¿Qué propone la Escuela Austriaca de Economía?

Carl Menger: Padre de la Escuela Austriaca

10/01/2023

En el vasto y complejo universo del pensamiento económico, pocas figuras tienen el impacto fundacional de Carl Menger. Considerado unánimemente como el padre y fundador de la célebre Escuela Austriaca de Economía, Menger sentó las bases de una tradición intelectual que, hasta el día de hoy, ofrece perspectivas únicas y a menudo desafiantes sobre cómo entendemos los mercados, el valor, el dinero y la acción humana. Su obra pionera no solo revolucionó la teoría económica de su tiempo, sino que también desencadenó debates metodológicos que resonarían durante décadas, consolidando su lugar como uno de los economistas más influyentes del siglo XIX.

Nacido en 1840 en Neu-Sandec, una región que entonces formaba parte del Imperio Austrohúngaro (actualmente Polonia), Carl Menger provenía de una familia con tradición en el servicio público y militar. Sus primeros años académicos lo llevaron a estudiar derecho y economía en prestigiosas universidades como las de Viena y Praga, culminando su formación con un doctorado obtenido en la Universidad de Cracovia. Tras un período inicial dedicado al periodismo, Menger encontró su verdadera vocación en el estudio profundo de la economía. Curiosamente, fue su interés en las fluctuaciones de las cotizaciones bursátiles, surgido durante su trabajo como colaborador del periódico Zeitung de Viena, lo que lo impulsó a orientar sus investigaciones hacia este campo.

¿Qué propone la escuela de Viena?
La filosofía del Círculo de Viena aboga por una concepción científica del mundo, defendiendo el empirismo de David Hume, John Locke y Ernst Mach, el método de la inducción, la búsqueda de la unificación del lenguaje de la ciencia y la abolición de la metafísica en el ámbito científico.

El año 1871 marcó un hito trascendental en la historia del pensamiento económico con la publicación de su obra cumbre: “Grundsätze der Volkswirtschaftslehre”, conocida en español como “Principios de Economía”. Este libro, concebido por Menger como una primera parte (aunque la segunda nunca llegó a publicarse), se erigió de inmediato como el fundamento conceptual de lo que más tarde sería reconocida formalmente como la Escuela Austriaca de Economía. En él, Menger presentó ideas radicalmente nuevas que desafiaban las ortodoxias clásicas establecidas por figuras como Adam Smith y David Ricardo.

Más allá de su labor académica y de investigación, Carl Menger también desempeñó roles importantes en la esfera pública. En 1876, fue nombrado tutor del hijo del emperador, el príncipe Rodolfo. Durante dos años, acompañó al príncipe en sus viajes a través de Europa continental y las islas británicas, una experiencia que sin duda enriqueció su perspectiva sobre el mundo. Gracias a sus servicios en esta capacidad y a su asesoramiento al gobierno imperial en asuntos monetarios, recibió el título honorífico de "hofrat" y fue admitido como miembro de la "Herrenhaus", la Cámara Alta del Reichsrat. Finalmente, Menger regresó al ámbito académico con un nombramiento en la Universidad de Viena, donde impartió clases y continuó su investigación hasta su retiro en 1903.

Índice de Contenido

Las Revolucionarias Contribuciones Económicas de Menger

La genialidad de Carl Menger reside en su capacidad para observar la economía desde una perspectiva fundamentalmente diferente a la de sus contemporáneos. Sus teorías, centradas en el individuo, la subjetividad y la acción humana, sentaron las bases para gran parte del análisis económico moderno.

La Teoría Subjetiva del Valor

Quizás la contribución más influyente de Menger fue su teoría subjetiva del valor. En contraste con la teoría del valor-trabajo o la explicación de los precios basada en los costos de producción que prevalecía en la economía clásica, Menger argumentó que el valor de un bien no reside en sus propiedades intrínsecas, ni en la cantidad de trabajo requerida para producirlo, sino en la importancia que los individuos le asignan para satisfacer sus necesidades. Para Menger, todo el proceso económico comienza con las necesidades de la persona y las limitaciones a las que se enfrenta al intentar satisfacerlas.

Menger hizo una distinción crucial entre Utilidad y Valor. Un bien posee utilidad si tiene la capacidad de satisfacer una necesidad humana, ya sea económica o no económica. Sin embargo, el valor, o lo que él llamó "valor de uso", es exclusivo de los bienes económicos (aquellos cuya oferta es menor que la necesidad) y surge cuando una persona se da cuenta de que la satisfacción de una necesidad depende de la disponibilidad de dicho bien. El valor, por lo tanto, es una relación entre el individuo y el bien, basada en la escasez y la capacidad percibida del bien para satisfacer una necesidad específica.

Además, Menger distinguió entre bienes de primer orden (bienes de consumo directo, como un trozo de pan) y bienes de orden superior (bienes de producción, como una máquina o materias primas). Argumentó que el valor de los bienes de orden superior se deriva del valor de los bienes de primer orden que ayudan a producir. Si un bien de consumo final tiene valor para un individuo, entonces los factores productivos necesarios para crearlo también adquieren valor, imputado "hacia atrás" desde el consumidor. Esto sentó las bases de su teoría de la imputación.

El Principio de Equimarginalidad

Otra idea central en la obra de Menger es lo que hoy conocemos como el principio de equimarginalidad o utilidad marginal decreciente (aunque Menger no utilizó exactamente estos términos). Observó que los individuos ordenan sus necesidades según su importancia y que, a medida que consumen más unidades de un bien, la satisfacción adicional (marginal) que obtienen de cada unidad sucesiva tiende a disminuir. Ante la escasez de medios, un individuo racional buscará asignar sus recursos de tal manera que la satisfacción marginal obtenida de la última unidad de cada bien o servicio sea aproximadamente igual. Esto significa que las personas no satisfacen completamente una necesidad antes de pasar a la siguiente, sino que distribuyen sus recursos para lograr el equilibrio óptimo en el margen entre diversas necesidades y bienes.

El concepto puede ilustrarse pensando en cómo una persona asignaría un presupuesto limitado entre diferentes tipos de bienes. Si tiene sed (Necesidad I) y hambre (Necesidad II), y dispone de pocas unidades de un recurso, asignará las primeras unidades a la necesidad más apremiante (quizás beber). Pero si tiene más recursos, no gastará todo en bebida hasta saciarse por completo antes de comer. En cambio, equilibrará el consumo de bebida y comida para que la satisfacción adicional que obtiene de la última unidad de bebida sea similar a la satisfacción adicional que obtiene de la última unidad de comida. Menger visualizaba esto en tablas, donde las columnas representaban diferentes clases de necesidades ordenadas por importancia, y las filas representaban unidades sucesivas de un bien, mostrando la disminución de la satisfacción marginal. El individuo asignaría recursos hasta que las satisfacciones marginales igualaran a través de las diferentes necesidades que podía satisfacer con sus recursos.

La Teoría de la Imputación

La teoría de la imputación de Menger aborda cómo se valora un bien de orden superior (un factor de producción). Siguiendo la lógica de la teoría subjetiva del valor, Menger argumentó que el valor de un bien de orden superior no es inherente a él, sino que se deriva del valor de los bienes de orden inferior (los bienes de consumo) que ayuda a producir. El valor de un factor productivo es, en esencia, el valor que se perdería en la producción de bienes de consumo si ese factor particular no estuviera disponible. Es un concepto de coste de oportunidad visto desde la perspectiva del valor final para el consumidor. Si una cierta cantidad de un recurso productivo (como una máquina o materia prima) es esencial para producir bienes de consumo valorados por los individuos, entonces ese recurso productivo adquiere un valor derivado de la contribución que hace a la satisfacción de esas necesidades.

La Teoría Monetaria de Menger

Carl Menger también realizó aportaciones significativas a la teoría del dinero. A diferencia de las visiones estatistas o contractualistas que prevalecían en su época, Menger propuso una teoría evolutiva y praxeológica sobre el origen del dinero. Sostenía que el dinero no fue una invención deliberada del Estado o un acuerdo social repentino, sino que surgió gradualmente como una herramienta espontánea del mercado para facilitar el intercambio. En un sistema de trueque, la dificultad de encontrar a alguien que no solo tenga lo que uno desea, sino que también desee lo que uno posee (la llamada "doble coincidencia de deseos"), limita enormemente el comercio.

Menger argumentó que, para superar esta dificultad, los individuos comenzaron a aceptar bienes que, aunque no necesitaban directamente, eran más fácilmente intercambiables por otros bienes que sí deseaban. Observaron que algunos bienes eran más "vendibles" o "líquidos" que otros. Con el tiempo, los bienes más líquidos fueron siendo aceptados no solo para el consumo directo, sino principalmente como medio de intercambio. Este proceso evolutivo, impulsado por la búsqueda individual de facilitar sus propias transacciones, llevó a la selección natural de uno o unos pocos bienes como medios de intercambio universalmente aceptados, es decir, como dinero.

La importancia económica del dinero, según Menger, reside en su capacidad para superar las limitaciones del trueque. Permite valorizar la producción individual de forma numérica y facilita el intercambio indirecto. El uso de metales preciosos como dinero, por ejemplo, liberaba a los comerciantes de la necesidad de dividir físicamente los bienes, verificar su autenticidad, finura y peso en cada transacción, aumentando considerablemente su comercialización y eficiencia.

El Methodenstreit: La Batalla de los Métodos

La publicación de Menger de 1883, "Investigaciones Referentes al Método de las Ciencias Sociales con Referencia Especial a las Ciencias Económicas", desató uno de los debates metodológicos más famosos en la historia de la economía: el "Methodenstreit" o Batalla de los Métodos. Este enfrentamiento intelectual se produjo principalmente entre Carl Menger y Gustav Schmoller, el líder de la influyente Escuela Histórica Alemana de Economía.

El núcleo del debate radicaba en la cuestión fundamental de cómo debía estudiarse la economía. Menger defendía un enfoque teórico y analítico, centrado en la acción individual, la subjetividad y la búsqueda de leyes económicas universales basadas en la lógica de la elección humana (lo que más tarde se conocería como praxeología). Creía que la economía, como ciencia teórica, debía buscar principios generales aplicables independientemente del contexto histórico o institucional.

Por otro lado, Schmoller y la Escuela Histórica Alemana sostenían que la economía debía ser principalmente un estudio histórico y empírico. Argumentaban que los fenómenos económicos estaban inextricablemente ligados a su contexto histórico, cultural e institucional, y que la tarea del economista era recopilar datos históricos detallados y describir la evolución de las instituciones económicas, en lugar de buscar leyes universales abstractas. Veían la economía más como una parte de la historia o la sociología, enfocada en el organismo social en su conjunto, que como una ciencia teórica deductiva centrada en el individuo.

El Methodenstreit, que se libró a través de publicaciones y acalorados intercambios, trascendió lo puramente académico y tuvo implicaciones en el desarrollo de la profesión económica en Alemania y Austria. Aunque inicialmente la Escuela Histórica Alemana gozaba de gran prestigio y poder institucional (llegando incluso a dificultar la carrera académica de los seguidores de Menger en las universidades alemanas), con el tiempo, la rigurosidad teórica y la aplicabilidad de los principios austríacos, tal como fueron desarrollados por los discípulos de Menger, comenzaron a ganar terreno. La controversia, aunque a veces se tornó personal, finalmente culminó con la influencia creciente de la Escuela Austriaca y la reorientación de gran parte del pensamiento económico hacia enfoques más analíticos y teóricos, aunque la importancia del estudio histórico y empírico también perduraría.

Obras Principales

La influencia de Carl Menger perdura a través de sus escritos, que continúan siendo estudiados por economistas interesados en los fundamentos de la teoría económica. Sus obras más destacadas incluyen:

  • Principios de Economía (Grundsätze der Volkswirtschaftslehre), 1871
  • Investigaciones sobre el Método de las Ciencias Sociales y de la Economía Política en particular (Untersuchungen über die Methode des Sozialwissenschaften), 1883
  • Errores del Historicismo en la Economía Alemana (Die Irrthümer des Historismus in der deutschen Nationalökonomie), 1884
  • Sobre la Teoría del Capital (Zur Theorie des Kapitals), 1888
  • El Dinero (Geld), 1892

Estos trabajos no solo presentan sus teorías seminales sobre el valor, los bienes, la imputación y el dinero, sino que también ofrecen una profunda reflexión sobre la metodología de las ciencias sociales, defendiendo la necesidad de un enfoque teórico que complemente (y en muchos casos, preceda) el estudio histórico y empírico. La claridad y profundidad de su análisis en "Principios de Economía" en particular, lo posicionan como un clásico atemporal que continúa siendo relevante para comprender los fundamentos de la elección individual y la formación de los precios en el mercado.

Preguntas Frecuentes sobre Carl Menger y la Escuela Austriaca

¿Por qué se considera a Carl Menger el padre de la Escuela Austriaca?

Se le considera el fundador porque su libro de 1871, "Principios de Economía", presentó por primera vez de forma sistemática las ideas centrales que definirían esta escuela de pensamiento, como la teoría subjetiva del valor, el marginalismo y un enfoque individualista y praxeológico del análisis económico. Sus discípulos, como Eugen von Böhm-Bawerk y Friedrich von Wieser, desarrollaron y expandieron estas ideas, consolidando la Escuela Austriaca.

¿Qué es la teoría subjetiva del valor de Menger?

Es la idea de que el valor de un bien no está determinado por la cantidad de trabajo necesaria para producirlo (como en la teoría clásica) ni por sus propiedades objetivas, sino por la importancia que un individuo particular le atribuye para satisfacer sus necesidades en un momento dado. El valor es una relación subjetiva entre la persona y el bien, influenciada por la escasez y la utilidad marginal.

¿Qué fue el Methodenstreit?

Fue un debate metodológico que tuvo lugar en la década de 1880, principalmente entre Carl Menger (Escuela Austriaca) y Gustav Schmoller (Escuela Histórica Alemana). Menger defendía un enfoque teórico y analítico para la economía, basado en la acción individual y la lógica deductiva. Schmoller abogaba por un enfoque histórico, empírico e inductivo, centrado en la evolución de las instituciones. Aunque el debate fue intenso, la influencia a largo plazo de Menger ayudó a orientar la economía hacia métodos más teóricos.

Según Menger, ¿cómo surgió el dinero?

Menger argumentó que el dinero surgió espontáneamente en el mercado como una solución a las ineficiencias del trueque. Los individuos comenzaron a aceptar bienes que eran más fácilmente intercambiables (más líquidos), no por su consumo directo, sino para poder intercambiarlos más tarde por los bienes que realmente deseaban. Este proceso evolutivo llevó a la selección de ciertos bienes como medios de intercambio universalmente aceptados.

¿Cuál es la importancia de la distinción de Menger entre bienes de orden inferior y superior?

Esta distinción es fundamental para su teoría de la imputación. Menger mostró que el valor de los bienes de producción (orden superior) no es independiente, sino que se deriva del valor que los consumidores asignan a los bienes de consumo (orden inferior) que estos factores ayudan a crear. Esto invirtió la visión clásica que a menudo veía los costos de producción como determinantes del valor.

El Legado de Carl Menger

El impacto de Carl Menger en la economía es innegable. Su énfasis en el individualismo metodológico, la subjetividad del valor, la importancia de la utilidad marginal y la visión evolutiva del dinero sentaron las bases para la Escuela Austriaca y tuvieron una influencia duradera en el desarrollo de la teoría microeconómica en general, contribuyendo a la "Revolución Marginalista" que transformó la economía a finales del siglo XIX. A pesar de los desafíos y debates que enfrentó, especialmente durante el Methodenstreit, sus ideas han perdurado y continúan ofreciendo valiosas perspectivas para comprender la complejidad de los fenómenos económicos que surgen de la interacción de millones de acciones individuales.

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