¿Cuáles son los 3 enfoques de la psicología social?

La Teoría de Enrique Pichon Rivière

04/05/2024

La obra de Enrique Pichon Rivière representa un hito fundamental en el pensamiento científico y cultural de Argentina y América Latina. Su teoría, que transita del psicoanálisis a la psicología social, nos ofrece una mirada profunda y compleja sobre la constitución del sujeto, la dinámica de los grupos y la inextricable relación entre el individuo y la estructura social. Para comprender su propuesta, es esencial adentrarnos en los elementos clave que conforman su Esquema Conceptual Referencial y Operativo (ECRO).

¿Cuál es la teoría de Pichon Rivière?
Concepción del sujeto Pichon Rivière plantea que “El sujeto no es solo un sujeto relacionado, es un sujeto producido. No hay nada en él que no sea la resultante de la interacción entre individuos, grupos y clases”.

Nacido en Suiza en 1907 y emigrado a Argentina a los tres años, Pichon Rivière se encontró desde muy joven ante el desafío de articular mundos diversos: la cultura europea culta de su familia y el contexto salvaje y mágico-animista del Chaco guaraní. Esta experiencia temprana marcó su vocación por tender puentes entre diferentes campos problemáticos a lo largo de su carrera profesional e intelectual. Desde la medicina y la psiquiatría, incorporó lo psicosomático y la psiquiatría dinámica. Como psicoanalista, impulsó el trabajo en hospitales y con la psicosis, y fue pionero en el psicoanálisis de niños y grupos. Su llegada a Buenos Aires en 1926 lo conectó con la efervescencia de la vanguardia intelectual de la época, lo que amplió aún más su espectro de intereses, incluyendo el arte y la literatura.

Índice de Contenido

Del Psicoanálisis a la Psicología Social: Un Contexto de Descubrimiento

El punto de inflexión en la trayectoria de Pichon Rivière se produce en su trabajo en el hospicio de Las Mercedes en Buenos Aires. Allí, como psiquiatra y psicoanalista, descubre que el sentido de los delirios y síntomas psicóticos de sus pacientes no reside únicamente en su psique individual, sino que se halla codificado en la estructura familiar. La familia, como estructura que trasciende al individuo, posee la clave de las significaciones específicas de ese paciente y tiene efectos constitutivos sobre él. Este descubrimiento lo impulsa a trascender el campo específico del psicoanálisis individual y a plantear un nuevo ámbito de indagación: la Psicología Social.

Para Pichon Rivière, este nuevo campo no es un territorio a poseer, sino un lugar de producción. Los conceptos teóricos son herramientas instrumentales para aprehender la realidad e incidir sobre ella, una idea similar a la 'caja de herramientas' foucaultiana. Así, la Psicología Social se convierte en el ámbito para indagar esas tramas vinculares que, trascendiendo la subjetividad individual, crean las condiciones para su producción.

El ECRO: Esquema Conceptual Referencial y Operativo

La formulación explícita de su teoría cristaliza alrededor de 1960 con la conceptualización de su ECRO (Esquema Conceptual Referencial y Operativo). Pichon Rivière lo define como un «conjunto organizado de conceptos generales, teóricos, referidos a un sector de lo real, a un determinado universo de discurso, que permiten una aproximación instrumental al objeto particular (concreto)». Este esquema está fundamentado en el método dialéctico y su particular dialéctica.

El objeto de su Psicología Social es «el estudio del desarrollo y transformación de una realidad dialéctica entre formación o estructura social y la fantasía inconsciente del sujeto, asentada sobre sus relaciones de necesidad». Busca dar cuenta de cómo la estructura social deviene fantasía inconsciente, investigando los procesos de constitución de la subjetividad a partir de la macroestructura social.

El ECRO pichoniano se nutre de tres grandes campos disciplinares:

  • El Psicoanálisis: Aporta conceptos fundamentales como el inconsciente, el deseo (retraducido como necesidad ligada a la práctica social en sentido marxista) y la eficacia de las identificaciones vinculares inconscientes en la constitución del esquema referencial subjetivo. Este esquema es el «conjunto de experiencias, conocimientos y afectos con los que el individuo piensa y hace», permitiéndole operar en el mundo (entendido como un campo social particular). El psicoanálisis también facilita la comprensión de las vicisitudes subjetivas en los procesos de cambio.
  • Las Ciencias Sociales: Proporcionan la concepción macro que permite pensar al sujeto situado y sitiado en la relación instituido-instituyente dentro de la estructura social y la cultura a la que pertenece.
  • La Psicología Social: Toma fundamentalmente las concepciones de George Mead y los desarrollos técnico-teóricos de la dinámica grupal de Kurt Lewin y sus continuadores.

Una característica esencial del ECRO es su naturaleza de sistema abierto. Está en constante diálogo con otras producciones teóricas y, fundamentalmente, abierto a la praxis. La praxis es la que valida el modelo teórico, permitiendo su ajuste a la realidad a través de progresivas ratificaciones y rectificaciones. Pichon Rivière sostiene que la praxis «Introduce la inteligibilidad dialéctica en las relaciones sociales y restablece la coincidencia entre representaciones y realidad».

El Método Dialéctico y la Relación Sujeto-Mundo

Pichon Rivière adopta el método dialéctico para comprender el devenir de la naturaleza, la sociedad y el conocimiento como un proceso de cambios contradictorios que implican irreversibilidad a través de saltos cualitativos. Esta visión se aplica a su concepción del sujeto, que no se halla en una relación armónica con su realidad social, sino en una permanente relación mutuamente transformante con el mundo. Este «implacable interjuego» implica una inevitable transformación del mundo (vincular y social) para el logro de los deseos y propósitos del sujeto, logro que a su vez transforma al propio sujeto. Esta relación se concibe como conflictiva y contradictoria.

Una Nueva Concepción del Sujeto: El Sujeto Social

El ECRO pichoniano concibe al sujeto desde una ineludible condición de sujeto social. No es solo un sujeto relacionado, es un sujeto producido. «No hay nada en él que no sea la resultante de la interacción entre individuos, grupos y clases». Esta concepción se basa en la idea de que el ser humano nace con una carencia fundamental: la ausencia de un paquete instintivo fijo que lo ligue de manera certera a su hábitat. Esto hace que el campo simbólico, el campo del otro, sea el espacio ineludible para la constitución de la subjetividad. Como señalan Berger y Lukmann, el hombre carece de un ambiente específico de especie y sus instintos son subdesarrollados; su relación con el ambiente se caracteriza por su apertura al mundo.

La subjetividad se constituye, por tanto, en el campo del otro. El otro, como ser social, está ineludiblemente en el horizonte de toda experiencia humana. Aquí cobra centralidad el concepto de vínculo, entendido como esa estructura compleja multidimensional que alberga sistemas de pensamientos, afectos y modelos de acción, maneras de pensar, sentir y hacer con el otro. Los vínculos constituyen las primeras apoyaturas del sujeto y las primeras estructuras identificatorias que dan inicio a la realidad psíquica del infante. La trama vincular no solo es condición de sobrevida de este ser que nace prematuro e incapaz de sobrevivir sin asistencia, sino que es el apoyo ineludible para la confirmación de nuestra identidad. Sin la presencia del otro, se devela la fragilidad sobre la que se construye el reconocimiento de la mismidad y la identidad del sujeto. Pichon Rivière concibe al sujeto como descentrado, intersubjetivo, que se produce en el encuentro o desencuentro con el otro.

El sujeto es pensado como un «sistema abierto». No es autónomo en sí mismo, es un sistema incompleto que «hace sistema con el mundo». Es un sujeto situado y sitiado, contextualizado históricamente. Su subjetividad se configura en un espacio y un momento histórico-social específico que le otorga un universo de posibilidades, pero también una cierta clausura de las posibilidades de representación simbólica.

El Concepto de Vínculo: Trama de la Vida Social

El ser humano nace inmerso en una trama vincular que sostiene su prolongado proceso de socialización o endoculturación. El otro polo de este contexto de constitución subjetiva es el mundo moderno, caracterizado por el cambio y la precariedad de sentido (Castoriadis). En esta sociedad marcada por la mutabilidad, el individuo debe construir un marco referencial, un «aparato para pensar la realidad», que le permita posicionarse y pertenecer a un campo simbólico propio de su cultura y subcultura.

Este esquema referencial nos permite percibir, distinguir, sentir, organizar y operar en la realidad. Se construye a partir de un largo proceso de identificaciones con rasgos de las estructuras vinculares y estabiliza una cierta manera de concebir el mundo. Sin él, la realidad emergería en su condición de desmesura, inabarcabilidad y caos.

La característica de la modernidad, el cambio permanente, implica la inevitable modificación de este marco referencial. Esto lleva a Pichon Rivière a visualizar al sujeto en una constante interrelación dialéctica con el mundo, condición necesaria para una lectura adecuada de la realidad. La pérdida de esta interrelación dialéctica vuelve el marco referencial anacrónico, impidiendo una interrelación mutuamente transformante. La clausura sobre los propios referentes favorece la proyección de viejos «fantasmas» sobre las relaciones actuales. La salud, en este contexto, reside en mantener un marco referencial flexible, permeable y capaz de sostener esta interrelación dialéctica hombre-mundo.

En esta sociedad concebida como un «magma» de significaciones, Pichon Rivière distingue diferentes ámbitos:

  • Psicosocial: Correspondiente al individuo.
  • Sociodinámico: Referido a los grupos.
  • Institucional: Relativo a las instituciones.
  • Comunitario: Concerniente a la comunidad.

Estos ámbitos son interdependientes y actúan como mediadores entre la macroestructura social y la constitución de la subjetividad. Los vínculos nunca son aislados; siempre están articulados en estos sucesivos ámbitos grupales, institucionales y sociales.

Enrique Pichon Rivière demostró una notable anticipación al plantear en la década del sesenta problemáticas (la subjetividad moderna, la sociedad en cambio y fragmentación) que se volverían hegemónicas décadas después. Su visión subraya la necesidad de que nuestro sistema de ideas (el ECRO, el marco referencial) opere también como un sistema abierto, permeable a la modificación. La interrelación dialéctica con el medio guía la ratificación o rectificación del marco referencial subjetivo. Estas modificaciones no son una renuncia, sino una adaptación activa a la realidad que permite que los deseos y proyectos sigan siendo posibles ante los cambios del contexto.

Todo esquema referencial es, a la vez, producción social e individual. Se construye a través de los vínculos y nos constituye en subjetividades que reproducimos y transformamos la sociedad. Somos siempre emisarios y emergentes de la sociedad que nos vio nacer.

La Idea de Transformación

Un núcleo fuerte del pensamiento pichoniano es la idea de transformación. No se trata meramente de describir o explicar la realidad, sino de transformarla. Y esta transformación de la realidad implica, ineludiblemente, transformarse a sí mismo.

Pichon Rivière nos sitúa ante el desafío de pensarnos como sujetos marcados por el cambio, insertos en una sociedad que también se modifica permanentemente, descrita actualmente como un «contexto de turbulencia». Esto nos obliga a concebir al sujeto y a la sociedad en condiciones de creación y mutabilidad. Rescata nuestra condición de creadores, ya que ningún sistema (sujeto, grupos, instituciones, teorías, ECRO) está cerrado y producido para siempre; todos están abiertos a la producción de innovaciones a las que la modernidad nos somete inexorablemente.

Comparativa: Concepción del Sujeto

Visión Tradicional (implícita) Visión de Pichon Rivière
Sujeto individual, autónomo. Sujeto social, producido por la interacción.
Identidad fija o innata. Identidad constituida en el campo del otro, a través de vínculos e identificaciones.
Relación sujeto-mundo armónica o unilateral. Relación sujeto-mundo dialéctica, conflictiva, mutuamente transformante.
Pensamiento centrado en la psique individual. Pensamiento que articula lo individual (psicosocial) con lo grupal, institucional y comunitario.
Marco referencial estable. Marco referencial flexible, permeable, en constante ratificación/rectificación debido al cambio social.

Preguntas Frecuentes sobre la Teoría de Pichon Rivière

¿Qué significa ECRO?

ECRO significa Esquema Conceptual Referencial y Operativo. Es el conjunto de conceptos teóricos y generales que permiten a Pichon Rivière aproximarse a la realidad para comprenderla e intervenir sobre ella.

¿Qué es el vínculo para Pichon Rivière?

El vínculo es una estructura compleja y multidimensional que une a los sujetos. No es solo una relación, sino una forma de pensar, sentir y hacer con el otro. Es fundamental para la constitución de la subjetividad y la identidad.

¿Cómo concibe Pichon Rivière al sujeto?

Lo concibe como un sujeto social, producido por la interacción con otros y con la estructura social. Es un sistema abierto, incompleto, que se constituye en el campo del otro y en el marco de una sociedad en constante cambio.

¿Cuál es la importancia del método dialéctico en su teoría?

El método dialéctico permite comprender la realidad (sujeto, mundo, conocimiento) como un proceso de cambio, contradicción y transformación. Fundamenta su ECRO y la concepción de la relación sujeto-mundo.

¿Por qué transitó del psicoanálisis a la psicología social?

Su transición se originó al descubrir en su práctica clínica que el sentido de los síntomas psicóticos estaba en la estructura familiar, no solo en el individuo. Esto lo llevó a indagar en las tramas vinculares y sociales como constitutivas de la subjetividad.

En síntesis, la teoría de Enrique Pichon Rivière nos invita a pensar al ser humano no como una entidad aislada, sino como un ser intrínsecamente social, constituido en y por los vínculos y las estructuras sociales, en un proceso dialéctico de mutua transformación con el mundo. Su ECRO, abierto a la praxis y fundamentado en el método dialéctico, sigue siendo una herramienta poderosa para comprender e intervenir en la complejidad de la vida humana y social.

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