¿Qué modelo de escuela propuso Olga Cossettini?

Olga Cossettini y la Escuela Serena

16/03/2024

En el vasto panorama de la educación argentina, el nombre de Olga Cossettini resplandece como el de una pionera incansable. Su propuesta pedagógica, conocida como la Escuela Serena o Escuela Activa, representó un quiebre fundamental con los modelos tradicionales de enseñanza, buscando colocar al niño en el centro del proceso educativo y fomentar su desarrollo integral en un ambiente de libertad, actividad y armonía.

Olga Cossettini, nacida en San Jorge, Santa Fe, en 1896, provenía de un hogar de maestros inmigrantes italianos, lo que sin duda influyó en su visión del mundo y la educación. Junto a su hermana Leticia, quien sería su inseparable colaboradora, dedicó su vida a transformar la escuela pública, enfrentando no pocas resistencias y obstáculos en el camino.

Índice de Contenido

El Modelo de la Escuela Serena y Activa

La experiencia más destacada de Olga Cossettini se materializó en la Escuela Experimental n.° 69 “Dr. Gabriel Carrasco” de Rosario, a la que llegó en 1935. Allí, junto a Leticia y un comprometido cuerpo docente, implementó los principios de la Escuela Serena, que había comenzado a gestar años antes en Rafaela.

Este modelo pedagógico se inspiraba fuertemente en corrientes europeas, particularmente en las ideas italianas de figuras como Giovanni Gentile, Benedetto Croce, Lombardo Rádice y, de manera crucial, María Montessori y Rosa Agazzi. De Montessori tomó la relevancia de la libertad, la actividad y la individualidad del alumno. El niño no era un recipiente pasivo de conocimientos, sino un sujeto activo, constructor de su propio aprendizaje a través de la exploración y la experiencia.

El método Agazzi, a su vez, influyó en la creación de un ambiente escolar que se asemejaba a un hogar, aunque libre de los posibles errores de la familia. Se basaba en la naturaleza como fuente de ritmo y leyes, valoraba el juego como factor educativo por excelencia (siguiendo a Froebel en el espíritu, aunque no en la forma) y abogaba por la simplicidad de los medios. Olga Cossettini tradujo estas ideas en ejercicios, juegos y valores estéticos íntimamente ligados a los valores morales, físicos e intelectuales.

En la escuela Carrasco, la disciplina no era impuesta desde afuera, sino que surgía de un orden interno, de la propia armonía del ambiente. Los niños “indisciplinados” eran absorbidos por este clima de natural tranquilidad. Se buscaba formar seres armoniosos, capaces de encontrar la verdad con humildad. La conexión con la naturaleza y el entorno era fundamental: las ventanas abiertas permitían que hombres, acontecimientos y sucesos penetraran en el aula, haciendo a los niños pacientes, activos y líricos. La solidaridad era identificada como la fuerza generatriz de esta comunidad educativa.

Leticia Cossettini complementó la labor de Olga aportando un fuerte componente artístico y romántico. Introdujo el teatro de títeres, el coro de pájaros, la danza y la música clásica, enriqueciendo aún más el ambiente escolar y fomentando la expresión creativa de los alumnos. Por su parte, Olga impulsaba las “Misiones de Divulgación Cultural”, sacando la escuela a la calle, conectándola con la comunidad, sus vecinos, comercios y referentes, tejiendo una red de vínculos vitales.

Contexto Histórico y Resistencias a la Escuela Nueva

La introducción de ideas progresistas en educación, englobadas bajo el término “Escuela Nueva”, no fue un camino fácil en Argentina, y particularmente en provincias como Santa Fe y Córdoba.

En Santa Fe, los principios de la Escuela Nueva comenzaron a difundirse entre 1922 y 1924, impulsados por figuras como el político Agustín Rodríguez Araya y el maestro normalista Luis Borruat. Sin embargo, estas iniciativas encontraron una fuerte oposición, especialmente por parte de sectores conservadores y la Iglesia católica, que las veían con desconfianza, calificándolas como “insólitos y peligrosos experimentos” para los niños.

El debate sobre la educación laica fue central. Aunque el principio estaba consagrado constitucionalmente, su implementación generó resistencias. La ley de educación de Santa Fe de 1934, que buscaba plasmar la laicidad, provocó enfrentamientos no solo con sectores católicos, sino también con asociaciones gremiales del magisterio, que reclamaban por la libre agremiación, confundiendo a veces este reclamo con la idea de educación libre.

Pese a los obstáculos iniciales, los innovadores lograron transformar la educación primaria en Santa Fe. Sin embargo, esta etapa de experimentación progresista fue abruptamente interrumpida con la intervención federal de la provincia en octubre de 1935. Inmediatamente se restituyeron la Constitución de 1900 y la Ley de Educación de 1886. Las nuevas autoridades del Consejo de Educación criticaron duramente la gestión anterior, culpando a los demócratas por problemas como el descenso de matrícula (sin mencionar el cierre de escuelas nacionales ni la crisis económica de 1930) y la escasa inversión edilicia. Estos informes hicieron eco de las críticas de la Iglesia católica y cuestionaron el “extranjerismo” de la reforma educativa.

Bajo las nuevas autoridades, se manifestó alarma por el “decaimiento del espíritu patriótico” y se impulsó la enseñanza religiosa de manera más organizada. Con la llegada de Manuel María de Iriondo a la gobernación en 1936, la influencia del catolicismo en el ámbito educativo santafesino se acentuó aún más.

El golpe militar de 1943 tuvo un impacto nacional, imponiendo la enseñanza religiosa obligatoria en las escuelas públicas a través del decreto ley 18.411, que derogaba la Ley 1420, pilar del ideario democrático de 1853.

En Córdoba, la situación no fue muy diferente. En los años cuarenta, la Escuela Nueva fue fuertemente criticada, principalmente, como señaló el Dr. Raúl Fernández (presidente del Consejo Provincial de Educación), porque la Iglesia católica la había condenado. Un convencional en la sanción de la nueva constitución peronista de 1949 llegó a afirmar que los maestros cordobeses, por más ilustrados que fueran, ya no podrían aplicar la Escuela Nueva debido a la condena eclesiástica. Aunque hubo voces que defendieron que la enseñanza religiosa era función de los padres y no del Estado, la sanción de la nueva constitución y el cambio de programas marcaron el fin del impulso de la Escuela Nueva en Córdoba en aquel momento.

La Carrera y los Desafíos de Olga Cossettini

La carrera de Olga Cossettini estuvo marcada por su compromiso y también por las vicisitudes políticas del país.

Desde joven, mostró una firme defensa de los derechos docentes, lo que le valió su primera cesantía en 1921 por participar en una huelga masiva en reclamo de salarios adeudados y mejores condiciones laborales.

A pesar de las interrupciones políticas en Santa Fe, la experiencia de la escuela Carrasco logró consolidarse durante un tiempo, incluso con el apoyo de figuras como Juan Mantovani, ministro de Educación durante el gobierno de Manuel María de Iriondo, quien estimuló y apoyó la propuesta pedagógica de las hermanas Cossettini.

La iniciativa de declarar la escuela Carrasco como experimental provino del director general de escuelas, Pío Pandolfo, quien había conocido el trabajo de Olga y se inspiró en su conferencia sobre el método Agazzi, destacando su base en la naturaleza, la simplicidad y el valor del juego.

Las hermanas Olga y Leticia trabajaron incansablemente durante quince años en la escuela Carrasco, dejando una profunda huella. Publicaciones como “Escuela Serena. Apuntes de una maestra en la Provincia de Santa Fe” (1935) y “El niño y su expresión. Lenguaje y escritura en primer grado” (1940) documentaron su experiencia y la creatividad de sus alumnos.

El prestigio alcanzado por Olga la llevó a obtener una beca de la Fundación Guggenheim en 1940-1941 para llevar la muestra de trabajos de sus alumnos y dictar conferencias en Estados Unidos. Participó en importantes congresos internacionales, como el Congreso Americano de Maestros en México (1946) y la “Escuela de Verano” en Chile (1949). También fue secretaria del Colegio Libre de Estudios Superiores de Buenos Aires, filial Rosario.

Sin embargo, en 1950, durante el gobierno de Juan Domingo Perón, Olga Cossettini fue nuevamente cesada. La acusación era aplicar “doctrinas vanguardistas estructuradas en el extranjero”, consideradas contrarias al gobierno. Leticia Cossettini años después atribuyó la responsabilidad de esta medida al escritor Leopoldo Marechal, entonces presidente del Consejo General de Educación de Santa Fe.

A pesar de este duro golpe, Olga no abandonó sus convicciones. Tras el derrocamiento de Perón en 1955, fue reincorporada y ocupó cargos de inspectora y directora de escuelas. Continuó trabajando como asesora en la Universidad Nacional del Litoral y en la editorial Eudeba, difundiendo sus ideas.

Legado y Reconocimiento

Olga Cossettini logró un amplio reconocimiento tanto en Argentina como a nivel internacional. Dictó clases y conferencias en países como Uruguay, Chile, México, Gran Bretaña, Francia, Italia y Estados Unidos, donde bregó por una educación nueva, humanista, y criticó los sistemas caducos.

Fue distinguida por organismos internacionales como la Unesco, que la designó delegada oficial en el Congreso de Planificación de la Educación en Washington y Experta en Formación de Maestros en Honduras.

Más allá de los reconocimientos formales, como el premio de la Fundación Konex en 1986, el legado más importante de Olga Cossettini reside en la vida de sus exalumnas y exalumnos y en la profunda influencia de sus ideas en la pedagogía argentina. Su saber y experiencia quedaron plasmados en numerosos textos y conferencias, como la conmovedora “Pedagogía de la perversidad”, donde recordó al pedagogo polaco Janusz Korczak.

Olga Cossettini falleció en Rosario en 1987, a los 98 años, en la misma casa del barrio Alberdi que hoy es un museo y centro cultural, un símbolo de la escuela que soñó y construyó.

Preguntas Frecuentes sobre Olga Cossettini y su Modelo

¿Qué era la Escuela Serena?

La Escuela Serena fue el nombre que Olga Cossettini le dio a su propuesta de pedagogía activa, implementada principalmente en la Escuela Experimental n.° 69 de Rosario. Buscaba crear un ambiente de aprendizaje basado en la libertad, la actividad del alumno, la armonía interna y la conexión con el entorno, inspirándose en corrientes pedagógicas europeas.

¿Cuáles eran los principios clave de la Escuela Serena?

Entre los principios fundamentales se encontraban la libertad del niño para explorar y aprender, la actividad como motor del conocimiento, el respeto por la individualidad, la búsqueda de la armonía y el orden interno (no impuesto), la conexión con la naturaleza y la comunidad, y la solidaridad como valor central.

¿Quién fue Leticia Cossettini?

Leticia Cossettini fue la hermana menor de Olga y su principal colaboradora. Siendo maestra también, trabajó junto a Olga en todas sus experiencias educativas, aportando especialmente en las áreas artísticas como el teatro de títeres, la música y la danza.

¿Por qué el modelo de Olga Cossettini generó oposición?

Las ideas de la Escuela Nueva, incluyendo la propuesta de Cossettini, fueron vistas con recelo por sectores conservadores y la Iglesia católica, que las consideraban extranjeras, experimentales y contrarias a los valores tradicionales y religiosos. Los cambios políticos y las intervenciones gubernamentales en Santa Fe y a nivel nacional también jugaron un papel crucial en limitar y, en ocasiones, interrumpir estas experiencias innovadoras.

¿Qué sucedió con la Escuela Experimental n.° 69 “Dr. Gabriel Carrasco”?

La experiencia de Olga y Leticia en la escuela Carrasco duró quince años, hasta que Olga fue cesada en 1950. Aunque las hermanas se retiraron, el impacto de su labor perduró. Actualmente, la casa donde vivían en Rosario, cercana a la escuela, funciona como museo y centro cultural, manteniendo viva la memoria de su obra.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Olga Cossettini y la Escuela Serena puedes visitar la categoría Educación.

Subir