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El Destino de las Escuelas de Belgrano

08/06/2022

Manuel Belgrano, figura fundamental de la historia argentina, no solo destacó en el ámbito militar y político, sino que también albergaba una profunda preocupación por la educación. Su visión y desprendimiento quedaron patentes en un acto de generosidad que, aunque tardó más de un siglo en concretarse plenamente, sentó las bases para importantes instituciones educativas en el norte del país.

Formado en leyes, Belgrano demostró rápidamente su valía en el campo de batalla, liderando campañas militares cruciales. Pero más allá de sus logros militares, su figura se distingue por una conducta de austeridad y servicio público poco común. Rechazó sueldo como vocal de la Primera Junta, se redujo el salario como jefe del Regimiento de Patricios, y ofreció vivir con la ración del soldado si era necesario para la causa de la Revolución. Este espíritu de desprendimiento culminaría en una donación monumental tras uno de sus mayores triunfos.

¿Qué pasó con las escuelas que dono belgrano?
El 31 de marzo Belgrano le comunicó por carta al gobierno que destinaría ese dinero a la construcción de cuatro escuelas. En Tucumán ya había fundado una destinada a enseñarles a leer y escribir a sus soldados. Dispuso que dichos establecimientos se levantasen en Tarija, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero.
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La Generosidad Tras la Victoria de Salta

En 1813, después de haber liderado con éxito el Éxodo Jujeño y obtenido victorias cruciales en Tucumán y, especialmente, en la Batalla de Salta, Manuel Belgrano fue objeto de reconocimiento por parte de la Asamblea del Año XIII. La Asamblea, sesionando en Buenos Aires con el objetivo de declarar la independencia y dictar una constitución, celebró con entusiasmo los triunfos del Ejército del Norte.

Como muestra de gratitud por sus servicios y la importancia de la victoria de Salta para la causa revolucionaria, la Asamblea decidió otorgarle un premio significativo: cuarenta mil pesos fuertes. Esta suma era considerable para la época, equivalente a unos ochenta kilos de oro puro. Se obtendrían de la venta de fincas pertenecientes al Estado.

Pero la reacción de Belgrano ante este premio fue la que lo distinguió una vez más. En lugar de conservarlo para sí, decidió destinar la totalidad de los fondos a un propósito que consideraba esencial para el futuro de la patria: la educación. Así lo comunicó al gobierno el 31 de marzo de 1813, expresando su voluntad de que ese dinero se utilizara para la construcción de cuatro escuelas.

El Sueño Educativo de Belgrano y su Reglamento Detallado

Belgrano ya tenía experiencia en la materia; en Tucumán, mientras estaba al mando del ejército, había fundado una escuela para enseñar a leer y escribir a sus soldados. Con los 40 mil pesos, proyectó levantar cuatro nuevos establecimientos educativos en localidades estratégicas del norte: Tarija (que en aquel entonces pertenecía a Salta), Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero.

Su compromiso con este proyecto era tal que no se limitó a hacer la donación. Con una visión adelantada a su tiempo, Belgrano redactó un minucioso reglamento de 22 artículos para el funcionamiento de estas escuelas. Este documento, fechado el 25 de mayo de 1813, detallaba desde aspectos financieros hasta pedagógicos y de disciplina, sin dejar casi ningún detalle al azar.

Detalles del Reglamento Belgraniano

  • Financiamiento: Estableció que el rédito anual de la donación (calculado en 500 pesos por escuela) se dividiría: 400 pesos para el sueldo del maestro y 100 pesos para la compra de útiles (pluma, papel, tinta, libros) y catecismos para alumnos pobres. Los ahorros se destinarían a premios para los estudiantes.
  • Selección Docente: El Cabildo local sería el encargado de convocar a postulantes a maestros, quienes debían demostrar su idoneidad. La elección contaría con la participación del Procurador de la Ciudad, el vicario eclesiástico y los vocales.
  • Plan de Estudios: Se enseñaría a leer, escribir y contar. Se incluiría gramática castellana, religión (con textos específicos de la época) y, de forma notable, primeros rudimentos sobre “el origen y el objeto de la sociedad, los derechos del hombre en ésta, y sus obligaciones hacia ella, y al Gobierno que la rige”.
  • Rutina y Disciplina: Los alumnos debían asistir diariamente a misa y, los domingos y días de rogaciones públicas, acompañar al maestro a la iglesia. Cada seis meses se realizarían exámenes públicos.
  • Uniformidad y Valores: Se exigía que los alumnos se presentaran aseados y bien vestidos, prohibiendo la ostentación o ropa lujosa para evitar diferencias sociales. Se buscaba inculcar “amor al orden, respeto a la Religión, moderación y dulzura en el trato, sentimientos de honor, amor a la verdad y a las Ciencias, horror al vicio, inclinación al trabajo, despego del interés, deprecio de todo lo que se diga profusión, y lujo... y un espíritu nacional, que les haga preferir el bien público al privado”.
  • Rol del Maestro: El reglamento elevaba la figura del maestro a un sitial de honor en la comunidad, considerándolo un “Padre de la Patria”.
  • Horarios y Asuetos: Se establecieron horarios de funcionamiento según la estación del año y se fijaron días de asueto (31 de enero, 20 de febrero, 25 de mayo, día del maestro, y jueves por la tarde). Las mañanas de los jueves y las tardes de los sábados se dedicarían al catecismo.
  • Castigos: En una época donde los castigos corporales eran comunes, Belgrano los limitó a un máximo de 6 azotes, y solo hasta 12 en casos gravísimos, siempre fuera de la vista de los demás alumnos. Un alumno incorregible podía ser expulsado previa consulta a autoridades locales.
  • Control: Los Ayuntamientos debían realizar visitas semanales para supervisar el funcionamiento de las escuelas.

El Largo Camino Hacia la Concreción

A pesar de la clara voluntad de Belgrano y su detallado plan, la concreción de las escuelas se vio demorada por las turbulentas circunstancias políticas y económicas de la época. El gobierno solo llegó a enviar a los regidores de los pueblos el dinero correspondiente al sueldo del maestro y una suma para la compra de útiles, pero no los fondos completos para la construcción de los edificios.

Belgrano, quien falleció en 1820, siete años después de su donación, nunca llegó a ver construidas las escuelas que tanto anhelaba. Pasaría más de un siglo antes de que su sueño educativo se materializara plenamente en las cuatro localidades designadas.

El Destino de Cada Escuela: Un Siglo de Espera

La historia de cada una de las cuatro escuelas proyectadas por Belgrano es un reflejo de las dificultades y la perseverancia a lo largo del tiempo. Aunque hubo intentos tempranos, las guerras civiles y las inestabilidades políticas impidieron su funcionamiento continuo.

Ubicación Original Año de Apertura (Intento Original) Cierre / Interrupciones Re apertura / Estado Actual Nombre Actual / Referencia
Jujuy 1813 1815 (avance español), 1828 (guerras civiles) 2004 Escuela N° 452 “Legado Belgraniano”
Tarija - - 1974 (con fondos argentinos) Unidad Educativa General Manuel Belgrano
Tucumán - - 1998 Escuela de la Patria
Santiago del Estero 1822 (con fondos provinciales) 1826 2000 Escuela

La escuela de Jujuy fue la primera en intentar funcionar en 1813, pero las circunstancias de la guerra la obligaron a cerrar en 1815. Un nuevo intento en 1825 duró apenas tres años. Finalmente, fue reabierta en 2004, llevando orgullosamente el nombre de “Legado Belgraniano”.

La de Tarija, que Belgrano consideraba parte del territorio de Salta, se construyó mucho más tarde, en 1974, con financiamiento del gobierno argentino, y se conoce como “Unidad Educativa General Manuel Belgrano”.

En Tucumán, la “Escuela de la Patria” comenzó a funcionar en 1998. Con el tiempo, se descubrió documentación que confirmaba la existencia de los fondos originales donados por Belgrano, aunque el tiempo transcurrido había complicado su uso directo.

Finalmente, la escuela de Santiago del Estero fue levantada inicialmente en 1822 con fondos provinciales, cerró pocos años después y reabrió sus puertas en el año 2000.

Este largo proceso subraya las dificultades que enfrentó la joven nación para consolidar sus instituciones y honrar los compromisos, incluso aquellos surgidos de actos de patriotismo y generosidad tan notables como el de Manuel Belgrano. Su visión educativa, plasmada en un reglamento detallado, fue un faro que, aunque tardíamente, guió la creación de estas escuelas, hoy testigos de un legado que trasciende el tiempo.

Preguntas Frecuentes sobre las Escuelas de Belgrano

Aquí respondemos algunas preguntas comunes sobre la donación de Belgrano y el destino de las escuelas:

¿Por qué Manuel Belgrano donó su premio para escuelas?

Belgrano creía firmemente que la educación era fundamental para el progreso y la consolidación de la nueva nación. Consideraba que formar ciudadanos virtuosos e instruidos era tan importante como ganar batallas. Por eso, al recibir un premio monetario por sus servicios militares, decidió invertirlo en la construcción de escuelas, priorizando el bien público.

¿Cuánto dinero donó Belgrano y qué significaba en la época?

Donó 40.000 pesos fuertes, una suma considerable para 1813. Equivalía aproximadamente a ochenta kilogramos de oro. Era una fortuna que demostraba su total desapego de los bienes materiales y su compromiso con la causa.

¿Dónde se iban a construir las escuelas según el plan de Belgrano?

Belgrano dispuso que las cuatro escuelas se levantaran en Tarija (entonces parte de Salta), Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero. Eligió estas localidades del norte por su importancia estratégica y su necesidad de desarrollo educativo.

¿Manuel Belgrano vio las escuelas construidas?

No, lamentablemente no llegó a ver su proyecto plenamente realizado. Las dificultades políticas y económicas de la época impidieron que los fondos se utilizaran de inmediato para la construcción, y Belgrano falleció en 1820, mientras que las escuelas tardaron más de un siglo en materializarse.

¿Qué se enseñaría en las escuelas según el reglamento de Belgrano?

El reglamento de Belgrano era muy completo. Incluía enseñanza de lectura, escritura, aritmética, gramática castellana, religión y, de manera innovadora, nociones básicas sobre el origen de la sociedad, los derechos y obligaciones ciudadanas y la relación con el gobierno. También hacía énfasis en la formación en valores y la moral.

¿Qué pasó con los 40.000 pesos que donó Belgrano?

Aunque Belgrano donó la totalidad del premio, el gobierno de la época solo envió a los cabildos de las localidades parte del dinero, destinado principalmente a cubrir el sueldo del maestro y la compra de útiles. Los fondos completos para la construcción de los edificios nunca fueron efectivamente liberados y utilizados de inmediato para ese fin, perdiéndose o diluyéndose a lo largo del tiempo. Las escuelas terminaron construyéndose mucho después con otros fondos.

¿Existen hoy en día las escuelas fundadas con la donación de Belgrano?

Sí, aunque tardaron mucho en materializarse, las escuelas en las cuatro localidades existen hoy como un homenaje al legado belgraniano. Cada una tiene su propia historia de apertura, cierres y reaperturas, pero honran la visión original de Belgrano de llevar educación a estas regiones.

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