20/12/2017
La escuela conductista en psicología comenzó su desarrollo a principios del siglo XX, marcando un antes y un después en la forma de entender la mente humana. A diferencia de enfoques anteriores que se centraban en procesos internos no observables, el conductismo propone un estudio riguroso, objetivo y experimental de la conducta observable. Su objetivo principal y teórico es la predicción y el control de dicha conducta, basándose en la idea fundamental de que el comportamiento es aprendido y puede ser modificado a través de la interacción sistemática con el entorno.
Esta corriente psicológica ha tenido una influencia significativa en diversas áreas, incluyendo la educación y, de manera destacada, en el estudio del aprendizaje de lenguas. Entender los fundamentos del conductismo es clave para comprender muchas de las metodologías de enseñanza que se desarrollaron durante gran parte del siglo XX, así como las críticas que surgieron posteriormente y que impulsaron el desarrollo de otras escuelas psicológicas.

- ¿Qué Propone la Teoría Conductista?
- Principios Fundamentales del Aprendizaje Conductista
- El Conductismo y el Aprendizaje de Lenguas
- Influencia en la Enseñanza: El Método Audiolingüe
- Limitaciones y Críticas al Conductismo
- El Declive y Legado del Conductismo en Educación
- Preguntas Frecuentes sobre el Conductismo
¿Qué Propone la Teoría Conductista?
La propuesta central del conductismo radica en su enfoque estrictamente empírico y experimental sobre la conducta. Para los conductistas, la psicología, para ser considerada una ciencia, debe estudiar aquello que es directamente accesible a la observación y la medición: el comportamiento externo, las acciones y reacciones de los individuos. Se abstienen de especular sobre los estados mentales internos, como pensamientos, emociones o intenciones, argumentando que estos no pueden ser observados o verificados objetivamente.
El núcleo de su postulado es la relación entre estímulos y respuestas. El entorno proporciona estímulos, a los cuales el individuo reacciona emitiendo respuestas. El aprendizaje y la modificación de la conducta se explican a través de la asociación repetida entre estos estímulos y respuestas, y, crucialmente, por las consecuencias que siguen a las respuestas.
El objetivo último de esta escuela es doble: por un lado, busca predecir cómo se comportará una persona o animal ante una determinada situación o estímulo; por otro lado, aspira a controlar la conducta, es decir, a modificarla o moldearla mediante la manipulación sistemática de los estímulos presentes en el ambiente y las consecuencias que siguen a una respuesta particular.
Principios Fundamentales del Aprendizaje Conductista
Según la perspectiva conductista, el proceso de aprendizaje, ya sea de habilidades simples o complejas como el uso de una lengua, es esencialmente el resultado de la adquisición gradual de una serie de hábitos. Estos hábitos se forman a través de la asociación consistente entre estímulos y respuestas específicas. El aprendizaje ocurre mediante la imitación y la repetición de respuestas concretas ante estímulos determinados.
Un concepto central en esta teoría es el de ensayo y error. El sujeto se enfrenta a un estímulo y emite una respuesta. Si esta respuesta es seguida por una consecuencia que el individuo percibe como positiva o deseable (una recompensa), esa respuesta se ve reforzada. El refuerzo aumenta la probabilidad de que esa misma respuesta se repita en el futuro ante el mismo estímulo. A través de la repetición y el refuerzo constante, la conexión entre el estímulo y la respuesta se fortalece, consolidándose como un hábito.
Por el contrario, si la respuesta es seguida por una consecuencia negativa o indeseable (un castigo), la conexión entre el estímulo y la respuesta se debilita. El castigo disminuye la probabilidad de que esa respuesta se repita en el futuro. Si una respuesta no es reforzada ni castigada, simplemente puede extinguirse con el tiempo por falta de consolidación.
B. F. Skinner, una de las figuras más influyentes del conductismo, enfatizó la importancia de las consecuencias en la determinación del comportamiento. Su trabajo se centró en el condicionamiento operante, donde la probabilidad de una conducta futura depende de las consecuencias que ha tenido en el pasado. Skinner postuló, por ejemplo, que «el comportamiento verbal, como cualquier otro comportamiento humano, está marcado por sus consecuencias». Esto significa que aprendemos a hablar de ciertas maneras porque esas formas de hablar han sido reforzadas por nuestro entorno.
Desde esta perspectiva, el individuo que aprende es visto a menudo como una tabula rasa, una "pizarra en blanco" al nacer que no aporta conocimientos innatos o estructuras mentales preexistentes significativas al proceso de aprendizaje. Todo lo que aprende y la forma en que se comporta es el resultado de la estimulación que recibe del exterior y del medio ambiente en el que está inmerso. La cantidad y la calidad de los estímulos ambientales (especialmente los lingüísticos, en el caso del aprendizaje de lenguas) son considerados factores de gran efecto y consecuencia en el éxito del aprendizaje.

El Conductismo y el Aprendizaje de Lenguas
La teoría conductista tuvo una influencia dominante en los estudios sobre la adquisición y enseñanza de segundas lenguas entre los años cuarenta y sesenta del siglo XX. La explicación conductista del aprendizaje de un idioma se basaba puramente en la formación de hábitos mediante la imitación y la repetición de patrones lingüísticos. Se creía que al escuchar modelos correctos, imitar su pronunciación y estructura gramatical, y ser reforzado por las respuestas correctas, el estudiante iría construyendo un repertorio de hábitos verbales que constituirían su dominio de la lengua.
La obra de B. F. Skinner, particularmente "Verbal Behavior" (1957), fue un intento ambicioso de explicar el lenguaje humano íntegramente dentro del marco conductista. Skinner analizó el lenguaje como una forma de comportamiento operante, sujeto a las mismas leyes de refuerzo y castigo que cualquier otra conducta. Clasificó diferentes tipos de "operantes verbales" (como los mandos, los tactos, los intraverbales) basándose en los estímulos y refuerzos que los controlaban. Aunque su teoría fue influyente en su momento, también generó intensos debates y críticas.
Influencia en la Enseñanza: El Método Audiolingüe
La aplicación más notable de la teoría conductista en el ámbito de la enseñanza de lenguas extranjeras fue el desarrollo y la amplia adopción del método audiolingüe. Este método se diseñó explícitamente basándose en los principios de la formación de hábitos a través de la imitación, la repetición y el refuerzo.
Las clases que seguían el método audiolingüe se caracterizaban por ejercicios de repetición mecánica de diálogos, patrones gramaticales y frases clave. Se utilizaban los llamados "drills" (ejercicios de repetición o sustitución) para que los estudiantes practicaran las estructuras hasta que su uso se volviera automático, es decir, hasta que se convirtieran en hábitos fuertemente arraigados. Se daba una enorme importancia a la práctica oral y auditiva, a menudo utilizando grabaciones y laboratorios de idiomas.
El uso de la lengua materna en el aula estaba desaconsejado, y la explicación gramatical explícita era mínima o inexistente; se esperaba que los estudiantes internalizaran las reglas a través de la práctica de los patrones. El error era visto como un obstáculo importante, ya que podía llevar a la formación de "malos hábitos", por lo que se hacía un gran esfuerzo por prevenirlo y corregirlo inmediatamente cuando ocurría. El profesor actuaba como un modelo a imitar y como el principal agente de refuerzo y corrección.
Limitaciones y Críticas al Conductismo
A pesar de su enfoque científico y su influencia inicial, el conductismo, especialmente en su aplicación al aprendizaje humano complejo como el del lenguaje, pronto enfrentó importantes críticas y mostró ser una explicación parcial. Su principal limitación, señalada por numerosos lingüistas y psicólogos, es que no parece poder explicar la capacidad creativa inherente al uso del lenguaje.
Los hablantes de cualquier lengua pueden producir y comprender un número infinito de oraciones nuevas que nunca han escuchado o repetido antes. Esta capacidad de generar y entender estructuras novedosas va más allá de la simple imitación y repetición de hábitos previamente reforzados. Si el aprendizaje del lenguaje fuera puramente conductista, ¿cómo explicaríamos la habilidad de un niño o un adulto para formar una oración gramaticalmente correcta en una situación completamente nueva?
Una de las críticas más influyentes provino del lingüista Noam Chomsky, quien en 1959 publicó una reseña devastadora del libro "Verbal Behavior" de Skinner. Chomsky argumentó que el modelo conductista era inadecuado para explicar la complejidad y la creatividad del lenguaje humano. Propuso en su lugar la hipótesis innatista, sugiriendo que los seres humanos poseen una predisposición biológica innata para el lenguaje, una especie de "Dispositivo de Adquisición del Lenguaje" (DAL) con principios universales que facilita la adquisición de cualquier lengua a la que el niño esté expuesto. Esta visión contrastaba radicalmente con la idea de la tabula rasa conductista.
Además de las críticas desde la lingüística, el conductismo también fue desafiado por el surgimiento y consolidación de la psicología cognitiva a partir de la década de 1960. La psicología cognitiva volvió a poner el foco en los procesos mentales internos (como la memoria, la atención, la percepción, el pensamiento y la resolución de problemas) que el conductismo había relegado. Argumentaron que para entender la conducta, era necesario comprender cómo la información es procesada internamente por el individuo. En el ámbito de lenguas, esto llevó a enfoques como el "enfoque del código cognitivo", que se centraba en la comprensión de las reglas subyacentes del sistema lingüístico, no solo en la formación de hábitos motores o verbales.

El Declive y Legado del Conductismo en Educación
Como consecuencia de las poderosas críticas de Chomsky y el avance de la psicología cognitiva, la influencia dominante del conductismo en el estudio del aprendizaje, y por ende en la didáctica de lenguas, comenzó a disminuir significativamente a partir de finales de los años 60 y en las décadas posteriores. El método audiolingüe, su principal manifestación en el aula de idiomas, perdió popularidad frente a enfoques más humanistas, comunicativos y cognitivos que ofrecían una visión más compleja del aprendiz y del proceso de aprendizaje.
Si bien el conductismo puro ya no ostenta la posición hegemónica que tuvo, algunos de sus principios básicos, como la importancia del refuerzo, la práctica y el feedback, siguen siendo relevantes y se han integrado, a menudo de forma implícita o modificada, en enfoques pedagógicos más amplios y eclécticos que reconocen tanto la influencia del entorno como los procesos cognitivos internos del aprendiz.
Preguntas Frecuentes sobre el Conductismo
¿Cuál es el enfoque principal del conductismo?
El enfoque principal del conductismo es el estudio experimental de la conducta observable con el objetivo de predecir y controlar dicha conducta. Se centra en la relación entre estímulos y respuestas.
Según el conductismo, ¿cómo se aprende una lengua?
Según la teoría conductista, el aprendizaje de una lengua es el resultado de la adquisición de una suma de hábitos formados por la imitación y repetición de respuestas a estímulos, donde el éxito o fracaso depende del refuerzo o castigo recibido del entorno.
¿Quién fue una figura importante asociada al conductismo?
B. F. Skinner fue una figura muy importante en el conductismo, conocido por sus trabajos sobre el condicionamiento operante y su intento de explicar el comportamiento verbal desde esta perspectiva.
¿Qué método de enseñanza de lenguas se basó en el conductismo?
El método audiolingüe se basó fuertemente en la teoría conductista del aprendizaje, promoviendo la imitación, repetición y el refuerzo en el aula.
¿Cuál fue una crítica importante dirigida al conductismo?
Una crítica importante, formulada por Noam Chomsky, fue que el conductismo no podía explicar la capacidad creativa del lenguaje, es decir, la habilidad de generar oraciones nuevas que no han sido previamente imitadas o reforzadas.
¿Qué significa que el conductismo vea al niño como una 'tabula rasa'?
Significa que, desde esta perspectiva, el niño nace sin conocimientos innatos significativos y depende completamente de los estímulos y experiencias del entorno para aprender y desarrollar su comportamiento.
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