17/11/2018
La preocupación por el deterioro ambiental se ha convertido en una prioridad global. Modelos de desarrollo económico insostenibles han generado graves problemas como la pérdida de suelos y recursos hídricos, la contaminación por residuos, la deforestación y el cambio climático, afectando profundamente los ecosistemas de nuestro planeta.

Ante este panorama, surge la necesidad imperante de contar con estrategias educativas que permitan comprender y mitigar el daño ambiental. La Educación Ambiental (EA) se presenta como una herramienta fundamental para que individuos y colectividades adquieran conciencia, modifiquen valores y conductas, amplíen conocimientos y se impulsen a la acción. Se concibe no solo desde una perspectiva resolutiva, buscando soluciones a problemas específicos, sino también desde una corriente práxica, poniendo énfasis en la acción y el cambio participativo para mejorar el entorno.
Investigaciones recientes sustentan que involucrar a los estudiantes en experiencias significativas, donde mitiguen problemas ambientales de su escuela o comunidad de forma grupal o individual, es clave. No basta con la teoría; es esencial adquirir habilidades instrumentales que permitan cuidar el entorno de manera sistemática y efectiva. Prepararse para la acción ambiental significa involucrarse en problemas reales y concretos, no solo discutirlos. Se trata de adquirir capacidades y rutinas concretas mediante tareas de mejora del entorno.
En este contexto, un trabajo de investigación llevado a cabo en dos planteles de bachillerato en Puebla y Tlaxcala, México (CETis 104 y CBTis 212), exploró cómo los Programas Ambientales (PA) diseñados y ejecutados por los propios estudiantes pueden ser una vía efectiva para mitigar problemas ambientales en la escuela y la comunidad. Estos programas consisten en conjuntos de acciones concretas y viables orientadas a disminuir el deterioro ambiental, al tiempo que desarrollan conocimientos, valores, habilidades y competencias en los jóvenes para la conservación de su ambiente.
La investigación se basó en una metodología cualitativa, buscando entender las interacciones y significados subjetivos de los estudiantes. Se utilizaron técnicas como la observación directa o participante y entrevistas semiestructuradas a un total de 26 estudiantes. La información recopilada permitió analizar las actividades realizadas, la forma de organización de los equipos y la satisfacción experimentada por los alumnos al llevar a cabo acciones ambientales.
¿Qué son los Programas Ambientales Escolares?
Dentro del modelo de educación urbano-ambiental para el nivel medio superior, el diseño y la ejecución de los Programas Ambientales constituyen una actividad central. Este modelo parte de la EA como la herramienta esencial para que las personas tomen conciencia de su entorno y puedan realizar cambios en sus valores, conducta y estilos de vida, impulsados a la acción para mitigar el deterioro mediante la práctica.
El modelo se estructura en seis etapas, proponiendo diversas actividades ambientales para que el alumno, de forma voluntaria, implemente acciones de cuidado y conservación en su escuela y comunidad de manera sustentable. El diseño y ejecución de los PA se ubican en las etapas de capacidades desarrolladas y acción voluntaria-participación. Estos programas son propuestos por los propios estudiantes para abordar problemáticas específicas que identifican en su entorno. Cada PA se define por el nombre del equipo, la ubicación (escuela o comunidad), un objetivo claro, la identificación de problemas, soluciones viables propuestas y la fecha de realización.
La Acción Ambiental en la Escuela: Experiencias Reales
Implementar los Programas Ambientales en el ámbito escolar fue una tarea que requirió convicción por parte de los estudiantes. La mayoría desarrolló una conciencia ambiental, entendida como el grado de preocupación por los problemas ambientales y la voluntad de contribuir a su solución. La EA, al estar ligada a la realidad local, fomenta comportamientos responsables y la creación de valores y actitudes positivas hacia la naturaleza. A partir de la realidad de su ambiente escolar, los estudiantes establecieron diversos objetivos para sus programas:
- Mantener limpias y cuidadas las áreas verdes.
- Aprender a trabajar en equipo para cuidar el ambiente.
- Concientizar a otros sobre la importancia de limpiar y recoger basura.
- Mejorar el medio ambiente (suelo, aire, agua).
- Responder a problemas ambientales con soluciones prácticas.
- Mejorar la apariencia de la escuela y crear conciencia en la comunidad estudiantil.
- Identificar y solucionar problemas ambientales escolares.
- Crear conciencia individual.
- Poner en práctica planes para mejorar la escuela.
- Cambiar malos hábitos y restaurar el planeta.
- Fomentar el cuidado ambiental mediante recolección y reciclado de basura, y colocación de carteles.
Los problemas ambientales más comunes que mitigaron en la escuela incluyeron la acumulación de basura (especialmente bajo árboles y arbustos), la deforestación (falta de árboles) y el desperdicio de agua. Las soluciones implementadas fueron sencillas pero efectivas, como jornadas de limpieza, siembra de árboles y colocación de carteles informativos en baños y pasillos.
Los testimonios de los estudiantes reflejan la experiencia: describen la recolección de basura como una actividad que, además de contribuir al ambiente, ayudó a mantener valores morales y a establecer compañerismo. La siembra de árboles fue vista como una experiencia emocionante y memorable, a pesar de la falta inicial de herramientas, que los llevó a improvisar y pedir ayuda. La acción de concientizar sobre el desperdicio de agua mediante carteles informativos, algunos con frases creativas y directas, fue considerada muy importante debido a la vital importancia del recurso hídrico.
Estas actividades no solo abordaron problemas concretos, sino que también permitieron a los estudiantes desarrollar habilidades y competencias, convivir, disfrutar y sentirse satisfechos por sus contribuciones. Vieron que sus acciones, por pequeñas que fueran, ayudaban a mejorar su entorno, hacerlo más limpio y presentable, e incluso a dejar un legado para futuras generaciones. Las actividades que más disfrutaron incluyeron la limpieza general de áreas verdes y pasillos, la recolección de basura y la siembra de árboles.
Sentir que sus acciones ambientales tenían un impacto visible generó satisfacción y alegría. La realización de actividades en grupo o en equipo incrementó la diversión y fortaleció los vínculos entre ellos. Esta experiencia escolar fue gratificante, fomentando valores como la solidaridad, puntualidad, disciplina, compromiso y amor a la naturaleza, y reforzando las relaciones de amistad y compañerismo.
Impacto en la Comunidad: Llevando la EA Más Allá del Aula
Los estudiantes reconocieron que el entorno comunitario ofrecía un escenario propicio para la EA, donde los problemas ambientales se manifiestan de forma más evidente que en la escuela. Esto los impulsó, junto a sus profesores, a adoptar actitudes críticas, creativas y participativas para intentar cambiar la realidad. Sus objetivos para los programas ambientales comunitarios incluyeron:
- Realizar campañas de limpieza en terrenos contaminados.
- Limpiar cuerpos de agua contaminados (como jagüeyes).
- Crear iniciativa en ellos mismos y en la población para dar un ejemplo.
- Mejorar la apariencia ambiental de la comunidad.
- Formular soluciones fáciles y viables para la acción conjunta.
- Identificar y solucionar problemas ambientales comunitarios.
- Crear iniciativa propia para que otros tomen conciencia.
- Recolectar basura, fomentar el reciclaje y evitar más desechos.
- Promover un lugar más limpio para los ciudadanos.
- Recoger basura de las calles.
- Poner en práctica planes ambientales para mejorar la comunidad.
- Servir y ayudar a la comunidad con faenas y limpieza.
Los problemas detectados en la comunidad fueron diversos y, en muchos casos, más complejos que en la escuela. Incluyeron basura en ríos, áreas verdes, banquetas, barrancas, terrenos baldíos, calles, plazas e incluso atrios de iglesias; áreas verdes descuidadas; plagas en árboles; contaminación visual, del agua, aire, suelo y ríos; deforestación; desperdicio de agua; y una notable falta de cultura ambiental en la población. Las acciones para combatirlos fueron variadas, desde intensas jornadas de limpieza en zonas difíciles y potencialmente peligrosas (como la orilla de un jagüey resbaladizo) hasta la siembra de árboles y la continuación de campañas de concientización.
Un testimonio sobre la limpieza de un jagüey ilustra el compromiso y los desafíos: los estudiantes trabajaron con precaución debido al peligro de resbalar y la presencia de lluvia, pero lograron retirar gran cantidad de basura. Los problemas que más abordaron fueron la basura, la contaminación y el desperdicio del agua, la falta de conciencia ambiental y la deforestación. La contaminación del aire y la visual fueron menos trabajadas, quizás por la dificultad de encontrar acciones directas y viables a su alcance.
La realización de estas acciones comunitarias también generó gran satisfacción. Los estudiantes comentaron que recolectar basura les permitió darse cuenta de la inconsciencia de las personas y les dio la oportunidad de dar un ejemplo. Plantar árboles fue particularmente gratificante, sintiendo que promovían la vida y la producción de oxígeno, temas de gran relevancia actual. Sentirse bien al contribuir a un entorno agradable, ser reconocidos por la comunidad por su ayuda y conocer la opinión de otros sobre el cuidado ambiental fueron aspectos valorados. Estas experiencias los ayudaron a crecer como personas y a sentirse satisfechos, además de fortalecer vínculos con sus amigos.
Aunque en la comunidad las acciones a menudo implicaron mayor responsabilidad y compromiso con autoridades y habitantes, la satisfacción por contribuir al cuidado y conservación del ambiente fue igualmente alta, si no mayor, que en la escuela. Muchos expresaron el deseo de repetir la experiencia de realizar un PA, describiéndola como satisfactoria, emocionante, cooperativa, reflexiva y entretenida. Sentían que, a pesar de las dificultades, estaban ayudando a crear un planeta mejor, fortaleciendo valores como la responsabilidad, madurez, disciplina y compañerismo.
Organización y Desafíos: El Trabajo en Equipo
Para llevar a cabo los Programas Ambientales, los estudiantes se organizaron en equipos. Aunque el objetivo principal era cumplir con las actividades planificadas, cada equipo desarrolló su propia dinámica de organización. Generalmente, dividieron las tareas de forma equitativa entre los integrantes, asignando responsabilidades según el número de miembros. Esto facilitó la ejecución de las acciones, especialmente en la escuela.
Sin embargo, la organización para las tareas comunitarias presentó mayores desafíos. Al principio, algunos equipos no sabían cómo abordar la magnitud de las actividades o cómo coordinarse eficazmente. Establecer horarios y días específicos, a menudo los fines de semana, fue clave para superar estas dificultades. Aun así, surgieron varios inconvenientes:
- Falta de participación de algunos miembros.
- Impuntualidad.
- Carga de trabajo adicional para los que sí asistían.
- Dificultad para ponerse de acuerdo.
- Necesidad de presionar a algunos compañeros para que cumplieran.
- Falta de tiempo, comunicación, responsabilidad e interés de ciertos alumnos.
- Distancia geográfica entre las casas de los integrantes y la comunidad de trabajo.
- Inconformidad por el reparto desigual del trabajo.
- Diferencias de opinión.
- Falta de recursos económicos para transporte o material.
A pesar de estos obstáculos, los estudiantes aprendieron la importancia del trabajo en equipo y lograron superarlos para concluir satisfactoriamente sus programas. La experiencia les enseñó a coordinarse, negociar y perseverar frente a las adversidades, habilidades valiosas tanto para la acción ambiental como para la vida en general.
Los Resultados: Conciencia y Satisfacción
La realización de los Programas Ambientales tuvo un impacto significativo en la percepción y actitud de los estudiantes hacia el medio ambiente. La mayoría (93.5% de los equipos) sintió que había contribuido a la conservación del ambiente. Expresaron que la experiencia cambió su mentalidad, haciéndolos más cuidadosos con la basura y conscientes de la necesidad de proteger el entorno para las futuras generaciones.
Aunque algunos reconocieron que su contribución individual o grupal podría parecer pequeña, entendieron que incluso pequeñas acciones pueden generar un impacto positivo. Se sintieron bien al saber que hicieron su mayor esfuerzo, mejoraron la imagen de áreas descuidadas, plantaron árboles que son "pulmones generadores de oxígeno" y transmitieron algo de su conciencia a quienes los rodeaban.
Sin embargo, algunos equipos expresaron que no pueden lograr un cambio significativo solos, señalando la necesidad de mayor apoyo de los gobiernos. Esto subraya la complejidad de los problemas ambientales, que requieren esfuerzos a múltiples niveles.
Inicialmente, la motivación para participar en las actividades ambientales en la escuela varió. Algunos admitieron que lo hacían por la calificación o por obligación. Sin embargo, a medida que se involucraban, la motivación evolucionó hacia la convicción y el gusto por la actividad. La finalidad principal que manifestaron fue vivir en un mundo más limpio y sano, mantener la escuela limpia, concientizar a otros, adquirir cultura ambiental, transmitir mensajes, experimentar cosas nuevas, cuidar el medio ambiente, aplicar lo aprendido en clase y sentir la satisfacción de mejorar su entorno para conservarlo para las generaciones venideras.
El sentir de los estudiantes ante la problemática ambiental (miedo, tristeza, dolor por el deterioro) parece haber actuado como un catalizador, impulsándolos a la acción pro-ambiental. Deseaban tener comunidades limpias y ambientes sanos, y motivar a la población local a adquirir conciencia ambiental a través de su ejemplo.
Beneficios de los Programas Ambientales Escolares
La experiencia de diseñar y ejecutar Programas Ambientales en la escuela y comunidad ofreció múltiples beneficios a los estudiantes, transformándose en un instrumento efectivo de la Educación Ambiental:
- Aprendieron a detectar problemas ambientales en su entorno y a tomar decisiones informadas para mitigarlos.
- Obtuvieron una mayor conciencia ambiental, comprendiendo la importancia de cuidar el ambiente.
- Realizaron las acciones ambientales con interés, entusiasmo y emoción, pasando de la obligación a la convicción.
- Aprendieron a trabajar eficazmente en equipo, fortaleciendo los vínculos de amistad y compañerismo.
- Se sintieron emocionados y satisfechos con los resultados visibles de sus esfuerzos.
- Fomentaron valores personales y sociales como la solidaridad, disciplina, puntualidad, compromiso y amor a la naturaleza.
- Desarrollaron habilidades para documentar sus actividades y experiencias ambientales en informes.
- Desarrollaron competencias genéricas y disciplinares relevantes para su formación integral.
En resumen, los Programas Ambientales se revelaron como una estrategia pedagógica invaluable que va más allá del aula, conectando a los estudiantes con su realidad, empoderándolos para la acción y formando ciudadanos más conscientes y responsables con su entorno.
Tabla Comparativa: Problemas Abordados
| Ámbito | Principales Problemas Abordados por Estudiantes | Ejemplos de Acciones Implementadas |
|---|---|---|
| Escuela | Basura (áreas verdes, pasillos), Deforestación (falta de árboles), Desperdicio de Agua. | Jornadas de limpieza, Recolección de basura, Siembra de árboles, Colocación de carteles sobre ahorro de agua. |
| Comunidad | Basura (ríos, calles, terrenos baldíos, espacios públicos), Áreas verdes descuidadas, Contaminación (agua, suelo, visual), Deforestación, Desperdicio de Agua, Falta de Cultura Ambiental. | Campañas de limpieza comunitaria, Limpieza de cuerpos de agua, Siembra de árboles en espacios públicos, Elaboración de carteles de concientización. |
Preguntas Frecuentes sobre Programas Ambientales Escolares
¿Qué es la Educación Ambiental (EA) según el estudio?
Es una herramienta fundamental para que las personas adquieran conciencia de su medio, cambien valores y conductas, amplíen conocimientos y se impulsen a la acción para prevenir y mitigar problemas ambientales. Se enfoca tanto en resolver problemas como en la acción práctica y participativa.
¿Qué son los Programas Ambientales (PA) en el contexto escolar?
Son conjuntos de acciones concretas y viables, diseñados y ejecutados por los propios estudiantes, para mitigar problemas ambientales identificados en su escuela y comunidad. Son una herramienta práctica de la EA.
¿Qué tipo de problemas ambientales abordaron los estudiantes?
Abordaron problemas como la acumulación de basura, el desperdicio de agua, la falta de áreas verdes o su descuido, la contaminación del suelo y el agua, y la falta de conciencia ambiental en sus entornos.
¿Cuáles fueron las acciones más comunes realizadas?
Las acciones más frecuentes incluyeron jornadas de limpieza y recolección de basura, siembra de árboles y campañas de concientización mediante carteles informativos.
¿Qué aprendieron los estudiantes al participar en estos programas?
Aprendieron a identificar problemas, a trabajar en equipo, a tomar decisiones, desarrollaron conciencia ambiental, valores como la responsabilidad y la solidaridad, y sintieron satisfacción al contribuir a mejorar su entorno.
¿Fue fácil para los estudiantes llevar a cabo los programas?
No siempre. Enfrentaron desafíos como la falta de participación de algunos compañeros, problemas de organización, impuntualidad y, en ocasiones, falta de recursos o materiales.
¿Cuál fue la principal motivación de los estudiantes?
Aunque inicialmente algunos pudieron estar motivados por la calificación, la experiencia práctica generó una motivación más profunda, basada en la convicción de contribuir a un mundo más limpio y sano, y la satisfacción de ver resultados.
¿Se considera que los Programas Ambientales son útiles?
Sí, el estudio concluye que son una herramienta de gran importancia y utilidad para mitigar el deterioro ambiental y para el desarrollo integral de los estudiantes, fomentando su conciencia y capacidad de acción.
Los Programas Ambientales implementados por estudiantes de bachillerato demuestran ser una estrategia eficaz para fomentar la Educación Ambiental de manera práctica y vivencial. Al permitir que los jóvenes identifiquen problemas en su entorno y propongan y ejecuten soluciones, se genera un aprendizaje significativo que trasciende el conocimiento teórico. Estas iniciativas no solo contribuyen a mitigar el deterioro ambiental a nivel local, sino que también empoderan a los estudiantes, desarrollan su conciencia ambiental y promueven valores esenciales para la construcción de una sociedad más responsable y sustentable. La satisfacción y el deseo de repetir la experiencia expresados por los participantes son un claro indicador del impacto positivo de estas acciones en su formación y en su compromiso con el cuidado del planeta.
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