06/01/2024
El Cordobazo fue un hito crucial en la historia argentina, un levantamiento popular sin precedentes ocurrido en la ciudad de Córdoba el 29 y 30 de mayo de 1969. Más allá de una simple protesta, se configuró como una insurrección urbana masiva, protagonizada por la alianza entre obreros y estudiantes, que puso en jaque a la dictadura autodenominada "Revolución Argentina", encabezada por el General Juan Carlos Onganía.

Esta rebelión popular fue la culminación de un ciclo de protestas iniciado tras el golpe de Estado de 1955, pero se distinguió por su radicalidad y su capacidad de articular el descontento de diversos sectores sociales. El Cordobazo hirió de muerte al régimen autoritario de Onganía, abriendo un nuevo período en la historia política argentina.
- El Contexto Histórico que Precedió la Explosión
- Las Chispas que Encendieron la Pradera
- El Día de la Rebelión: 29 de Mayo de 1969
- La Intervención Militar y el Fin de la Insurrección
- El Costo Humano y las Profundas Consecuencias
- ¿Por Qué se Considera al Cordobazo una "Pueblada"?
- Preguntas Frecuentes sobre el Cordobazo
El Contexto Histórico que Precedió la Explosión
Para comprender la magnitud del Cordobazo, es fundamental analizar el contexto que lo gestó. Desde el golpe de Estado de 1966, la dictadura de Juan Carlos Onganía impuso un régimen fuertemente represivo. Se suprimió toda actividad política, se intervinieron las universidades (como se vio en la trágica Noche de los Bastones Largos, que acabó con medio siglo de autonomía universitaria), y se cancelaron los canales institucionales de diálogo, llevando los conflictos a una confrontación directa y cada vez más radicalizada.
Las políticas económicas del ministro Adalbert Krieger Vasena agravaron el descontento. Se implementaron medidas que favorecían el endeudamiento externo con el FMI, se congelaron salarios, se devaluó la moneda un 40% y se suprimieron subsidios a industrias regionales. Esto afectó particularmente a las pequeñas y medianas empresas nacionales que veían restringidas sus ventas y su capacidad de competencia frente a productos importados. Estas políticas generaron críticas generalizadas, especialmente en centros industriales como Córdoba.
Córdoba, con su importante cordón industrial desarrollado desde los años 50 (Fábrica Militar de Aviones, IAME, Fiat, Kaiser, Renault, Perkins), se vio gravemente perjudicada por las políticas económicas regresivas. Las suspensiones y recortes salariales (hasta un 20% en automotrices) crearon un caldo de cultivo para el descontento obrero. En este escenario, emergió con fuerza un sindicalismo clasista, democrático o combativo, con figuras como Agustín Tosco (Luz y Fuerza), Elpidio Torres (SMATA) y René Salamanca (SMATA), quienes mantenían una importante autonomía respecto a las cúpulas sindicales nacionales, asegurando un peso decisivo a los cuerpos de delegados y comisiones internas.
Las Chispas que Encendieron la Pradera
Varias decisiones y hechos puntuales actuaron como detonantes. Uno de los principales reclamos obreros fue la derogación por parte de la dictadura de la ley provincial que garantizaba el sábado inglés en Córdoba (Ley 3546 de 1932), que permitía trabajar media jornada el sábado y cobrarla completa. La nueva Ley 18204 establecía una jornada semanal uniforme de 48 horas, aumentando en cuatro horas el trabajo semanal en Córdoba y generando un enorme descontento. A esto se sumaron conflictos como las "quitas zonales", que afectaban los salarios metalúrgicos en el interior.
El descontento obrero se encontró con la creciente movilización estudiantil. La represión en las universidades y hechos trágicos como el asesinato del estudiante Juan José Cabral en Corrientes el 15 de mayo, seguido por los asesinatos de Adolfo Bello y Luis Norberto Blanco en Rosario (en el marco de lo que se conoció como el Rosariazo), desataron una ola de protestas estudiantiles en todo el país. En Córdoba, estudiantes y obreros encontraron puntos de convergencia en su rechazo al régimen autoritario y represivo.
Ante la negativa del gobierno a reabrir negociaciones salariales y la detención de dirigentes sindicales como Raimundo Ongaro, las dos CGT nacionales convocaron a un paro general para el 30 de mayo. Sin embargo, la CGT Regional Córdoba, debido a la gravedad de la situación provincial y bajo el impulso de sectores combativos, decidió adelantar la medida a 48 horas e iniciarla con una movilización el 29 de mayo. Este fue el punto de partida de la insurrección.

El Día de la Rebelión: 29 de Mayo de 1969
El 29 de mayo, columnas de obreros (principalmente de SMATA y Luz y Fuerza) y estudiantes comenzaron a marchar desde distintos puntos hacia el centro de Córdoba. La policía provincial y federal intentó bloquear su avance en puntos estratégicos, utilizando gases y disparos para dispersarlos y evitar que llegaran al corazón de la ciudad.
En el barrio Santa Isabel, la represión policial se cobró la primera vida: Máximo Mena, un joven obrero metalúrgico de IKA-Renault de solo 27 años. Su asesinato, caído por una bala policial en Bv. San Juan y Arturo M. Bas, actuó como una chispa en la pradera, desatando una furia incontrolable. Las columnas respondieron al ataque con piedras y barricadas y lograron hacer retroceder a la policía, que se vio desbordada y se replegó hacia la Jefatura Central.
Con el centro de la ciudad libre de presencia policial, lo que había comenzado como una marcha se transformó en una insurrección espontánea. La noticia del asesinato de Mena se extendió rápidamente, movilizando a miles de ciudadanos. No solo obreros y estudiantes, sino también vecinos, pequeños comerciantes y profesionales se sumaron a la revuelta. La solidaridad vecinal fue clave; la gente salió a las calles, ofreció refugio, proporcionó materiales para levantar barricadas e incluso se unió activamente a la protesta. El General Sánchez Lahoz, a cargo de la represión, compararía la situación con las invasiones inglesas por la resistencia desde balcones y azoteas.
La rabia popular se dirigió hacia símbolos del poder y la opresión. Se produjeron actos de violencia con un fuerte contenido político, incluyendo la destrucción de concesionarias de autos (representando a las grandes automotrices extranjeras), el Casino de Suboficiales y el Círculo de Oficiales (símbolos del poder militar). La revuelta ocupó amplias zonas de la ciudad, desbordando por completo a los dirigentes sindicales, quienes intentaron sin éxito organizar la resistencia.
La Intervención Militar y el Fin de la Insurrección
Ante la magnitud de la rebelión, que había tomado el control de gran parte de la ciudad, el gobierno dictatorial ordenó la intervención del Ejército, declarando el estado de sitio. Las tropas, al mando del General Elidoro Sánchez Lahoz, avanzaron hacia las zonas ocupadas por los manifestantes, especialmente en el Barrio Clínicas, un tradicional bastión estudiantil donde se concentró gran parte de la resistencia.
La resistencia popular fue feroz. La célebre imagen de los francotiradores apostados en las terrazas del Barrio Clínicas, disparando contra las tropas militares, refleja la radicalización del conflicto. Aunque eran pocos y mal armados (militantes peronistas, marxistas, incluso de la UCR), lograron retrasar significativamente el avance del Ejército.
A pesar de la valentía de los manifestantes, la superioridad militar se impuso. En la mañana del 30 de mayo, el Ejército lanzó su ofensiva final, logrando retomar el control de la ciudad tras intensos enfrentamientos.

El Costo Humano y las Profundas Consecuencias
El saldo del Cordobazo fue trágico. Aunque las cifras oficiales iniciales fueron minimizadas y existe discrepancia, las investigaciones periodísticas y los registros municipales confirmaron al menos cuatro muertos, cuyas identidades y circunstancias de muerte se han podido reconstruir:
- Máximo Mena, obrero metalúrgico, asesinado por disparo policial el 29 de mayo en Bv. San Juan.
- Marcelo Terza, turista, asesinado por el Ejército el 30 de mayo en el Hotel Sussex.
- Un hombre mayor, fallecido por paro cardíaco cerca de Tribunales.
- Un estudiante, baleado por el Ejército en el Barrio Clínicas mientras actuaba como francotirador.
Se estima que el número real de fallecidos fue considerablemente mayor, con cifras que varían entre 33 y 60 personas, además de cientos de heridos (unos 170) y más de 300 detenidos, incluyendo a importantes líderes sindicales como Agustín Tosco y Elpidio Torres, quienes fueron encarcelados con largas condenas.
Las consecuencias políticas del Cordobazo fueron inmediatas y de largo alcance. Obligó a la renuncia del gobernador de Córdoba y, crucialmente, forzó a la dictadura a reabrir las negociaciones colectivas, una demanda clave de los trabajadores. Se inauguró un ciclo de protestas en ascenso en todo el país.
Más allá de estas concesiones, el Cordobazo hirió de muerte la imagen de orden y control que Onganía buscaba proyectar. Desnudó la fragilidad del régimen y marcó el inicio de su declive. Aunque Onganía no cayó de inmediato, el Cordobazo fue un factor determinante en su desgaste. Poco más de un año después, la acción de organizaciones armadas, como el secuestro y ejecución de Aramburu por Montoneros cerca del primer aniversario del Cordobazo, aceleraría la caída de Onganía, forzado a renunciar por sus propias Fuerzas Armadas en junio de 1970.
En el mediano plazo, el Cordobazo contribuyó a la radicalización política y social, y fue un antecedente clave en el proceso que llevaría al restablecimiento de la democracia y al levantamiento de la proscripción del peronismo en 1973. Marcó una bisagra entre el período de resistencia a la proscripción y el auge de la lucha armada y la movilización social.
Hoy, el Cordobazo perdura como un símbolo de la capacidad de movilización popular y de la resistencia frente a la injusticia y el autoritarismo. Representa la fuerza de la unidad obrero-estudiantil y vecinal para desafiar al poder establecido y la advertencia de lo que puede lograr la movilización popular.
¿Por Qué se Considera al Cordobazo una "Pueblada"?
El término "pueblada" se aplica al Cordobazo y a otros levantamientos de la época porque su carácter trascendió la protesta sectorial (obrera o estudiantil) para convertirse en una acción colectiva masiva que involucró a diversos segmentos de la sociedad cordobesa.
A diferencia de huelgas o manifestaciones tradicionales, en el Cordobazo participaron activamente, además de obreros y estudiantes, vecinos de los barrios por donde pasaban las columnas, pequeños comerciantes, profesionales y amas de casa. Esta convergencia de sectores, unidos por un profundo rechazo a la dictadura de Onganía y a la sensación de injusticia generalizada, es lo que define el carácter de "pueblada".

La solidaridad espontánea de los habitantes de Córdoba, que abrieron sus casas, asistieron a los heridos, proveyeron materiales para barricadas e incluso se sumaron a los enfrentamientos, fue un rasgo distintivo que demostró que el descontento abarcaba a amplias capas de la población, no solo a los directamente afectados por las medidas laborales o educativas.
Si bien hubo reclamos específicos (como el sábado inglés o la autonomía universitaria), la "pueblada" del Cordobazo fue, en esencia, una expresión contundente del repudio popular a un régimen autoritario e ilegítimo que había cerrado todas las vías de participación y diálogo.
Preguntas Frecuentes sobre el Cordobazo
¿Qué se reclamaba específicamente en el Cordobazo?
Aunque el Cordobazo fue una expresión de rechazo general a la dictadura de Onganía, los reclamos puntuales que actuaron como chispa fueron la derogación del "sábado inglés" en Córdoba (que aumentaba la jornada laboral semanal) y las "quitas zonales" que afectaban los salarios de los metalúrgicos. A estos reclamos obreros se sumaron las demandas estudiantiles por la autonomía universitaria y el repudio a la represión y los asesinatos de estudiantes en otras provincias (Corrientes y Rosario).
¿Quiénes fueron los principales protagonistas del Cordobazo?
Los protagonistas centrales fueron los obreros de las grandes fábricas cordobesas (automotrices, metalúrgicas, energía eléctrica) y los estudiantes universitarios. Sin embargo, un rasgo distintivo y fundamental fue la participación activa y solidaria de amplios sectores de la población cordobesa, incluyendo vecinos, pequeños comerciantes y profesionales, lo que le dio el carácter de "pueblada".
¿Cuál fue el impacto inmediato del Cordobazo?
El impacto inmediato fue la renuncia del gobernador de Córdoba y la reapertura de las negociaciones colectivas salariales. A nivel nacional, el Cordobazo demostró la vulnerabilidad de la dictadura, rompió su imagen de solidez y marcó el comienzo de un ciclo de protestas y radicalización que, a la larga, erosionaría el poder de Onganía y de la "Revolución Argentina".
¿Cuántas personas murieron en el Cordobazo?
No hay una cifra oficial definitiva y unánime. Las investigaciones periodísticas y los registros municipales confirmaron al menos cuatro muertos, incluyendo al obrero Máximo Mena y al turista Marcelo Terza. Sin embargo, se estima que el número real de fallecidos fue considerablemente mayor, con cifras que varían entre 33 y 60 personas, además de cientos de heridos y detenidos.
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