13/07/2025
Cuando hablamos de la teoría marxista del derecho, no nos referimos a un sistema legal alternativo propuesto por Karl Marx, sino a una profunda y radical crítica de la concepción tradicional del derecho y del Estado tal como se manifiestan en la sociedad capitalista. Para Marx, el derecho no es una esfera neutral o universalmente justa, sino una manifestación de las relaciones de poder y producción existentes. Su análisis se ancla en su visión materialista de la historia y la sociedad, donde la estructura económica (la base) determina la superestructura jurídica y política.
Karl Marx abordó el derecho principalmente a través de su crítica del Estado moderno y los derechos humanos, particularmente en obras de juventud como «Sobre la cuestión judía» y «Crítica del derecho del Estado de Hegel». Su punto de partida es la distinción entre la emancipación política y la emancipación humana. La emancipación política, representada por revoluciones como la francesa y la instauración de Estados liberales y derechos civiles, es vista por Marx como un paso limitado e insuficiente. Si bien libera al individuo de las ataduras del orden feudal, lo hace creando una nueva dualidad: la del ciudadano en la esfera política abstracta y el hombre real, egoísta, en la sociedad civil, la esfera de las necesidades, el trabajo y los intereses particulares, regida por la propiedad privada.

La crítica de Marx a los derechos humanos es central en su teoría del derecho. Analiza los derechos fundamentales proclamados en las declaraciones revolucionarias (libertad, propiedad, seguridad, igualdad) y argumenta que, lejos de ser derechos universales del hombre como ser genérico, son en realidad los derechos del hombre como miembro de la sociedad civil burguesa. Son los derechos del individuo aislado, replegado sobre sí mismo, cuya libertad se define como el poder de hacer todo lo que no dañe a otro, es decir, la libertad de la mónada egoísta. La propiedad privada se presenta como la expresión práctica de esta libertad individualista. La seguridad, por su parte, se entiende como la garantía que la sociedad otorga a cada uno para conservar su persona, sus derechos y su propiedad; es el concepto social supremo de la sociedad burguesa, el concepto de la policía, cuya finalidad es asegurar la conservación de esta misma sociedad.
Marx invierte la relación postulada por las teorías liberales. El Estado político, con su aparente universalidad y su esfera de derechos del ciudadano, no es el fin último ni la realización de la comunidad, sino un mero medio para la conservación de los derechos del hombre egoísta, del burgués. El ciudadano se convierte en servidor del hombre burgués. La esfera política, que debería ser la de la comunidad, se degrada para supeditarse a la esfera donde el hombre se conduce como un ser aislado y parcial. Esta escisión entre el Estado y la sociedad civil, y entre el ciudadano y el hombre burgués, es vista como una forma de alienación, comparable a la alienación religiosa donde el hombre proyecta su esencia en un ser fantástico ajeno a él (Dios).
El materialismo histórico postula que la base real de la sociedad es la estructura económica, compuesta por las fuerzas productivas y las relaciones de producción. Sobre esta base se levanta una superestructura jurídica y política, a la que corresponden determinadas formas de conciencia social (ideología). Desde esta perspectiva, el derecho, el Estado, la moral, la religión, etc., no son independientes, sino que están condicionados por el modo de producción dominante. La teoría marxista sostiene que en el capitalismo, el derecho y el Estado sirven a los intereses de la clase dominante, la burguesía, que posee los medios de producción. Las leyes están diseñadas para proteger la propiedad privada, mantener las relaciones de explotación (como la relación salarial) y legitimar el orden social existente.
La crítica de Marx no se detiene en el derecho como herramienta de dominación. También aborda la naturaleza del valor en la sociedad capitalista. Influido por economistas como Ricardo, Marx desarrolla la teoría del valor-trabajo y el concepto de plusvalía. El valor de una mercancía se basa en el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirla. Sin embargo, el capitalista paga al trabajador solo un salario, que cubre el valor de su fuerza de trabajo (lo necesario para su subsistencia y reproducción), pero se apropia del valor excedente creado por el trabajador más allá de ese salario. Esta plusvalía es la fuente de la ganancia capitalista. El derecho, al sancionar y proteger la relación salarial y la propiedad privada de los medios de producción, legitima esta explotación y la apropiación de la plusvalía.
Marx también señala el "fetichismo de la mercancía", donde las relaciones sociales entre las personas (productores) aparecen como relaciones entre cosas (mercancías) en el mercado. Este fetichismo tiene un correlato en el derecho, donde las relaciones de propiedad y contrato parecen relaciones abstractas entre sujetos jurídicos libres e iguales, ocultando las relaciones de poder y desigualdad real que subyacen en la producción. La "esencia práctica" de la sociedad burguesa, dominada por la necesidad egoísta y el dinero como dios secular, se refleja y se perpetúa en su sistema legal.

La superación de esta situación de alienación y explotación requiere la emancipación humana, que va más allá de la emancipación política. Implica la transformación radical de las relaciones sociales de producción. Solo cuando los individuos reales recuperan al ciudadano abstracto dentro de sí mismos, se convierten en seres genéricos en su trabajo y relaciones, y organizan sus fuerzas sociales como tales, sin desgajar la fuerza social bajo la forma de fuerza política, se alcanza la verdadera emancipación. Esto apunta hacia una sociedad comunista, sin clases sociales ni propiedad privada de los medios de producción, donde la contradicción entre la existencia individual-sensible y la esencia genérica del hombre se supera.
Algunos intérpretes, como Miguel Abensour, sugieren que la crítica de Marx a la política y los derechos humanos no implica un simple rechazo de la dimensión política en favor de lo social o económico, sino una búsqueda de la "verdadera democracia". En esta visión, la crítica al Estado moderno (visto como una forma imperfecta y alienada de organización política) busca desbordarlo, presionarlo a realizarse más allá de sus límites burgueses. La "verdadera democracia" sería la forma de constitución donde el pueblo (el demos) es el sujeto real y la unidad de lo general y lo particular se manifiesta sin la alienación que caracteriza al Estado político separado. En este contexto, los derechos no desaparecerían, sino que adquirirían un significado diferente: serían el "producto libre" de la humanidad, una forma de objetivación del ser-ahí humano, no la expresión de la alienación.
La crítica marxista también se extiende al Estado de derecho. Aunque concebido para limitar el poder y proteger los derechos, Marxistas posteriores argumentan que en la práctica burguesa, el Estado de derecho puede reificarse, convirtiéndose en una "tiranía de la norma" que, en lugar de empoderar, somete a los individuos a un sistema legal abstracto que perpetúa la dominación. La lógica del Estado, con su formalismo y jerarquía normativa, se opone a la lógica democrática del movimiento y la autodeterminación del pueblo. Los derechos humanos, en esta lectura, pueden portar un doble signo: ser el producto de un impulso revolucionario (como en la Revolución francesa) pero también su repliegue, una positivización que congela las relaciones sociales existentes y protege los intereses burgueses.
En resumen, la teoría marxista del derecho es fundamentalmente una crítica materialista. Sostiene que el derecho, el Estado y los derechos humanos, en el contexto del capitalismo, son parte de la superestructura ideológica y política que legitima y reproduce las relaciones de producción capitalistas, basadas en la propiedad privada y la explotación. No son expresiones de una justicia universal o natural, sino herramientas históricamente específicas al servicio de la clase dominante. La superación de esta forma alienada de derecho solo sería posible en el marco de una transformación social radical que conduzca a la emancipación humana completa, donde las fuerzas sociales se reorganicen de manera no alienada y la distinción entre ciudadano y hombre burgués, y entre esfera política y sociedad civil, sea abolida.
Aquí respondemos a algunas preguntas frecuentes sobre este tema:
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¿Es la teoría marxista del derecho una teoría legal en el sentido tradicional? No. No propone un código legal o un sistema de justicia alternativo detallado para el capitalismo. Es una crítica socio-histórica y filosófica del derecho existente, analizando su función dentro de las relaciones de producción capitalistas y su papel como parte de la superestructura.

Para Marx, el derecho no es esencialmente un evento teórico, sino un suceso práctico y empírico determinado en el marco de lo fáctico. Por eso, señala que el derecho es la afirmación o negación formal de lo realizado, en específico en el espectro político y económico.28 abr 2021 -
¿Qué dice Marx sobre la función principal del derecho en el capitalismo? Dice que su función principal es legitimar y proteger las relaciones de producción capitalistas, especialmente la propiedad privada de los medios de producción y la relación salarial que permite la explotación del trabajo (apropiación de la plusvalía).
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¿Por qué critica Marx los derechos humanos? Los critica porque, tal como se proclamaron en las revoluciones burguesas, los ve como los derechos del individuo egoísta de la sociedad civil, no como derechos universales del ser humano en comunidad. Argumenta que refuerzan la separación entre la esfera política y la sociedad civil y sirven para proteger los intereses particulares (especialmente la propiedad).
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¿Qué diferencia hay entre emancipación política y emancipación humana según Marx? La emancipación política libera de las ataduras feudales y establece la igualdad formal ante la ley y la esfera política, pero mantiene la desigualdad y el egoísmo en la sociedad civil. La emancipación humana implica la superación de la dualidad entre el individuo y su esencia genérica, la socialización real de las fuerzas productivas y la abolición de las clases y la propiedad privada, trascendiendo la mera esfera política.
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¿El marxismo propone la abolición total del derecho en una sociedad futura? La visión de una sociedad comunista sin clases y sin Estado a menudo implica la "desaparición" del derecho tal como lo conocemos (como herramienta de coerción de clase). Sin embargo, esto no necesariamente significa la ausencia total de normas o reglas sociales, sino la emergencia de formas de organización y regulación social no basadas en la dominación de clase o la alienación.
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