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Escuela Cultural: Más Allá del Currículo Tradicional

11/05/2018

En el ámbito de la pedagogía moderna, emerge un concepto transformador que busca redefinir el rol de la institución educativa: la Escuela Cultural. Este modelo, propuesto como una evolución necesaria de la escuela tradicional, o lo que podríamos llamar la "escuela curricular", se concibe como un organismo vivo y dinámico, profundamente arraigado en su contexto social y cultural. Lejos de limitarse a la mera transmisión de conocimientos académicos, la Escuela Cultural se propone como un espacio de construcción humana integral, donde la cultura, los valores y la interacción comunitaria juegan un papel fundamental.

¿Es la UNL una buena escuela?
La clasificación de la Universidad de Nebraska — Lincoln en la edición 2025 de Mejores Universidades es Universidades Nacionales, #152 .

La propuesta de la Escuela Cultural surge de la necesidad de superar las limitaciones de un sistema educativo que, en ocasiones, reduce la riqueza del conocimiento a lo meramente científico-tecnológico y concibe la escuela principalmente como un agente reproductor de estructuras sociales. Frente a esta visión unidimensional, la Escuela Cultural abraza un paradigma pluridimensional que busca educar para la libertad creadora, el desarrollo de valores, la felicidad y el bienestar, siempre guiada por el modelo de desarrollo cultural de la comunidad a la que pertenece.

Índice de Contenido

Escuela, Cultura, Sociedad y Territorio: Una Relación Indispensable

La vida humana está intrínsecamente ligada a la cultura y la sociedad. Desde el acto más simple como aprender a caminar, que es validado y normado por la cultura, hasta la compleja red de interacciones sociales, el hombre es un ser cultural y gregario. La cultura, entendida como un sistema complejo que abarca conocimientos, creencias, moral, leyes, costumbres, artes, técnicas y organizaciones institucionales, es el legado social que recibimos y que, al mismo tiempo, ayuda a nuestra integración y definición como personas.

La sociedad, basada en la idea de "socius" (agregado humano por intereses y necesidades), difiere de la comunidad, que se sustenta en la idea de "communio" (agregado humano unido por afecto, cultura y espíritu). Es precisamente la comunidad la referencia indispensable para la educación, la cultura y la escuela. La escuela no puede ser vista de forma aislada; está situada dentro de la sociedad, es una institución clave para su perpetuidad y el principal transmisor de cultura. Es, además, el núcleo cultural más integrado y próximo a la comunidad.

El dinamismo entre Educación y Sociedad se manifiesta en la relación Escuela-Comunidad. La cultura actúa como elemento articulador entre ambas. Una cultura que, hoy en día, comprende no solo el legado histórico sino también el desarrollo, el progreso y la constante reconstrucción axiológica, incluyendo el pensamiento científico-tecnológico, artístico, filosófico, etc. La cultura es libertad y capacidad creadora.

La cultura no es solo saber, es también hacer, actuar con sentido. De ahí que la Escuela Cultural no pueda privilegiar exclusivamente el componente del conocer. Debe dar atención al hacer, a la actuación, a protagonizar la construcción social y comunitaria. La interacción escuela-comunidad debe ser abordada desde perspectivas etnológicas, etnográficas, antropológicas y artísticas; en definitiva, cultural, ya que en la cultura confluyen el saber y el hacer.

La cultura es algo dinámico que debe hacerse con sentido. La educación se articula con la cultura a través de los valores, siendo el "territorio" la referencia obligada. En el territorio, los valores de la comunidad se ejemplifican para la escuela. La Escuela Cultural es, por tanto, una escuela axiológica, que busca integrar valores en el alumno y donde el profesor es consciente de los valores que debe transmitir y desarrollar. Educar es inducir experiencias y actitudes axiológicas responsables.

La educación es el medio para realizar o construir al hombre (autorrealización y perfeccionamiento) con y mediante los valores. La Antropología, al estudiar la construcción del hombre y lo humano, siempre contemplará la educación en conexión con la cultura, la herramienta que toda sociedad posee para elaborar el fenómeno humano. Toda teoría antropológico-cultural encierra una teoría de la educación/formación.

La escuela, como institución, está ordenada a la transmisión y promoción de valores. El currículo es un manantial axiológico que necesita ser explotado, utilizando las asignaturas (científicas, humanísticas, artísticas, ético-morales, etc.) con finalidad axiológica para superar la disociación entre el valor instrumental de los contenidos y sus posibilidades formativas. La dimensión extracurricular, con sus múltiples actividades, es aún más favorable a la propuesta axiológica, al estar más cerca de los intereses y necesidades personales de los educandos.

Cuando un niño o joven se integra en un Club Escolar (musical, informático, artesanal, deportivo, etc.) en el seno de una Escuela Cultural, realiza un acto de preferencia axiológica. No hay imposiciones, sino elecciones valiosas para ellos. El profesor animador acompaña y orienta estas actividades libremente elegidas.

Las virtualidades axiológicas de la dimensión interactiva (relación dialéctica entre lo curricular y lo extracurricular) son enormes. Si el currículo se basa en la heterdeterminación programática (programa externo al educando), el extracurricular se basa en la autodeterminación programática (el educando establece el programa). La E.C. concilia armoniosa e interactivamente ambos principios a través de actividades concretas (lectivas, extralectivas e interactivas) con intencionalidad axiológica, integrando la dimensión ambiental (psicosocial, psicocultural, ética, ecológica, ecológico-axiológica). La escuela revela su realidad por su sistema medioambiental axiológico. Vivir es respirar el puro aire de los valores en la escuela y en la comunidad.

Debe establecerse una relación íntima, de modo que la escuela sea un "territorio" integrante de carácter pedagógico-cultural, con estatuto propio dentro de la comunidad. Escuela y comunidad deben ser organismos culturales y axiológicos comunes, donde se comparten los valores, por lo que el sentido de la escuela es intrínsecamente comunitario. La escuela recoge cultura de la comunidad, centrándola en el educando, enraizando su libertad, democratizando el aprender y construyendo su autonomía, relacionando la vida con la cultura y la comunidad. A su vez, la comunidad aprovecha la expansión cultural de la escuela, promoviendo continuamente su desarrollo.

El niño ingresa a la escuela con un bagaje cultural equilibrado de la familia y la comunidad (aprendizajes no-formales: valores, destrezas, hábitos, conocimientos del "territorio"). Estos aprendizajes deben ser continuados y desarrollados en la escuela para que esta no sea algo extraño. La escuela también transmite una cultura específica (formal, curricular) y necesita dar sentido renovador a ambas culturas en su síntesis. La escuela debería acercar al alumno al mundo real de la comunidad, al mundo del trabajo, fortaleciendo la aproximación entre escuela y vida activa, entre escuela y comunidad.

La Escuela Cultural es diferente de la escuela curricular positivista que reduce el conocimiento y es unidimensional. El paradigma de la E.C. es eminentemente propositivista (profesor propone, alumno reconstruye), presupone la pluralidad de modos de conocer y se centra en la cultura y los valores, exigiendo un movimiento descentralizador de gestión escolar en un sistema policéntrico. Es una escuela que busca educar para la libertad creadora, los valores, la felicidad y el bienestar, encaminada por el modelo de desarrollo cultural de la comunidad.

El Paradigma de la Escuela Pluridimensional

La escuela curricular, o "programática", es la escuela vigente en muchos sistemas educativos, con asignaturas paralelas y evaluaciones puntuales. Reduce el saber al programa y la "vida" a ese saber, sin motivar la aventura del saber y el hacer con sentido. Resulta insuficiente tanto para alumnos como para profesores que buscan una construcción conjunta del conocer comprensivo.

Este paradigma unidimensional es superado por el paradigma de escuela pluridimensional, cuyo modelo más adecuado es la Escuela Cultural. Aunque integra la escuela curricular, se enriquece con otras dimensiones, como el "Área-Escuela", y transforma todo el sentido de lo que debe ser una escuela. Se produce un cambio de paradigma escolar.

¿Hay pleonasmo en el término "Escuela Cultural", dado que la escuela ya genera cultura? Si bien todo lo que el hombre hace puede considerarse cultura, no todo es bello, útil e interesante. La escuela tradicional ha sido producto/productor de cultura, pero quizás no siempre "bella", "útil" e "interesante". El adjetivo "cultural" es necesario para indicar innovación pedagógica, cambio y calidad de formación y vida. Busca hacer de la escuela un proyecto de "territorio" comunitario:

  • Bello: en el actuar, en el hacer, en el saber, en el querer y en el vivir.
  • Útil: porque debe proyectar, elaborar, desarrollar, realizar, evaluar, valorizar y gratificar.
  • Interesante: ya que debe ser atractiva/motivadora para los educandos.

El pleonasmo sería innecesario si todas las escuelas fueran centros dinamizadores de bienes y valores culturales, ofreciendo calidad de vida y convivencia. Esto se logra proyectándose en la cultura y los valores, aprovechando la dimensión curricular y generando actividades no-formales e informales.

La Escuela Cultural es ella y su circunstancia (cultura territorial y comunitaria), abarcando aspectos estéticos, científico-tecnológicos, ambientales, morales, cívicos, etc., permitiendo la vivencia de los saberes en la formación personal y social. Aprovecha el bagaje cultural de los alumnos, lo valoriza y le da una nueva dinámica. Al evidenciar los aspectos específicos de la comunidad, la escuela aporta una visión más rica del saber, del saber hacer y del patrimonio personal.

La E.C. es una escuela donde todo está integrado, donde todo se une y es causa-efecto. Es lugar de contacto entre el saber y el actuar, entre la responsabilidad y la libertad, lugar de interacciones infinitas y de movilidad activa de la comunidad. Busca lograr estos propósitos a partir de una estructura tridimensional:

  1. Curricular: Plan de estudios (asignaturas formales, contenidos). Aplica la interdisciplinariedad y articula el conocimiento científico con los aportes culturales comunitarios.
  2. Extracurricular (extralectiva, educación no-formal): Organización estructural en armonía con las actividades de los Núcleos o Clubs Escolares. En el Club Escolar (territorio de alumnos y profesor coordinador), convergen libertades e intereses. Busca desarrollar actividades culturales, deportivas y artísticas. Profundiza en apetencias, valores, vocaciones y formación personal/social. Los alumnos participan en la elaboración, organización, desarrollo y evaluación. Se adecua a la organización funcional y espacios educativos, en relación con la apertura, flexibilidad y consistencia de la elección vocacional. El enriquecimiento axiológico nace del contacto con la cultura de la comunidad.
  3. Interactiva-Dialéctica (formal y no-formal): Envuelve toda la escuela, integrando actividades curriculares (Área-Escuela) y extracurriculares (Núcleo/Club Escolar). Coexisten momentos de acción demostrativa (festividades, conmemoraciones, exposiciones, representaciones) potenciando acciones conjuntas entre clubs y proyectos que relacionan saberes y aportes culturales (saber popular, valores) con manifestaciones comunitarias.

La E.C., al ser pluridimensional, integra todas sus posibilidades, permitiendo valorizar la educación, la inducción personal de la cultura, la libertad, la creatividad y el placer, acercándose a la idea de sociedad educativa. Es capaz de cambiar la concepción prevalente de escuela institucionalizada, la organización de la vida escolar en relación con la comunidad, la gestión, los espacios, el papel de la cultura escolar, el estatuto profesor/alumno y la identidad pedagógica-educativa. Es flexible y atenta a los intereses y realidad comunitaria para lograr una mejor adaptación relacional Escuela-Comunidad.

La organización tridimensional destaca el factor estructurante de la dimensión curricular lectiva (aula, clase) y la extralectiva (Núcleo/Club Escolar), integrador de las libertades y voluntades de alumno y profesor. Se dirige a las esencias de estos seres y a su vocación/capacidades de realización humana. Crea un espacio de aproximación en una comunidad educativa abierta, libre, democrática y dinámica.

La Escuela Cultural integra tres aspectos fundamentales:

  • Funcional: Integra las funciones tradicionales de la escuela con el proceso de inserción social a través del ejercicio global de funciones personales, sociales, cívicas, morales, profesionales, culturales, ambientales, cooperación de padres, etc. Contribuye a la socialización y personalización hacia la comunidad.
  • Sistémico: Relación interactiva comunidad-comunidad educativa como sistema comunicativo, abierto y flexible entre escuela, comunidad y familia, promoviendo el desarrollo e integración de aprendizajes.
  • Proceso conciencializador de los aprendizajes: Impacto en la conciencialización (inteligencia crítica) del educando, coordinada con la del educador. Construcción de un modelo de escuela incluido en el desarrollo personalizado, participativo y concretizador de actividades no-formales de reflexión sobre problemas comunitarios. La unión escuela-comunidad crea el espacio cultural y educativo pluridimensional.

El movimiento de la E.C. es renovador, centrando la esencia educativa en la persona. La educación es el resultado de una actividad personal y personalizante del saber constituyente; es la persona quien aprende y construye, educándose al ritmo de las experiencias, alcanzando confianza, responsabilidad e interés socio-comunitario.

Características Clave y Objetivos de la Escuela Cultural

Esta nueva escuela busca que los alumnos disfruten más de su propia escuela, mejorar las relaciones discentes/docentes y contribuir al éxito de los alumnos. Busca el cambio de la actual escuela curricular y unidimensional, integrando la dimensión curricular vigente pero planteando otros objetivos:

  • Dar intencionalidad cultural a todas las tareas escolares.
  • Impregnar la dimensión curricular con una nueva dinámica, de modo que el proceso educativo sea de adecuación crítica, indagador de soluciones y creativo en relación con bienes, costumbres y valores culturales de la Comunidad.
  • Crear una dimensión personalizante y socializadora en el desarrollo integral y formativo de los alumnos.

Es significativa la oposición de la E.C. a aspectos de la escuela curricular y la "escuela-masa". Mientras la pedagogía de la desescolarización critica la escuela de masas y busca disolverla en la comunidad, la E.C. se concibe como un "territorio", un polo donde el individuo se arraiga. Surgen así dos modelos: una escuela tecnócrata y colectivizadora vs. una escuela cultural, contexto para el alumno como ser personal y social, en libertad y con capacidad creativa.

El proyecto de E.C. choca con ambientes educativos actuales al proponer un cambio de paradigma. Sus características distintivas respecto a la escuela curricular son:

  • Programas curriculares nuevos, flexibles, reactivadores de apertura y participación en la comunidad.
  • Horarios curriculares flexibles (menor carga horaria) con más tiempo libre para el componente cultural (extracurricular).
  • Nueva organización de espacios físicos/educativos.
  • Recursos materiales/humanos y equipamientos renovados y mejor utilizados, complementados con recursos de la comunidad.
  • Nueva mentalidad en la elaboración del presupuesto, con actitud administrativa responsable.
  • Gestión pedagógica distinta al integrar la dimensión cultural, con Plan anual de actividades y participación representativa de la Comunidad.
  • Formación específica y adecuación del personal no docente.
  • Formación permanente del profesorado con objetivos de la E.C.
  • Mayor apertura y participación mutua de la Escuela a iniciativas de la Comunidad y apoyo de esta en actividades extracurriculares.
  • Estimular la cooperación y el asociacionismo libre (Clubs Escolares) entre alumnos, creando vínculos culturales.

El logro de estas metas requiere apoyo comunitario y un nuevo enfoque de escuela. Esto crea una nueva dinámica social y comunitaria que convierte a la escuela en centro educativo y cultural, factor de progreso y cambio, garantizando identidad y personalización, valores y cultura de la comunidad.

Los objetivos primordiales de la E.C. se basan en valores, innovación pedagógica y calidad de vida en la Comunidad, reconvirtiendo la escuela en:

  • Dinámica/activa: educa para la autonomía, respeto, libertad y responsabilidad.
  • Creativa: descubre la búsqueda/indagación de soluciones, inhibiendo la transmisión mecánica.
  • Axiológica: respeto por el hombre total, la cultura y la unicidad del ser.
  • Democrática y libre: exigencia de la sociedad democrática, ideal de la polis, de la "pam-paideia" (para todos, lo mejor de todo, por las mejores maneras). La igualdad es vehículo de expansión individual y diferenciación personal, compatible con la dignidad.
  • Participativa y solidaria: cada elemento educativo tiene función y desempeño; pensar en el otro es colaboración, comprensión y bienestar.
  • Individualizadora y personalizadora: respeta la individualidad, estimula capacidades, concibe alegría, placer, belleza, utilidad y bien como valores universales.
  • Libertad creativa: libertad intrínsecamente co-creativa en los alumnos.
  • Constructiva: cada educando es visto por su unicidad; capacidades estimuladas; alegría, placer, belleza, utilidad y bien son valores comunitarios/universales.

El profesor es fundamental. Ya no es solo un transmisor del saber hecho, sino del saber constituyente, del saber que se hace. La relación profesor/alumno es del sujeto cognoscible con el saber cambiante, práctico, operativo, abierto y participativo a ideales culturales.

Gestión Escolar, Actividades y Clubs Escolares

La Escuela Cultural debe ser una buena escuela curricular, pero su espina dorsal es la intencionalidad cultural. La exigencia de calidad en enseñanza, gestión, administración y ejecución de actividades debe ser total. Recursos humanos/materiales, equipamientos y espacios educativos se definen en función integral de la E.C.

La función de los órganos de dirección es compleja. Hablar de organización escolar implica gestión, administración, economía, espacios, y problemáticas internas, pero también recoger ideales, expectativas e intereses de la comunidad, valores y cultura a transmitir, y el perfil de persona deseado. Los valores y la cultura provienen de la comunidad, que debe inspirar los procesos educativos. La axiología pedagógica constituye el debate filosófico, sociológico, antropológico, político y religioso de este tipo de escuela. El proceso educativo es cultural porque la escuela promueve cultura y genera valores, además de estar abierta a la comunidad.

Es indispensable definir cómo, por qué, cuándo y cuáles deben ser los niveles de interacción con la comunidad y los valores a los que debe servir. La E.C. es humanista y personalizante, optimizadora de la persona, donde la educación es para/por su libertad y autonomía, en un contexto creativo y flexible. Refuta la reducción de la persona al sujeto colectivo, pensando en el alumno como persona individual, social y en libertad, rechazando el alumno masa o robot deshumanizado.

Esta escuela ideal, participativa y democrática, es del saber constituyente y comunitaria, responsable ante su núcleo social y alumnos. Por eso, su dirección no puede ser solo cooperativa-escolar, dominada por un grupo (p.ej., docentes). El "poder escolar" es servicio a intereses concretos y comunitarios, no a intereses generales abstractos. Todo debe articularse con la competencia.

Si el profesor no tiene formación específica, no es competente para la gestión. Los principios democráticos y competencia responsable de los órganos de gobierno (administración y gestión pedagógica) tienen el derecho y deber de garantizar un funcionamiento eficaz. Las normas legislativas (democraticidad, representatividad, participación, integración comunitaria, prioridad pedagógico-científica) son requisitos para el Consejo de Dirección.

La gran diferencia es que la E.C., además de su administración, gestión y dirección propias, está apoyada por órganos comunitarios y organizaciones culturales, deportivas y empresariales. Una escuela responsable con su comunidad debe tener una dirección representativa, destacando competencia, eficacia y responsabilidad social, integrando órganos y personas responsables del desarrollo comunitario. Solo así desempeña sus funciones esenciales: personal, social, cívico-moral, profesional, cultural y familiar. Su funcionamiento es un todo cohesionado y real. Se apoya en un paradigma innovador y dialéctico que busca mejor enseñanza, educación integral, éxito escolar en contacto con la comunidad, en mutuo esfuerzo.

Se busca transformar la escuela actual (unidimensional, curricular, lectiva) en una "Área-Escuela" (inclusión de actividades de complemento curricular) que reordena la vertiente curricular, abriéndola a saberes e intereses comunitarios. Los planes del "Área-Escuela" apoyan la organización de actividades de complemento curricular, son obligatorias para alumnos, con impacto en evaluación y rendimiento.

Este modelo organizativo contempla horas de crédito y acciones de formación específicas (interdisciplinares) de libre iniciativa de alumnos, acompañadas por proyectos orientativos aprobados por la dirección en el Plan anual de actividades integral. Depende de la buena voluntad y dinamización de profesores y del centro escolar, y aborda la vertiente no-formal/extracurricular. En un enfoque de E.C., cada Centro elabora y aprueba su Plan anual de actividades educativas al inicio del año, definiendo el esquema conceptual global con fechas, amplitud, duración y demostración práctica.

Este modelo pluridimensional, además de viable, integra la formación de Clubs y sus actividades, planteamientos no formales, posibilidades educativas de la comunidad, etc., haciendo del centro escolar un sistema unitario, un área educativo-escolar motivante. Exige una gestión y dirección unificada, con más competencias cualitativas, ampliadas con otros órganos (p.ej., Consejo Cultural y Deportivo), mayor competencia en el Consejo Directivo. El presupuesto es unitario, integrando actividades curriculares y extracurriculares. El plan anual de actividades extracurriculares lo establece la dirección, oyendo a los órganos, a propuesta de alumnos y profesores. Se evalúan periódicamente, exigiendo un informe final.

Las Actividades y los Clubs Escolares

La E.C. es tridimensional (curricular, extracurricular, interactiva). Todas funcionan integralmente. Sus actividades obedecen a una planificación adecuada, orientada por un grupo coordinador y evaluador, continua y periódica. La dimensión interactiva garantiza la comunicación con las demás dimensiones.

Ningún espacio de la E.C. es espacio vacío; todos deben ser culturalmente cualificados. La gestión pedagógica de los espacios está en relación con el tiempo. La escuela curricular es escuela por la mañana y extracurricular por la tarde. La E.C. necesita espacios y tiempos comunes para promover la cultura. Las nuevas escuelas deben tener una concepción global del edificio; las existentes requieren reorganización y gestión culturalmente intencional de sus espacios.

Los recursos educativos y culturales son variados. Deben disponer de servicios como biblioteca, centro de documentación, recursos audiovisuales y tecnológicos, reprografía, pabellón deportivo, terrenos de juego, talleres, salón de fiestas/teatro, auditorio musical, laboratorios, salón de exposiciones, instrumentos musicales, material deportivo, etc. Las actividades deportivas y recreativas son fundamentales para la motivación.

En la E.C. habrá exposiciones, conciertos, recitales literarios, conferencias, coloquios, cine/video, competiciones deportivas, concursos (científicos, literarios, artísticos, técnicos), publicación de periódicos/revistas, fiestas escolares, teatro, marionetas, etc. En el componente extracurricular, el ejercicio es libre, de placer íntimo, para que los alumnos hagan lo que les gusta, lo que corresponde a una vocación. Surgen los núcleos de clubes escolares diversificados, una forma de organización y funcionamiento de la E.C., demostrando que es una escuela libre y participativa.

Las actividades extracurriculares son de frecuencia libre, pero obligatorias tras la inscripción, como compromiso responsable. Cada Núcleo o conjunto de Clubs y cada Club es orientado y coordinado por un profesor cualificado. El profesor registra la asiduidad. Los alumnos pueden justificar faltas hasta un máximo (triple de actividades semanales, salvo enfermedad); excederlo sanciona con prohibición de inscribirse al año siguiente. El régimen de faltas de profesores es el mismo que para actividades curriculares.

El tiempo semanal de cada actividad no es fijo, se establece según naturaleza, voluntad/disponibilidad de alumnos/profesores y peso en el conjunto de actividades del alumno. Cada Núcleo/Club organiza su regulación interna (sencilla, clara), aprobada por el Consejo Directivo. El profesor coordinador es responsable ante la Dirección, elaborando un informe de actividades. Lo primordial es un ambiente de corresponsabilidad alumnos/profesor.

El Núcleo/Club Escolar orienta su trabajo a organizar periódicamente y al final de curso una gran fiesta de animación, exponiendo los frutos de su actividad.

Un Proyecto Interdisciplinar en un Núcleo/Club Escolar

La elaboración de un proyecto sigue directrices del método científico en investigación educacional, exigiendo puesta a punto de conocimientos pedagógicos por parte del profesorado. La mayor dificultad suele ser la financiación. Colaboración de órganos de gestión, adhesión de profesores, responsabilidad del personal no docente, interés de alumnos, participación de padres y ayudas de la comunidad hacen posible la innovación de la E.C. y la renovación de mentalidades.

El proyecto interdisciplinar de actividades culturales sigue las reglas: conocer descubriendo, promover divulgando, aprender participando. Debe movilizar y aglutinar profesores de diversas áreas. Algunas líneas fundamentales incluyen:

  • Caracterización de la Escuela en su contexto (ciclos, alumnos, clases, profesores, funcionarios, tipología, espacios, Clubs).
  • Elaboración: definición de objetivos, recogida de datos/experiencias, identificación de recursos, promoción de motivaciones, temporalización, horarios.
  • Plan Anual de Actividades (acciones): modo de ejecución (selección, estrategias, distribución de tareas), dinamización (grupos de trabajo, programa, divulgación, dosieres).
  • Evaluación y autocrítica: evaluación periódica/anual, reflexión crítica de Núcleos/Clubs, reflexión de profesores coordinadores en Claustro, informe anual a Consejo Directivo. Se usan instrumentos de investigación educacional (encuestas, entrevistas, cuestionarios) considerando parámetros como:
    • Relación E.C./Escuela Curricular: complementariedad (contenidos, metodologías, relación profesor/alumno).
    • Relación E.C./Comunidad: asistencia/colaboración de órganos, ayuda de padres, participación/ayuda de comunidad (alcaldías, empresas), donación de recursos, divulgación (medios locales), contactos con el medio (viajes, visitas), actividades conjuntas.
    • Nivel de satisfacción de intervinientes: autoevaluación (alumnos, profesores, dirección, escuela) sobre movilización de potencialidades, lazos de amistad, conocimientos teórico-prácticos, investigación de problemas, conocimiento de realidad/comunidad.
    • Ventajas de la creación del Núcleo/Club Escolar (aspectos negativos y positivos): responsabilidad del alumno, interrelación Escuela/Comunidad, integración comunitaria, formación afectiva/psicomotriz/cívica/moral, creatividad profesor/alumno, concienciación de cultura comunitaria, recursos, formación profesores, financiación.
  • Presentación y Divulgación: fiesta/exposición periódica/anual, constitución de museo pedagógico.

El Perfil del Profesor Cultural

El profesor cultural es, o debe ser, un profesor animador sociocultural o comunitario. Sus acciones sociales son su objetivo intrínseco, el criterio sustancial que lo define como hombre de cultura. Esta exigencia es el presupuesto principal que origina la motivación, expectativas y posibilidad de la E.C. Debe orientar conduciendo integralmente hacia la superación. Profesor animador, cultural y comunitario, busca la verdad también en espacios de acción social.

Su acción tridimensional (curricular, extracurricular e interactiva dialéctica) como animador sociocultural se aplica a los ámbitos de su "territorio" (clase/aula, escuela, comunidad), hacia la "ciudad educativa" deseada. Necesita actitudes responsables, competencias y empeño en la indagación conjunta con alumnos de saberes y valores culturales.

Es un profesor creativo ("poético") que actúa "in situ", bajo las condiciones y circunstancias de los educandos. Ningún "territorio" es universal; son locales y comunitarios, pero el pensamiento humano (conciencia cultural) hace posible la universalización del "territorio" y la cultura. Es un hombre de cultura y acción, no un simple funcionario público, sino un ser humano empeñado y comprometido. Es un verdadero educador que busca el desarrollo integral de la persona (personalista) en su dimensión humanizadora. Su sentido cívico, moral o axiológico reconoce que la persona es indisociable del "territorio" y la comunidad. Es humano porque la persona llega a ser en contacto e interacción con lo y los demás.

Este profesor cultural (agente promotor de cultura y valores) se nutre del amor pedagógico y de los valores que incentivan a los alumnos a apreciar bienes, costumbres, tradiciones y valores culturales. El objetivo es la vida en calidad (ciudadano, persona, espiritual). Es un elemento fundamental para el proyecto de E.C.; su formación inicial y permanente requiere atenciones especiales. La pregunta "quién y qué enseña a los alumnos" recae en un conocimiento integral del territorio y la comunidad (social, psicológico, personal, cultural).

El "qué enseña" se refiere a las vertientes curricular y extracurricular (democratización de la enseñanza), nunca socialmente neutro, unido a formas de vida y experiencias de alumnos para pasar a mayores niveles de crítica y abstracción conceptual. Lo extracurricular (educación no-formal) se amplía y revalora con la herencia sociocultural del alumno, completándose e integrándose con lo curricular.

El "quién enseña" incide en la formación del profesorado. El paradigma pluridimensional de la E.C. necesita cualitativamente un profesorado más empeñado, con mayor formación personal y profesional (científico-tecnológica, sociopedagógica, humanística). Notas formativas incluyen competencia, capacidad comunicativa eficaz, ser animador y organizador de situaciones de aprendizaje, dominio de métodos/técnicas de educación no-formal para la relación comunitaria, y conocimiento de dimensiones formativas de alumnos.

A este nuevo profesor se le exige concienciación de su modo de "ser profesor", "actuar y estar", reconociendo que la comprensión y empatía pedagógica con alumnos y la convivencia "territorial" (Clubs, comunidad) dependen del conocimiento de sus pasados socioculturales y axiológicos.

La edificación de la E.C. requiere esta formación especial del profesor cultural. Solo una Escuela experimental disponible para la institución formativa permite la integración global. Teoría y práctica están relacionadas dialécticamente; se teoriza la práctica y se practica la teoría por indagación y búsqueda de soluciones. El profesor reflexiona sus acciones prácticas (investigación-acción) y aplica mejor el saber al hacer. Ideas renovadoras nacen de la práctica pedagógica.

Este profesor es democrático en una escuela democrática y participativa. Sus cualidades (vocacional, ocupacional, profesional, formación) inciden en buena preparación científico-tecnológica, dominio de metodologías sociopedagógicas, cualidades personales (humildad, sencillez, tolerancia), apego a ideales (libertad, democracia, verdad, justicia). Es consciente de sus acciones, agente de enseñanza, operario responsable y animador sociocultural indispensable. Sus acciones extracurriculares orientan a crear ambientes motivadores (Clubs), coordinando actividades culturales y deportivas.

Los proyectos de actividades de los Núcleos/Clubs se realizarán en diálogo, con capacidad de decisión, según circunstancias del Centro y comunidad. Se integran activamente en acciones participativas del "territorio" comunitario. La gestión escolar deberá encontrar medios para ejecutar estos proyectos culturales.

Debe haber proliferación de espacios de tertulias y convivenciales (entre Clubs, profesores/alumnos, todos y comunidad) para que surja creatividad y humanismo formativo. Las tertulias deben ser "sinagogas", "territorios culturales" que establezcan nexos con la comunidad usando medios de comunicación/expresión (periódico, revistas, congresos, coloquios, radio, museo pedagógico). La escuela debe promover el espíritu de tertulias, colaboración, dialéctica, crítica, regenerando el territorio comunitario y logrando la simbiosis escuela-comunidad (axiológica, cultural, contenidos, acciones). El profesor es animador orientado al individuo/educando y a la comunidad. Sus acciones no son solo intelectuales, sino actividades propiamente dichas. La vocación antropológica de la E.C. es doble: construcción del hombre/persona y enraizamiento a su comunidad/cultura, no solo como ser pasivo (saber) sino activo, capaz de modificar y desarrollar cultura, proyectándose al futuro.

Escuela Cultural vs. Escuela Curricular

A continuación, presentamos una tabla comparativa para destacar las diferencias fundamentales entre el modelo de Escuela Cultural y la Escuela Curricular tradicional:

Aspecto Escuela Curricular Escuela Cultural
Enfoque Principal Transmisión de contenidos académicos, cumplimiento de programas. Desarrollo integral de la persona, integración de cultura, valores y comunidad.
Paradigma Unidimensional, positivista. Pluridimensional, propositivista, centrado en valores.
Relación con la Comunidad Limitada, a menudo percibida como externa. Íntima, intrínseca, la comunidad es fuente de inspiración y co-participante.
Currículo Rígido, basado en asignaturas separadas, heterodeterminación. Flexible, interdisciplinar, articulado con la cultura comunitaria, integra autodeterminación (extracurricular).
Actividades Extracurriculares Complementos opcionales o secundarios. Dimensión fundamental (Clubs Escolares), obligatorias tras inscripción, espacio de elección y desarrollo personal/axiológico.
Papel del Alumno Receptor de conocimientos, sujeto a evaluación externa. Constructor activo de su aprendizaje, participante en la definición de actividades, ser personal y social en libertad.
Papel del Profesor Transmisor de saber hecho, técnico, funcional. Animador sociocultural, facilitador del saber constituyente, educador integral, responsable, creativo, con formación específica.
Objetivo Formativo Adquisición de conocimientos y habilidades académicas. Formación personal, social, cívica, moral, profesional, cultural; desarrollo de autonomía, creatividad, valores, bienestar.
Gestión Centralizada, a menudo burocrática, con dominio de un grupo. Descentralizada, participativa, democrática, responsable, con apoyo de órganos comunitarios, basada en competencia y eficacia social.
Espacios y Tiempos Fijos, separados (aula vs. fuera del aula). Flexibles, interconectados, culturalmente cualificados, promueven la convivencia y el aprendizaje continuo.

Preguntas Frecuentes sobre la Escuela Cultural

A continuación, abordamos algunas preguntas comunes sobre el concepto de Escuela Cultural:

¿Qué diferencia a una Escuela Cultural de una escuela tradicional?

La principal diferencia radica en el enfoque. Mientras la escuela tradicional se centra primariamente en la transmisión de un currículo académico predefinido, la Escuela Cultural busca un desarrollo integral de la persona, integrando activamente la cultura, los valores y el entorno comunitario en el proceso educativo. Es un modelo más flexible, participativo y centrado en el "saber hacer" con sentido, además del "saber".

¿Cómo se integra la comunidad en la Escuela Cultural?

La comunidad no es un mero espectador o proveedor de recursos externos. Es considerada una fuente de inspiración y co-participante activa. Sus valores, costumbres y problemáticas son puntos de partida para el aprendizaje. Los miembros de la comunidad, incluyendo padres y representantes de organizaciones locales, pueden participar en la gestión, las actividades extracurriculares y la definición del proyecto educativo.

¿Qué son los Clubs Escolares y por qué son importantes?

Los Clubs Escolares son espacios dentro de la Escuela Cultural donde los alumnos desarrollan actividades extracurriculares basadas en sus intereses y vocaciones (culturales, deportivas, artísticas, científicas, etc.). Son importantes porque representan la dimensión de la autodeterminación programática del alumno, fomentan la creatividad, el asociacionismo, la responsabilidad y permiten un contacto más íntimo con la cultura y los valores, complementando el aprendizaje formal.

¿Qué tipo de formación requiere un profesor en una Escuela Cultural?

Además de la formación académica y pedagógica tradicional, el profesor cultural necesita ser un animador sociocultural. Requiere formación en áreas sociopedagógicas, humanísticas y dominio de técnicas de educación no-formal. Debe tener habilidades comunicativas, ser creativo, democrático, responsable y capaz de integrar la práctica con la teoría, reflexionando sobre su acción pedagógica y buscando soluciones.

¿Cómo se evalúa el aprendizaje en una Escuela Cultural?

La evaluación no se limita al rendimiento académico en las asignaturas curriculares. Si bien estas se mantienen, se integran las actividades extracurriculares y las experiencias comunitarias. Se valora el desarrollo personal, social, cívico, la adquisición de valores, la capacidad crítica, la creatividad y la participación. La evaluación es continua y periódica, involucrando la autoevaluación de los alumnos y la reflexión conjunta con los profesores.

¿Es viable implementar una Escuela Cultural en cualquier contexto?

La implementación requiere un cambio de paradigma y un compromiso significativo de todos los actores educativos (directivos, profesores, alumnos, padres) y de la comunidad. Exige flexibilidad en la organización, recursos, y sobre todo, una mentalidad abierta a la integración y la participación. Si bien presenta desafíos, el texto sugiere que es un modelo viable que puede adaptarse a diferentes realidades, buscando siempre el enraizamiento en el "territorio" específico.

En conclusión, la Escuela Cultural representa una visión ambiciosa y necesaria para la educación del siglo XXI. Al integrar armónicamente las dimensiones curricular, extracurricular e interactiva, arraigada en la comunidad y centrada en el desarrollo axiológico y personal del educando, ofrece un camino prometedor para formar individuos más completos, creativos, responsables y plenamente integrados en su entorno.

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