¿Qué dice la ley 26.206 sobre la educación especial?

Historia de la Educación Especial en Argentina

30/01/2020

La historia de la educación especial en Argentina es un reflejo de los cambios sociales y las concepciones sobre la discapacidad a lo largo del tiempo. Sus raíces se entrelazan con momentos clave de la construcción del estado nación y la evolución del sistema educativo general, particularmente a partir de la promulgación de la Ley 1420 en 1884, bajo la presidencia de Julio Argentino Roca. Esta ley, que estableció la educación gratuita, laica y obligatoria, buscaba la homogeneización de la población para cimentar una identidad nacional. Sin embargo, al volverse obligatoria, la escuela comenzó a recibir una diversidad de alumnos, incluyendo aquellos con y sin discapacidad, lo que llevó a la necesidad de clasificación y a la instalación de estándares de normalización como eje central.

¿Qué niños deben ir a una escuela especial?
Muchos niños necesitan recibir ayuda adicional y apoyo en la escuela. Esto se llama "educación especial". Los niños son elegibles para recibir educación especial si su aprendizaje se ve limitado o interferido por un afección física, cognitiva, conductual o emocional.

Dentro de este marco, se empezó a brindar atención en aulas apartadas a las personas con discapacidad. La clasificación se hizo cada vez más específica, demandando nuevos profesionales y espacios dedicados. Así, la educación especial emergió como un subsistema dentro del Sistema Educativo, concebida inicialmente como un sistema paralelo con currículum y organización propios, abordada desde una perspectiva bio-médica y un modelo rehabilitador, centrado en la recuperación y asistencia.

Índice de Contenido

Los Primeros Pasos y la Segregación

Este enfoque inicial, si bien cuestionó la idea de “ineducabilidad” de las personas con discapacidad, generó un sistema segregado en ámbitos específicos que predominó durante gran parte del siglo XX. Las escuelas especiales de la época se caracterizaban por tener menos alumnos por maestro, lo que facilitaba la individualización de la enseñanza. También contaban con equipos multidisciplinarios especializados según el tipo de discapacidad y utilizaban didácticas particulares para cada categoría. La idea de igualdad de oportunidades existía, pero estaba teñida por teorías que atribuían el fracaso escolar a la falta de aptitudes. Las escuelas, entonces llamadas “diferenciales”, fueron concebidas como espacios para la individualización y diferenciación de la enseñanza.

Antecedentes Históricos y Primeras Instituciones

Los registros más antiguos de atención a la discapacidad en Argentina datan de 1606, con la creación del “Hospital de San Martín” en Buenos Aires, fundado por Juan de Garay. Años después, en 1784, este hospital se conoció como Hospital Santa Catalina, dedicado específicamente a personas con discapacidad intelectual. En 1826, Bernardino Rivadavia decretó la creación de la sociedad de beneficencia, que en 1827 asumió la gestión de hospitales, asilos y escuelas. Sin embargo, en 1838, bajo el gobierno de Rosas, se retiraron recursos a estas organizaciones. En 1852, la comisión filantrópica logró habilitar “patios de dementes” en hospitales generales.

La Guerra de la Triple Alianza (posterior a la Constitución de 1853) generó numerosos casos de invalidez, aunque el primer censo nacional de 1869 no mencionó a las personas con discapacidad. Recién en 2001, la Encuesta Nacional de Personas con Discapacidad (ENDI) contabilizó que el 7,1% de la población presentaba alguna discapacidad, destacando la discapacidad no solo como un atributo individual sino como una característica del hogar, con la familia como principal recurso de apoyo.

La Educación para Sordos y el Debate Metodológico

En 1857, comenzó a funcionar en Buenos Aires la primera escuela privada para sordos, dirigida por el maestro alemán Karl Keil, convirtiendo a Argentina en el segundo país sudamericano con una institución de este tipo. Cerró en 1871 debido a la fiebre amarilla. La segunda escuela, fundada en 1871 por el médico José Facio, se convirtió en establecimiento estatal en 1881 bajo el nombre Instituto de Sordomudos de la Capital.

A nivel internacional, el Congreso Universal de París en 1878 reconoció la lengua de señas como auxiliar, pero priorizó el método oral. Sin embargo, el Congreso de Milán en 1880 ignoró la lengua de señas y sancionó el método oral puro como único modelo de enseñanza. Esta decisión coincidía con el proyecto de alfabetización del país y la búsqueda de unidad nacional a través de la nacionalización lingüística. El clero también apoyó el método oral por motivos confesionales.

El método de Facio, especulado como gestual francés inicialmente, tuvo que cambiar al método oral por las corrientes estatales y razones económicas. En 1881, el Consejo Nacional de Educación, con Domingo Faustino Sarmiento, convocó al Primer Congreso Pedagógico (1882), donde se propuso una estadística de la población sorda y se proclamó la educación del sordo como necesidad pública, enfatizando la atención a las causas. El Dr. Antonio Terry sugirió el modelo italiano, considerando el método oral practicado allí como uno de los mejores de Europa. La influencia de la Lengua de Señas Italiana y el alfabeto manual argentino actual proviene de esta época, a pesar de la primacía del oralismo. Las escuelas diferenciadas por sexo también influyeron en la LSA inicial.

La Educación para Ciegos y sus Instituciones

En 1884, llegaron los primeros libros en sistema braille, destinados a la Casa de los Niños Expósitos. Tras un brote de viruela, los niños fueron trasladados al Asilo de Niños Huérfanos Bernabé Ferreyra, donde el director creó una sección separada, marcando la primera actividad tiflológica registrada. En 1885, los asilos y hospitales ya contaban con secciones especiales y libros en braille. En 1887, llegó el maestro ciego español Juan Lorenzo y González, designado “profesor de la primera escuela para ciegos” en el Asilo de Huérfanos.

En 1901, se inauguró una escuela mixta e independiente para ciegos, ofreciendo educación elemental y música, que en 1909 se transformó en el Instituto Nacional de Ciegos. Francisco Gatti impulsó la creación del “Instituto para Ciegos de ambos sexos” en 1902. Julián Baquero planteó la necesidad de una biblioteca Braille en 1911, y en 1912 se creó la primera imprenta Braille anexa al Instituto Nacional del Ciego. En 1959, la Asociación Pro Ciegos de Córdoba (AProCiC) fundó el Hogar-Taller Para Ciegos Adultos Julián Baquero para educación, rehabilitación e inserción laboral, que en 1976 pasó a llamarse “Centro de Rehabilitación para Ciegos Adultos Julián Baquero”.

La Evolución Legislativa y de Políticas

En 1926, el Dr. Olivieri presentó un proyecto para crear “Clases Especiales” en las escuelas comunes y cursos de perfeccionamiento, dando origen a los primeros docentes de Educación Especial. Un hito fundamental fue la creación de la Dirección de Enseñanza Diferenciada en 1949, actual Dirección de Educación Especial, que sentó las bases doctrinarias de esta área.

La epidemia de poliomielitis en 1956, con sus secuelas de movilidad, impulsó políticas sanitarias y programas de rehabilitación. Se creó el Servicio Nacional de Rehabilitación al lisiado con un abordaje hospitalario pedagógico. Un avance significativo fue el Acuerdo Marco de 1998, que ordenó las funciones, servicios y prestaciones de la Educación Especial, incluyendo adaptaciones curriculares y formación docente. Sus funciones principales, según el texto, eran: proveer prestaciones a alumnos con necesidades educativas especiales derivadas de la discapacidad (NEDD) para acceso al currículum; implementar detección y atención temprana; promover integración escolar, social y laboral; extender recursos a otros sectores educativos para la inclusividad; y facilitar la participación familiar.

Desarrollos Regionales: El Caso de Córdoba

En Córdoba, la necesidad de atención a la discapacidad visual se visibilizó en 1944 con la creación del “Instituto Provincial de Ciegos” (Decreto 9346). En 1961, pasó a llamarse “Instituto Helen Keller”, inspirados en Helen Keller. Esta institución fue pionera y, ante la demanda, habilitó un internado. Inicialmente para discapacidad visual, luego también abordó la multidiscapacidad. En 1957, el Decreto Ley N° 2108 estableció establecimientos especiales para niños “deficitarios”. Así, se fundó la escuela especial “Ana Sullivan” en San Francisco, para menores que la escuela común no contemplaba.

Ese mismo año, también por Decreto N° 2108, se creó la Escuela Especial “María Montessori”, dependiendo del Consejo de Enseñanza Secundaria y Especial. Su creación respondió al reclamo de egresadas de Psicopedagogía de la Universidad Nacional de Córdoba y al interés del Ministro José Ferreyra Soaje, quien tenía un hijo con discapacidad intelectual. En 1967, las Primeras Jornadas Argentinas para Asociación de Padres de niños discapacitados motivaron la creación de A.P.A.DI.M. (Asociación de Padres y Amigos del Discapacitado Mental) en 1969, una sociedad civil que acompaña el desarrollo y trayectorias escolares de niños y jóvenes.

En 1964, se aprobó el plan de estudios para el Instituto Cabred, iniciando el Profesorado en Educación de niños con trastornos psicomotores. A fines de 1965, el Instituto Cabred abrió un Centro Psicopedagógico para “Niños excepcionales”, divididos en problemas de aprendizaje e “infradotados”. Ante la necesidad de atender personas con coeficiente intelectual inferior a 50, alumnos del Instituto Cabred impulsaron la creación de una nueva institución. Así, en 1968, se creó la Escuela Especial “Dr. Jerónimo de Moragas” (Decreto N° 7942), que adoptó la metodología de la Escuela Especial “María Montessori”.

Influencias Internacionales y el Cambio de Paradigma

A partir de los años 60, una nueva comprensión de la educación especial comenzó a gestarse. El Informe Warnock (1978) fue fundamental al consolidar el concepto de necesidades educativas especiales (NEE) y el principio de Normalización. Este informe afirmó que los fines educativos son los mismos para todos, independientemente de sus ventajas o desventajas, y que la educación especial debe ser un continuo de prestación, desde ayuda temporal hasta adaptación permanente del currículo común, volviéndose más amplio y flexible.

Las ideas del Informe Warnock influyeron en la Declaración de Salamanca (1994), que promovió principios y prácticas sobre las NEE, destacando la educación para Todos y la necesidad de posibilitar la enseñanza a personas con NEE dentro del sistema común de educación.

La Educación Especial como Modalidad: Hacia la Inclusión

La sanción de la Ley Nacional de Educación 26.206/06 marcó un antes y un después. Desde esta ley, la educación especial es reconocida como una modalidad del Sistema Educativo Argentino, destinada a garantizar el derecho a la educación de personas con discapacidad (temporal o permanente) en todos los niveles y modalidades. Se rige por el principio de inclusión educativa (inciso n, artículo 11) y brinda atención a problemáticas específicas que no pueden ser abordadas por la educación de nivel.

Actualmente, la política educativa nacional reconoce la educación como un derecho y un bien público, personal y social. Busca desarrollar la formación integral y la capacidad de definir un proyecto de vida basado en valores como libertad, paz, solidaridad, igualdad, respeto a la diversidad, justicia, responsabilidad y bien común. El reconocimiento de la educación especial como modalidad asegura el derecho educativo, la integración escolar y la inserción social de las personas con discapacidad.

En la actualidad, las personas con discapacidad son vistas como sujetos de derecho, con capacidad para aprender y participar socialmente. Este cambio, enmarcado en el modelo social de la discapacidad, implica que la Escuela Especial debe garantizar el derecho educativo y mejorar las condiciones de escolarización para quienes presentan necesidades educativas derivadas de la discapacidad.

Hitos Clave en la Historia de la Educación Especial en Argentina

Año Acontecimiento/Institución Relevancia
1606 Hospital de San Martín Primer registro de asistencia a discapacidad en Buenos Aires.
1784 Hospital Santa Catalina Dedicado a discapacidad intelectual.
1826 Sociedad de Beneficencia A cargo de hospitales, asilos, escuelas.
1857 Primera escuela privada para sordos (Karl Keil) Inicia educación formal para sordos.
1880 Congreso de Milán Impone el método oral puro para sordos (influencia internacional).
1881 Instituto de Sordomudos de la Capital Escuela para sordos bajo el estado.
1882 Primer Congreso Pedagógico Declara la educación del sordo como necesidad pública.
1884 Ley 1420 Educación gratuita, laica, obligatoria; lleva a clasificación en escuelas.
1884 Llegan primeros libros en braille Inicia la educación para ciegos con materiales específicos.
1885 Ley 1662 Crea el Instituto Nacional de Sordomudos.
1901 Inauguración escuela para ciegos (mixta) Primer paso hacia una institución independiente para ciegos.
1909 Instituto Nacional de Ciegos Consolidación de la educación para ciegos.
1912 Primera imprenta Braille Producción local de materiales de lectura para ciegos.
1926 Proyecto Clases Especiales (Dr. Olivieri) Origen de docentes y aulas especiales en escuelas comunes.
1949 Creación Dir. Enseñanza Diferenciada Base institucional de la educación especial.
1956 Epidemia de Poliomielitis Impulsa políticas de rehabilitación y abordaje hospitalario-pedagógico.
1957 Escuelas Ana Sullivan y María Montessori (Córdoba) Primeras escuelas especiales en Córdoba para diferentes necesidades.
1969 Creación APADIM Rol de la sociedad civil y familias en la atención a discapacidad intelectual.
1978 Informe Warnock (internacional) Introduce concepto de NEE y Normalización.
1994 Declaración de Salamanca (internacional) Promueve Educación para Todos y la inclusión en el sistema común.
1998 Acuerdo Marco Ordena funciones y prestaciones de la Educación Especial, promueve integración.
2001 Primera Encuesta Nacional de Personas con Discapacidad (ENDI) Estadística oficial sobre población con discapacidad.
2006 Ley Nacional de Educación 26.206 Reconoce la Educación Especial como modalidad bajo el principio de inclusión.

Preguntas Frecuentes sobre el Origen de las Escuelas Especiales

¿Cuándo comenzaron a surgir las escuelas especiales en Argentina?
Surgieron formalmente como parte del sistema educativo después de la Ley 1420 de 1884, aunque hubo antecedentes de asistencia y escuelas privadas antes de esa fecha.

¿Por qué la Ley 1420 influyó en la aparición de la educación especial?
La obligatoriedad de la educación llevó a la diversidad de alumnos en las escuelas comunes, lo que generó la necesidad de clasificar y atender de forma diferenciada a quienes no se ajustaban a los estándares de normalización.

¿Cuál fue el primer enfoque de la educación especial en sus inicios?
Inicialmente se concibió como un sistema paralelo y segregado, con un abordaje bio-médico y rehabilitador, centrado en la recuperación y asistencia.

¿Qué era el debate entre el método oral y el gestual para la educación de sordos?
Fue una discusión sobre si se debía priorizar la comunicación oral (oralismo), buscando la integración lingüística, o reconocer y utilizar la lengua de señas (método gestual). El Congreso de Milán en 1880 impuso el oralismo.

¿Qué cambió con el Acuerdo Marco de 1998?
El Acuerdo Marco ordenó las funciones y servicios de la Educación Especial, promoviendo estrategias de integración y participación de personas con necesidades educativas derivadas de la discapacidad.

¿Qué establece la Ley 26.206 respecto a la educación especial?
La reconoce como una modalidad del Sistema Educativo Argentino que se rige por el principio de inclusión educativa, asegurando el derecho a la educación de las personas con discapacidad en todos los niveles y modalidades.

¿Cómo se considera actualmente a las personas con discapacidad en el ámbito educativo?
Son consideradas sujetos de derecho, con capacidad para aprender y participar, bajo un modelo social de la discapacidad, lo que implica que la educación especial debe garantizar sus derechos y construir mejores condiciones de escolarización.

La trayectoria de la educación especial en Argentina es un camino de transformación, desde la segregación inicial hacia un modelo cada vez más inclusivo y basado en derechos. Reconocer esta historia es fundamental para comprender el presente y seguir construyendo un futuro donde la educación sea verdaderamente para todos, valorando la diversidad como una riqueza y garantizando las oportunidades necesarias para el pleno desarrollo de cada persona.

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