¿Cuándo se creó la escuela de cadetes en San Juan?

Historia de la Escuela de Cadetes Policial

12/05/2024

La formación de los futuros guardianes de la seguridad pública es un pilar fundamental para cualquier sociedad. En Argentina, una institución ha marcado un hito en este ámbito, evolucionando a lo largo de más de un siglo para adaptarse a las necesidades cambiantes de la fuerza policial. Conocer su historia no es solo un repaso de fechas y eventos, sino entender el esfuerzo constante por profesionalizar la labor policial y el compromiso con la excelencia educativa.

¿Cuándo se creó la escuela de cadetes en San Juan?
Este primer intento educativo fue corto, ya que debió cerrar las puertas a pocos meses del egreso de los primeros alumnos. Pero desde el 27 de junio de 1941, comenzó a funcionar con 60 cadetes, donde actualmente está la comisaría de la mujer en La Plata, frente a la estación de trenes.

El camino hacia la creación de una escuela formal para la formación de cadetes policiales fue largo y estuvo plagado de intentos fallidos y perseverancia. Los primeros pasos se remontan a finales del siglo XIX, en un contexto donde la estructura y profesionalización de las fuerzas de seguridad aún estaban en desarrollo.

Índice de Contenido

Los Primeros Intentos de Formación Policial

La idea de una formación estructurada para el personal policial no surgió de la noche a la mañana. Hubo varios intentos pioneros que, aunque no prosperaron a largo plazo, sentaron las bases para lo que vendría. El 31 de enero de 1891, se realizó un esfuerzo significativo con la creación de la Escuela de Aspirantes a Cabos y Sargentos. Esta iniciativa buscaba brindar una instrucción específica para rangos intermedios y bajos dentro de la fuerza. Sin embargo, a pesar de haber logrado el egreso de una primera promoción de alumnos, esta escuela tuvo una vida efímera y debió cerrar sus puertas a pocos meses de su inauguración, demostrando los desafíos iniciales para sostener este tipo de proyectos.

Tras este primer antecedente, pasaron más de quince años antes de que surgieran nuevas propuestas formales. El 20 de febrero de 1907, se presentó un proyecto ambicioso para la creación de una Escuela de Vigilantes, Empleados Burocráticos y Oficiales. Esta propuesta buscaba abarcar una formación más integral para diversos roles dentro de la institución policial, incluyendo personal de oficina y futuros oficiales. Lamentablemente, este proyecto no obtuvo la aprobación necesaria y quedó solo en los papeles.

El año siguiente, en 1908, se realizó otro intento. Se propuso la creación de la Escuela de Aspirantes a Agentes e Investigaciones, enfocada en la formación del personal de calle y de las áreas de investigación. Al igual que el proyecto anterior, esta iniciativa tampoco logró concretarse, enfrentando obstáculos similares que impedían la consolidación de un sistema educativo policial.

No fue sino hasta el 11 de febrero de 1911 que se logró crear una escuela que tuvo mayor continuidad: la Escuela para Vigilantes, Cabos y Sargentos. Esta institución sí logró formar personal de manera más constante. Un aspecto relevante de esta escuela era que sus alumnos, al egresar, lo hacían directamente con el grado de oficiales. Esto marcaba un avance en la jerarquización y la formación de liderazgo dentro de la fuerza, aunque la estructura y el alcance de la formación aún distaban de lo que se lograría décadas después.

La Fundación y Consolidación Inicial (1941-1956)

El verdadero punto de inflexión para la historia de la formación de cadetes, tal como la conocemos hoy, ocurrió en la década de 1940. Fue específicamente el 27 de junio de 1941 cuando comenzó a funcionar la escuela con un régimen de cadetes. En sus inicios, operó en un edificio ubicado en la ciudad de La Plata, el mismo lugar donde actualmente se encuentra la comisaría de la mujer, frente a la estación de trenes. Este fue el inicio formal de la escuela con el sistema de cadetes internos, un modelo que buscaba una formación más rigurosa y disciplinada.

El primer director de esta nueva etapa fue José Marcos Carioni, quien tuvo la responsabilidad de poner en marcha la institución y guiar a la primera camada de estudiantes. La inauguración oficial se llevó a cabo poco después, el 16 de agosto de 1941, marcando públicamente el nacimiento de esta escuela. A fines de ese mismo año, el 31 de diciembre de 1941, egresó la primera promoción, compuesta por 56 cadetes, quienes finalizaron sus estudios con el grado de Ayudante Mayor.

Tras el egreso de estas primeras promociones, la escuela enfrentó un nuevo desafío. Las autoridades de la época decidieron cerrar la incorporación de nuevos cadetes, aunque el personal y el plantel docente continuaron preparándose y manteniendo la estructura mínima. Afortunadamente, esta interrupción no fue definitiva. La escuela reabrió sus puertas en marzo de 1944, volviendo a funcionar en el mismo edificio donde había sido inaugurada años antes.

El crecimiento de la matrícula fue una constante en estos primeros años, lo que pronto hizo evidente la necesidad de contar con instalaciones más amplias y adecuadas. Dada esta situación, se tomó la decisión de trasladar la escuela a otro edificio, también en la ciudad de La Plata, pero con mayor capacidad. La nueva sede se ubicó en las viejas construcciones ferroviarias del barrio de Tolosa, específicamente en la intersección de 2 y 528. Este traslado permitió albergar a un número creciente de cadetes y mejorar las condiciones de estudio y convivencia.

Hacia 1945, la escuela ya contaba con más de 150 cadetes bajo un riguroso régimen de internado. Este número significativo demostraba la consolidación de la institución y la creciente demanda de formación policial profesional. En este período de crecimiento, hubo cambios importantes en la conducción de la policía y, por ende, en la escuela. El 16 de mayo de 1946 fue designado como jefe de la Policía el coronel Adolfo Marsillach. Su gestión se caracterizó por un impulso a la incorporación masiva de personal, lo que impactó directamente en la matrícula de la escuela.

Fue durante la gestión del coronel Marsillach que se decidió honrar a una figura clave en la historia de la criminalística. Se impuso el nombre de Juan Vucetich a la Escuela de Oficiales, un reconocimiento a su invaluable contribución a la identificación de personas mediante la dactiloscopia. Este cambio de nombre se oficializó en el año 1947, estableciendo un vínculo permanente entre la institución formadora y el legado de Vucetich.

La Histórica Incorporación de la Mujer

El año 1947 no solo fue significativo por el cambio de nombre. Marcó un hito trascendental en la historia de la policía argentina: la incorporación de mujeres a la fuerza. Este paso audaz convirtió a la policía en la primera fuerza de seguridad del país en incluir personal femenino en sus filas. El 6 de marzo de ese año, egresó la primera promoción de mujeres, denominada “Brigada Femenina”, destinada al escalafón de Suboficiales. Esta decisión abrió un camino de igualdad y permitió a las mujeres contribuir activamente a la seguridad pública, aunque su participación inicial fue limitada a ciertos roles y escalafones.

Aunque la incorporación inicial fue histórica, la participación femenina en la escuela tuvo interrupciones. Los cursos para personal femenino fueron interrumpidos por un escaso período en 1955. Sin embargo, a partir del año 1976, la incorporación de mujeres a la formación policial se retomó de manera ininterrumpida, consolidando su presencia y rol dentro de la institución y la fuerza policial en general.

El Traslado Emblemático: La Escuela en la Ex Estancia San Juan (Parque Pereyra Iraola)

Un evento fortuito pero que marcaría un antes y un después en la historia de la escuela ocurrió en agosto de 1956. Un incendio de grandes proporciones destruyó más de la mitad de las instalaciones que la escuela utilizaba en las viejas construcciones ferroviarias de Tolosa. Este siniestro, aunque devastador, impulsó la búsqueda de una nueva sede, más amplia y adecuada para las necesidades de una institución en constante crecimiento.

En este contexto, el director de la escuela en ese momento, Jorge Vicente Schoo, tuvo la visión de trasladar la institución a un lugar con historia y gran potencial: la ex estancia San Juan, ubicada dentro del vasto Parque Pereyra Iraola. Estas tierras, de gran importancia histórica (donde se celebró el centenario de la Revolución de Mayo en 1910), habían sido expropiadas años atrás y durante una década no habían tenido una función definida, lo que las convertía en una opción viable para albergar la escuela.

El traslado no fue sencillo. Implicó lo que el texto describe como un "viaje épico" y requirió largas y dificultosas tratativas con el Poder Ejecutivo para lograr la cesión del espacio. La burocracia y los procedimientos administrativos hicieron que el proceso fuera extenso. Finalmente, la escuela logró establecerse en este nuevo y emblemático lugar. Pese a las precariedades edilicias iniciales que presentaba la ex estancia San Juan, la escuela comenzó a funcionar en el Parque Pereyra Iraola en el año 1960.

La llegada a la ex estancia San Juan, en Parque Pereyra, marcó el inicio de una nueva era. Inmediatamente después de la instalación, se dio inicio a un ambicioso plan de remodelación y adecuación para transformar las antiguas construcciones de la estancia en las instalaciones necesarias para una escuela de cadetes moderna. Este proceso de mejora edilicia continuaría a lo largo de las décadas siguientes, adaptando el espacio a las crecientes demandas y estándares educativos y de formación.

Evolución Curricular y Reconocimiento Académico

Una vez establecida en su nueva sede, la escuela continuó su proceso de crecimiento y desarrollo, no solo en infraestructura sino también en la calidad y el reconocimiento de su formación. En 1961, se instituyó una fecha conmemorativa importante para la vida interna de la institución: el 29 de septiembre fue declarado el “Día del Cadete”. Esta fecha fue elegida en honor a San Miguel Arcángel, considerado el protector de la Policía, y se convirtió en un día de celebración y reflexión para la comunidad educativa policial.

Un avance crucial en el reconocimiento académico de la formación policial se logró en 1976. En este año, se aprobó un nuevo plan de estudios que tuvo un impacto significativo en los egresados. A partir de 1977, los cadetes que completaban su formación comenzaron a recibir el título de Bachiller Especializado Policial. Este cambio fue de suma importancia porque, hasta 1976, la escuela no emitía títulos que contaran con el aval oficial del Ministerio de Educación. Anteriormente, solo se entregaba un certificado interno de “Oficial de Seguridad”.

El acuerdo logrado en 1976 permitió que el plan de estudios de la escuela fuera reconocido como equivalente al Bachillerato Común, otorgándole así validez nacional. Este reconocimiento académico elevó el estatus de la formación policial y abrió nuevas posibilidades para los egresados, equiparando su nivel educativo al de otros estudiantes del país.

Posteriormente, a partir de 1979, la escuela actualizó nuevamente sus programas y comenzó a entregar el título de Bachiller Especializado en Seguridad. Con el retorno de la democracia en Argentina, hubo un impulso general hacia la modernización y profesionalización de las instituciones, y la escuela de cadetes no fue la excepción. Los planes de estudios se fueron actualizando sucesivamente a lo largo de los años para incorporar nuevos enfoques pedagógicos, avances en seguridad y derechos humanos.

En la actualidad, la institución ha adaptado su oferta formativa a los estándares de la educación superior. Entrega dos títulos principales: uno intermedio para aquellos cadetes que cursan un primer año de formación intensiva, obteniendo el título de Auxiliar en Seguridad Pública; y para los estudiantes que completan dos años de estudio, se otorga un título terciario, el de Técnico Superior en Seguridad Pública. Esta estructura de formación dual permite una mayor flexibilidad y especialización según las necesidades de la fuerza.

Mejoras Edilicias y Modernización en la Década de 1990

La década de 1990 fue un período de importante inversión y modernización en la infraestructura de la escuela, ya consolidada en la ex estancia San Juan del Parque Pereyra Iraola. Se llevaron a cabo diversas obras destinadas a mejorar las instalaciones para la formación integral de los cadetes.

En el ámbito deportivo, se construyó un moderno Polideportivo. Este edificio se levantó en el espacio que antes ocupaban una de las viejas caballerizas de la estancia, reutilizando y poniendo en valor las estructuras históricas. El Polideportivo fue inaugurado en 1993 con la realización del Torneo Interfuerzas, un evento que destacó la importancia de la actividad física y la competencia sana en la formación policial.

En ese mismo período, se implementó por primera vez un curso específico para Instructores. Este curso fue fundamental para asegurar la calidad de la enseñanza y la guía de los cadetes. La aprobación de este curso se convirtió en un requisito indispensable para estar a cargo de la formación y el acompañamiento de los estudiantes, elevando el nivel del cuerpo docente.

La capacidad académica también se vio notablemente incrementada. En 1994, se creó un sector de aulas completamente nuevo. Este edificio de dos plantas contaba inicialmente con 16 salones, cada uno con capacidad para 25 alumnos. Este complejo educativo se completó posteriormente con la construcción de otras 8 aulas adicionales, lo que permitió aumentar en un 100% la matrícula de aspirantes y responder a la creciente demanda de ingreso a la escuela.

Las instalaciones de alojamiento para los cadetes también fueron mejoradas. En 1996, se construyeron nuevas compañías, denominadas “gemelas” por su diseño simétrico. Estas edificaciones representaban lo más moderno en infraestructura de alojamiento para cadetes de la época, brindando mejores condiciones de vida y estudio.

Otras obras importantes realizadas en esos años incluyeron la construcción de un Polígono de Tiro abierto, esencial para la práctica de tiro de los futuros oficiales, y la edificación de una casa para la guardia en el Puesto Uno, reforzando la seguridad y el control del predio.

El Cambio a Academia y la Profesionalización

Un paso institucional significativo se dio el 5 de junio de 1995. La escuela de cadetes pasó a denominarse oficialmente Academia de Policía Juan Vucetich. Este cambio de nomenclatura no fue meramente formal; reflejaba una clara intención de profesionalizar la formación policial.

La adopción del término “Academia” buscaba elevar el estatus del instituto, equiparándolo a otras academias de formación superior. Se puso un fuerte énfasis en la actualización de los contenidos, la mejora de las metodologías de enseñanza y la redefinición de los objetivos pedagógicos para formar oficiales con un perfil más técnico, humanístico y profesional, acorde a los desafíos de la seguridad en la sociedad contemporánea. Esta categorización como Academia consolidó su rol como centro de excelencia en la formación policial.

Tabla Comparativa: Evolución de la Formación

Período / Aspecto Primeros Intentos (1891-1911) Consolidación Inicial (1941-1976) Etapa de Reconocimiento (1977-1990s) Actualidad (Post-1990s)
Nombres Notables Escuela de Aspirantes, Escuela para Vigilantes Escuela de Oficiales Juan Vucetich Escuela de Oficiales Juan Vucetich Academia de Policía Juan Vucetich
Ubicación Principal La Plata (varios edificios temporales) La Plata (frente estación, Tolosa) Ex Estancia San Juan, Parque Pereyra Iraola Ex Estancia San Juan, Parque Pereyra Iraola
Inicio Funcionamiento Cadetes No (solo intentos) 1941 Continuo Continuo
Incorporación Mujeres No Sí (1947, con interrupción) Sí (ininterrumpida desde 1976) Sí (ininterrumpida)
Título Otorgado (Final) Oficial (sin aval educativo) Certificado Oficial de Seguridad (sin aval educativo) Bachiller Especializado Policial (válido nacional), Bachiller Especializado en Seguridad Técnico Superior en Seguridad Pública
Duración de Estudios (Aprox) Variable, corto Variable Variable (años) 2 años (Título Terciario)

Preguntas Frecuentes sobre la Escuela de Cadetes

¿Cuándo se fundó la escuela de cadetes que hoy es la Academia Vucetich?
La escuela con régimen de cadetes comenzó a funcionar el 27 de junio de 1941 en la ciudad de La Plata. Previamente hubo otros intentos de creación de escuelas policiales, pero esta fecha marca el inicio de la institución con el formato de cadetes internos.
¿Cuándo se creó la escuela de cadetes en San Juan?
La información proporcionada detalla la historia de la escuela de cadetes que hoy es la Academia de Policía Juan Vucetich. Esta escuela se trasladó a la ex estancia San Juan, ubicada dentro del Parque Pereyra Iraola, cerca de La Plata, en el año 1960. La ex estancia San Juan es el nombre de la propiedad donde se instaló la escuela, no se refiere a la provincia de San Juan. La escuela no fue creada en la provincia de San Juan.
¿Cómo se llamaba la Academia Vucetich antes de adoptar ese nombre?
La escuela de oficiales adoptó el nombre de Juan Vucetich en el año 1947. Antes de eso, se la conocía simplemente como Escuela de Vigilantes, Cabos y Sargentos (en su versión de 1911) o Escuela de Oficiales (en sus primeros años desde 1941).
¿Cuándo se incorporaron mujeres a la escuela de cadetes?
La incorporación de mujeres a la fuerza policial y a la escuela de formación ocurrió por primera vez en 1947, egresando la primera promoción femenina ese mismo año. Aunque hubo una breve interrupción en 1955, la incorporación de mujeres se reanudó de manera continua a partir de 1976.
¿Qué títulos otorga actualmente la Academia de Policía Juan Vucetich?
Actualmente, la Academia otorga dos títulos: el de Auxiliar en Seguridad Pública para quienes completan el primer año, y el título terciario de Técnico Superior en Seguridad Pública para quienes finalizan los dos años de formación.

La historia de esta institución formativa es un reflejo de la evolución de la policía y la sociedad argentina. Desde sus modestos y desafiantes inicios hasta convertirse en una Academia con reconocimiento académico y modernas instalaciones en un predio histórico, ha demostrado una capacidad constante de adaptación y superación. La formación de los cadetes ha pasado de ser un simple adiestramiento a un programa educativo integral que busca dotar a los futuros oficiales de las herramientas teóricas, prácticas y éticas necesarias para enfrentar los complejos desafíos de la seguridad pública en el siglo XXI. La trayectoria de la Academia Juan Vucetich en la ex estancia San Juan, en el corazón del Parque Pereyra Iraola, es un testimonio vivo de este compromiso con la excelencia y la profesionalización.

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