¿Cómo se debe comenzar a estudiar la Biblia?

Cómo Empezar a Estudiar la Biblia

23/08/2019

En algún momento de su camino, todo seguidor de Cristo se enfrenta a una pregunta fundamental: “¿Dónde debería empezar a leer mi Biblia?”. Es una inquietud completamente legítima, pues al abrir sus páginas, la vastedad y diversidad de los textos pueden resultar, a primera vista, un tanto intimidantes. Sentirse abrumado o inseguro sobre por dónde comenzar es una experiencia común para quienes se acercan a las Escrituras por primera vez, o incluso para aquellos que desean retomar su lectura con un propósito renovado.

Ya sea que seas nuevo en la fe cristiana o que simplemente busques profundizar tu relación con el Señor a través de la lectura de Su Palabra, es crucial tener claridad sobre las razones fundamentales por las cuales nos dedicamos a esta tarea. No leemos la Biblia como un mero ritual religioso, ni tampoco para intentar ganar el amor de Dios, pues Su amor por nosotros ya ha sido demostrado plenamente en Cristo. La razón principal, simple y profundamente transformadora, es para crecer en nuestro conocimiento de Él, para que nuestros corazones sean moldeados y transformados, y para que nuestras vidas reflejen cada vez más la imagen de Jesús. Leemos la Biblia para conocer y amar a Dios.

Índice de Contenido

¿Por Dónde Debería Empezar a Leer la Biblia?

Si aún no te has decidido por un plan de lectura específico, o si tu experiencia previa con la Biblia es limitada o nula, existen puntos de partida excelentes que pueden facilitar tu introducción a las Escrituras. Aquí te presentamos tres recomendaciones probadas que han ayudado a innumerables personas a iniciar su viaje.

Empieza con el Evangelio de Juan

Una de las recomendaciones más frecuentes y queridas es comenzar la lectura en el Evangelio de Juan. Este libro, escrito por el apóstol Juan, se destaca por ser uno de los más accesibles y fáciles de leer y comprender, especialmente para quienes buscan entender quién es Jesús. Juan presenta a Jesús de una manera muy clara y profunda, enfocándose en Su identidad divina, Sus milagros como señales de Su divinidad, y Su propósito redentor: Aquel que murió por nuestros pecados, resucitó victorioso al tercer día y ascendió para sentarse a la diestra de Dios Padre. Este es el Jesús que adoramos y en quien creemos.

Tener esta imagen clara de Jesús desde el principio es vital, ya que Él es el centro de toda la Escritura, desde el Antiguo Testamento que apunta hacia Él, hasta el Nuevo Testamento que revela Su vida, muerte y resurrección, y las implicaciones de Su obra para nuestras vidas. Leer Juan te proporciona una base sólida sobre la persona de Jesús antes de adentrarte en otras partes de la Biblia.

Hace algunos años, tuve la oportunidad de leer el Evangelio de Juan junto a un amigo llamado Mateo, quien recientemente había entregado su vida a Cristo. Durante las pocas semanas que dedicamos a este Evangelio, fue asombroso observar cómo Mateo crecía no solo en su comprensión intelectual de Jesús, sino también en su afecto genuino por Él. Al finalizar nuestro estudio, era evidente para Mateo que Jesús no era solo un profeta o un buen maestro, sino la segunda persona de la Trinidad, verdaderamente Dios y verdaderamente hombre. A medida que leía, comenzó a comprender la magnitud del sacrificio del Salvador que había cubierto sus pecados en la cruz, llevándolo a una fe más profunda y arraigada.

Lee el Evangelio de Marcos

Después de haber explorado el Evangelio de Juan, una excelente continuación podría ser el Evangelio de Marcos. Marcos ofrece una perspectiva diferente pero complementaria de la vida y ministerio de Jesús. Si bien Juan se centra en la identidad divina, Marcos presenta a Jesús como el Siervo sufriente, lleno de acción y dinamismo. Su Evangelio es conocido por su ritmo acelerado al principio, narrando rápidamente los eventos y milagros del ministerio de Jesús, para luego detenerse y poner un énfasis significativo en la muerte, sepultura y resurrección de Cristo.

Al igual que Juan, el Evangelio de Marcos nos ayuda a solidificar nuestra visión de quién es Jesús. Marcos nos muestra a un Salvador que no solo es poderoso, sino que también se preocupa activamente por los necesitados, los marginados y los oprimidos. Presenta a Jesús como un siervo dispuesto a sacrificarse por aquellos a quienes vino a servir. Pero, al mismo tiempo, no deja lugar a dudas de que este Siervo es también el Mesías prometido, el Hijo de Dios, quien ha venido a rescatarnos de nuestros pecados y a establecer Su reino.

Comparar estos dos Evangelios iniciales puede ser muy esclarecedor:

Característica Evangelio de Juan Evangelio de Marcos
Énfasis Principal Identidad de Jesús (divinidad) Ministerio de Jesús (acción, servicio)
Estilo de Narración Más reflexivo, temático, discursos largos Rápido, dinámico, enfocado en acciones
Público Inicial Sugerido Nuevos creyentes, quienes buscan entender quién es Jesús Quienes desean ver a Jesús en acción como Siervo y Mesías
Visión de Jesús Verdadero Dios y verdadero hombre, Hijo de Dios, Salvador Siervo sufriente, Mesías poderoso, Hijo de Dios
Enfoque de la Pasión Profundo, teológico Central y detallado, punto culminante

Ambos evangelios son fundamentales para construir una imagen completa y bíblica de Jesús, el centro de nuestra fe y de toda la Biblia.

Lee toda la Biblia, cinco páginas a la vez

Una vez que te sientas más cómodo con la lectura de los Evangelios y tengas una base sólida sobre la persona de Jesús, un objetivo valioso es comenzar a leer toda la Biblia de manera sistemática. Entender la narrativa completa de la redención, desde la creación hasta la consumación, te dará una perspectiva mucho más rica y profunda de la obra de Dios a lo largo de la historia.

Recuerdo vívidamente una conversación que tuve a los 15 años con un estudiante universitario agnóstico. Le compartí mi testimonio de cómo el Espíritu Santo había transformado mi corazón y me había llevado a una fe salvífica en la obra de Cristo. Después de escucharme, el estudiante comenzó a hacerme preguntas sobre si había leído toda la Biblia. Procedió a citar secciones del Antiguo Testamento que yo no conocía y me desafió, argumentando que el Dios del Antiguo Testamento parecía incompatible con el Jesús amoroso que yo describía. Para mí, un muchacho que había leído los Evangelios y algunos capítulos de Romanos y Efesios, aquello fue desconcertante. Me di cuenta de que mi conocimiento de la Biblia era incompleto.

Esa experiencia me impulsó a decidirme a leer toda la Biblia. Fue una de las experiencias más estimulantes y reveladoras de mi vida. Al leer Levítico, pude ver la santidad de Dios con una claridad asombrosa. Al estudiar Habacuc, luché con preguntas profundas sobre el problema del pecado y la justicia divina. En cada libro, comencé a percibir la belleza de Dios y Su soberanía de maneras que antes no había contemplado. Leer toda la Biblia te permite ver la coherencia de Su plan y la magnificencia de Su carácter revelado a lo largo de los siglos.

Si te propones leer toda la Biblia, una estrategia práctica es leer una cantidad manejable cada día. Por ejemplo, leer cinco páginas por día te permitiría completar la lectura de toda la Biblia en aproximadamente un año. Algunos amigos han adoptado planes más rigurosos, leyendo diez páginas diarias, y logrando terminar en seis meses. Lo importante no es la velocidad o la cantidad de páginas que lees, sino la Consistencia y el propósito. La meta principal de la lectura bíblica es crecer en fidelidad a Dios, en nuestro conocimiento de Él, y sobre todo, deleitarnos en Su persona tal como se revela en Su Palabra. La lectura debe ser un acto de amor y adoración, no una carrera o una tarea.

Tres Consejos Prácticos para Leer la Biblia

Empezar a leer la Biblia puede parecer una tarea monumental, pero con algunas herramientas y hábitos clave, se convierte en un viaje enriquecedor. Independientemente de dónde te encuentres en tu camino de fe, nuestro deseo es que tu amor por Dios crezca más profundamente a medida que lo llegas a Conocer mejor a través de Su Palabra.

1. Usa una Biblia de Estudio

A medida que lees la Biblia, es natural que surjan preguntas sobre el significado de un versículo, el contexto histórico o cultural, o la conexión con otras partes de la Escritura. A menudo, no podrás responder estas preguntas inmediatamente basándote solo en el texto que tienes delante. Aquí es donde una Biblia de Estudio se convierte en una herramienta invaluable. Las Biblias de Estudio incluyen notas al pie de página, referencias cruzadas, mapas, artículos temáticos, introducciones a los libros y a menudo un índice o concordancia, todo diseñado para ayudarte a entender mejor el significado de un pasaje en su contexto original y su relevancia para hoy.

Si estás considerando adquirir una Biblia de Estudio, hay muchas opciones excelentes disponibles. Una recomendación frecuente es la Nueva Biblia de Las Américas (NBLA) con su edición de estudio. Las Biblias de Estudio son recursos confiables que pueden iluminar tu lectura y ayudarte a crecer en tu comprensión de la Biblia de una manera guiada y fundamentada.

2. Trata de usar un comentario bíblico

Otra manera provechosa para profundizar en tu comprensión de la Biblia es utilizar comentarios bíblicos. Un comentario es un libro escrito por un erudito o pastor que explica un libro específico de la Biblia, un pasaje o un tema. Los comentarios pueden ofrecer perspectivas sobre el texto original, el contexto histórico, las interpretaciones a lo largo de la historia de la iglesia y las aplicaciones prácticas para la vida.

El mundo de los comentarios bíblicos puede parecer abrumador debido a la gran cantidad de textos disponibles, desde volúmenes individuales hasta colecciones completas. Para empezar, podrías considerar comentarios que forman parte de series accesibles y centradas en Cristo, como la Serie de Exposición Cristocéntrica (Christ-Centered Exposition Series) o la Colección de Comentarios Bíblicos Tyndale (Tyndale Bible Commentary Set). Si buscas recursos gratuitos en internet, los comentarios de figuras históricas como Matthew Henry o Juan Calvino, aunque escritos hace siglos, siguen siendo valiosos por su profundidad devocional y teológica. Usar un comentario te expone a la sabiduría y el estudio de otros creyentes, enriqueciendo tu propia lectura.

3. Sé Consistente

Quizás el consejo más crucial de todos es la Consistencia. Cuando comienzas a leer la Biblia con entusiasmo, es fácil fijar metas altas, pero la dificultad a menudo radica en mantener el ritmo a largo plazo. No te abrumes con expectativas poco realistas desde el principio. Te animamos a empezar poco a poco. Podrías proponerte leer un capítulo de la Biblia por día. Una vez que este hábito se afiance, puedes aumentar gradualmente la cantidad a dos capítulos, y así sucesivamente.

La clave está en la regularidad. Cuando lees la Biblia consistentemente, estás dedicando tiempo de manera regular a aprender a Conocer y a amar al Dios que te creó, te salvó y te sustenta cada día. La Consistencia, incluso en pequeñas dosis, construye un hábito poderoso y permite que la Palabra de Dios se arraigue en tu corazón y mente con el tiempo. No se trata de cumplir una cuota, sino de cultivar una relación diaria con el Autor de la Vida.

Preguntas Frecuentes al Empezar a Leer la Biblia

Es normal tener preguntas al iniciar este importante hábito. Aquí respondemos algunas de las más comunes:

¿Hay un “mejor” lugar para empezar a leer la Biblia?

No hay una única respuesta correcta que sirva para todos, pero hay lugares que son *especialmente recomendables* para los principiantes. Los Evangelios, particularmente Juan y Marcos, son puntos de partida excelentes porque presentan la vida y obra de Jesús, quien es central para la fe cristiana. Empezar aquí te ayuda a conocer la persona de Cristo antes de adentrarte en la vasta historia y enseñanzas de toda la Biblia.

¿Por qué se recomienda tanto el Evangelio de Juan?

El Evangelio de Juan es ideal para empezar porque su lenguaje es relativamente sencillo y su enfoque principal es responder a la pregunta fundamental: ¿Quién es Jesús? Juan claramente presenta la divinidad de Jesús y el propósito de Su venida (salvar a la humanidad), lo cual es una base esencial para entender el resto de las Escrituras. Es un libro que te ayuda a ver a Jesús no solo como un personaje histórico, sino como el Hijo de Dios.

¿Es necesario leer toda la Biblia?

Leer toda la Biblia es un objetivo valioso y altamente recomendable para obtener una comprensión completa de la narrativa de Dios y Su plan de redención. El Antiguo Testamento sienta las bases para el Nuevo Testamento, y ambos se iluminan mutuamente. Aunque puedes obtener mucho beneficio leyendo partes selectas, leerla completa te permite ver la coherencia, la profundidad y la belleza del carácter de Dios revelado a lo largo de la historia. Sin embargo, no te presiones a leerla toda de golpe; la Consistencia diaria es más importante que la velocidad.

¿Qué hago si no entiendo algo que leo?

¡Esto es completamente normal! La Biblia fue escrita en contextos culturales e históricos muy diferentes al nuestro y contiene conceptos profundos. Aquí es donde las herramientas como una Biblia de Estudio y los comentarios bíblicos son de gran ayuda. Consulta las notas al pie de página, lee las introducciones a los libros o busca un comentario sobre el pasaje. Orar pidiendo entendimiento al Espíritu Santo también es fundamental. Y recuerda que la Consistencia en la lectura a menudo aclara pasajes difíciles a medida que entiendes mejor el contexto general.

¿Cuántas veces a la semana debo leer la Biblia?

El objetivo es la Consistencia diaria, si es posible. Leer un poco cada día es más beneficioso que leer mucho una vez a la semana. Al igual que nutres tu cuerpo diariamente, nutrir tu espíritu con la Palabra de Dios de forma regular fortalece tu relación con Él. Empieza con una meta pequeña y alcanzable, como leer un capítulo al día, y luego ajústala según tu capacidad y deseo.

Palabras de Exhortación

El renombrado predicador bautista del siglo XVIII, Charles Spurgeon, ofreció un consejo atemporal al decir: “Visita muchos buenos libros, pero vive en la Biblia”. Esta frase encapsula la importancia central que las Escrituras deben tener en la vida del creyente.

Al embarcarte o continuar en tu viaje de lectura bíblica, ten siempre presente la meta final. No se trata de acumular conocimiento por sí mismo, ni de cumplir una obligación religiosa. La meta es encontrar descanso y bienestar en Jesús Cristo, quien es el cumplimiento y el centro de toda la Biblia. Y, en última instancia, la meta primordial es simple pero profunda: llegar a Conocer y amar a Dios más plenamente cada día a través de la revelación que Él mismo nos ha dado en Su Palabra.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Cómo Empezar a Estudiar la Biblia puedes visitar la categoría Educación.

Subir