¿Cuáles son mis derechos en la escuela en relación con la ESI?

Adolescentes: Sujetos de Derechos en la Escuela

17/07/2019

Durante mucho tiempo, la visión predominante consideraba a los niños, niñas y adolescentes principalmente como objetos de protección. Si bien la protección sigue siendo fundamental, una perspectiva más moderna y acorde con los derechos humanos los reconoce plenamente como sujetos de derecho. Este cambio de enfoque tiene implicaciones profundas y redefine las responsabilidades de la familia, la sociedad y el Estado hacia ellos.

¿Qué significa que los adolescentes sean sujetos de derecho?
Significa que niños, niñas y adolescentes gozan de los derechos que les corresponden a todas las personas, pero, además, tienen derechos específicos y especiales derivados de su condición, y que se traducen en deberes específicos para la familia, la sociedad y el Estado.

Ser sujeto de derecho significa que, además de gozar de los derechos universales que corresponden a todas las personas, los niños, niñas y adolescentes poseen derechos específicos y especiales derivados de su condición particular. Esta distinción es clave, ya que exige deberes concretos por parte de los adultos y las instituciones para asegurar su bienestar y desarrollo integral.

Índice de Contenido

¿Qué Implica Ser Sujeto de Derecho para Niños y Adolescentes?

La noción de que niños, niñas y adolescentes son sujetos de derechos y no meros objetos de protección marca un hito en la forma en que la sociedad interactúa con ellos. No se trata solo de cuidarlos, sino de reconocer su dignidad inherente y su capacidad para participar activamente en la construcción de su propia vida y de la sociedad.

Esto significa que deben ser reconocidos y respetados en todos sus derechos. Su voz debe ser escuchada y considerada en los espacios donde se desarrollan, como la familia, la comunidad y, por supuesto, la escuela. Son vistos como sujetos activos, capaces de incidir y generar cambios en su entorno.

El enfoque de derechos transforma la relación entre adultos y niños/adolescentes. Aunque persiste una asimetría necesaria en cuanto a la responsabilidad y el cuidado que los adultos deben proporcionar, esta asimetría no elimina la igualdad en cuanto a la titularidad de derechos. Los adultos tienen el deber de proteger y garantizar los derechos de los más jóvenes, ejerciendo la autoridad de una manera que promueva el diálogo, la escucha y la participación, evitando sanciones que vulneren sus derechos.

El Rol del Estado como Garante

La perspectiva de derechos asigna al Estado un papel fundamental como garante. Un Estado garante es aquel que asume la responsabilidad principal de crear las condiciones necesarias para que todos los niños, niñas y adolescentes puedan gozar y ejercer sus derechos de manera efectiva. Esto implica una serie de obligaciones:

  • Promover: Difundir y educar sobre los derechos de la infancia y adolescencia.
  • Reconocer: Asegurar que las leyes y políticas públicas contemplen y validen sus derechos.
  • Respetar: Evitar acciones que interfieran negativamente en el ejercicio de sus derechos.
  • Proteger: Intervenir para impedir que terceros (individuos o instituciones) vulneren sus derechos.
  • Garantizar: Generar los medios y acciones positivas (políticas, programas, servicios) para hacer efectivos sus derechos.

En países como Chile, este enfoque implica un compromiso explícito por parte del Estado para cumplir con estas obligaciones, asegurando que ningún niño, niña o adolescente quede excluido del pleno goce de sus derechos.

Los Derechos en la Escuela: Un Espacio Clave

La escuela es uno de los entornos más importantes para el desarrollo de niños, niñas y adolescentes, y la aplicación del enfoque de sujetos de derecho es crucial en este contexto. Reconocerlos como sujetos de derecho en la escuela significa:

  • Garantizar su derecho a la participación, a ser escuchados y a no ser discriminados por ningún motivo.
  • Crear espacios seguros y respetuosos que valoren la integridad individual y la diversidad.
  • Promover formas de participación ciudadana dentro del ámbito escolar.

La participación estudiantil, por ejemplo, a través de centros de estudiantes reconocidos como espacios democráticos, es una manifestación concreta de este enfoque. Permite que los estudiantes ejerciten su derecho a ser representados y a incidir en las decisiones que les afectan en el ámbito educativo.

ESI y el Ejercicio de Derechos

La Educación Sexual Integral (ESI) es un claro ejemplo de cómo el reconocimiento de niños, niñas y adolescentes como sujetos de derecho se materializa en el ámbito escolar. Desde la perspectiva de la ESI, los estudiantes tienen derecho a:

  • Recibir información científicamente validada sobre sexualidad.
  • Vivir libres de violencia y discriminación por género u orientación sexual.
  • Decir «no» frente a situaciones de presión o abuso, ya sea por parte de pares o adultos.

La ESI, al considerar a los estudiantes como sujetos de derecho, obliga a las instituciones educativas a generar condiciones que permitan el ejercicio efectivo de estos derechos, promoviendo el respeto, la diversidad y la participación.

¿Qué es la educación inclusiva en secundaria?
La educación inclusiva es el proceso por el cual se ofrece a todos los niños y niñas, sin distinción de la capacidad, la raza o cualquier otra diferencia, la oportunidad de conti nuar siendo miembros de la clase ordinaria y para aprender de, y con, sus compañeros, dentro del aula.

Irrenunciables de la ESI en Relación con los Derechos

El eje de la ESI denominado «Ejercer nuestros derechos» subraya varios puntos fundamentales:

  • La ESI no es un programa aislado, sino que forma parte de un marco más amplio de políticas públicas orientadas a la inclusión, la igualdad y el ejercicio de los derechos.
  • Es esencial promover un enfoque de derechos específicamente vinculado a las infancias y adolescencias.
  • El personal docente y todo el equipo escolar tienen un papel fundamental como garantes de los derechos de los estudiantes.
  • Es necesario que las condiciones institucionales de la escuela permitan el efectivo cumplimiento de los derechos de todos los miembros de la comunidad educativa: estudiantes, docentes y personal adulto.
  • La escuela debe promover aprendizajes que capaciten a los estudiantes para defender y ejercer sus propios derechos.

En definitiva, reconocer a los niños, niñas y adolescentes como sujetos de derecho implica un cambio de paradigma que los empodera, les otorga voz y voto en los asuntos que les conciernen y exige a los adultos y al Estado asumir un rol activo en la garantía y protección de sus derechos en todos los ámbitos de su vida, incluyendo de manera destacada el escolar.

Preguntas Frecuentes

¿Significa que no hay diferencias entre adultos y niños/adolescentes al ser sujetos de derecho?

No, no significa que no haya diferencias. La perspectiva de derechos sostiene que todos son titulares de derechos, pero reconoce la asimetría en la relación adulto-niño/adolescente. Los adultos tienen una responsabilidad y un deber mayor de proteger y garantizar los derechos de los más jóvenes debido a su condición de desarrollo. La diferencia radica en que esta asimetría no permite la vulneración de derechos, sino que exige un ejercicio de la autoridad basado en el respeto, el diálogo y la participación.

¿Cuál es el papel de los adultos (padres, docentes) en este enfoque?

Los adultos son garantes primarios de los derechos de niños, niñas y adolescentes. Esto implica no solo protegerlos de peligros, sino también crear las condiciones para que puedan ejercer sus derechos plenamente. En el ámbito escolar, los docentes y el personal son garantes de los derechos de los estudiantes, debiendo asegurar un entorno seguro, respetuoso y participativo.

¿Cómo se aplica este concepto en la escuela?

En la escuela, se aplica reconociendo a los estudiantes como participantes activos. Esto se traduce en promover su participación en la toma de decisiones (como en centros de estudiantes), asegurar un ambiente libre de discriminación y violencia, escuchar sus opiniones y preocupaciones, y proporcionarles información y herramientas para entender y ejercer sus derechos (como ocurre con la ESI).

¿Qué derechos específicos tienen los adolescentes en la escuela según este enfoque?

Además de los derechos generales (educación, no discriminación), tienen derechos específicos relacionados con su condición de sujetos activos. Esto incluye el derecho a participar, a ser escuchados, a recibir información veraz (como en ESI), a la protección contra la violencia y la discriminación (incluyendo género y orientación sexual), y el derecho a decir 'no' a situaciones que los incomoden o pongan en riesgo.

¿Cómo se relaciona la ESI con ser sujeto de derechos?

La ESI reconoce explícitamente a los estudiantes como sujetos de derecho en relación con su sexualidad. Les garantiza el derecho a la información, a la educación sobre su cuerpo y sus emociones, a vivir sin violencia ni discriminación, y a tomar decisiones informadas sobre su propia vida, siempre en un marco de respeto y protección.

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