21/11/2022
El estudio del crimen y la delincuencia juvenil, así como el funcionamiento de los sistemas de justicia, se fundamenta en teorías. La teoría es esencial en cualquier empresa académica, ya que nos permite organizar hechos, observar patrones y comprender las relaciones entre diferentes factores. Una teoría bien construida no solo explica el pasado, sino que también ayuda a predecir tendencias y guiar la creación de políticas efectivas para abordar los problemas sociales.
Según expertos, una teoría se define como un conjunto de afirmaciones o proposiciones interconectadas que explican cómo dos o más eventos o factores están relacionados entre sí. Para evaluar la calidad y utilidad de una teoría, se consideran varios criterios importantes: la consistencia lógica (que sus partes no se contradigan), el alcance (qué tan amplio es el rango de fenómenos que explica), la parsimonia (qué tan simple y concisa es), la capacidad de ser sometida a prueba (testabilidad), la validez empírica (si es respaldada por evidencia), su utilidad e implicaciones para las políticas, y su base ideológica.

A lo largo de la historia, han surgido diversas formas de pensamiento para explicar por qué las personas cometen delitos y cómo la sociedad debe responder. Tres de las explicaciones más tradicionales del crimen, aunque desarrolladas en siglos pasados, continúan influyendo en nuestros sistemas e ideas de justicia actuales. Estas son las explicaciones espirituales, la escuela clásica de criminología y la escuela positivista de criminología.
Si bien las explicaciones espirituales, arraigadas en la religión, han sido históricamente relevantes y aún persisten en la preferencia de muchas personas (a menudo relacionadas con la idea de que el crimen es resultado de fuerzas malignas o una falta de moralidad divina), en gran medida han sido superadas en el sistema de justicia por otras formas de entender por qué la gente delinque y cómo la sociedad debería responder. Un aspecto social persistente de la perspectiva espiritual es la necesidad de venganza o retribución, especialmente para crímenes atroces, vista como una forma simbólica de sofocar el mal. El sistema legal inglés, base del sistema legal estadounidense, tiene muchas raíces en ideas cristianas de justicia y moralidad, lo que muestra la influencia histórica de esta perspectiva.
La Escuela Clásica de Criminología
La escuela clásica de criminología, que surgió en el siglo XVIII durante la Ilustración, se distingue por utilizar la idea fundamental del libre albedrío para explicar el comportamiento criminal. Según esta perspectiva, los individuos son seres racionales que eligen libremente involucrarse en actividades delictivas. Esta elección se basa en una evaluación consciente de los costos y beneficios esperados de la acción. Por lo tanto, la mejor manera de controlar el crimen, desde el punto de vista clásico, es a través de la Disuasión. El objetivo es hacer que cometer un delito sea lo suficientemente incómodo o poco rentable como para que la persona racional decida no hacerlo.
Las dos figuras más prominentes asociadas con la criminología clásica son Cesare Beccaria y Jeremy Bentham. Beccaria, un filósofo italiano, estaba preocupado por establecer un sistema de control social que fuera más racional, justo y humano en comparación con las prácticas punitivas arbitrarias y crueles de su tiempo. Abogaba por leyes claras, castigos proporcionales al delito y procesos judiciales públicos. Bentham, un filósofo inglés, desarrolló un enfoque basado en el utilitarismo, centrado en cómo los individuos sopesan el placer y el dolor al decidir si cometer actos desviados. Su idea del "cálculo felicífico" sugería que las personas buscan maximizar el placer y minimizar el dolor, y que los castigos deben ser lo suficientemente dolorosos como para superar el placer derivado del crimen.
La Teoría de la Disuasión
La teoría de la disuasión es el pilar central de la escuela clásica. Postula que las personas evitarán cometer delitos si perciben que las consecuencias negativas (el castigo) superan los beneficios de la acción. La efectividad de la disuasión depende de la percepción que los individuos tienen de tres características clave del castigo:
Elementos de la Disuasión
- Certeza: La probabilidad de ser capturado y castigado. Una creencia firme de que uno será descubierto es crucial.
- Celeridad: La rapidez con la que se aplica el castigo después de cometer el delito. Un castigo swift sigue de cerca la acción.
- Severidad: La dureza del castigo. Un castigo drastic implica consecuencias significativas.
Investigaciones en el área de la disuasión han sugerido que, de estos tres elementos, la Certeza del castigo es el aspecto más poderoso y efectivo para disuadir el comportamiento criminal. Si las personas creen que es muy probable que sean atrapadas, es menos probable que cometan el delito, incluso si el castigo no es extremadamente severo. La percepción de que uno puede salirse con la suya debilita enormemente el efecto disuasorio.
La Teoría de la Elección Racional
Relacionada con la escuela clásica, la teoría de la elección racional sostiene que las personas, incluyendo a los delincuentes, sopesan los costos y beneficios de sus decisiones y actúan en su propio interés percibido. Esta teoría ve al delincuente como un tomador de decisiones activo y racional. Sin embargo, la racionalidad no siempre implica una reflexión profunda o perfecta; puede ser una racionalidad limitada o situacional.
Tipos de Decisiones
Según esta teoría, los delincuentes toman principalmente dos tipos de decisiones al contemplar un delito:
- Decisiones de involucramiento: Estas decisiones se refieren a si una persona se involucrará en un delito particular, continuará cometiéndolo una vez que ha comenzado, o desistirá de él. Son decisiones a más largo plazo sobre la participación en la actividad criminal.
- Decisiones de evento: Estas decisiones se toman durante el acto criminal en sí y se refieren a las tácticas o métodos a utilizar al cometer el delito. Por ejemplo, elegir la hora, el lugar, o el modus operandi.
La escuela clásica y la teoría de la elección racional, al centrarse en la elección y la disuasión, han tenido un impacto profundo en los sistemas legales y penales, promoviendo ideas como la proporcionalidad del castigo, la codificación de leyes y la transparencia judicial.
La Escuela Positivista de Criminología
En contraste directo con la escuela clásica, la escuela positivista de criminología, que surgió en el siglo XIX, cambia el foco de atención del acto criminal al Delincuente. En lugar de ver el crimen como el resultado de una elección racional basada en el libre albedrío, la escuela positivista busca explicar el comportamiento criminal a través de factores internos o externos que determinan o influyen en la conducta del individuo. Su método se basa en la Ciencia y la observación empírica, en lugar de la filosofía y la razón abstracta.
Enfoque y Método
La escuela positivista abandona la idea de que todos tienen la misma capacidad de elección racional. En cambio, postula que el comportamiento criminal está influenciado, e incluso determinado, por una variedad de factores. Utiliza métodos científicos, como la observación, la medición y el análisis estadístico, para estudiar a los delincuentes y encontrar las causas subyacentes de su comportamiento.
Factores Estudiados y Objetivo
Los positivistas examinan una amplia gama de características y antecedentes del delincuente para determinar por qué cometen delitos. Estos factores pueden incluir:
- Características físicas: Los primeros positivistas, como Cesare Lombroso, buscaron características biológicas o físicas que supuestamente distinguían a los criminales de los no criminales. Aunque estas ideas tempranas han sido ampliamente desacreditadas en su forma original, la investigación biológica y genética moderna sigue explorando posibles influencias.
- Antecedentes sociales: Factores como la pobreza, la educación, el entorno familiar, la influencia de pares y las condiciones socioeconómicas son considerados determinantes importantes del comportamiento.
- Desarrollo moral: El estudio del desarrollo psicológico y moral del individuo para entender cómo influye en su capacidad para diferenciar lo correcto de lo incorrecto y respetar las normas sociales.
El objetivo principal de la escuela positivista no es solo castigar el delito, sino entender el *porqué* detrás del comportamiento criminal y, lo que es más importante, encontrar formas de rehabilitar al delincuente. Si el crimen es causado por factores que están fuera del control total del individuo, entonces la respuesta lógica de la sociedad no es solo el castigo, sino el tratamiento, la reforma o la intervención para modificar esos factores o mitigar su influencia.
Comparando las Escuelas: Clásica vs. Positivista
Aunque ambas escuelas buscan explicar el crimen, sus fundamentos y enfoques son radicalmente diferentes, reflejando un cambio fundamental en el pensamiento sobre la naturaleza humana y la sociedad:
| Característica | Escuela Clásica | Escuela Positivista |
|---|---|---|
| Idea Central | Libre albedrío (elección racional) | Factores que influyen/determinan el comportamiento |
| Enfoque Principal | El Acto Criminal (el delito) | El Delincuente (la persona) |
| Base Teórica | Filosofía, Razón | Ciencia, Empirismo |
| Método de Estudio | Deductivo, abstracto | Inductivo, basado en la observación y datos |
| Objetivo Principal | Disuasión, castigo, justicia proporcional | Entender el *porqué*, rehabilitación, tratamiento |
| Visión del Delincuente | Racional, calculador de placer/dolor | Influenciado por características biológicas, psicológicas y sociales |
Esta tabla resume las diferencias fundamentales que llevaron a debates académicos y reformas en los sistemas de justicia penal.
Influencia en los Sistemas de Justicia Actuales
A pesar de sus orígenes en siglos pasados, tanto la escuela clásica como la positivista continúan ejerciendo influencia en los sistemas de justicia penal y juvenil modernos. Las ideas clásicas sobre el libre albedrío y la Disuasión son la base de muchos de nuestros principios legales, como la responsabilidad individual, la presunción de inocencia y la necesidad de castigos preestablecidos y proporcionales (como se ve en los códigos penales). La idea de que la Certeza del castigo es un disuasivo clave informa las estrategias policiales y judiciales que buscan aumentar la probabilidad de aprehensión y enjuiciamiento.
Por otro lado, la escuela positivista ha influido en el desarrollo de sistemas de justicia que consideran las circunstancias individuales del delincuente. La idea de la rehabilitación, los tribunales juveniles (que a menudo se centran en el mejor interés del niño y las causas subyacentes de su comportamiento), las sentencias individualizadas (que toman en cuenta el historial y las características del infractor) y el uso de expertos (psicólogos, trabajadores sociales) para evaluar y tratar a los delincuentes son legados claros del pensamiento positivista. La investigación criminológica actual, que utiliza métodos científicos para estudiar las causas del crimen, está firmemente arraigada en la tradición positivista.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Qué es la Escuela Clásica de Criminología?
Es una perspectiva que explica el crimen basándose en el libre albedrío y la elección racional de los individuos. Propone que las personas deciden cometer delitos tras sopesar costos y beneficios, y que la mejor forma de control es la Disuasión mediante castigos ciertos, rápidos y severos.
¿Quiénes son los principales exponentes de la Escuela Clásica?
Los dos pensadores más asociados son Cesare Beccaria y Jeremy Bentham. Beccaria abogó por un sistema legal más racional y humano, mientras que Bentham se centró en el cálculo del placer y el dolor como motivadores del comportamiento.
¿Qué es la Teoría de la Disuasión y cuáles son sus elementos clave?
Es la idea de que el castigo puede prevenir el crimen al hacer que los costos percibidos superen los beneficios. Sus elementos clave son la Certeza (probabilidad de ser atrapado), la celeridad (rapidez del castigo) y la severidad (dureza del castigo). La Certeza es considerada el elemento más potente.
¿Qué es la Escuela Positivista de Criminología?
Es una perspectiva que busca explicar el crimen a través de factores científicos y empíricos que influyen en el Delincuente, en lugar de verlo como una elección libre. Se centra en estudiar las características y el entorno del individuo.
¿En qué se basa el método de la Escuela Positivista?
Se basa en la Ciencia, la observación y la medición. Utiliza métodos empíricos para identificar las causas subyacentes del comportamiento criminal, como características físicas, antecedentes sociales y desarrollo moral.
¿Cuál es el objetivo principal de la Escuela Positivista?
Su objetivo es entender *porqué* una persona delinque para poder rehabilitarla o tratarla, en lugar de centrarse únicamente en el castigo del acto en sí mismo.
¿Cómo influyen estas escuelas en la justicia actual?
La escuela clásica influye en principios como la responsabilidad individual y la proporcionalidad del castigo. La escuela positivista influye en la idea de la rehabilitación, los tribunales juveniles y la consideración de las circunstancias individuales del delincuente en el sistema de justicia.
En resumen, las escuelas clásica y positivista representan un punto de inflexión en el pensamiento criminológico. La clásica nos legó la idea de la responsabilidad individual y la importancia de la disuasión a través de un sistema legal predecible y justo. La positivista nos impulsó a mirar más allá del acto y hacia el individuo, utilizando la Ciencia para comprender las complejidades del comportamiento humano y abriendo la puerta a enfoques centrados en la rehabilitación y la prevención basada en factores de riesgo. Ambas perspectivas, a pesar de sus diferencias fundamentales, han dado forma al modo en que entendemos, respondemos y estudiamos el fenómeno del crimen y la delincuencia.
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