¿A qué escuela primaria fue Stormzy?

Educación Argentina: Mitre, Sarmiento y Avellaneda

14/06/2018

Tras la caída de Rosas en 1852 y la sanción de la Constitución Nacional, Argentina emprendió la compleja tarea de organizar su sistema institucional, y la educación jugó un papel fundamental en este proceso. Durante las llamadas “presidencias históricas” (1852-1880), encabezadas por Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento y Nicolás Avellaneda, se sentaron las bases de un nuevo sistema educativo alineado con los principios liberales y una visión utilitaria y formadora del ciudadano.

¿A qué escuela primaria fue Stormzy?
El concepto surgió tras la concesión a Stormzy de un título honorífico de la Universidad de Exeter por su contribución a la lucha contra la desigualdad social, educativa y racial. Así que llevamos a Stormzy a su antigua escuela primaria, la Escuela Primaria Kensington Avenue , para dar consejos de vida a niños de 6 años.

El objetivo primordial, influenciado por pensadores como Esteban Echeverría y Juan Bautista Alberdi, era forjar un ciudadano apto para la nueva sociedad democrática, rompiendo con las estructuras del pasado colonial. Se buscaba una instrucción orientada a las ciencias y artes de aplicación, a cosas prácticas y conocimientos de utilidad material inmediata. Alberdi, en particular, abogaba por erradicar la enseñanza religiosa de los planes de estudio y priorizar lenguas vivas como el inglés, considerándolo el idioma de la libertad y la industria, incluso por encima del latín. Esta tendencia, que privilegiaba el pragmatismo y la enseñanza utilitaria, encontró eco y apoyo en la masonería, que promovía el laicismo de Estado.

Índice de Contenido

Los Pilares Constitucionales de la Educación

La Constitución Nacional de 1853-60 estableció el marco legal para el desarrollo educativo, aunque su aplicación generó debates y tensiones. El artículo 5° otorgó a las provincias la facultad de dictar sus propias constituciones, asegurando, entre otras cosas, la educación primaria. Si bien esto reconocía la autonomía provincial en materia educativa, en la práctica, especialmente a partir de la presidencia de Mitre, prevaleció una fuerte tendencia centralista que configuró un sistema educativo nacional dependiente de la administración central.

El artículo 14° consagró el derecho de enseñar y aprender, un principio fundamental que, sin embargo, se vio limitado en la práctica, particularmente en el nivel universitario, y tardaría décadas en modificarse plenamente. El artículo 25° fomentó la inmigración europea, destacando la importancia de aquellos extranjeros que trajeran consigo el conocimiento para enseñar ciencias y artes, lo que permitió la llegada de distinguidos educadores que enriquecieron el panorama nacional.

Finalmente, el artículo 67°, inciso 16°, atribuyó al Congreso la facultad de “Proveer lo conducente a la prosperidad del país, al adelanto y bienestar de todas las provincias, y al progreso de la ilustración, dictando planes de instrucción general y universitaria”. Este mandato impulsó la sanción de leyes clave en años posteriores, como la Ley 1.420 de educación común en 1884 y la Ley 1.597 sobre universidades nacionales en 1885, aunque la legislación sobre enseñanza media tardaría mucho más en llegar de manera integral.

Bartolomé Mitre y la Creación del Colegio Nacional

Durante la primera década de esta etapa, marcada por la secesión de la Provincia de Buenos Aires de la Confederación, ambas entidades rivalizaron en la organización educativa. El Estado de Buenos Aires, bajo el gobernador Pastor Obligado, creó el Colegio Seminario y de Ciencias Morales. La Universidad de Buenos Aires continuó funcionando, con destacada labor del rector Juan María Gutiérrez, quien abogó por su autonomía, reconocida más tarde por la Constitución provincial de 1873.

Tras la reincorporación de Buenos Aires en 1861 y bajo la presidencia de Bartolomé Mitre, se dio un paso fundamental con la creación del Colegio Nacional de Buenos Aires por decreto del 14 de marzo de 1863. Este colegio, basado en el anterior Colegio Seminario y de Ciencias Morales, fue concebido como una institución de educación científica preparatoria, ofreciendo cursos en Letras y Humanidades, Ciencias Morales y Ciencias Físicas y Exactas. Su plan de estudios abarcaba cinco años y sus certificados eran válidos para el ingreso universitario. El Colegio Nacional de Buenos Aires se convirtió en el modelo que se replicaría en las provincias del interior, sentando las bases de la enseñanza secundaria pública en el país.

En la Confederación, antes de la unificación, también hubo importantes iniciativas. Justo Daract promovió el primer establecimiento de enseñanza secundaria en San Luis. En Corrientes, durante el mandato de Juan Pujol, se sancionó en 1853 la primera ley argentina sobre educación, estableciendo la instrucción primaria gratuita y a cargo del Estado, con escuelas elementales y normales. Esta ley, adelantándose a su tiempo, incluía en el plan de estudios la doctrina y moral cristiana pero también elementos de aritmética práctica, gramática, retórica, historia, geografía, matemática, física, teneduría de libros, agricultura, y la Constitución del Estado.

Domingo Faustino Sarmiento: Impulsor de las Escuelas Normales

Si bien Mitre fundó los Colegios Nacionales, fue Domingo Faustino Sarmiento quien tuvo una preocupación central por la formación de maestros y la expansión de la educación primaria. Antes de ser presidente, como director del Departamento de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires (1856-1860), Sarmiento demostró gran dinamismo. Bajo su gestión se inauguró el primer edificio escolar estatal en Buenos Aires (Escuela Catedral al Norte) y se impulsó la publicación de los *Anales de Educación Común*, la primera revista pedagógica del país, que contó con la valiosa colaboración de Juana Paula Manso de Noronha, difusora de ideas pedagógicas innovadoras como las de Froebel y defensora de la educación de la mujer.

Ya como presidente, Sarmiento, influenciado por sus observaciones en Estados Unidos sobre las escuelas normales (modeladas a partir del sistema prusiano), impulsó la creación de estos institutos para formar a los maestros necesarios para combatir el alto índice de analfabetismo (entonces del 71%). Tras obtener la autorización del Congreso a fines de 1869, por decreto del 13 de junio de 1870, dispuso la fundación de la Escuela Normal de Paraná. Este establecimiento, con un curso de cuatro años para formar maestros y uno de aplicación para prácticas, se convirtió en el modelo para futuras escuelas normales en todo el país.

La llegada de educadores norteamericanos, en su mayoría protestantes, para dirigir la Escuela Normal de Paraná, generó resistencia en sectores tradicionalistas que veían amenazada la tradición católica. A pesar de ello, estos educadores, como Jorge Alberto Stearns, lograron una rápida y eficiente adaptación. El plan de estudios de la Escuela Normal de Paraná se inspiró en la pedagogía positivista, buscando formar maestros competentes y promover la conexión de la escuela con la comunidad a través de iniciativas como el Ateneo, gabinetes, bibliotecas y la producción de material didáctico. Inicialmente solo para varones, desde 1876 se admitieron mujeres.

Nicolás Avellaneda y la Difusión de la Educación Primaria

Nicolás Avellaneda, sucesor de Sarmiento en la presidencia, continuó la labor de expansión educativa, habiendo ya desempeñado un papel clave como ministro de Instrucción Pública durante la presidencia de Sarmiento. Su gestión se caracterizó por la difusión de la enseñanza primaria.

Un hito fundamental de este período, aunque ocurrido a nivel provincial, fue la sanción en 1875 de la Ley 988 de enseñanza primaria en la Provincia de Buenos Aires, durante el gobierno de Carlos Casares. Esta ley, precursora directa de la Ley 1.420 nacional, estableció que la educación común debía ser gratuita y obligatoria. La obligación se fijó en ocho años para varones y seis para mujeres. La ley permitía que la instrucción se recibiera en escuelas comunes (públicas), establecimientos particulares o en el hogar. El plan de estudios mínimo incluía conocimientos generales sobre religión, idioma nacional, lectura, escritura, cálculo, geografía, historia nacional, ciencias naturales, gimnasia, canto y dibujo, destacando la necesidad de formar el carácter por la enseñanza de la religión y las instituciones republicanas.

La ley creó Consejos Escolares en distritos provinciales, electos por los vecinos, con funciones de vigilancia, nombramiento de maestros, cuidado de métodos y reglamentos, y establecimiento de nuevas escuelas. Esta estructura buscaba involucrar a la comunidad local en la gestión educativa. La Ley 988 se acogió a los beneficios de una ley nacional de 1871 que otorgaba subvenciones para el fomento de la educación primaria en las provincias, mostrando la interacción entre los niveles de gobierno.

El Auge de los Colegios Nacionales y la Inspección

Como se mencionó, el Colegio Nacional de Buenos Aires, fundado en 1863 sobre la base del Colegio Seminario y de Ciencias Morales, sirvió de arquetipo para la creación de instituciones similares en el interior del país. A fines de 1864, por decreto del 9 de diciembre, se crearon los colegios nacionales de Catamarca, Tucumán, Mendoza, San Juan y Salta. Estos nuevos colegios debían seguir el plan de estudios y reglamento interno del de Buenos Aires, con una duración de cinco años.

Este proceso de replicación sentó las bases de la centralización de la enseñanza secundaria en el país. Para supervisar y coordinar estos establecimientos, en 1865 se creó la Inspección de Colegios Nacionales, nombrando como primer titular al educador español José María Torres, quien había sido vicerrector del Colegio Nacional de Buenos Aires y luego director de la Escuela Normal de Paraná. Bajo la presidencia de Sarmiento, se crearon nuevos colegios nacionales en San Luis, Santiago del Estero, Corrientes y La Rioja. Para 1876, existían 14 colegios nacionales en todo el país, aunque el número de alumnos matriculados experimentó un descenso en los años siguientes.

El plan de estudios del Colegio Nacional de Buenos Aires buscaba una formación integral, combinando letras y humanidades (castellano, literatura, latín, francés, inglés, alemán) con ciencias morales (filosofía, historia, geografía) y ciencias exactas (matemática, física, química, cosmografía). La dirección estuvo a cargo de figuras como el padre Eusebio Agüero y Amadeo Jacques, cuyo informe de 1865 es considerado un testamento pedagógico que abogaba por un plan de enseñanza integral, clásico y científico, adaptado a las necesidades del país. En 1870 se implementó un nuevo plan de estudios, de seis años, orientado no solo a preparar para la universidad, sino también para formar ciudadanos ilustrados y capacitados para “todas las carreras activas de la vida social”, incluyendo asignaturas como contabilidad, trigonometría, agrimensura, instrucción cívica, dibujo y música.

La Formación de Maestros Normalistas en Otras Ciudades

La iniciativa de la Escuela Normal de Paraná se extendió a otras ciudades. En Buenos Aires, durante la presidencia de Mitre, se fundó una Escuela Normal sostenida por la Sociedad de Beneficencia, dirigida inicialmente por Germán Frers y luego por la maestra norteamericana Inés A. Tregent. Esta escuela subsistió hasta 1876.

¿Qué hizo Bartolomé Mitre en la educación?
Mitre fundó el Colegio Nacional de Buenos Aires, que de inmediato se reprodujo en las provincias del interior; Sarmiento creó la Escuela Normal de Paraná, también rápidamente extendida en el resto del país; y Avellaneda difundió la enseñanza primaria, primero como ministro de Justicia e Instrucción Pública de Sarmiento ...

Paralelamente, y por iniciativa del gobernador Mariano Saavedra, el 20 de junio de 1865 se creó en la ciudad de Buenos Aires la Escuela Normal de Preceptores de instrucción primaria, elemental y superior, con la dirección del veterano educador Marcos Sastre. Los estudios duraban dos años, otorgando el título de profesor de enseñanza primaria, aunque en sus primeros años tuvo pocos egresados.

Dos años después de Paraná, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Mariano Acosta, propuso la fundación de dos escuelas normales similares en la capital provincial (que luego se federalizaría). Tras demoras, por decreto del 16 de junio de 1874, se crearon la Escuela Normal de Varones, dirigida por Adolfo van Gelderen, y la Escuela Normal de Mujeres, dirigida por Emma Nicolay de Caprile. Estas escuelas, que en 1881 pasarían a jurisdicción nacional al federalizarse Buenos Aires, se convirtieron en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta y la Escuela Normal N° 1 Roque Sáenz Peña, respectivamente. Su plan de estudios, inicialmente de cuatro años, se fue ampliando y perfeccionando, formando maestros y profesores que tendrían gran influencia en el sistema educativo.

En Concepción del Uruguay, Entre Ríos, tras un acuerdo entre el inspector José María Torres y Urquiza, se creó un curso de preceptores anexo al Colegio Nacional. La Escuela Normal para mujeres en esa ciudad fue creada por ley provincial en 1872 e inaugurada en 1873, con Clementina Comte de Alió como directora. En 1876, esta escuela fue nacionalizada y comenzó a formar maestras que luego ejercerían en la provincia. La figura del normalista, formado en estos institutos, se volvió central para la expansión y consolidación de la educación primaria en Argentina.

Otras Instituciones Secundarias y Superiores

Además de los Colegios Nacionales y las Escuelas Normales, este período vio el desarrollo de otras instituciones educativas relevantes.

  • El Colegio San José, fundado en 1858 en Buenos Aires por sacerdotes de la Congregación del Sagrado Corazón de Jesús de Betharram, con el apoyo del párroco Ángel Brid. En 1880, este colegio se incorporó al Colegio Nacional de Buenos Aires, siendo uno de los primeros establecimientos secundarios privados en hacerlo. Tuvo destacadas personalidades entre sus alumnos, como Hipólito Yrigoyen.
  • El Colegio del Salvador, establecido por los jesuitas en 1868 en Buenos Aires. Tras su regreso al país, los jesuitas se hicieron cargo del antiguo seminario y fundaron este colegio, que sufrió un ataque e incendio en 1875. El colegio fundó la Academia Literaria del Plata y la revista Estudios, contribuyendo a la cultura argentina.
  • En las provincias, continuaron funcionando instituciones como el Colegio del Uruguay y se crearon otros como el Colegio San Miguel en Tucumán (fundado en 1854, dirigido por figuras como Amadeo Jacques, aunque luego reemplazado por el Colegio Nacional) y el Colegio Argentino en Corrientes (fundado en 1850, nacionalizado en 1860 como Instituto Argentino).

Intentos de Diversificación y Educación Técnica

En un intento por diversificar la enseñanza media más allá de la formación propedéutica para la universidad, se crearon, con carácter de anexos a los Colegios Nacionales, dos escuelas de minería (San Juan y Catamarca) y tres escuelas agronómicas (Salta, Tucumán y Mendoza) a principios de la década de 1870. Estas escuelas buscaban una enseñanza teórico-práctica, con actividades en aulas, laboratorios y trabajo de campo. Sin embargo, no prosperaron y fueron suprimidas por el Congreso Nacional en 1876, en parte debido a la crisis económico-financiera, con la excepción de la escuela de Mendoza que luego se transformó en la Escuela Nacional de Vitivinicultura.

También se crearon instituciones para la formación militar y naval, como el Colegio Militar de la Nación (fundado en 1869, inaugurado en 1870, dirigido por Juan Czetz) y la Escuela Naval Militar (creada en 1872 como Escuela de Náutica, dirigida inicialmente por Clodomiro Urtubey). Estas instituciones respondían a las necesidades del Estado nacional en formación.

La Regulación de la Enseñanza Privada: La Ley 934

Un aspecto importante del período fue la regulación de la enseñanza privada. En 1878 se sancionó la Ley Nacional 934, conocida como “de libertad de enseñanza”, aunque su aplicación generó debates sobre la verdadera extensión de dicha libertad. La ley permitió a los alumnos de los colegios particulares presentarse a exámenes ante los colegios nacionales y obtener certificados válidos para el ingreso universitario, siempre que estos colegios cumplieran ciertas condiciones: informar al Ministerio, seguir planes de estudio similares a los nacionales y suministrar informes.

La ley también permitía a cualquier persona presentarse a examen libre ante un establecimiento nacional. Sin embargo, la incorporación plena de los colegios privados al sistema oficial (reconocimiento de estudios sin examen ante la institución nacional) era restringida y se aplicaba principalmente a aquellos que seguían rigurosamente los planes nacionales. Esta situación generó tensiones, como en el caso del Colegio de la Inmaculada de Santa Fe y el Colegio del Salvador, cuya incorporación fue objeto de idas y venidas. La ley benefició inicialmente a los colegios que seguían planes similares a los nacionales, y solo más tarde se autorizó la incorporación de escuelas normales, comerciales, industriales y técnicas particulares. La cuestión de la libertad de enseñanza y la relación entre la educación pública y privada continuaría siendo un tema central en el desarrollo del sistema educativo argentino.

Tabla Comparativa de Instituciones Clave

Institución Año de Creación/Fundación Ubicación Principal Fundador/Impulsor Clave Tipo de Enseñanza Notas Relevantes
Colegio Nacional de Buenos Aires 1863 Buenos Aires Bartolomé Mitre Secundaria (Preparatoria) Modelo para colegios en provincias
Escuela Normal de Paraná 1870 Paraná Domingo F. Sarmiento Formación de Maestros Modelo para escuelas normales, recibió educadores de EEUU
Escuela Normal de Varones (Mariano Acosta) 1874 Buenos Aires Mariano Acosta (Gdor.) Formación de Maestros/Profesores Pasó a jurisdicción nacional en 1881
Colegio San José 1858 Buenos Aires Padre Diego Barbé (Betharramitas) Secundaria Incorporado al CNBA en 1880
Colegio del Salvador 1868 Buenos Aires Sacerdotes Jesuitas Secundaria Tuvo régimen de incorporación, contribución cultural
Ley 988 (Bs. As.) 1875 Provincia de Buenos Aires Antonio E. Malaver (Proyecto), Carlos Casares (Gdor.) Regulación Primaria Gratuita y obligatoria, precursora Ley 1420
Ley 934 1878 Nacional Jerónimo Cortés (Senador) Regulación Enseñanza Privada Permitió examen ante colegios nacionales, debate sobre libertad

Preguntas Frecuentes sobre la Educación en este Período

¿Cuáles fueron los principales objetivos de la educación en esta época?

Los objetivos principales eran formar ciudadanos para la nueva república democrática, romper con las ideas coloniales, promover el progreso a través de conocimientos útiles y prácticos (educación utilitaria), y combatir el analfabetismo mediante la expansión de la educación primaria.

¿Qué papel jugó la Constitución Nacional en la educación?

La Constitución de 1853-60 sentó las bases legales al reconocer la facultad provincial para organizar la educación primaria, consagrar el derecho de enseñar y aprender, fomentar la inmigración de educadores y atribuir al Congreso la potestad de dictar planes de instrucción general y universitaria.

¿Quiénes fueron las figuras más importantes en la educación de este período?

Bartolomé Mitre (fundación del Colegio Nacional de Buenos Aires), Domingo Faustino Sarmiento (creación de las Escuelas Normales, impulso a la educación primaria), Nicolás Avellaneda (difusión de la primaria, impulso a leyes regulatorias), José María Torres (organizador, inspector), Juana Paula Manso (pedagoga, directora de revista y escuela), y educadores extranjeros como Amadeo Jacques y los maestros norteamericanos.

¿Qué eran las Escuelas Normales y por qué fueron importantes?

Las Escuelas Normales eran institutos dedicados a la formación de maestros. Fueron cruciales para proveer al país de educadores capacitados, necesarios para la expansión de la educación primaria obligatoria y gratuita. La de Paraná fue la primera y sirvió de modelo.

¿Qué significó la “educación utilitaria” que se promovía?

La educación utilitaria se refería a la prioridad dada a la enseñanza de ciencias, artes y conocimientos prácticos y aplicables, orientados a la industria, el comercio y las necesidades de la vida moderna, en contraste con una educación más clásica o teológica.

¿Cuál era la situación de la enseñanza religiosa?

Hubo un fuerte debate y tensión. Figuras como Alberdi propugnaban su erradicación de los planes oficiales en favor del laicismo. Aunque algunas leyes provinciales y planes de estudio iniciales la incluían, la tendencia general, influenciada por el positivismo y el laicismo promovido por sectores liberales y la masonería, fue hacia su progresiva exclusión o enseñanza fuera del horario curricular obligatorio, como ocurrió en la Escuela Normal de Paraná.

¿Cómo se relacionaba el Estado con la enseñanza privada?

A partir de la Ley 934, se estableció un mecanismo para que los colegios privados pudieran obtener reconocimiento oficial de sus estudios (validación de certificados y acceso a exámenes ante instituciones nacionales), siempre que cumplieran ciertos requisitos. Esto generó debates sobre la libertad de enseñanza y la igualdad de condiciones entre establecimientos públicos y privados.

Este período fue, sin duda, fundacional para el sistema educativo argentino. La creación de instituciones clave, la sanción de leyes regulatorias y el impulso dado a la formación docente sentaron las bases de la estructura que, con modificaciones, llegaría hasta el siglo XX, marcando un antes y un después en el acceso a la educación y la formación de los ciudadanos de la nación.

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