¿Cuál fue la primera escuela de Comodoro Rivadavia?

La Escuela Pionera de Comodoro Rivadavia

07/06/2022

En los albores del siglo XX, mientras la ciudad de Comodoro Rivadavia comenzaba a tomar forma a orillas del Golfo San Jorge, emergía una necesidad fundamental para el futuro de su creciente comunidad: la educación. Fue así como, un día histórico, el 6 de abril de 1905, se abrieron por primera vez las puertas de la que sería la piedra angular de la enseñanza en la región: la Escuela Nacional Nº 24.

¿Cuál fue la primera escuela de Comodoro Rivadavia?
El 6 de abril de 1905, fue inaugurada la primera escuela de Comodoro Rivadavia, la Escuela Nacional Nº 24, concretándose así una sentida necesidad de aquel núcleo de población que estaba floreciendo sobre el Golfo San Jorge.

Este hito no solo marcó el inicio formal de la instrucción primaria en el joven asentamiento, sino que respondió a un anhelo profundo de sus pobladores, muchos de ellos inmigrantes que buscaban un futuro mejor para sus hijos. Aquel día inaugural, un pequeño grupo de tan solo 20 alumnos dio vida a las aulas, una cifra modesta pero cargada de significado y potencial. Sin embargo, el dinamismo propio del crecimiento poblacional, impulsado por la llegada constante de nuevas familias, hizo que este número se incrementara con notable rapidez, demostrando la pertinencia y la urgencia de contar con esta institución educativa.

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El Impulso Innovador del Primer Director

Al frente de esta flamante institución se encontraba un visionario: don Isidro Quiroga. Su gestión, desde el primer momento, estuvo marcada por un espíritu pionero y la firme convicción de que la educación debía trascender las paredes del aula tradicional. Quiroga no se limitó a impartir el currículo básico; implementó una serie de actividades y proyectos que, para la época, resultaban notablemente innovadores y estaban orientados a satisfacer las diversas necesidades de la comunidad.

Con el paso del tiempo, el equipo docente se fue ampliando con la llegada de nuevos maestros y maestras que compartían esta pasión por enseñar. El propio Quiroga continuó liderando con el ejemplo. En el año 1911, demostrando una clara vocación por la comunicación y la difusión del conocimiento, fundó el periódico “El Infantil”, una iniciativa que seguramente buscaba fomentar la lectura y la escritura entre los más jóvenes, además de servir como un medio de conexión con las familias.

Pero su visión no se detenía en la educación diurna para niños. Reconociendo que muchos adultos no habían tenido la oportunidad de alfabetizarse en su momento, impulsó la creación de la escuela nocturna. Esta modalidad de enseñanza fue crucial para ofrecer segundas oportunidades y contribuir a la integración social y laboral de aquellos que, por diversas circunstancias, no habían accedido a la educación formal en su infancia. Esta acción subraya el compromiso de la escuela con toda la comunidad, sin importar la edad.

Otro emprendimiento de gran utilidad, promovido por Quiroga, fue la creación de la biblioteca “Florentino Ameghino”. Esta no fue una biblioteca cualquiera, sino la primera biblioteca popular de la ciudad. Su establecimiento representó un acceso invaluable al conocimiento y la cultura, no solo para los alumnos y docentes de la escuela, sino para todos los habitantes de Comodoro Rivadavia. Un verdadero centro de saber al alcance de la mano.

Continuando con su afán innovador, en el año 1919 se incorporó en la escuela la enseñanza de telegrafía. En una época donde la comunicación a distancia era fundamental y compleja, aprender telegrafía ofrecía a los estudiantes una habilidad técnica de gran valor, preparándolos para un futuro en un mundo cada vez más conectado. Esta inclusión curricular denota la capacidad de la escuela para adaptarse y ofrecer conocimientos relevantes para el progreso de la comunidad.

Un Camino de Cambios y Desafíos

Desde su humilde comienzo, la escuela, cariñosamente conocida como “la de Comodoro”, no permaneció estática en un único lugar. Su historia estuvo marcada por varios traslados de edificio y dirección, cada uno motivado principalmente por la necesidad de adaptarse al creciente número de alumnos y ofrecer mejores condiciones de aprendizaje. El primer cambio significativo ocurrió relativamente pronto, en agosto de 1906, apenas un año después de su inauguración. La pequeña escuela se mudó a un inmueble vecino, ubicado casi frente al Banco Nación, propiedad del señor Cosme Massini. Este traslado inicial ya evidenciaba el rápido crecimiento de la población escolar.

Sin embargo, a medida que los años pasaban, la cantidad de alumnos continuaba aumentando, y el espacio disponible volvía a ser insuficiente. Se hacía cada vez más urgente contar con un edificio más amplio y cómodo que pudiera albergar a todos los estudiantes y facilitar el desarrollo de las actividades educativas. Finalmente, en 1914, la escuela logró mudarse a un nuevo local. Esta vez, la ubicación elegida fue en la intersección de las calles Güemes y Rivadavia, un punto céntrico frente a la seccional 1ª de Policía. La propiedad pertenecía a Francisco Fernández y, por un tiempo, resultó de gran utilidad, proporcionando el espacio necesario para el desarrollo de las clases y las actividades escolares.

Lamentablemente, la historia de la escuela también enfrentaría momentos de gran adversidad. En la noche del 25 de agosto de 1923, exactamente a las 22 horas, una tragedia sacudió a la comunidad educativa. Un voraz incendio se desató en una casa contigua y, con una velocidad implacable, se propagó hasta alcanzar el edificio de la escuela. Las llamas consumieron todo a su paso, reduciendo a cenizas no solo la propiedad que albergaba la institución, sino también todo su contenido: mobiliario, útiles escolares y, dolorosamente, gran parte de su documentación histórica.

La magnitud de la pérdida material fue inmensa, un golpe duro para una institución que ya tenía casi dos décadas de vida. Sin embargo, esta situación, lejos de generar desesperanza o desanimar a la comunidad educativa, actuó como un catalizador, brindando más fuerza y determinación para seguir adelante. La respuesta fue inmediata y solidaria. Con la invaluable ayuda de las autoridades municipales, la generosa colaboración del pueblo de Comodoro Rivadavia –que demostró un profundo apego a su escuela pionera– y la inquebrantable buena voluntad del personal docente, las clases pudieron continuar impartiéndose. Si bien las condiciones iniciales fueron precarias, la educación no se detuvo. Este episodio de adversidad se convirtió en un testimonio de la resiliencia y el compromiso de quienes formaban parte de la escuela y de la comunidad que la rodeaba.

De Nacional a Provincial: Una Transformación Clave

La estructura administrativa y de dependencia de la Escuela Nacional Nº 24 experimentaría un cambio fundamental en el año 1978. Este año se convirtió en un hito clave para la institución, considerada la escuela decana de Comodoro Rivadavia. Hasta ese momento, y por un extenso período de 73 años, todas las escuelas que habían sido fundadas a principios de siglo, incluida la Nº 24, recibían directivas, lineamientos curriculares y procedimientos administrativos directamente del Gobierno Nacional. Esta modalidad centralizada había regido el sistema educativo durante casi tres cuartos de siglo.

En 1978, se promulgó una Ley Nacional trascendental que determinó el pasaje de las Escuelas Nacionales a la órbita de las provincias. Para el Gobierno Nacional de aquel entonces, la importancia histórica de este traspaso, que generó numerosos comentarios y análisis en el ámbito educativo y político, radicaba en la concreción de tres principios considerados esenciales para la modernización y mejora del sistema educativo argentino: la descentralización del sistema educativo, que buscaba acercar la gestión y las decisiones a los niveles locales y provinciales; la federalización de la enseñanza, que implicaba otorgar mayor autonomía y responsabilidad a las jurisdicciones provinciales en la administración y diseño curricular; y el principio general de la subsidiariedad, entendiendo que las funciones educativas debían ser ejercidas por el nivel de gobierno más cercano a los ciudadanos, reservando al Estado nacional un rol de coordinación y apoyo.

Este cambio de dependencia implicó una adaptación importante para la escuela, que pasó a ser la Escuela Provincial Nº 83, aunque manteniendo siempre en su identidad el recuerdo de su origen como la Nacional Nº 24. La década del ´80, posterior a este traspaso, se caracterizó por ser un período de gran dinamismo para la institución. Fue una etapa de importantes inauguraciones, concreciones de sueños largamente anhelados en materia de infraestructura y, sobre todo, de innovaciones en proyectos educativos. Muchos de estos proyectos resultaron exitosos y tuvieron repercusiones positivas, incluso mediáticas, consolidando la reputación de la escuela como un centro educativo vibrante y comprometido con la calidad de la enseñanza.

El Legado Continúa

Han pasado más de cien años desde aquel memorable 6 de abril de 1905. Imaginemos a don Isidro Quiroga, con su guardapolvo blanco, su portafolio cargado no solo de materiales didácticos sino también de infinitas esperanzas y un profundo compromiso con la tarea de educar, lanzándose a la aventura de enfrentar el frío clima patagónico y la desafiante labor de impartir las primeras clases. Su misión inicial se centró en la alfabetización de los niños y niñas que llegaban a estos remotos confines del continente, sentando las bases de lo que hoy conocemos como la educación pública en Comodoro Rivadavia.

Este principio fundador, el de ofrecer educación de calidad y accesible para todos, que dio origen a la primera escuela de la ciudad, continúa hoy más vigente que nunca. A lo largo de sus más de cien años de historia, la institución ha visto pasar a numerosas generaciones de alumnos y ha sido guiada por una sucesión de distinguidos directores que han continuado la labor iniciada por Quiroga. Entre ellos se destacan figuras como Emiliano Moyano, María Teresa González de Strasser, Oscar Vicente Herrea, Milagros Cano de Ronconi, Alba González de Zapata, Norma Saldaño y Cristina Boriolo de Strasser, quienes, junto a un dedicado cuerpo de vicedirectoras y docentes, han contribuido a forjar la identidad y el prestigio de la escuela.

Hoy, bajo el nombre de Escuela Provincial Nº 83, pero siempre honrando su rica historia como la ex Nacional Nº 24, la institución prosigue ejerciendo esta noble y fundamental tarea: la de moldear almas, la de transmitir conocimientos, valores y herramientas para que las nuevas generaciones puedan construir su futuro. El compromiso con la excelencia educativa, la innovación y el servicio a la comunidad que caracterizaron a sus fundadores sigue siendo la bandera que guía al plantel docente actual. La historia de la primera escuela de Comodoro Rivadavia es un recordatorio constante del poder transformador de la educación y del espíritu pionero que sentó las bases de una ciudad.

Hitos Clave en la Historia de la Escuela

Año Acontecimiento
1905 Inauguración como Escuela Nacional Nº 24. Comienzo de clases con 20 alumnos.
1906 Primer traslado de edificio.
1911 Fundación del periódico “El Infantil” por Isidro Quiroga. Establecimiento de la escuela nocturna.
1914 Segundo traslado de edificio (calles Güemes y Rivadavia). Creación de la biblioteca “Florentino Ameghino”.
1919 Incorporación de la enseñanza de telegrafía.
1923 Incendio destruye el edificio. Clases continúan en condiciones precarias.
1978 Traspaso de la órbita nacional a provincial. La escuela pasa a ser la Provincial Nº 83.
Década de 1980 Período de inauguraciones e innovaciones educativas.
2005 Celebración del Centenario de la institución.

Preguntas Frecuentes sobre la Escuela Pionera

¿Cuál fue la primera escuela de Comodoro Rivadavia y cuándo fue fundada?
La primera escuela de la ciudad fue la Escuela Nacional Nº 24, inaugurada el 6 de abril de 1905.

¿Quién fue el primer director y qué iniciativas importantes impulsó?
El primer director fue don Isidro Quiroga. Bajo su gestión se fundó el periódico “El Infantil”, se estableció la escuela nocturna, se creó la primera biblioteca popular “Florentino Ameghino” y se incorporó la enseñanza de telegrafía.

¿Siempre estuvo la escuela en el mismo edificio?
No, la escuela cambió de edificio y dirección en varias oportunidades a lo largo de su historia para adaptarse al crecimiento de la matrícula.

¿Qué ocurrió con el edificio de la escuela en 1923?
El 25 de agosto de 1923, un voraz incendio destruyó el edificio que ocupaba la escuela en ese momento, junto con su mobiliario, útiles y documentación.

¿Cuándo pasó la escuela de ser Nacional a Provincial?
La escuela pasó de la órbita nacional a la provincial en el año 1978, tras la promulgación de una Ley Nacional que dispuso el traspaso de estas instituciones a las jurisdicciones provinciales.

¿Por qué se realizó este traspaso en 1978?
Según la información disponible, el traspaso respondía a la búsqueda de la descentralización del sistema educativo, la federalización de la enseñanza y la aplicación del principio de subsidiariedad.

¿Cuál es el nombre actual de la escuela?
Actualmente, la escuela es conocida como Escuela Provincial Nº 83, manteniendo en su historia el recuerdo de su origen como la ex Nacional Nº 24.

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