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Abandono y Deserción Escolar: ¿Son lo Mismo?

04/01/2018

En México, la educación ha sido un tema recurrente en las primeras décadas del presente siglo, identificada tanto como resultado de políticas pasadas como el parteaguas de nuevas propuestas. A pesar de que el derecho a la educación está establecido y protegido por el Artículo 3º Constitucional, que garantiza la educación desde inicial hasta superior, la realidad muestra desafíos significativos. La obligatoriedad de la Educación Básica y Media Superior (EMS) se alinea con intereses económicos que buscan una fuerza de trabajo con competencias básicas. Sin embargo, esta visión choca con problemáticas como el abandono y la deserción, que revelan inconsistencias en el sistema y están profundamente ligadas a contextos sociales, económicos y culturales.

¿Cuál es la diferencia entre el abandono escolar y la deserción escolar?
1164). En resumen, se puede decir que el abandono tiene connotaciones institucionales y toma en cuenta el apoyo académico y económico, en cambio, la deserción se focaliza en las decisiones individuales por el desempeño académico y el apoyo familiar.

Entender el abandono y la deserción es crucial para abordar estas problemáticas. Aunque a menudo se utilizan indistintamente, un análisis más profundo revela matices importantes en su significado y las causas subyacentes. Este artículo explora las definiciones, los factores de riesgo y las políticas implementadas en México para enfrentar estos desafíos, reconociendo su complejidad multifactorial.

Índice de Contenido

El Campo Semántico: Definiendo el Problema

El análisis del campo semántico permite delimitar los conceptos de deserción y abandono en la Educación Media Superior (EMS). A lo largo de las últimas décadas, especialistas han utilizado diversos términos como desincorporación escolar, retiro académico o desafiliación institucional para referirse a la salida de los estudiantes del sistema educativo formal. Aunque la literatura a menudo los trata como sinónimos, existen diferencias que vale la pena explorar.

Abandono Escolar

Algunos autores, como Ramírez, Díaz y Salcedo, proponen el concepto de “desincorporación” para englobar el abandono temprano o tardío, el rezago y la retención. Esta idea vincula la desincorporación con características académicas del estudiante, como la desadaptación al medio universitario, una formación previa deficiente o el descubrimiento tardío de la vocación. Consideran útil identificar si el abandono es obligado o voluntario para orientar los apoyos.

Por otro lado, Plasencia define el abandono escolar como el “incumplimiento, definitivo o temporal, de un trayecto escolar en el periodo establecido en el plan de estudios”. Esta definición sugiere que el abandono puede ser forzado por hechos externos a la voluntad del estudiante. Estos fenómenos, como carencias económicas, falta de apoyos, cambios psicológicos o situaciones de riesgo social, son de gran interés para el diseño de políticas públicas.

Los estudios presentados en las Conferencias Latinoamericanas sobre el Abandono en la Educación Superior (CLABES) han sido fundamentales para comprender las diversas connotaciones del abandono en diferentes instituciones de EMS, permitiendo definir y caracterizar el fenómeno. Se reconoce que tanto el abandono como la deserción trascienden la dimensión meramente lingüística, reflejando con gran peso las condiciones estructurales y funcionales de la política y la práctica educativa.

Deserción Escolar

El término deserción también es ampliamente utilizado en la literatura académica, a menudo de manera indistinta con abandono, para referirse a la desincorporación de los estudios formales. Autores como Tinto, Himmel, Boado, y otros, abordan esta definición. Sin embargo, Ramírez, Díaz y Salcedo cuestionan si “deserción” es el término adecuado para un acto voluntario, considerando la importancia del desarrollo de la autonomía y la toma de decisiones en la educación superior.

La mayoría de los trabajos en CLABES asumen los conceptos como equivalentes o utilizan uno como concepto amplio para referirse a la complejidad de la situación. La deserción se presenta como la interrelación de factores como la condición socioeconómica, la situación laboral, las características de las escuelas y el contenido curricular. Es importante destacar que el efecto de estos factores no es aislado, sino interactivo y multiplicativo.

Consideraciones y Diferencias Clave

Miranda (2012) sugiere que, más que variables explicativas, estos factores son “núcleos explicativos” que, acumulados o en grupo, aumentan la probabilidad de la deserción.

Aunque ambos términos aluden a la salida de los estudios, la distinción clave a menudo reside en la voluntariedad o el carácter definitivo de la acción. Tinto distingue entre “exclusión académica” (por factores académicos) y “deserción voluntaria” (por inadecuada integración social). Fernández acota “deserción” a la salida definitiva y “abandono” si no lo es.

En resumen, se puede decir que el abandono tiende a tener connotaciones más institucionales, tomando en cuenta el apoyo académico y económico disponible, mientras que la deserción se focaliza más en las decisiones individuales influenciadas por el desempeño académico o el apoyo familiar. Sin embargo, en la práctica y en muchos estudios, ambos términos se usan para referir un fenómeno complejo con causas económicas, institucionales, académicas e individuales.

Término Enfoque Principal Causas Comunes Incluidas Carácter
Abandono Escolar Incumplimiento del trayecto (temporal o definitivo) Factores externos forzados, desadaptación, formación previa, vocación, apoyo institucional/económico. Puede ser obligado o no definitivo.
Deserción Escolar Desincorporación de los estudios formales Factores socioeconómicos, laborales, escolares, curriculares, desempeño académico, apoyo familiar. A menudo usado indistintamente, a veces asociado a decisiones individuales (aunque no siempre voluntario). Considerado a veces como salida definitiva.

Políticas Gubernamentales: Acceso, Permanencia y Transición

El diseño de políticas educativas para combatir el abandono y la deserción requiere dimensionar adecuadamente el problema. En México, las políticas se han centrado históricamente en el aspecto económico como causa principal, implementando programas de becas para promover el acceso y la permanencia en la EMS.

Ejemplos de estos programas incluyen los federales como Oportunidades (después Prospera) y el Programa de Becas de Educación Media Superior de la SEP (PROBEMS), dirigidos a estudiantes de bajos ingresos en instituciones públicas. Estos apoyos buscaban mitigar el impacto de las carencias económicas en la continuidad educativa.

Durante el sexenio de Calderón, se implementaron otros programas complementarios, como el Sistema de Alerta Temprana para identificar estudiantes en riesgo, el Sistema Nacional de Tutorías Académicas, programas de Orientación Vocacional y el Programa Construye T, enfocado en el apoyo psicosocial y afectivo.

En el sexenio de Peña Nieto, la política se centró en la figura del director como promotor del cambio a través del Programa Síguele, buscando involucrar a las autoridades estatales y actores escolares en la toma de decisiones sobre los apoyos. La meta sexenal de aumentar la cobertura de la EMS también influyó en el diseño de políticas.

Estas políticas reconocen que las instituciones de EMS y el Estado deben garantizar condiciones que permitan el desarrollo personal, ciudadano y productivo del alumno, facilitando tanto la continuidad de estudios superiores como la inserción laboral. Sin embargo, el análisis muestra que, si bien se puso gran énfasis en el apoyo económico, se dejaron de lado otras dimensiones importantes como el contexto familiar, el grado de competencia académica o las condiciones institucionales.

Factores de Riesgo: Un Análisis Multifactorial

Los estudios sobre el abandono en la EMS, tanto cuantitativos como cualitativos, coinciden en señalar que es un fenómeno multifactorial. Las dimensiones de análisis principales son la socioeconómica, la familiar/personal y la escolar/académica.

Estudios cuantitativos del INEE y la ENDEMS han encontrado que un porcentaje significativo de estudiantes abandona en el primer año (hasta el 60% según el INEE). Este comportamiento se relaciona con la combinación de las tres dimensiones, incluyendo el origen socioeconómico, el desempeño escolar previo, el prestigio de las escuelas y sus procesos de selección. La COMIPEMS también identifica la condición socioeconómica y los bajos resultados en el examen de ingreso como causas principales.

La reprobación, especialmente en Matemáticas, es un fuerte predictor de abandono, siendo más alta en turnos vespertinos. Un hallazgo crucial es que las desventajas educativas, culturales, sociales y económicas se acentúan al canalizar a jóvenes vulnerables a instituciones con menos recursos o condiciones desfavorables, como se observa en las diferencias de promedio de alumnos por aula en distintos subsistemas (Bachillerato General vs. CONALEP o Colegio de Bachilleres).

Miranda (2012) reafirma que los factores no actúan de forma aislada, sino que son “núcleos explicativos” interactivos y multiplicativos que aumentan el riesgo. Díaz y Osuna (2019) hablan de un “circuito problemático” que integra ausentismo, bajo rendimiento, reprobación y rezago, vinculando factores educativos, económicos, sociales, psicológicos, personales, familiares e incluso políticos.

Los estudios cuantitativos también identifican factores “intrasistema” que contribuyen al abandono: deficiencias didácticas y pedagógicas, falta de análisis de datos de ingreso, deficiente profesionalización docente, escasa articulación entre niveles, limitada vinculación escuela-familia, poca motivación estudiantil, alta densidad de alumnos por grupo y, fundamentalmente, deficiencias en la formación previa en matemáticas, habilidades cuantitativas y verbales, arrastradas desde la educación básica.

Por su parte, los estudios cualitativos se centran en las “trayectorias escolares y de vida” de los jóvenes, analizando cómo sus vivencias en contextos biográficos, sociales e institucionales generan situaciones conflictivas. La “desafiliación institucional” (Saraví, 2009), definida como la falta de integración o armonía con la comunidad académica, emerge como un trasfondo importante que acumula desventajas. La falta del “oficio de estudiante” también es relevante. La vida académica, al ofrecer identidad, contenido y relaciones, puede ser un factor protector. La deserción, al contrario, incrementa la vulnerabilidad hacia la exclusión social, económica y genera un sentimiento de des-realización y estigmatización.

Políticas Alternativas y Propuestas de Solución

Para enfrentar el complejo problema del abandono-deserción, se requiere la articulación de políticas de Estado e institucionales que aborden las diversas fases del ciclo educativo: acceso, permanencia y transición. Históricamente, las políticas se han centrado en el apoyo económico mediante becas, complementadas con ayudas de transporte, residencias, servicio médico, orientación vocacional y asesoramiento académico.

También se han implementado programas de prevención y acceso temprano, como cursos de inducción, atención a estudiantes en riesgo, flexibilización reglamentaria y acompañamiento. El Movimiento contra el Abandono Escolar promovió manuales con estrategias para planteles, directores, tutores, padres de familia y estudiantes, abordando desde la gestión institucional hasta el desarrollo de habilidades socioemocionales y hábitos de estudio.

El programa ConstruyeT, aunque valioso por su enfoque en habilidades socioemocionales y ambiente escolar sano, mostró la necesidad de integrar un apoyo técnico más robusto para la tutoría académica, esencial para fortalecer habilidades de aprendizaje y lectura que faciliten el ingreso y permanencia en la educación superior.

Plasencia (2020) propone un conjunto de estrategias complementarias para marcar la diferencia en la permanencia estudiantil. Estas incluyen:

1. Análisis y medición continua del problema.
Mantener investigaciones actualizadas sobre las dimensiones y el comportamiento del abandono.
2. Evaluación sistemática de políticas y estrategias.
Medir el impacto real de las intervenciones implementadas.
3. Diseño y rediseño de políticas basado en evaluaciones.
Ajustar las acciones para mejorar la prevención, detección y atención de las causas.
4. Mecanismos de coordinación entre modalidades de EMS.
Facilitar la reincorporación de estudiantes en diferentes subsistemas o estados.
5. Mejora de espacios, ambientes y condiciones de aprendizaje.
Crear entornos seguros y atractivos, especialmente en contextos vulnerables.
6. Capacitación de personal docente, directivo, administrativo y padres de familia.
Preparar a los actores escolares para la prevención y detección de riesgos.
7. Actualización de contenidos, materiales y métodos educativos.
Mantener la oferta educativa relevante y atractiva para los estudiantes.
8. Generación de climas de colaboración y armonía.
Fomentar relaciones positivas entre alumnos y entre alumnos y docentes.
9. Vinculación de la escuela con el contexto económico y social.
Promover servicio social, tutorías entre pares y actividades que conecten a los estudiantes con su entorno.
10. Sistemas de información abiertos y transparentes.
Facilitar el acceso a datos relevantes para todos los actores involucrados.

Estas estrategias buscan abordar tanto los factores extrínsecos (económicos, sociales, institucionales) como los intrínsecos (familiares, emocionales, psico-afectivos) que influyen en la decisión o la necesidad de abandonar los estudios. Ambos mundos requieren una atención continua y estudios más profundos.

Reflexiones Finales

La problemática del abandono y la deserción en la EMS en México es indudablemente compleja. Aunque los términos a menudo se usan de manera intercambiable, un análisis detallado revela matices importantes. Lo fundamental es reconocer que estamos ante un fenómeno multifactorial, cuyas causas se interrelacionan en lo que se ha denominado “núcleos explicativos”.

Estos núcleos operan en diversos niveles: el macro, ligado al modelo económico y las desigualdades estructurales; el meso, relacionado con el funcionamiento y las condiciones de las instituciones educativas; y el micro, vinculado a las características y el potencial individual de los estudiantes, así como a su contexto familiar y social. Las políticas implementadas han tendido a ponderar excesivamente la variable económica, descuidando otros factores cruciales como la infraestructura institucional, la profesionalización docente, el apoyo familiar integral o el desarrollo de habilidades académicas fundamentales como la lectoescritura.

El análisis de riesgo confirma que la causa económica es principal, marcando desigualdades en el desarrollo del potencial académico. El fracaso parcial de algunas políticas puede atribuirse a enfoques reduccionistas que no capturan la complejidad del problema, señalando la necesidad de un abordaje multidisciplinario.

Las políticas alternativas deben ir más allá del ámbito educativo y abordar las condiciones estructurales que generan desigualdad. La atención preventiva es clave para evitar que el abandono escolar se convierta en un obstáculo mayor para el desarrollo social futuro. Es vital continuar analizando los “núcleos explicativos” para jerarquizar variables, entender los tipos de riesgo y abandono, y aprender de los resultados de las políticas implementadas.

Finalmente, es importante considerar la diversidad del Sistema de Educación Media Superior en México (por servicio, subsistema, sostenimiento) para identificar posibles asimetrías en los apoyos y redirigir las políticas educativas. El objetivo último debe ser acercarse al ideal del Artículo 3º Constitucional, respondiendo a las necesidades de la población y a las demandas de una sociedad moderna en constante cambio, garantizando que la educación sea un verdadero motor de desarrollo y no una fuente de exclusión.

Preguntas Frecuentes

¿Son el abandono escolar y la deserción escolar lo mismo?
Aunque a menudo se usan como sinónimos, algunos expertos distinguen el abandono por ser temporal o causado por factores externos forzados, mientras que la deserción a veces se asocia más a una salida definitiva o a decisiones individuales (aunque la distinción puede ser difusa y ambos términos refieren a la desincorporación de los estudios).
¿Cuál es la principal causa del abandono y la deserción en México?
Los estudios señalan que la dimensión económica es una de las causas principales, pero el problema es multifactorial. Influyen también factores académicos (reprobación, formación previa deficiente), institucionales (condiciones de la escuela, tutorías) y personales/familiares (apoyo, situación social, emocionales).
¿Qué significa que el abandono es un fenómeno multifactorial?
Significa que no hay una única causa, sino que múltiples factores (económicos, sociales, académicos, institucionales, personales) interactúan entre sí, creando un riesgo mayor de que el estudiante abandone sus estudios.
¿Qué se está haciendo en México para combatir el abandono escolar?
Se han implementado diversas políticas, principalmente programas de becas y apoyos económicos. También existen programas de tutorías, orientación vocacional, apoyo psicosocial y estrategias para mejorar el ambiente escolar y la calidad educativa. Sin embargo, se reconoce la necesidad de un enfoque más integral que aborde las causas estructurales.
¿Qué son los “núcleos explicativos” en el contexto del abandono escolar?
Es un concepto que sugiere que los diversos factores de riesgo (económicos, académicos, etc.) no actúan de forma aislada, sino que se agrupan e interactúan, aumentando de manera significativa la probabilidad de que un estudiante abandone la escuela.

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