¿Qué dice la teoría neoclásica de la economía?

Critica a la Teoria Neoclasica: Equilibrio General

14/11/2018

La teoría económica neoclásica, particularmente en su formulación del equilibrio general competitivo (EGC), ha sido considerada durante mucho tiempo la piedra angular de la disciplina, vista como la demostración formal de la eficiencia de los mercados descentralizados y la metáfora de la mano invisible. Sin embargo, una mirada detallada a sus fundamentos revela serios defectos que han sido sistemáticamente ignorados. Este artículo aborda una crítica a la teoría del equilibrio general, mostrando por qué, a pesar de su prominencia, adolece de problemas fundamentales que ponen en tela de juicio sus principales resultados.

La crítica no se basa simplemente en si los supuestos del modelo son realistas o no, un argumento que a menudo se desestima señalando que todos los modelos son abstracciones. En cambio, el enfoque es examinar si el modelo de la TEG logra producir los resultados para los que fue construido, es decir, demostrar que las fuerzas de mercado conducen a un estado de equilibrio y que dicho equilibrio existe bajo las condiciones planteadas. La realidad, como se expone en un análisis riguroso, es que la teoría ha fracasado en estos objetivos cruciales.

¿Qué dice la teoría neoclásica de la economía?
Esta teoría se inicia con los trabajos de León Walras (1952) y consiste en representar la economía como una serie de mercados interdependientes conectados por un sistema de precios. Esto hace que la TEG sea más realista y más rica en su poder explicativo sobre la dinámica de los mercados.
Índice de Contenido

I. La Problemática Estabilidad del Equilibrio General

Uno de los pilares de la teoría del equilibrio general es la idea de que, si se deja actuar libremente a las fuerzas del mercado, la economía converge hacia una posición de equilibrio donde los planes de todos los agentes son compatibles. La creencia subyacente es que el mercado ajusta precios y cantidades de forma automática y eficiente. Sin embargo, esta creencia requiere una demostración formal de estabilidad, es decir, que partiendo de una situación de desequilibrio, el sistema de precios y cantidades se ajuste de tal manera que efectivamente se alcance el equilibrio.

León Walras fue pionero en representar la economía como un sistema de mercados interdependientes. En sus trabajos, planteó la necesidad de demostrar no solo la existencia de una solución a su sistema de ecuaciones de equilibrio, sino también que el mercado real, a través de la libre competencia, alcanzaría esa solución. Para abordar esto, introdujo el mecanismo de *tâtonnement* (tanteo), donde un agente ficticio, el subastador, anuncia precios, recoge información sobre demandas y ofertas, y ajusta los precios hasta que se vacían todos los mercados, sin que se realicen transacciones fuera del equilibrio. Walras, sin embargo, no logró demostrar formalmente la convergencia del mercado bajo este esquema.

Modelos de Tanteo (Tâtonnement) y sus Limitaciones

El problema de la estabilidad permaneció en gran medida sin resolver hasta trabajos más modernos. Hicks examinó las condiciones de estabilidad estática, pero su análisis se limitaba a identificar condiciones matemáticas sin describir un proceso dinámico. Samuelson criticó este enfoque, argumentando que lo necesario era un modelo dinámico que reprodujera el proceso de ajuste de precios.

Los primeros modelos dinámicos rigurosos de *tâtonnement* fueron desarrollados por Arrow, Hurwicz y Block. Estos modelos, que prohibían las transacciones fuera del equilibrio y asumían agentes "tomadores de precios" que interactuaban a través del subastador walrasiano, intentaron demostrar la estabilidad global del equilibrio. Utilizaron ecuaciones diferenciales para describir el ajuste de precios en función de las demandas excedentes, basándose en la ley de la oferta y la demanda (si la demanda excede a la oferta, el precio sube, y viceversa).

La demostración de estabilidad global en estos modelos dependía crucialmente de supuestos adicionales muy restrictivos: o todos los bienes en la economía debían ser sustitutos brutos (un aumento en el precio de un bien aumenta la demanda del resto), o el axioma débil de preferencias reveladas debía cumplirse a nivel de mercado agregado (lo cual es lógicamente inconsistente, ya que este axioma es una propiedad de la elección individual, no de la agregación de preferencias heterogéneas).

Incluso aceptando estos supuestos restrictivos, los resultados fueron insatisfactorios. Scarf demostró con un contraejemplo que la conjetura de estabilidad global general no se sostenía, poniendo fin a la idea de que el modelo de equilibrio general podría ser estable a partir de supuestos microeconómicos básicos sin añadir condiciones fuertes y no justificadas por la teoría. La conclusión es clara: aun con supuestos irrealistas, el modelo de *tâtonnement* es incapaz de mostrar que el mercado converge al equilibrio en el caso general.

El Dilema del Subastador Walrasiano

La presencia del subastador walrasiano es otro problema fundamental en los modelos de *tâtonnement*. Este agente centralizado, que anuncia y ajusta precios, contradice la esencia de una economía de mercado descentralizada que la teoría busca modelar. Su función no es solo anunciar precios, sino dar coherencia al sistema de precios asegurando que, en todo momento, solo exista un precio para cada mercancía y que se cumplan ciertas relaciones entre precios relativos para evitar arbitrajes.

La introducción del subastador es necesaria porque, sin él, no es posible modelar el proceso de formación de precios en una economía con múltiples bienes. Sin un mecanismo que coordine la información y ajuste los precios de manera sistémica, la determinación de precios de desequilibrio se vuelve indeterminada. Sin embargo, al postular la existencia de este agente central, la teoría se contradice a sí misma, ya que busca explicar cómo una economía descentralizada alcanza el equilibrio.

Intentos por eliminar al subastador han enfrentado "dificultades teóricas formidables". Fisher, por ejemplo, intentó construir un modelo de no tanteo sin subastador, pero esto requirió que los agentes fueran conscientes del desequilibrio y de las oportunidades de arbitraje. Para garantizar la convergencia, tuvo que introducir un supuesto extremadamente restrictivo: el postulado de "no sorpresas favorables", lo que implica que la economía deja de experimentar cambios o nuevas oportunidades que podrían desviar el proceso. Esta condición es terminal para el proceso de mercado y subraya la dificultad de modelar la convergencia sin un agente centralizado.

Modelos de No Tanteo (Non-Tâtonnement) y la Dependencia del Sendero

Reconociendo las limitaciones del *tâtonnement*, en la década de 1970 surgieron los modelos de no tanteo (*non-tâtonnement*), que permiten las transacciones fuera del equilibrio. Estos modelos son, en cierto sentido, más realistas al reflejar que las transacciones ocurren incluso cuando los mercados no están perfectamente equilibrados. No requieren supuestos tan fuertes como la sustitutabilidad bruta o el axioma débil a nivel de mercado.

Sin embargo, los modelos de no tanteo introducen un nuevo problema: el proceso de formación de precios es sendero-dependiente. Como se realizan transacciones fuera del equilibrio, las dotaciones de los agentes se modifican constantemente. Esto significa que el conjunto de posibles puntos de equilibrio también cambia a medida que avanza el proceso de ajuste. El equilibrio final alcanzado depende no solo de las condiciones iniciales, sino también de la secuencia específica de transacciones realizadas durante el desequilibrio. Esta dependencia del sendero dificulta enormemente el análisis de estática comparativa y la predicción del resultado final del mercado.

Además, los modelos de no tanteo, al permitir transacciones, se enfrentan al problema crucial de la introducción del dinero. Sin un medio de pago generalizado, no hay garantía de que los intercambios fuera del equilibrio puedan realizarse eficientemente (el problema de la doble coincidencia de necesidades en el trueque). Esto lleva a la necesidad de integrar el dinero en el modelo.

La Difícil Integración del Dinero

La introducción del dinero en los modelos de equilibrio general es profundamente problemática. En el equilibrio, las transacciones cesan, por lo que el motivo de transacción para demandar dinero desaparece. Si el dinero no tiene utilidad intrínseca (valor de uso directo), ¿cómo justificar que los agentes lo detenten en equilibrio? Hahn demostró que el modelo de equilibrio general siempre contiene la posibilidad de una solución no monetaria, es decir, un equilibrio donde el precio del dinero es cero.

Para evitar este resultado, a menudo se postula que el dinero siempre tiene un precio positivo o que tiene alguna utilidad propia, pero esto es ad hoc y no se deriva de los principios fundamentales de la teoría del valor neoclásica, que basa el valor en la utilidad o el costo de producción. La incapacidad de integrar de manera coherente el dinero en el modelo de equilibrio general es un grave problema, ya que una economía moderna con producción y empresas (que necesitan un medio de pago para medir ganancias y realizar transacciones) no puede funcionar sin él. Esto pone de manifiesto una debilidad fundamental en la teoría del valor subyacente.

II. La Cuestionada Existencia del Equilibrio General

Más allá de la estabilidad, otro requisito fundamental para la teoría del equilibrio general es demostrar que dicho equilibrio realmente existe dadas las preferencias, tecnologías y dotaciones de la economía. La demostración de existencia del EGC es un logro matemático significativo, típicamente realizada utilizando teoremas de punto fijo (como el de Kakutani) aplicados a correspondencias de demanda excedente agregada.

Para aplicar estos teoremas, los conjuntos de posibilidades de consumo de los consumidores y los conjuntos de posibilidades de producción de los productores deben cumplir ciertas propiedades matemáticas, como ser convexos, cerrados y acotados. Mientras que la convexidad y la clausura pueden derivarse de supuestos sobre preferencias y tecnología, la propiedad de acotamiento de los conjuntos individuales presenta un problema serio.

El Problema del Acotamiento y la Información Privada

En el modelo de equilibrio general, los agentes individuales (consumidores y productores) se definen por sus preferencias/dotaciones y tecnología, respectivamente. Se asume que solo poseen información privada sobre estos elementos y que la única información social que coordina sus acciones es el vector de precios anunciado (por el subastador, implícita o explícitamente).

Para garantizar que las funciones de demanda de los consumidores y las funciones de oferta/ganancia de los productores estén bien definidas (es decir, que para cualquier vector de precios exista una elección que maximice la utilidad o la ganancia dentro de su conjunto de posibilidades), se requiere que estos conjuntos de posibilidades sean acotados. Sin embargo, los conjuntos de posibilidades originales de los agentes individuales, basados únicamente en su información privada, no garantizan esta propiedad. Por ejemplo, un conjunto de producción con rendimientos constantes a escala puede no tener un vector de producción que maximice la ganancia, ya que la ganancia podría crecer indefinidamente.

Para sortear este problema, la demostración de existencia modifica los conjuntos originales de los agentes individuales. Se definen nuevos conjuntos, que son la intersección de los conjuntos originales con un hipercubo lo suficientemente grande. Este hipercubo se construye utilizando información sobre el conjunto de posibilidades factibles a nivel agregado para toda la economía. Los nuevos conjuntos modificados sí son acotados y permiten la aplicación de los teoremas de punto fijo.

La Contradicción con la Descentralización

Aquí surge una contradicción fundamental. Los nuevos conjuntos modificados, necesarios para la demostración matemática de existencia, contienen información sobre la factibilidad agregada de la economía. Esta información (el conocimiento del hipercubo E, que a su vez depende del conjunto agregado de posibilidades) no es información privada que un agente individual en una economía descentralizada pueda poseer. Solo una autoridad central tendría acceso a la información necesaria para construir estos conjuntos modificados.

Por lo tanto, la demostración de existencia del equilibrio general competitivo, tal como se presenta, logra su objetivo matemático al modificar la definición de los agentes individuales de una manera que contradice la premisa de una economía descentralizada con agentes que solo actúan basándose en información privada y precios. La teoría se enfrenta a un dilema: o mantiene la definición de agentes con información privada pero no puede garantizar la existencia del equilibrio (porque las funciones de oferta/demanda pueden no estar definidas), o modifica la definición de los agentes para garantizar la existencia, pero al hacerlo abandona la idea de una economía puramente descentralizada.

III. Implicaciones y Conclusiones

Los problemas de estabilidad y existencia de la teoría del equilibrio general competitivo son fundamentales y no triviales. El fracaso en demostrar que las fuerzas de mercado llevan automáticamente a un equilibrio, unido a la necesidad de introducir elementos centralizados (como el subastador) o de modificar la descripción de los agentes (para el acotamiento de conjuntos) de maneras incompatibles con la descentralización, socava la afirmación de que la TEG demuestra formalmente la eficiencia de los mercados libres y descentralizados.

La metáfora de la mano invisible, aunque intelectualmente atractiva, no ha logrado una demostración rigurosa dentro del marco de la TEG. Los graves defectos de la teoría han sido, sin embargo, sistemáticamente minimizados o ignorados en la enseñanza y en gran parte de la investigación económica, perpetuando la idea de que la TEG es una base sólida para el análisis económico.

Esta crítica completa a los fundamentos de la TEG es crucial. A diferencia de críticas parciales, como la controversia de la teoría del capital (que, aunque válida para modelos con funciones de producción agregada, no afectó la estructura formal de la TEG) o la crítica de Keynes (que fue certera pero, al no ser completa, permitió una recuperación distorsionada de las ideas clásicas), una crítica que aborda los problemas centrales de estabilidad y existencia en sus propios términos formales es más difícil de ignorar o cooptar. La verdad es que el éxito de la teoría del equilibrio general parece residir más en su capacidad para esconder sus fracasos que en la fortaleza de sus resultados teóricos.

Preguntas Frecuentes

¿Qué es el Equilibrio General Competitivo (EGC)?

Es un concepto en la teoría económica neoclásica que describe un estado de la economía en el que todos los mercados están simultáneamente en equilibrio. En este estado, la oferta iguala a la demanda en cada mercado, y los planes de producción y consumo de todos los agentes individuales son mutuamente compatibles dados los precios de equilibrio.

¿Por qué es importante la estabilidad del EGC?

La estabilidad es crucial porque demuestra que, si la economía se encuentra fuera de la posición de equilibrio, las fuerzas del mercado (como los ajustes de precios) la conducirán de vuelta hacia ese equilibrio. Sin estabilidad, la existencia de un equilibrio sería un resultado estático sin relevancia para la dinámica de la economía real.

¿Cuáles son las principales críticas a la estabilidad del EGC?

Las críticas se centran en la incapacidad de los modelos de *tâtonnement* para demostrar la estabilidad global sin supuestos muy restrictivos y poco realistas (sustitutabilidad bruta, axioma débil a nivel agregado), el uso de la figura centralizada y contradictoria del subastador walrasiano, y la dependencia del sendero en los modelos de no tanteo, que dificulta la predicción y el análisis.

¿Por qué es problemático introducir el dinero en el modelo de EGC?

El modelo básico de EGC se desarrolla en términos de precios relativos y trueque. Introducir dinero fiduciario (sin valor intrínseco) es difícil porque en el equilibrio (donde no hay transacciones) no hay motivo para demandarlo. Justificar su tenencia en equilibrio o su precio positivo requiere supuestos ad hoc que no se derivan de los principios fundamentales de la teoría del valor neoclásica, y su ausencia dificulta modelar economías con producción y empresas.

¿Cuál es el problema del acotamiento de los conjuntos de agentes?

Para demostrar matemáticamente la existencia del EGC usando teoremas de punto fijo, los conjuntos de posibilidades de consumo y producción de los agentes deben ser acotados. Sin embargo, los conjuntos originales de los agentes, basados en información privada, no garantizan esta propiedad. La solución matemática implica modificar estos conjuntos utilizando información agregada de la economía, lo cual contradice la idea de agentes que operan solo con información privada en una economía descentralizada.

Conclusión

En resumen, la teoría del equilibrio general competitivo, a pesar de su elegancia formal, presenta fallas fundamentales en su capacidad para demostrar convincentemente la estabilidad y la existencia del equilibrio bajo supuestos coherentes con una economía de mercado descentralizada. La necesidad de recurrir a supuestos restrictivos, la introducción de agentes centralizados como el subastador, la incapacidad de integrar adecuadamente el dinero y las contradicciones en la definición de los agentes para lograr la existencia matemática, son problemas que la teoría aún no ha resuelto satisfactoriamente. Estos problemas sugieren que la base teórica de la economía neoclásica, al menos en su formulación más pura, es menos sólida de lo que comúnmente se enseña y se asume.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Critica a la Teoria Neoclasica: Equilibrio General puedes visitar la categoría Economía.

Subir