¿Cuántos años tiene la escuela Cristo Rey?

Colegio Cristo Rey Jaén: Sus Orígenes

06/09/2020

La historia de una institución educativa que ha marcado generaciones en Jaén comienza en un año clave, 1942. Fue entonces cuando un grupo de religiosas, pertenecientes a la congregación “Hijas de Cristo Rey”, llegó a esta ciudad andaluza con un propósito claro y una profunda vocación: fundar un colegio que abriera sus puertas y sus corazones a las familias jienenses. Su llegada no fue un simple traslado, sino la materialización de una visión, impregnada del carisma propio de su fundador, un espíritu que pronto comenzaría a florecer en tierra nueva.

¿Cuándo fue fundado el colegio Cristo Rey?
Fue en 1942 cuando un grupo de religiosas “Hijas de Cristo Rey” llega a Jaén para fundar un colegio.

El lugar elegido para dar los primeros pasos de esta ambiciosa iniciativa fue la calle Obispo Aguilar, concretamente en el número 1. Era una dirección modesta, que albergaba lo que en principio fue una pequeña casa. Sin embargo, esta casa poseía un encanto particular y se convertiría en el primer hogar de esta creciente comunidad educativa. Contaba con un patio central, un elemento arquitectónico tan característico de la región, sostenido por seis columnas que daban un aire de recogimiento y serenidad. En el centro de este patio, una fuente manaba agua cristalina día y noche, un sonido constante y relajante que acompañaba la vida del colegio desde sus albores.

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Los Primeros Pasos en Obispo Aguilar: Un Hogar Educativo

Al cruzar la puerta del número 1 de Obispo Aguilar, las alumnas, tanto las más pequeñas que iniciaban su camino escolar como las mayores que buscaban una formación más específica, eran recibidas cada mañana con una frase que encapsulaba el espíritu del lugar: “Cristo Reina”. Esta bienvenida no solo era un saludo, sino una declaración de principios, un recordatorio diario del carisma que animaba a las religiosas. La Hermana Virtudes es recordada por su presencia en la entrada, un rostro familiar que personificaba la acogida y el afecto de la institución.

La propuesta educativa inicial del colegio iba más allá de las materias tradicionales. Si bien se impartían las enseñanzas escolares propias de la época, el colegio también reconocía la importancia de otras habilidades y conocimientos. Existía una clase dedicada específicamente a la “Cultura General”, un espacio formativo pensado especialmente para alumnas mayores. En esta clase se impartían materias que hoy podríamos considerar de formación profesional o de habilidades para la vida, como costura y bordado, oficios que eran muy valorados y necesarios en aquel tiempo. La mecanografía, una habilidad técnica emergente, también formaba parte del currículo, preparando a las jóvenes para los nuevos desafíos del mundo laboral. Incluso se ofrecían clases de piano, fomentando la apreciación y la práctica artística. Esta diversidad formativa demostraba una visión amplia de la educación, buscando un desarrollo integral de la persona, no solo académico sino también práctico y cultural.

Un Crecimiento Exponencial: La Familia Cristo Rey Crece

La propuesta educativa y el cálido ambiente del colegio no tardaron en calar hondo en las familias de Jaén. La noticia sobre la llegada de las religiosas y la apertura de este nuevo centro se extendió rápidamente, y la respuesta fue abrumadora. La “familia Cristo Rey”, como cariñosamente se denominaba a la comunidad educativa, comenzó a crecer de manera constante y significativa. Cada año que pasaba, el número de alumnas aumentaba, superando las expectativas iniciales. Este crecimiento continuo obligó a la institución a adaptarse y a expandirse físicamente. La pequeña casa de Obispo Aguilar, aunque llena de vida y significado, pronto comenzó a quedarse pequeña para albergar a tantas estudiantes deseosas de formar parte de este proyecto educativo. La apertura de nuevas aulas se convirtió en una necesidad imperante y en un signo palpable del éxito y la aceptación del colegio en la sociedad jienense.

La popularidad del colegio se reflejaba no solo en el aumento de matrículas, sino también en la presencia de sus alumnas por las calles de Jaén. El uniforme del colegio se convirtió en una imagen familiar en la ciudad. Consistía en un vestido o falda de color azul marino con tres tablas, siendo la tabla central adornada con el escudo J.H.S., un símbolo distintivo de la institución. Se complementaba con un cuello blanco impecable, guantes blancos y un sombrero. Este uniforme no solo proporcionaba una identidad visual a las alumnas, sino que también infundía un sentido de pertenencia y orgullo por formar parte del Colegio Cristo Rey.

Hitos y Expansión: Adaptándose al Crecimiento

El rápido crecimiento del número de alumnas trajo consigo desafíos logísticos, especialmente en lo que respecta a la celebración de eventos importantes para la vida de la comunidad católica. Uno de estos eventos cruciales era la Primera Comunión. La capilla de la pequeña casa de Obispo Aguilar, adecuada para la comunidad religiosa y para actividades cotidianas, pronto resultó insuficiente para acoger a todas las niñas que alcanzaban la edad de recibir este sacramento junto a sus familias.

Así, en el curso académico 1949-50, el colegio tuvo que buscar espacios alternativos para celebrar las Primeras Comuniones. Encontraron apoyo y colaboración en otras instituciones religiosas de Jaén. Las Hermanas Dominicas, cuyo convento en la calle Muñoz Garnica contaba con una capilla más amplia, abrieron sus puertas para acoger la celebración de las Primeras Comuniones de las alumnas del Cristo Rey. Esta colaboración entre congregaciones hermanas es un ejemplo del espíritu de apoyo mutuo que existía en la Jaén de la época y demuestra la necesidad del colegio de buscar soluciones para su creciente número de estudiantes.

Sin embargo, el crecimiento continuó imparable. Apenas unos años después, en mayo de 1953, incluso la espaciosa capilla de las Hermanas Dominicas comenzó a resultar pequeña para acoger a la multitud de niñas y sus familias en este día tan especial. Esto llevó a que las Primeras Comuniones tuvieran que trasladarse nuevamente, esta vez a un espacio de mayor capacidad y relevancia en la ciudad: la Parroquia de San Ildefonso. La necesidad de utilizar iglesias parroquiales para sus eventos más multitudinarios era un claro indicador del éxito y la magnitud que el Colegio Cristo Rey había alcanzado en tan solo una década desde su fundación.

La expansión física se hizo inevitable para poder seguir ofreciendo educación a un número creciente de estudiantes. El colegio se complementó con la apertura de un internado. Se eligió una nueva ubicación para esta residencia: el número 11 de la calle Muñoz Garnica. Esta nueva sede permitía acoger a alumnas que venían de fuera de Jaén o cuyas circunstancias familiares requerían esta modalidad de residencia, ampliando el alcance geográfico del colegio. Además del internado, se abrió otra casa, pensada específicamente para las alumnas que estaban cursando estudios de Magisterio. Esta casa no solo servía como residencia para estas futuras maestras, sino que también se convirtió en un espacio adicional para celebrar actividades que no podían llevarse a cabo en el edificio original de Obispo Aguilar debido a su tamaño limitado. Estas actividades podían incluir conferencias, talleres, reuniones de mayor envergadura o eventos especiales que requerían más espacio y mejores instalaciones. Esta expansión a nuevas sedes en la calle Muñoz Garnica fue un paso crucial en la consolidación del Colegio Cristo Rey, permitiéndole diversificar sus servicios y aumentar su capacidad.

El Carisma y el Legado de las Religiosas Fundadoras

La labor de las religiosas “Hijas de Cristo Rey” fue fundamental en todo este proceso. No solo fueron las fundadoras y gestoras iniciales del colegio, sino que infundieron en la institución el carisma propio de su congregación. Este carisma se reflejaba en la dedicación a la educación, en el trato cercano y afectuoso con las alumnas y sus familias, y en la transmisión de valores cristianos. La pequeña comunidad que llegó a Jaén en 1942, llena de ilusión, sentó las bases de lo que se convertiría en una de las instituciones educativas más reconocidas de la ciudad. Su visión y su esfuerzo, a pesar de las limitaciones iniciales de espacio, permitieron que el colegio creciera y se adaptara a las demandas de una sociedad en evolución.

El paso de los años vería la evolución continua del Colegio Cristo Rey, pero los cimientos puestos en aquella casa de Obispo Aguilar y el espíritu de las religiosas fundadoras permanecerían como parte esencial de su identidad. La capacidad de adaptación, la búsqueda constante de la excelencia educativa y el compromiso con la formación integral de sus alumnas fueron herencias directas de aquellos primeros años difíciles pero llenos de esperanza y trabajo arduo. La comunidad educativa que se formó alrededor de este proyecto inicial demostró una gran cohesión y un fuerte sentido de pertenencia, elementos que contribuyeron decisivamente a su éxito y perdurabilidad.

Eventos Clave en los Primeros Años

Fecha/Periodo Acontecimiento Clave
1942 Llegada de las religiosas “Hijas de Cristo Rey” a Jaén y fundación del colegio en C/ Obispo Aguilar, 1.
1942 en adelante Inicio de clases, incluyendo “Cultura General”. Rápido crecimiento en número de alumnas.
1949-1950 Primeras Comuniones celebradas en la capilla del Convento de las Hermanas Dominicas (C/ Muñoz Garnica).
Mayo 1953 Primeras Comuniones celebradas en la Parroquia de San Ildefonso.
Periodo posterior (sin fecha exacta en el texto) Apertura del internado en C/ Muñoz Garnica, 11 y de una casa adicional para alumnas de Magisterio y actividades.

Preguntas Frecuentes sobre los Orígenes del Colegio Cristo Rey de Jaén

¿Cuándo se fundó exactamente el Colegio Cristo Rey en Jaén?
Según la información disponible, el Colegio Cristo Rey en Jaén fue fundado en el año 1942.

¿Quiénes fueron las fundadoras del colegio?
Las fundadoras fueron un grupo de religiosas pertenecientes a la congregación de las “Hijas de Cristo Rey”.

¿Cuál fue la primera ubicación del colegio en Jaén?
Inicialmente, el colegio se ubicó en una casa en la calle Obispo Aguilar, en el número 1.

¿Cómo era la casa original donde empezó el colegio?
Era una casa pequeña con un patio central que tenía seis columnas y una fuente que manaba agua.

¿Qué tipo de enseñanza se impartía en los primeros años?
Se impartían clases para alumnas pequeñas y mayores. Existía una clase específica de “Cultura General” que incluía materias como costura, bordado, mecanografía y piano, además de la enseñanza escolar general.

¿Por qué se tuvieron que celebrar las Primeras Comuniones fuera del colegio?
La capilla del colegio original en Obispo Aguilar era demasiado pequeña para acoger el creciente número de alumnas y sus familias en eventos como la Primera Comunión.

¿Dónde se celebraron las Primeras Comuniones en los primeros años?
Primero se celebraron en la capilla de las Hermanas Dominicas en la calle Muñoz Garnica (curso 1949-50) y posteriormente en la Parroquia de San Ildefonso (en mayo de 1953).

¿Cómo se expandió el colegio físicamente más allá de la primera sede?
Más tarde, el colegio abrió un internado y otra casa adicional en la calle Muñoz Garnica. Esta última se usaba para alumnas que estudiaban Magisterio y para celebrar actividades que no cabían en la sede original.

¿Cómo era el uniforme escolar en los primeros años?
El uniforme consistía en un vestido o falda azul marino con tres tablas, llevando el escudo J.H.S. en la central, y se complementaba con cuello blanco, guantes blancos y sombrero.

La historia de los orígenes del Colegio Cristo Rey en Jaén es el relato de una iniciativa basada en la fe, la dedicación y la visión educativa. Desde aquella pequeña casa con fuente en Obispo Aguilar, las religiosas “Hijas de Cristo Rey” sembraron una semilla que, gracias a su esfuerzo y al apoyo de la comunidad jienense, germinó y creció hasta convertirse en la destacada institución que es hoy. El carisma inicial y el espíritu de acogida y formación integral permanecen como un legado invaluable de aquellos primeros e inspiradores años.

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