pedía informes a Alcaldes, Curas, Jefes de la Guardia Civil y padres de familia "bien considerados". Estos informes constituían la base de la depuración.
El proceso de depuración incluía la apertura de expedientes, recepción de informes, pliegos de cargos contra el acusado, escritos de descargo (con un plazo muy corto y exigiendo argumentación, no solo negación) y propuestas de resolución. Se sucedían denuncias privadas, a menudo anónimas.
Las posibles resoluciones eran diversas y tenían un gran impacto en la vida de los maestros:
- Confirmación en el cargo (para maestros afines al régimen).
- Separación definitiva del servicio y baja en el escalafón (la sanción más dura, a menudo por afiliación a sindicatos como la F.E.T.E.).
- Traslado forzoso (dentro o fuera de la provincia) y prohibición de solicitar vacantes.
- Suspensión temporal o provisional de empleo y sueldo.
- Jubilación forzosa.
- Pérdida de sueldos dejados de percibir.
- Inhabilitación para cargos directivos y de confianza (para profesorado sospechoso sin pruebas concluyentes).
- Inhabilitación para ejercer la enseñanza (incluida la privada).
La Orden de 10 de febrero de 1939 permitió recurrir la sanción si aparecían nuevos elementos de juicio. El magisterio quedó muy mermado tras este proceso, generando miedo, frustración e incertidumbre.
El Magisterio durante la Transición democrática
La Ley General de Educación de 1970 estableció diversas especialidades para la Diplomatura en Formación del Profesorado de EGB (Enseñanza General Básica), que abarcaba las edades que hoy corresponderían a primaria y parte de la secundaria inicial. Las especialidades mencionadas incluyen:
- Ciencias
- Ciencias Humanas
- Filología (Francesa o Inglesa)
- Educación Física
- Preescolar
- Educación Especial (Pedagogía Terapéutica y Audición y Lenguaje)
- Educación Musical
- Lengua Española e idioma moderno
- Lengua Española y cooficial de comunidad
El Magisterio en la Actualidad: LOGSE y Plan Bolonia
Con las sucesivas reformas educativas, la formación del magisterio ha evolucionado. La LOGSE de 1990 definió especialidades que, aunque con nombres similares, se adaptaron a la estructura de Infantil y Primaria. Posteriormente, la adaptación al Plan Bolonia supuso la transformación de las antiguas diplomaturas en Grados Universitarios de cuatro años.
Especialidades de Magisterio según la LOGSE
Aunque la estructura ha cambiado con los Grados, es útil conocer las especialidades que existían y cuya esencia se mantiene en la formación actual:
- Magisterio en Educación Infantil: Maestros para niños de 0 a 6 años, enfocados en su desarrollo psicomotriz, cognitivo y social.
- Magisterio en Educación Primaria: Maestros tutores para niños de 6 a 12 años.
- Magisterio en Educación Musical: Especialistas que imparten Música en Primaria.
- Magisterio en Educación Física: Especialistas que imparten Educación Física en Primaria.
- Magisterio en Educación Especial (Pedagogía Terapéutica): Maestros de apoyo o tutores en centros de Educación Especial, reforzando aprendizajes de alumnos con Necesidades Educativas Especiales en Primaria y Secundaria (en este caso, como apoyo especializado, no como profesores de todas las áreas de secundaria).
- Magisterio en Audición y Lenguaje: Especialistas de apoyo en colegios, centros de integración preferente o de educación especial, estimulando la adquisición del lenguaje oral en Primaria y Educación Básica Obligatoria.
- Magisterio en Lengua Extranjera: Especialistas que imparten su asignatura (generalmente Inglés o Francés) o son tutores en centros bilingües en Primaria.
Los Grados de Maestro con el Plan Bolonia
La estructura actual, resultado de la adaptación al Plan Bolonia y regulada por la LOE, establece dos Grados universitarios de cuatro años de duración:
- El Grado de Maestro/a en Educación Primaria: Habilita para ejercer la profesión regulada de Maestro en Educación Primaria. Estos maestros tienen competencia en todas las áreas de este nivel, aunque para asignaturas como Educación Musical, Educación Física o idiomas extranjeros, se requieren maestros con la especialización o cualificación correspondiente. Las universidades suelen ofrecer asignaturas optativas que cualifican en estas especialidades (Educación Física, Lengua Extranjera, Educación Musical, Educación Especial) en el último año o durante la carrera.
- El Grado de Maestro en Educación Infantil: Habilita para ejercer la profesión regulada de Maestro en Educación Infantil.
En las comunidades autónomas con lengua oficial propia, se exige formación adicional sobre la lengua vernácula para ejercer en centros públicos, además de asignaturas optativas sobre cultura del territorio.
Para impartir clase de religión, tanto en Primaria como en Secundaria, se necesita una especialización mediante asignaturas de teología. Para la religión católica, se obtiene el Certificado de Idoneidad. Existen maestros especialistas en diversas confesiones. Su estatus laboral suele ser de contratados laborales de la Administración, renovados anualmente por las autoridades religiosas, aunque el sueldo lo paga la Consejería de Educación correspondiente. No son funcionarios, a diferencia del resto del profesorado de Magisterio (Infantil y Primaria).
¿Qué Bachillerato Elegir para Estudiar Magisterio?
Si tu meta es estudiar Magisterio (para Educación Infantil o Primaria), surge la duda sobre cuál es el Bachillerato más adecuado. Según la información proporcionada, cualquier modalidad de Bachillerato te permitirá acceder a la carrera universitaria de educación, siempre que alcances la nota de corte necesaria en la Evaluación para el Acceso a la Universidad (EvAU), también conocida como selectividad.
Las opciones de Bachillerato son:
- Artes: Enfocado en disciplinas artísticas, puede ser útil si buscas especializarte en ámbitos creativos dentro de la enseñanza.
- Ciencias y Tecnología: Aunque tradicionalmente asociado a carreras científicas o técnicas, también permite el acceso a grados de docencia.
- Ciencias Sociales y Humanidades: Una opción muy común y, según el texto, la más ventajosa para acceder a Magisterio.
- General: Implementado con la LOMLOE, permite un itinerario más diverso para quienes no tienen clara su elección universitaria.
La recomendación de elegir el Bachillerato de Humanidades y Ciencias Sociales se basa en que sus asignaturas proporcionan un bagaje de conocimientos clave que facilitan el seguimiento de las clases en la carrera de Magisterio. Materias como Matemáticas aplicadas a las Ciencias Sociales, Latín, Economía, Geografía, Griego, Literatura universal o Historia del mundo contemporáneo están más alineadas con grados como Magisterio.
Además, las asignaturas de este Bachillerato suelen tener una buena ponderación (0,2) en la parte específica de la EvAU en muchas universidades, lo que puede ayudarte a mejorar tu nota de acceso y superar la nota de corte, aunque las ponderaciones pueden variar según la comunidad autónoma y la universidad.
Preguntas Frecuentes sobre el Magisterio
A continuación, respondemos algunas preguntas comunes basadas en la información disponible:
¿Cuántos años dura la carrera de Magisterio?
Actualmente, según la adaptación al Plan Bolonia y la LOE, los estudios de Magisterio (Grado de Maestro en Educación Infantil y Grado de Maestro en Educación Primaria) tienen una duración de cuatro años.
¿Qué es el Magisterio en el sistema educativo español?
Según la definición proporcionada, el Magisterio se refiere a los estudios y la profesión de los maestros que imparten enseñanza en las etapas de educación infantil y enseñanza primaria.
¿Qué Bachillerato debería estudiar si quiero ser maestro?
Si bien cualquier modalidad de Bachillerato permite el acceso a los estudios de Magisterio si se alcanza la nota de corte, el Bachillerato de Humanidades y Ciencias Sociales es recomendado en el texto como la opción más ventajosa debido a la alineación de sus asignaturas con los contenidos del grado y su ponderación en la EvAU.
¿El título de Magisterio sirve para dar clase en la educación secundaria?
La información proporcionada define el Magisterio como la formación para la educación infantil y primaria. No especifica que el Grado de Maestro habilite para impartir docencia en la educación secundaria obligatoria (ESO) o Bachillerato en todas las áreas. Menciona que los maestros especialistas en Pedagogía Terapéutica y Audición y Lenguaje pueden trabajar con alumnos en edad de secundaria (en centros de educación especial o como apoyo especializado) y que los maestros especialistas en religión pueden impartir su asignatura tanto en Primaria como en Secundaria, pero el título de Magisterio en sí mismo se enfoca en las etapas iniciales.
En resumen, los estudios de Magisterio en España, tal como se describen en el material, están orientados a la formación de profesionales para la educación infantil y primaria. La duración actual de estos estudios es de cuatro años (Grado universitario). La elección del Bachillerato de Humanidades y Ciencias Sociales se presenta como la opción más estratégica para acceder a esta carrera. La historia del Magisterio refleja un camino de evolución y adaptación a los diferentes momentos del país, con periodos de gran impulso y otros de retroceso, configurando la profesión tal como la conocemos hoy para las etapas iniciales de la educación.
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