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Antonio Berni: Un Viaje por su Formación Artística

09/09/2017

Antonio Berni, figura fundamental del arte argentino del siglo XX, forjó una trayectoria marcada por la constante búsqueda y adaptación a los contextos históricos y sociales que le tocó vivir. Nacido en Rosario, provincia de Santa Fe, en el seno de una familia de inmigrantes italianos, su camino en la pintura comenzó temprano, sentando las bases de una obra vasta y profundamente conectada con la realidad.

¿Cuál era la formación educativa de Antonio Berni?
En 1914 ingresó como aprendiz en el taller de vitrales Buxadera y Cía, donde recibió la enseñanza de su fundador, N. Bruxadera, un artesano catalán. Estuvo poco tiempo en dicho taller ya que entre 1914 y 1915 su padre volvió a Italia, y Berni fue enviado a la casa de sus abuelos en Roldán.

La pregunta sobre dónde estudió Antonio Berni para convertirse en el pintor reconocido que fue nos lleva a recorrer diversas etapas y lugares, tanto en Argentina como en Europa, que moldearon su visión y técnica.

Índice de Contenido

Los Primeros Pasos y la Educación en Rosario

Aunque nació en Rosario y su padre era sastre allí, parte de su infancia la pasó en Roldán, Santa Fe, en casa de sus abuelos. Sin embargo, su formación artística inicial tuvo lugar en la ciudad que lo vio nacer. Un primer acercamiento al mundo del arte lo tuvo en 1914, ingresando como aprendiz en el taller de vitrales Buxadera y Cía. Allí recibió las enseñanzas de N. Bruxadera, un artesano catalán. Esta experiencia, aunque breve, pudo haberle dado un primer contacto con el oficio artístico y la composición visual.

El estudio formal de la pintura llegó entre 1914 y 1920. A pesar de residir temporalmente en Roldán, Antonio Berni se trasladaba a Rosario para asistir a clases en el Centre Catalá de Rosario. Fue en esta institución donde estudió pintura bajo la tutela de los maestros Eugenio Brunells y Enrique Minné. Estos años fueron cruciales para su desarrollo temprano, permitiéndole adquirir las bases técnicas y conceptuales de la pintura.

A los 15 años, en 1920, Berni realizó su primera exposición individual en el Salón Mari de Rosario, presentando 17 óleos que incluían paisajes suburbanos y estudios de flores. El éxito de esta muestra lo llevó a repetirla en los años siguientes (1921, 1922, 1924) y a exponer en Buenos Aires (Galería Witcomb, 1923), recibiendo elogios de la crítica en importantes diarios como La Nación y La Prensa. Sus primeras obras evidenciaban una clara influencia del impresionismo y el paisajismo.

La Formación en Europa: Madrid y París

El talento y la proyección de Berni no pasaron desapercibidos. En 1925, obtuvo una beca del Jockey Club de Rosario que le permitió viajar a Europa para ampliar sus estudios. Su primer destino fue Madrid. Allí continuó su formación y expuso la obra 'Puerta cerrada', un paisaje madrileño que destacó por su originalidad. Durante su estancia en España, también pintó temas locales como 'Toledo y el religioso' y 'El Torero calvo' (ambas de 1928).

Sin embargo, Madrid fue solo una escala. Berni pronto advirtió que París era el epicentro de la vanguardia artística en ese momento, considerándola la verdadera cuna de la pintura. Decidió trasladarse a la capital francesa, un movimiento decisivo en su carrera.

En París, asistió a cursos con pintores franceses. Aunque el texto indica que solo estudió unos meses, la influencia de este período fue significativa, especialmente en una serie de desnudos figurativos que realizó. En 1927, se instaló en Arcueil, cerca de París, donde produjo paisajes y óleos como 'El mantel amarillo', 'Desnudo', 'La casa del crimen' y 'Naturaleza muerta con guitarra'.

Tras finalizar la primera beca, regresó brevemente a Rosario, pero la necesidad de seguir absorbiendo el efervescente ambiente parisino lo llevó a obtener un nuevo subsidio, esta vez del Gobierno de la provincia de Santa Fe, y retornar a París en 1928. En este período europeo, también tuvo una exposición individual en la Galería Nancy de Madrid en 1928.

Influencias Clave y el Nacimiento del Surrealismo

La estancia en París fue fundamental no solo para su formación técnica, sino también para su inmersión en las corrientes artísticas e intelectuales de vanguardia. En 1928, Berni conoció a figuras cruciales que influirían profundamente en su obra.

Uno de los encuentros más importantes fue con Louis Aragón, poeta y ensayista francés, líder de los movimientos dadaísta y surrealista. Aragón lo acercó al círculo surrealista y a André Bretón, la figura central de este movimiento. También en 1928, se relacionó con el pensador Henri Lefebvre, quien lo introdujo en la lectura de Marx, y conoció a Max Jacob, con quien aprendió la técnica del grabado.

La retrospectiva de Giorgio de Chirico y el conocimiento de las obras de René Magritte fueron, según el texto, elementos fundamentales que lo llevaron a ingresar al surrealismo. Berni entendió el Surrealismo como una «visión nueva del arte y del mundo», un movimiento dinámico que representaba el estado de ánimo de la juventud post-Primera Guerra Mundial.

Aunque se adentró en la pintura surrealista, Berni desarrolló un estilo propio, distanciándose del automatismo de Miró y el onirismo de Dalí. Tomó elementos de la pintura de Chirico y les imprimió un contenido personal. 'La Torre Eiffel en la Pampa' (1930) es un ejemplo de esta síntesis.

Además de su actividad artística, Berni se involucró en el ambiente político e intelectual parisino. Ayudó a Aragón en su lucha antiimperialista, colaboró con periódicos para minorías asiáticas y realizó ilustraciones. Leyó a los poetas y escritores surrealistas, y también a Freud, explorando las ideas que sustentaban el movimiento. En 1930, conoció a Tristán Tzara, otra figura clave del dadaísmo y surrealismo, quien reforzó su percepción del grupo surrealista como «monstruos sagrados».

El Regreso a Argentina y el Compromiso Social

La noticia de la revolución de 1930 en Argentina y la profunda crisis económica y social que vivía el país (la llamada «década infame») impactaron fuertemente a Berni, quien ya estaba casado y tenía una hija. Decidió regresar a la Argentina. Se instaló primero en una chacra en Santa Fe y luego en Rosario, donde trabajó como empleado municipal y se involucró activamente en la vida cultural, fundando la Mutualidad de Estudiantes y Artistas Plásticos y adhiriendo temporalmente al partido comunista.

En 1932, expuso sus obras surrealistas parisinas en Amigos del Arte en Buenos Aires. Esta muestra fue pionera en América Latina para el surrealismo y la primera en incluir collage en Argentina. Sin embargo, el público no estaba preparado para esta propuesta, y la crítica la rechazó mayoritariamente.

Berni no pudo ignorar la dura realidad que lo rodeaba: la dictadura, la desocupación, la miseria, las huelgas, el hambre. La Rosario de esos años, con su problemática social, incluyendo la mafia y la prostitución, lo conmovió profundamente. En 1932, colaboró como fotógrafo en una nota periodística sobre este submundo. Esta experiencia lo llevó a cuestionar el surrealismo puro y a sentir la necesidad de un arte comprometido con su tiempo y su país.

Como él mismo diría en 1976, «El artista está obligado a vivir con los ojos abiertos y en ese momento (década del 30) la dictadura, la desocupación, la miseria, las huelgas, las luchas obreras, el hambre, las ollas populares crean una tremenda realidad que rompían los ojos». Fue así como Berni inició la etapa del Realismo Social, una corriente en la que buscaba reflejar la realidad argentina con un fuerte contenido humano y crítico.

El Desarrollo del Realismo Social y Humanista

A partir de 1934, Berni comenzó a plasmar la problemática social de la década del 30 en obras icónicas como 'Desocupados' y 'Manifestación'. No solo la crisis argentina lo impactaba, sino también el contexto internacional, con el ascenso del nazismo y fascismo y la Guerra Civil Española.

El retrato se convirtió en una forma importante dentro de su realismo humanista. Obras como 'Figura' (Primer Premio en el XXX Salón Nacional de Buenos Aires, 1940) y 'Lily' (Gran Premio Adquisición en el XXXIII Salón Nacional de Buenos Aires, 1943, el máximo galardón de la época) dan cuenta de su maestría en este género. También pintó a su familia ('Paula y Lily') y otros retratos representativos de distintas clases sociales, como 'Retrato' (1946), que muestra chicos de clase media acomodada, en contraste con sus futuros personajes.

Su obra de este período también abordó la vida cotidiana, el deporte ('Club Atlético Nueva Chicago', 'Team de fútbol o Campeones de barrio'), el tango ('Orquesta típica') y escenas íntimas ('Primeros pasos', 'La siesta', 'La fogata de San Juan').

En la década del 30, también tuvo una importante experiencia muralista participando en la construcción de 'Ejercicio Plástico' y fundando el grupo «Nuevo Realismo».

Entre 1941 y 1942, realizó un viaje por Bolivia, Ecuador, Perú y Colombia, encargado por la Comisión Nacional de Cultura para realizar estudios precolombinos. Este viaje influyó en obras como 'Mercado indígena' (1942), basada en fotografías que tomó.

La década del 40, marcada por el golpe militar de 1943 en Argentina, siguió siendo un período de compromiso. Berni reflejó esta realidad en su pintura. Aunque la revista Arturo introdujo el arte geométrico en 1944, Berni mantuvo su línea figurativa y social. En 1945, manifestó su desagrado por la situación política adhiriendo a los anhelos democráticos, exponiendo con otros artistas.

Continuó pintando obras de fuerte contenido social como 'Masacre' (1948) y 'El obrero muerto' (1949). En 1951, creó otra 'Manifestación', esta vez con mujeres y niños portando un lienzo con la paloma de la paz, un símbolo de esperanza en un mundo convulso.

Los Viajes Interiores y las Series Provincianas

Entre 1951 y 1953, Berni viajó a Santiago del Estero, una provincia afectada por la tala indiscriminada de bosques. Esta experiencia dio lugar a la serie 'Motivos santiagueños', con obras como 'Los hacheros', 'La marcha de los cosecheros', 'La comida', 'Escuelita rural' (1956), 'Migración', 'Salida de la escuela', 'El mendigo', 'Hombre junto a un matrero' y 'El almuerzo'. Estas obras capturan la dureza de la vida rural y el trabajo.

En el período 1955-1956, realizó la serie 'Chaco', exponiéndola internacionalmente en París, Berlín, Varsovia y Bucarest. Sus exposiciones en el país, tanto individuales como colectivas con otros pintores contemporáneos, consolidaron su posición en la escena artística argentina.

Durante esta época, también pintó paisajes suburbanos que reflejaban la vida en los bordes de la ciudad, como 'Villa Piolín', 'La casa del sastre' (1957), 'La iglesia', 'El tanque blanco', 'La calle', 'La res', 'Carnicería' (1958), 'La luna y su eco' (1960) y 'Mañana helada en el páramo desierto'.

La Creación de los Íconos: Juanito Laguna y Ramona Montiel

Mientras el mundo vivía conflictos como la Guerra de Corea o la invasión a Hungría, y Argentina experimentaba cambios políticos, el universo artístico de Berni gestaba nuevas imágenes. A su regreso de Santiago del Estero, continuó explorando hasta que en 1958 surgieron claramente sus personajes más emblemáticos: Juanito Laguna y Ramona Montiel.

Estos personajes, representantes de los sectores más bajos, marginales y olvidados de la sociedad, se convirtieron en el centro de su obra durante muchos años. Berni utilizó materiales de desecho y collage en sus representaciones para enfatizar la precariedad y la realidad de sus vidas. La historia de Juanito, el niño de la villa, y Ramona, la costurerita que busca ascender socialmente, envolvió a Berni y le dio una trascendencia aún mayor. Las obras de los "Juanitos" y las "Ramonas" alcanzaron gran cotización en el mercado internacional.

Últimos Años y Reflexiones

En 1976, Berni viajó a Nueva York. Allí continuó pintando, haciendo grabados y collages. Presentó la muestra 'La magia de la vida cotidiana' en la Galería Bonino. Su estancia en esta ciudad le permitió observar una sociedad opulenta y consumista, muy diferente a la realidad argentina. Sintió que había «riqueza material y pobreza espiritual». Decidió entonces crear un arte social con ironía, reflejando esta nueva perspectiva en obras como 'Aeropuerto', 'Los hippies', 'Calles de Nueva York', 'Almuerzo', 'Chelsea Hotel' y 'Promesa de castidad'. En esta época, también pintó óleos referidos a sus personajes, como 'Juanito en la calle', 'Juanito Laguna going to the factory' y 'El sueño de Ramona'.

Poco antes de su muerte, Berni ofreció una reflexión que resume su filosofía artística: «El arte es una respuesta a la vida. Ser artista es emprender una manera riesgosa de vivir, es adoptar una de las mayores formas de libertad, es no hacer concesiones. En cuanto a la pintura es una forma de amor, de transmitir los años en arte.»

¿Dónde ver la obra de Berni hoy?

La obra de Antonio Berni forma parte del patrimonio cultural argentino y se exhibe en importantes instituciones. Actualmente, se pueden encontrar obras suyas en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) y en el MALBA (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires), permitiendo a las nuevas generaciones apreciar la magnitud y el compromiso de su legado.

Preguntas Frecuentes sobre la Formación de Antonio Berni

¿Dónde realizó sus primeros estudios de pintura?
Sus primeros estudios formales de pintura los realizó en el Centre Catalá de Rosario, con los maestros Eugenio Brunells y Enrique Minné.
¿Estudió arte en Europa?
Sí, estudió en Madrid con una beca del Jockey Club de Rosario y luego asistió a cursos en París. Aunque su estancia en París fue breve, fue crucial para su contacto con las vanguardias.
¿Qué influencias artísticas tuvo Berni?
Sus primeras obras mostraron influencia del impresionismo y el paisajismo. En Europa, se vio fuertemente influenciado por el Surrealismo, especialmente por artistas como Giorgio de Chirico y René Magritte, y por figuras como Louis Aragón y André Bretón. Tras regresar a Argentina, desarrolló el Realismo Social y el realismo humanista.
¿Quiénes fueron Juanito Laguna y Ramona Montiel?
Son personajes icónicos creados por Berni a finales de la década de 1950. Representan a los sectores populares y marginales de la sociedad argentina, y Berni utilizó materiales de desecho en sus obras para darles autenticidad.
¿Por qué cambió del Surrealismo al Realismo Social?
El regreso a una Argentina en crisis en la década de 1930 lo confrontó con una dura realidad social (desocupación, miseria). Sintió que el artista debía comprometerse con su tiempo y reflejar esa realidad, lo que lo llevó a adoptar el Realismo Social como una forma de denuncia y empatía.

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