¿Quién fue Juan Vicente Brizuela?

La Fundación de la Escuela Normal de Dolores

10/10/2022

A comienzos del siglo XX, Villa Dolores se presentaba como un modesto villorio, cuyo desarrollo urbano apenas se extendía unas pocas cuadras alrededor de la Plaza Argentina. La vida de sus pobladores giraba principalmente en torno a las actividades agrícolas y ganaderas. Sin embargo, dentro del Departamento San Javier, Villa Dolores ostentaba una posición destacada. Contaba con municipalidad desde 1883, albergaba una cantidad considerable de familias y funcionaba como centro de curato. Aunque la vecina Villa de San Pedro la superaba en el ámbito económico, Villa Dolores mantenía una clara supremacía en lo que respecta a la expansión de la cultura y la educación. Hacia 1905, la llegada del ferrocarril impulsó un cambio significativo, atrayendo a numerosos pobladores de la zona y otorgándole al pequeño asentamiento una incipiente fisonomía de ciudad.

¿Quién fue Juan Vicente Brizuela?
Juan Vicente Brizuela, se convirtiera en el primer maestro, fueron creándose algunas escuelas de primeras letras por iniciativa de la parroquia y de particulares, y luego por la municipalidad departamental.

Desde los primeros pasos del pueblo, dados de la mano de su fundador material, el Presbítero Juan Vicente Brizuela, quien además fue su primer maestro, la educación comenzó a echar raíces. Inicialmente, surgieron algunas escuelas de primeras letras por iniciativa de la parroquia y de particulares. Con el tiempo, la municipalidad departamental también se sumó a este impulso. Estos modestos establecimientos funcionaban en casas de familia o en edificios precarios alquilados por las autoridades locales. Al inicio del siglo XX, Villa Dolores ya contaba con una decena de escuelas primarias, la mayoría de las cuales habían sido fundadas en el siglo anterior. A este panorama se sumaba el pleno funcionamiento de una Escuela Nocturna dedicada a la educación de adultos y una Escuela Municipal de Tejidos y Artes Manuales orientada a las niñas.

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Los Desafíos de la Educación a Comienzos del Siglo XX

A pesar de este esfuerzo inicial por expandir la educación, el sistema enfrentaba problemas considerables. Los más graves estaban directamente relacionados con la infraestructura: la precariedad de los locales escolares, las deficiencias sanitarias que ponían en riesgo la salud de alumnos y maestros, y una alarmante falta de docentes en número suficiente para cubrir la creciente demanda. De todas las instituciones existentes, solo las dos Escuelas Graduadas, fundadas en 1876, contaban con un edificio que reunía condiciones relativamente adecuadas para la enseñanza.

Conscientes de la necesidad de formar maestros, en 1900 se crearon las Academias Pedagógicas para maestros rurales. La instalada en Villa Dolores utilizaba las instalaciones de las Escuelas Graduadas y ofrecía cursos intensivos durante enero y la primera mitad de febrero. A pesar de este importante avance en la formación docente, la escasez de locales adecuados y la falta de maestros titulados seguían siendo barreras significativas que impedían atender a la cada vez más numerosa población en edad escolar. La solución a la carencia de docentes, un problema que limitaba severamente el progreso educativo de la región, comenzaría a vislumbrarse a partir de 1910 con un evento trascendental: la fundación de la Escuela Normal Rural Mixta de Villa Dolores.

La Impostergable Necesidad de una Escuela Normal

El crecimiento demográfico de Villa Dolores se aceleró notablemente a partir de 1905, impulsado por la inauguración del ramal ferroviario La Toma-Villa Dolores. Este desarrollo la consolidó rápidamente como el centro económico y cultural del Oeste cordobés, con un área de influencia que se extendía hasta localidades de San Luis y La Rioja. Sin embargo, el apoyo brindado hasta entonces a la educación popular resultaba insuficiente ante la creciente población en edad escolar, principalmente debido a la carencia de un número adecuado de maestros.

La contratación de maestros normales, es decir, aquellos formados en Escuelas Normales, presentaba serias dificultades. Traslasierra era percibida como una zona con escasas oportunidades de desarrollo profesional y personal, lo que la hacía poco atractiva en comparación con otros centros urbanos de la provincia. La paralización casi total de las actividades mineras, la marginalidad respecto a un incipiente proceso de industrialización y el éxodo de familias, a pesar de la explotación forestal, eran realidades que disuadían a los profesionales foráneos. Los maestros normales preferían ejercer su labor en lugares con mejores vías de comunicación y mayores perspectivas de progreso, dejando a Traslasierra, cuya potencial económico permanecía en gran medida inexplotado, en una situación de desventaja.

A pesar de este contexto desafiante, los hombres y mujeres afincados en esta tierra, que algunos asociaban con la misteriosa «Ciudad de los Césares», anhelaban un cambio profundo, una modernización social y cultural. Sin embargo, la comprensión de que ese cambio podía gestarse a través de la educación popular no era unánime. Solo un grupo selecto creyó firmemente en la misión transformadora de la escuela, entendiéndola no como un simple centro de instrucción, sino como un agente vital de progreso para toda la comunidad. Y fue precisamente desde el seno del propio cuerpo docente donde surgió la visionaria idea de crear en Villa Dolores una Escuela Normal.

La Génesis del Proyecto: Idea y Resistencia

El año 1903 marcó un punto de inflexión. Durante un encuentro de docentes, el cura párroco Gregorio Rodríguez anunció la próxima erección de un colegio primario para varones. Aprovechando la ocasión, el incansable educador don Dídimo Argañarás, con el respaldo de Juan Mercau, presentó una audaz iniciativa: la creación de una Escuela Normal. El objetivo era que este establecimiento formara maestros no solo para los jóvenes de la propia localidad, sino también para los hijos de familias de toda la región de Traslasierra y de provincias vecinas como San Luis y La Rioja.

Sin embargo, el proyecto inicial de la Escuela Normal no encontró el eco esperado. No obtuvo el apoyo suficiente ni del pueblo en general ni de las autoridades comunales. Una de las causas fundamentales de esta apatía y recelo radicaba en la percepción que la comunidad tenía sobre la formación que brindaban las escuelas normalistas. La educación mixta, donde varones y mujeres compartían el mismo aula, y el carácter laico de la enseñanza, es decir, la ausencia de una orientación religiosa explícita, chocaban frontalmente con el espíritu profundamente cristiano y las arraigadas costumbres de la población, que consideraba inadmisible la coeducación en aquel momento.

La Constancia Da Frutos: Del Petitorio al Decreto

A pesar del fracaso inicial, los impulsores de la propuesta, liderados por Dídimo Argañarás y Juan Mercau, no cejaron en su empeño. Continuaron su prédica, buscando concienciar a la comunidad sobre la vital importancia de contar con un centro formador de maestros en la región. Su constancia y dedicación comenzaron a rendir frutos, logrando interesar a miembros del gobierno municipal y a hombres de prestigio dentro de la sociedad local, como Cenobio Soto y Ramón Arrieta.

En 1908, Cenobio Soto y Ernesto Arrieta tomaron la iniciativa y suscribieron un petitorio formal. Este documento, firmado por autoridades locales y numerosos padres de familia, fue elevado a la Cámara de Diputados de la Nación. Allí, la solicitud encontró un decidido respaldo en la figura de diputados cordobeses, puntanos y riojanos, quienes defendieron con ardoroso entusiasmo la necesidad y la conveniencia de crear una Escuela Rural Normal en Villa Dolores. Mientras esta batalla se libraba en las altas esferas del gobierno nacional, las autoridades comunales y los entes representativos de la comunidad villadolorense gestionaban ante el gobierno de la provincia de Córdoba la cesión, en calidad de préstamo, del edificio donde funcionaban las dos escuelas graduadas provinciales, considerando que sería el lugar idóneo para albergar la futura institución.

El gobierno nacional, que para entonces había decidido impulsar la creación de seis escuelas normales rurales en distintos puntos del país para paliar la falta de maestros, consideró justificada la petición elevada por el pueblo de Villa Dolores. Se tuvo en cuenta el amplio espectro geográfico y social que abarcaría el futuro establecimiento, ya que su influencia no se limitaría a Traslasierra, sino que se extendería para beneficiar a numerosas poblaciones de las vecinas provincias de San Luis y La Rioja, que también carecían de centros de formación docente cercanos.

El Histórico Decreto de Fundación

Una vez acordada la cesión del terreno y el edificio por parte de la provincia de Córdoba a la Nación, el Poder Ejecutivo Nacional procedió a promulgar el decreto que haría realidad el anhelo de la comunidad. El 17 de enero de 1910, desde Buenos Aires, se emitió el siguiente documento fundamental:

Buenos Aires, enero 17 de 1910.

CONSIDERANDO: Que el número de maestros con que actualmente cuenta la Nación, para impartir la enseñanza primaria, no alcanza a llenar las exigencias de la población escolar de toda la República; Que el problema que plantea la falta de maestros se agrava por las resistencias que oponen los graduados en las ciudades, cuando se intenta destinarlos a la enseñanza en la campaña o en pequeñas poblaciones suburbanas; Que con el fin de obviar esas dificultades, el Poder Ejecutivo creó el año pasado, la institución de la Escuela Normal Rural, procurando establecerla dentro de la misma región en que los egresados deben desarrollar su acción; Que el Poder Ejecutivo solicitó y obtuvo del H. Congreso los fondos necesarios para organizar, en el presente año, escuelas normales rurales en diversos puntos del país,

El Presidente de la República

DECRETA:

Artículo 1.- Fúndase las Escuelas Normales Rurales Mixtas:

  • Provincia de Santa Fe: Escuela Normal Rural Mixta de San Justo.
  • Provincia de Entre Ríos: Escuela Normal Rural Mixta de Victoria.
  • Provincia de Córdoba: Escuela Normal Rural Mixta de Dolores.
  • Provincia de Santiago del Estero: Escuela Normal Rural Mixta de La Banda.
  • Provincia de La Rioja: Escuela Normal Rural Mixta de Chilecito.
  • Provincia de Salta: Escuela Normal Rural Mixta de Rosario de la Frontera.
  • Territorio Nacional del Chaco: Escuela Normal Rural Mixta de Rosario de Resistencia.

Artículo 2.- Nómbranse Directores de las Escuelas Normales a que se refiere el artículo anterior, a los siguientes profesores normales:

  • De la Escuela e San Justo, al Sr. Juan O. Gauna.
  • De la Escuela de Victoria, al Sr. Alejandro G. Sánchez.
  • De la Escuela de Dolores (Córdoba), al Sr. Cecilio Duarte.
  • De la Escuela de La Banda: al Sr. Martín Uriondo.
  • De la Escuela de Chilecito, al Sr. Luis Robín.
  • De la Escuela Rosario de la Frontera, a la Srta. Carmen Salas.
  • De la Escuela de Resistencia, al Sr. Justo P. Faría.

Artículo 3.- Los Directores nombrados presentarán a la brevedad posible una lista de candidatos en condiciones de desempeñar los cargos directivos y docentes de las respectivas escuelas.

Artículo 4.- Los sueldos del personal a que se refiere el presente decreto, se imputarán a las partidas respectivas de la Ley General del presupuesto para el corriente año.

Figueroa Alcorta – R. S. Nación

La publicación de este decreto despertó un manifiesto y justificado regocijo en Villa Dolores y en toda su vasta zona de influencia. Los incansables esfuerzos de ciudadanos como don Dídimo Argañarás, Juan Mercau, Cenobio Soto y muchos otros, sumados al aporte invaluable de los diputados cordobeses, puntanos y riojanos en el Congreso Nacional, habían logrado hacer realidad lo que, pocos años antes, parecía una meta inalcanzable. Ahora, solo restaba esperar la llegada a Villa Dolores del flamante director designado para la Escuela Normal de Dolores (Córdoba), el profesor Cecilio Duarte.

La Llegada del Director y los Primeros Pasos Organizativos

El arribo a Villa Dolores del profesor Cecilio Duarte, procedente de la Capital Federal, generó una gran expectativa en la comunidad. Esto ocurrió a fines de enero de 1910. De inmediato, el nuevo director se abocó a una intensa tarea de organización. Su primera misión fue obtener información detallada acerca de las posibilidades y recursos que ofrecía el medio local para el correcto funcionamiento de la futura Escuela Normal Rural Mixta. Simultáneamente, tomó contacto con posibles candidatos para desempeñarse como maestros y catedráticos en la nueva institución.

Además de conformar el futuro cuerpo docente, Cecilio Duarte efectuó un relevamiento de la población escolar potencial y realizó una observación minuciosa del edificio que la provincia de Córdoba había cedido a la Nación. Inicialmente, el director manifestaba su clara preocupación por poner en funcionamiento todos los grados del Departamento de Aplicación, la escuela primaria anexa necesaria para la práctica pedagógica de los futuros maestros normalistas, y expresaba la conveniencia de darle a la enseñanza normalista una orientación marcadamente práctica, acorde con las necesidades de la educación rural.

Sin embargo, el propósito del director Duarte de habilitar todos los grados del Departamento de Aplicación se vio frustrado inicialmente. Se le informó que, debido a las limitaciones de espacio y recursos del edificio cedido, solo funcionarían los tres últimos grados: 4°, 5° y 6° grado. No obstante, se dejaba abierta la posibilidad de completar el nivel primario en el futuro, siempre y cuando se consiguieran otras instalaciones adecuadas y se contara con los maestros necesarios. Se le notificó también que la provincia de Córdoba cedería, en carácter de préstamo, los bancos, libros y útiles escolares que pertenecían a las antiguas escuelas graduadas que funcionaban en el edificio, hasta tanto la Nación proveyera al nuevo establecimiento de su propio equipamiento.

La Inauguración del Curso Normal

Paralelamente a las tareas de organización y acondicionamiento, desde su llegada a Villa Dolores, Cecilio Duarte abrió el período de preinscripción para el primer curso normal. A fines de febrero de 1910, el interés se reflejaba en la lista de inscriptos, que sumaba 14 varones y 20 mujeres, totalizando 34 aspirantes a maestros.

En un marco de franciscana sencillez, despojado de grandes lujos pero cargado de una profunda emotividad y significado para la comunidad, el 1 de marzo de 1910 se inauguró oficialmente el año lectivo en el histórico edificio de calle San Luis, el mismo que había albergado por años a las escuelas graduadas provinciales. Resulta fácil a la imaginación trasladarse a aquel viejo solar en el inicio del otoño y dibujar la escena: el verano agonizante tiñendo de verde pálido el paisaje circundante, una juventud idealista y soñadora llena de expectativas, el personal directivo y docente con la enorme responsabilidad de iniciar una nueva era, y el pueblo villadolorense, testigo y protagonista, dando comienzo a la etapa más brillante de la vida educativa de Traslasierra.

La palabra conmovida de las autoridades, los ojos juveniles abiertos a la esperanza de un futuro mejor, el aletear de la bandera argentina izada en un rústico mástil y esa vibración casi intangible que se percibe cuando una comunidad comparte idénticos anhelos de progreso, parecen revivir en el tiempo, perpetuados en el alma de la institución normalista que nacía.

Los Primeros Alumnos Normalistas: Pioneros de una Historia

Al iniciarse formalmente las clases, el número de alumnos inscriptos alcanzaba los 34 mencionados. Sin embargo, a mediados de marzo, la matrícula se amplió con la solicitud de inscripción de 8 nuevos aspirantes, provenientes de localidades puntanas vecinas. Esto conformó un contingente inicial de 42 alumnos. De este grupo, 3 alumnos desistieron de continuar sus estudios por diversas razones, quedando finalmente 39 alumnos que, con su presencia y aporte personal, materializaron la puesta en marcha de la Escuela Normal Rural Mixta de Villa Dolores.

De estos 39 estudiantes que se atrevieron a iniciar el camino de la formación docente en condiciones pioneras, solo 23 lograrían alcanzar la anhelada meta de graduarse en 1911. Sin embargo, la importancia de todo aquel primer grupo trasciende el número de egresados. Todos ellos, los 39 que iniciaron el curso, se han hecho acreedores al reconocimiento de las generaciones posteriores como los verdaderos pioneros de aquella hora inicial, los valientes que abrieron camino para miles de futuros maestros que se formarían en esa misma institución.

El Departamento de Aplicación: Campo de Práctica Fundamental

La creación de una Escuela Normal Rural, concebida para la formación de docentes a nivel secundario, llevaba implícita la necesidad y la existencia paralela de un Departamento de Aplicación. Este Departamento de Aplicación no era otra cosa que una escuela primaria anexa. Su propósito fundamental era doble: por un lado, debía nutrir con alumnos reales los cursos del magisterio, proporcionando el contexto donde los futuros maestros aprenderían a observar y comprender el proceso de enseñanza-aprendizaje en la práctica; por otro lado, y quizás lo más importante, debía servir como el campo de práctica pedagógica indispensable donde los estudiantes normalistas podrían poner en acción las teorías y métodos aprendidos, bajo la supervisión de maestros experimentados.

Como se mencionó anteriormente, debido a que el edificio cedido por la provincia carecía de mayores comodidades y, sobre todo, de la cantidad suficiente de aulas necesarias para albergar todos los grados de una escuela primaria completa, el Ministerio de Educación dispuso inicialmente que solo se habilitaran los tres últimos grados del Departamento de Aplicación: 4°, 5° y 6°. No obstante, esta disposición dejaba abierta la posibilidad de completar el nivel primario en el futuro, si se conseguían otras instalaciones adecuadas y se disponía del personal docente necesario para atender a los grados restantes.

Impacto y Legado de la Escuela Normal

La puesta en funcionamiento de la Escuela Normal Rural Mixta de Villa Dolores significó la apertura de nuevos y trascendentales cauces para las aspiraciones culturales y profesionales de toda la zona de Traslasierra y su amplia área de influencia. Al convertirse en el único centro educativo en la región donde los jóvenes podían cursar la carrera de magisterio, la institución logró un impacto inmediato y positivo: contribuyó a detener, al menos en parte, el éxodo de un número considerable de adolescentes que, año tras año, se veían obligados a emigrar a otras ciudades o provincias para continuar sus estudios secundarios.

Además de frenar esta 'fuga de cerebros' local, la Escuela Normal facilitó enormemente el acceso a la enseñanza media a aquellos jóvenes pertenecientes a familias de escasos recursos económicos. Esto fue posible gracias a la implementación de un sistema de becas por parte del ministerio, que permitió a estudiantes talentosos pero con limitaciones financieras acceder a una formación que de otro modo les hubiera sido inalcanzable. De esta manera, la Escuela Normal, por obra y visión de hombres que creyeron en el poder transformador de la educación, se convirtió rápidamente en un foco de irradiación cultural, un verdadero semillero de conocimiento y progreso, sembradora del abecedario en cada rincón de la región.

La Historia del Edificio Escolar

Uno de los problemas logísticos más importantes que el primer director, Cecilio Duarte, debió resolver al asumir su cargo fue el relativo al edificio donde funcionaría la escuela en sus dos niveles (la Escuela Normal propiamente dicha, de nivel secundario, y el Departamento de Aplicación, de nivel primario). El gobierno nacional no contaba con una propiedad propia en Villa Dolores ni había previsto la construcción de un local específico para la nueva institución al momento de su fundación.

Frente a esta situación, la solución provino de la provincia de Córdoba. Tiempo atrás, allá por el año 1886, el gobierno provincial había dispuesto la construcción de un edificio propio para albergar las dos escuelas graduadas recién creadas en Villa Dolores. Para ello, la Municipalidad de Villa Dolores había donado un extenso solar estratégicamente ubicado entre las actuales calles Brizuela, Sarmiento, San Luis y Avda. San Martín. Aprobado el proyecto arquitectónico de la obra, la construcción le fue adjudicada al contratista Juan Bernardón, quien concluyó los trabajos en el año 1888.

En 1888 se procedió a la inauguración formal de este nuevo y moderno local escolar, con la presencia de inspectores provinciales como Sársfield Escobar y Agustín Salcedo, y el director del establecimiento en aquel momento, don Dídimo Argañarás, quien años después sería uno de los impulsores clave de la Escuela Normal. Al aprobarse la creación de la Escuela Normal Rural Mixta de Villa Dolores por decreto nacional en 1910, se llegó a un acuerdo con la Provincia de Córdoba mediante el cual las dos escuelas graduadas que funcionaban en el edificio pasarían a constituir el Departamento de Aplicación de la nueva Escuela Normal, y la provincia cedería a la Nación la propiedad del terreno y el edificio en calidad de préstamo para su uso por la institución normalista.

El Nombre de la Escuela: Un Homenaje

Durante sus primeros 25 años de existencia, la Escuela Normal Rural Mixta de Villa Dolores consolidó su labor y su prestigio en la región. En 1936, cuando la institución cumplía un cuarto de siglo formando maestros, se produjo un cambio significativo en su denominación. Mediante una disposición ministerial otorgada el 1 de julio de 1936, y a partir de una solicitud formal elevada por la Comisión de Residentes Cordobeses del Oeste, el entonces presidente de la Nación, Agustín P. Justo, decidió otorgarle un nombre propio a la Escuela Normal de Villa Dolores. A partir de esa fecha, la institución sería conocida como «Dalmacio Vélez Sársfield».

Dalmacio Vélez Sársfield fue una figura prominente en la historia argentina, un notable estadista y jurisconsulto. Participó activamente en la creación del orden civil de la patria. Nacido en Córdoba, desarrolló gran parte de su carrera en Buenos Aires, donde se destacó por su extraordinario talento, vasto caudal de conocimiento y agudeza de ingenio. Ocupó importantes cargos públicos, siendo diputado, ministro provincial y nacional, constituyente y senador nacional. Manifestó su pensamiento brillante en diversos ámbitos: en el foro judicial, en la prensa, en la catedral y en el parlamento, sobresaliendo siempre como jurista. Su obra cumbre fue el «Código Civil Argentino», sancionado por el Congreso a libro cerrado. La visión de futuro que Dalmacio Vélez Sársfield plasmó en este código es, aún hoy, motivo de orgullo nacional. Honrar a esta figura con el nombre de la Escuela Normal fue un reconocimiento a su legado y a su contribución fundamental a la organización jurídica y social del país.

Escuelas Normales Rurales Fundadas en 1910

Como se detalla en el decreto de fundación, la Escuela Normal Rural Mixta de Dolores (Córdoba) fue una de las siete instituciones de este tipo creadas simultáneamente por el gobierno nacional en 1910 para impulsar la formación de maestros en zonas rurales y del interior del país. A continuación, se listan las escuelas fundadas según el Artículo 1° del Decreto del 17 de enero de 1910:

Provincia / Territorio Nombre de la Escuela
Santa Fe Escuela Normal Rural Mixta de San Justo
Entre Ríos Escuela Normal Rural Mixta de Victoria
Córdoba Escuela Normal Rural Mixta de Dolores
Santiago del Estero Escuela Normal Rural Mixta de La Banda
La Rioja Escuela Normal Rural Mixta de Chilecito
Salta Escuela Normal Rural Mixta de Rosario de la Frontera
Territorio Nacional del Chaco Escuela Normal Rural Mixta de Rosario de Resistencia

Preguntas Frecuentes sobre la Fundación de la Escuela Normal de Villa Dolores

  • ¿Quién fue Juan Vicente Brizuela?
    Según el texto proporcionado, Juan Vicente Brizuela fue el fundador material del pueblo de Villa Dolores y también fue su primer maestro.

  • ¿Por qué se necesitaba una Escuela Normal en Villa Dolores a principios del siglo XX?
    Se necesitaba urgentemente una Escuela Normal debido al rápido crecimiento demográfico de Villa Dolores (impulsado por el ferrocarril) y la consiguiente falta de maestros suficientes para atender a la creciente población escolar. Además, Traslasierra no resultaba atractiva para los maestros formados en otras ciudades, lo que agravaba la escasez docente.

  • ¿Cuándo se fundó oficialmente la Escuela Normal Rural Mixta de Villa Dolores?
    La fundación oficial se produjo mediante un Decreto del Poder Ejecutivo Nacional el 17 de enero de 1910. El curso normal se inauguró el 1 de marzo de 1910.

  • ¿Quién fue el primer Director de la Escuela Normal de Villa Dolores?
    El primer Director nombrado por el Decreto de Fundación fue el profesor Cecilio Duarte.

  • ¿Por qué hubo resistencia inicial a la idea de crear una Escuela Normal en Villa Dolores?
    La resistencia inicial, manifestada en 1903, se debió principalmente al recelo de una parte de la comunidad hacia las características de las escuelas normalistas de la época, específicamente la educación mixta (convivencia de varones y mujeres en el aula) y su carácter laico (ausencia de orientación religiosa), lo cual chocaba con el espíritu profundamente cristiano de la población.

  • ¿Qué era el Departamento de Aplicación y cuál era su función?
    El Departamento de Aplicación era una escuela primaria anexa a la Escuela Normal. Su función era doble: servir como base de alumnos para los cursos del magisterio y, fundamentalmente, ser el campo de práctica pedagógica donde los futuros maestros realizaban sus prácticas docentes.

  • ¿Cuándo y por qué cambió de nombre la escuela a Dalmacio Vélez Sársfield?
    La Escuela Normal adoptó el nombre de «Dalmacio Vélez Sársfield» en 1936, mediante disposición ministerial. Se le asignó ese nombre en homenaje a este destacado jurisconsulto cordobés y autor del Código Civil Argentino, en reconocimiento a su importante contribución a la organización legal del país.

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