26/03/2021
El universo de la literatura, especialmente aquella dedicada a los más pequeños, no es un simple pasatiempo; es una puerta de entrada a un sinfín de posibilidades de crecimiento y aprendizaje. La enseñanza literaria, desde las primeras etapas de la vida, persigue metas profundas y trascendentales que van mucho más allá de la mera decodificación de palabras. Su propósito fundamental es dotar a los niños de herramientas que les permitan comprender el mundo, expresarse y desarrollar su potencial al máximo.

Reconocer la importancia de la literatura infantil es comprender que es el cimiento para formar el hábito lector en la edad más propicia para ello: la infancia. Esta literatura es un camino mágico que guía al niño hacia el desarrollo de la imaginación, permitiéndole volar a mundos inexplorados, conocer personajes extraordinarios y vivir aventuras sin salir de su lugar. A través de las historias, los niños aprenden a identificar, nombrar y expresar emociones y sentimientos de una forma significativa y segura.
La Contribución Multifacética de la Literatura Infantil
La literatura infantil ejerce una influencia sumamente importante en el desarrollo social, emocional y cognitivo del niño. Durante años, el sistema educativo se ha enfocado en formar individuos críticos, responsables e interactivos con su entorno social. Sin embargo, no podemos obviar que, antes incluso de la intervención escolar, las primeras personas encargadas de sembrar la semilla del hábito de la lectura son los padres.
El Papel Fundamental de los Padres
Es una experiencia profundamente hermosa y enriquecedora cuando un padre o una madre lee para su hijo. No solo se trata de compartir un momento agradable, sino que esta práctica cotidiana ayuda a estrechar los vínculos emocionales, creando un espacio de intimidad y afecto. Dedicar un momento específico del día a la lectura puede convertirse en el instante más esperado por el niño, un refugio de calma y fantasía. Lo verdaderamente valioso no es la cantidad de tiempo dedicado, sino la calidad de la conexión y la experiencia compartida durante la lectura.
La Escuela como Potenciador del Hábito Lector
Por otro lado, la escuela complementa y potencia esta labor. Busca conocer y desarrollar en los niños la habilidad de la lectura y la escritura de manera estructurada y pedagógica. La literatura infantil se convierte en una herramienta poderosa para influir positivamente en este proceso. El simple acto de contar cuentos desde la más temprana edad, de exponer a los niños a diversos textos y géneros, influye de manera determinante en su transformación futura. Un niño expuesto a la literatura tiende a convertirse en un adulto más activo, responsable de su propio aprendizaje y con una mayor capacidad para comprender e interactuar en el contexto en el que vive, adaptándose a sus necesidades y desafíos.
Principales Objetivos de la Enseñanza Literaria
Los objetivos de la enseñanza literaria en la infancia son variados y abarcan múltiples dimensiones del desarrollo infantil. No se limitan a la adquisición de habilidades lingüísticas, sino que buscan formar individuos completos y sensibles.
Desarrollo Cognitivo y Lingüístico
Uno de los objetivos más evidentes es el enriquecimiento del vocabulario. Los libros exponen a los niños a una gran cantidad de palabras nuevas, contextos de uso y estructuras gramaticales diversas. Practicar la lectura ayuda a familiarizarse con la escritura, a mejorar la pronunciación correcta de las palabras y a desarrollar una mayor facilidad de comunicación, tanto oral como escrita, disminuyendo las faltas de ortografía. Un niño que lee con regularidad probablemente tendrá menos dificultades en el aprendizaje académico en general y una capacidad de comprensión lectora significativamente mayor que sus pares con menor exposición a la lectura.
Fomento de la Imaginación y la Creatividad
La literatura es el caldo de cultivo para la imaginación. Al leer o escuchar historias, los niños construyen imágenes mentales, escenarios y personajes en su mente. Esto estimula su pensamiento abstracto y su capacidad para crear sus propias narrativas. La exposición a diferentes estilos y géneros literarios también nutre la creatividad, animándolos a pensar de forma original y a explorar distintas formas de expresión.
Los libros son espejos y ventanas. Son espejos donde los niños pueden verse reflejados en las experiencias de los personajes, validando sus propias emociones y sentimientos. Son ventanas que les permiten asomarse a otras realidades, comprender diferentes puntos de vista y desarrollar la empatía, poniéndose en el lugar de otros. A través de las historias, aprenden sobre valores, resiliencia, amistad, justicia y cómo navegar por las complejidades de las relaciones humanas y las situaciones sociales.

Construcción del Hábito Lector para Toda la Vida
Quizás el objetivo más importante a largo plazo sea la consolidación de un hábito lector duradero. Inculcar el amor por la lectura desde pequeño no solo facilita la adquisición de conocimientos y habilidades académicas, sino que abre las puertas a un placer inagotable, a la recreación personal, a la obtención continua de información y a una forma de interactuar con el mundo y consigo mismos a lo largo de toda su vida. La lectura se convierte en una fuente constante de aprendizaje y disfrute.
Cómo la Literatura Alcanza Estos Objetivos
La magia de la literatura reside en su capacidad para transmitir ideas, emociones y conocimientos de forma narrativa y atractiva. Ya sea a través de cuentos de hadas, fábulas, poesía, relatos de aventuras o libros informativos adaptados a su edad, cada tipo de texto contribuye de manera única.
- Cuentacuentos: La narración oral es una de las formas más antiguas y efectivas de introducir a los niños en el mundo de las historias. La entonación, los gestos y la interacción directa capturan su atención y estimulan su imaginación auditiva.
- Exposición a Diversos Géneros: Presentarles diferentes tipos de libros (libros ilustrados, libros de texto corto, libros con rimas, pequeños capítulos) amplía su comprensión del lenguaje y les muestra las múltiples formas que la expresión literaria puede adoptar.
- Diálogo sobre la Lectura: Hablar sobre los libros leídos, hacer preguntas sobre los personajes, la trama o las emociones que les generó, potencia la comprensión lectora, el pensamiento crítico y la capacidad de expresión oral del niño.
- Conexión con la Escritura: A medida que los niños leen, internalizan estructuras narrativas y lingüísticas que luego aplican en su propia escritura. La lectura es un modelo fundamental para aprender a escribir de forma coherente y creativa.
Comparativa: Niño Lector vs. Niño con Poca Exposición a la Lectura
| Aspecto | Niño Lector Regular | Niño con Poca Exposición |
|---|---|---|
| Vocabulario | Extenso, rico y variado | Más limitado, menos preciso |
| Comprensión Lectora | Alta, capacidad para inferir y analizar | Baja, dificultades para entender textos complejos |
| Imaginación y Creatividad | Altas, facilidad para crear y visualizar | Más limitadas, menos pensamiento abstracto |
| Habilidades Sociales/Emocionales | Mayor empatía, mejor comprensión de sentimientos | Puede tener más dificultades para identificar emociones propias/ajenas |
| Rendimiento Escolar | Generalmente superior en diversas áreas | Potenciales dificultades en lenguaje y otras materias |
| Hábito de Aprendizaje | Curioso, motivado, busca información | Puede mostrar menos interés por el aprendizaje autónomo |
Preguntas Frecuentes sobre la Enseñanza Literaria Infantil
¿Cuáles son los principales objetivos de la enseñanza literaria en la infancia?
Los objetivos clave incluyen el desarrollo del hábito lector, el enriquecimiento del vocabulario y las habilidades lingüísticas, el fomento de la imaginación y la creatividad, el desarrollo de la empatía y las habilidades socioemocionales, y la mejora de la comprensión del mundo y de sí mismos.
¿Qué habilidades desarrollan los niños al leer literatura infantil?
Los niños desarrollan habilidades de comprensión lectora, expresión oral y escrita, pensamiento crítico, análisis, síntesis, memoria, concentración, y la capacidad de identificar y gestionar emociones. También mejoran su pronunciación y ortografía.
¿A qué edad debo empezar a leerle a mi hijo?
Se recomienda empezar a leerle al bebé desde los primeros meses de vida. Aunque no comprenda el significado de las palabras, el sonido de la voz, la cercanía física y la exposición a los libros blandos o de cartón estimulan su desarrollo sensorial y lingüístico, sentando las bases para el futuro hábito lector.
¿Importa el tipo de libro que le leo a mi hijo?
Sí, es importante ofrecer una variedad de libros adecuados a su edad e intereses. Libros con ilustraciones atractivas para los más pequeños, cuentos de hadas, fábulas con moralejas, historias sobre la vida cotidiana, libros informativos sobre temas que les interesen. La diversidad enriquece su experiencia lectora y su conocimiento del mundo.
En conclusión, la enseñanza literaria en la infancia es una inversión invaluable en el futuro de un niño. No se trata solo de aprender a leer, sino de abrir la mente y el corazón a las infinitas posibilidades que ofrecen las palabras y las historias. Fomentar el hábito lector desde temprano es regalar a los niños una herramienta poderosa para su desarrollo integral, preparándolos para ser individuos más cultos, empáticos, creativos y capaces de interactuar plenamente con el mundo que los rodea.
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