31/07/2019
August 11th marks a significant date in the calendar of saints, a day dedicated to commemorating Santa Clara de Asís. This remarkable woman, a contemporary and follower of San Francisco de Asís, carved a unique path of faith, devotion, and radical pobreza that continues to inspire millions around the world. Her life, rooted in the spiritual ferment of 13th-century Italy, offers a powerful example of unwavering commitment to Gospel ideals and the pursuit of a deep, interior life.

- Orígenes y Juventud en la Nobleza de Asís
- El Llamado Inspirador de San Francisco
- La Fundación de las Hermanas Pobres en San Damián
- La Lucha por la Pobreza Privilegiada: Un Ideal Inquebrantable
- Vida Cotidiana, Espiritualidad y Signos de Santidad en San Damián
- El Tránsito Final y el Legado Perenne
- Preguntas Frecuentes sobre Santa Clara de Asís
Orígenes y Juventud en la Nobleza de Asís
Clara nació en el año 1193 en Asís, en el seno de la acomodada familia Favarone de Offreduccio. Proveniente de la nobleza local, su infancia y adolescencia transcurrieron en un ambiente de privilegios y expectativas sociales bien definidas. En el siglo XIII, la vida de una joven noble estaba típicamente predeterminada: un matrimonio concertado que sirviera para fortalecer alianzas familiares, acumular riqueza y perpetuar el linaje. Se esperaba que dominaran las artes propias de su rango y se prepararan para gestionar un hogar señorial. Se menciona que a Clara le habían prometido con un caballero de la ciudad, un compromiso que representaba la culminación de estas expectativas sociales y familiares. Sin embargo, desde muy joven, Clara mostró una inclinación particular hacia la vida espiritual y la piedad, dedicando tiempo a la oración y a la meditación de las Escrituras, rasgos que la distinguirían de las convenciones de su entorno. Aunque recibió una sólida formación acorde a su linaje, su corazón anhelaba algo más profundo y trascendente que las intrigas, las comodidades y los deberes del mundo secular. Sentía una inquietud interior que las riquezas materiales y el estatus social no podían satisfacer.
El Llamado Inspirador de San Francisco
La vida de Clara dio un giro decisivo con la aparición de San Francisco de Asís en la escena pública de su ciudad natal. Las prédicas apasionadas de Francisco, su renuncia radical a todas sus posesiones, su vida dedicada a los pobres y a la reconstrucción de iglesias, y su ardiente amor por Dios y por toda la creación, resonaron profundamente en el alma joven y sedienta de absoluto de Clara. La visión de una vida dedicada enteramente a Dios, vivida en humildad, servicio a los demás y total desprendimiento material, contrastaba fuertemente con el futuro planeado para ella. Clara, que ya conocía a Francisco por su predicación en la catedral de Asís, buscó discretamente su consejo. Francisco, reconociendo la autenticidad de su llamado, se convirtió en su guía espiritual. Juntos planificaron la audaz ruptura con su vida anterior. La noche del Domingo de Ramos de 1212 se consumó este acto de fe y valentía. Mientras su familia se preparaba para la celebración, Clara huyó de su casa y se dirigió a la pequeña iglesia de la Porciúncula, donde Francisco y sus hermanos la esperaban. Allí, en un gesto simbólico de renuncia al mundo y de consagración a Dios, Francisco cortó su largo cabello, marcando el inicio formal de su nueva vida religiosa.
La Fundación de las Hermanas Pobres en San Damián
Después de dejar su hogar, Francisco condujo a Clara a un monasterio benedictino temporal y luego a la pequeña iglesia de San Damián, que él mismo había comenzado a restaurar. Este lugar, que simbolizaba la 'iglesia en ruinas' que Cristo le había pedido reconstruir, se convertiría en el hogar y el corazón de la segunda orden franciscana. Pronto, otras mujeres, atraídas por el ideal de vida evangélica y el ejemplo de Clara, se unieron a ella. Entre las primeras se encontraba su propia hermana, Inés de Asís, quien también huyó de la casa familiar para seguir a Clara, a pesar de la fuerte oposición y los intentos de su familia por recuperarla. Así nació la orden conocida inicialmente como las "Hermanas Pobres de San Damián", y más tarde, en honor a su fundadora, como las Clarisas. Clara fue designada abadesa de la comunidad, un rol que desempeñó con sabiduría, amor y firmeza durante más de cuarenta años. La vida en San Damián se caracterizó por una pobreza radical, un compromiso con la clausura (una forma de vida monástica que implica un aislamiento relativo del mundo exterior para favorecer la contemplación) y una vida de intensa oración. Las hermanas vivían sin posesiones personales ni comunitarias, dependiendo enteramente de la Providencia de Dios manifestada a través de la caridad de la gente. Era una vida de intensa oración litúrgica y personal, contemplación de la Pasión de Cristo, lectura espiritual, y trabajo manual, como la costura y el bordado, para contribuir a su sustento sin caer en la mendicidad itinerante de los frailes.
La Lucha por la Pobreza Privilegiada: Un Ideal Inquebrantable
Uno de los aspectos más notables y desafiantes de la vida de Santa Clara fue su tenaz lucha por defender y preservar el "Privilegio de la Pobreza" para su comunidad. En el contexto monástico de la época, era la norma que los monasterios, especialmente los femeninos, poseyeran tierras, rentas y otras propiedades para garantizar su sustento y estabilidad económica. Las autoridades eclesiásticas, incluyendo varios papas, consideraban que esta posesión era necesaria para la seguridad y el bienestar de las monjas, que vivían en clausura y no podían depender de la mendicidad como los frailes franciscanos. Sin embargo, Clara y sus hermanas deseaban vivir sin propiedad alguna, siguiendo el ejemplo más literal de la vida de Cristo y de San Francisco, confiando únicamente en la Providencia divina y en la caridad espontánea de los fieles. Clara se mantuvo firme en su ideal, resistiendo las presiones para aceptar dotaciones o posesiones. Escribió numerosas cartas, envió emisarios y apeló directamente a papas como Gregorio IX e Inocencio IV para obtener la aprobación formal de su forma de vida sin propiedades. Su fe viva, su profunda convicción en la validez de la pobreza evangélica como camino privilegiado de santidad, y su determinación inquebrantable finalmente prevalecieron. El Papa Inocencio IV, poco antes de la muerte de Clara, aprobó solemnemente la Regla de Santa Clara, que incluía explícitamente el "Privilegio de la Pobreza", garantizando así legalmente la forma de vida que ella había defendido durante décadas. Esta regla fue la primera escrita por una mujer para una orden religiosa femenina y es un testimonio perdurable de su visión espiritual, su fortaleza de carácter y su liderazgo.
Vida Cotidiana, Espiritualidad y Signos de Santidad en San Damián
La vida en el convento de San Damián era sencilla, austera y profundamente centrada en Dios. El día a día de las Hermanas Pobres estaba marcado por el Oficio Divino, la oración silenciosa, la meditación, la lectura de las Escrituras y de textos espirituales, y el trabajo manual necesario para la subsistencia. Bajo la guía de Clara como abadesa, la comunidad creció no solo en número sino también en profundidad espiritual. Clara no solo administraba los asuntos prácticos del convento, sino que era ante todo una madre espiritual para sus hermanas, consolándolas en las dificultades, guiándolas en el camino de la perfección y animándolas con su propio ejemplo de virtud y santidad. A pesar de sus frecuentes enfermedades, especialmente en los últimos veinte años de su vida, Clara continuó participando en la vida comunitaria tanto como le era posible, e incluso realizando trabajos manuales desde su lecho. Su espiritualidad profunda se nutría de la contemplación del rostro de Cristo, especialmente en su pobreza, humildad y sufrimiento. Sentía un amor particular por la Eucaristía, considerándola la presencia real de Cristo en medio de ellas. La tradición narra varios episodios que subrayan su fe viva y la protección divina que obtenía a través de su oración. El más famoso es el del asedio de Asís por las tropas sarracenas del emperador Federico II en 1240. Los soldados se acercaron a San Damián, que estaba fuera de las murallas de la ciudad y era vulnerable. Clara, gravemente enferma, pidió que la llevaran a la puerta del convento con la custodia que contenía el Santísimo Sacramento. Allí, postrada, imploró a Cristo la protección para ella y sus hermanas. Según los relatos, una voz le respondió desde la hostia, prometiéndole la protección. Al mismo tiempo, un terror inexplicable se apoderó de los atacantes, quienes se retiraron sin asaltar el convento. Este milagro, junto con otros relatos de curaciones y discernimiento espiritual, afianzó su fama de santidad ya en vida.
El Tránsito Final y el Legado Perenne
Santa Clara de Asís falleció el 11 de agosto de 1253 en el convento de San Damián, a la edad de 60 años. Estuvo rodeada por sus hermanas y por algunos de los primeros compañeros de San Francisco, incluyendo a Fray León, quien le leyó la Pasión de Cristo en sus últimos momentos. Su muerte fue sentida profundamente en Asís y más allá, pues su fama de santidad se había extendido ampliamente. Los habitantes de Asís, preocupados por la seguridad de su cuerpo ante posibles robos de reliquias, lo trasladaron solemnemente a la iglesia de San Jorge, donde San Francisco también había sido enterrado inicialmente. Dada la evidente santidad de su vida y los milagros atribuidos a su intercesión, el proceso de canonización comenzó casi de inmediato. Menos de dos años después de su fallecimiento, el Papa Alejandro IV la canonizó en Anagni el 15 de agosto de 1255, proclamándola santa para la Iglesia universal. Posteriormente, se construyó una magnífica basílica en Asís en su honor (la Basílica de Santa Clara), a donde sus restos fueron trasladados en 1260. El legado de Santa Clara perdura de manera vibrante hasta nuestros días. La Orden de las Hermanas Pobres de Santa Clara, las Clarisas, es una orden contemplativa floreciente con conventos en todo el mundo, manteniendo vivo el carisma de pobreza, contemplación, fraternidad y dedicación a la vida de oración que ella y San Francisco iniciaron. Su Regla de Vida sigue siendo una fuente de inspiración y una guía para las monjas Clarisas. Santa Clara es recordada como una mujer de extraordinaria fortaleza espiritual, una líder sabia y una santa cuyo amor por Cristo y por la pobreza evangélica sigue siendo un desafío y un modelo para los cristianos de todas las épocas.
Preguntas Frecuentes sobre Santa Clara de Asís
A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre la vida y el legado de Santa Clara de Asís:
- ¿Quién fue Santa Clara de Asís?
Santa Clara de Asís fue una noble italiana del siglo XIII que se convirtió en una de las primeras seguidoras de San Francisco de Asís. Inspirada por su ejemplo, renunció a su vida de privilegios y fundó la Orden de las Hermanas Pobres (Clarisas), una orden de monjas contemplativas que viven en estricta pobreza y clausura. - ¿Cuándo se celebra Santa Clara de Asís?
La festividad de Santa Clara de Asís se celebra cada año el día 11 de agosto, conmemorando la fecha de su fallecimiento en 1253. Es un día importante en el calendario litúrgico católico y para la familia franciscana. - ¿Qué orden religiosa fundó Santa Clara?
Santa Clara fundó la Segunda Orden Franciscana, oficialmente conocida como la Orden de las Hermanas Pobres o, popularmente, las Clarisas. Esta orden es la rama contemplativa femenina de la familia franciscana. - ¿Cuál fue el principal ideal de Santa Clara?
El ideal central de Santa Clara fue la vida en radical pobreza evangélica ("Altísima Pobreza"), siguiendo el ejemplo de Cristo y de San Francisco. Consideraba la pobreza como una forma de libertad y una manera de identificarse más plenamente con Cristo. Luchó firmemente para que su orden pudiera vivir sin posesiones ni rentas, confiando plenamente en la Providencia divina. - ¿Dónde vivió la mayor parte de su vida religiosa?
Santa Clara vivió la mayor parte de su vida religiosa, desde 1212 hasta su muerte en 1253, en el convento de San Damián, en las afueras de Asís. Este convento se convirtió en el corazón de su orden. - ¿Cuál es la relación entre Santa Clara y San Francisco de Asís?
Santa Clara fue una de las primeras y más fieles seguidoras de San Francisco. Él fue su guía espiritual en los inicios de su conversión y en la fundación de su orden. Compartían el mismo carisma franciscano y una profunda amistad espiritual, aunque sus formas de vida eran distintas: los frailes en la predicación itinerante y las hermanas en la vida contemplativa claustral. Francisco le mostró el camino de la renuncia y el amor por la pobreza, y Clara lo vivió con una radicalidad y constancia excepcionales. - ¿Santa Clara escribió algo?
Sí, Santa Clara escribió una Regla de Vida para su comunidad, que fue la primera regla escrita por una mujer para una orden religiosa femenina y que fue aprobada por el Papa Inocencio IV poco antes de su muerte. También se conservan algunas de sus cartas, especialmente las dirigidas a Santa Inés de Praga, que son valiosos testimonios de su espiritualidad y su guía.
Momentos Clave en la Vida de Santa Clara: Una Breve Cronología
| Año Aproximado | Evento Relevante |
|---|---|
| 1193 | Nacimiento de Clara Offreduccio en Asís. |
| c. 1211-1212 | Clara escucha las predicaciones de San Francisco y busca su guía. |
| Domingo de Ramos, 1212 | Clara huye de su casa y recibe el hábito religioso de manos de San Francisco en la Porciúncula. |
| Poco después de 1212 | Clara y sus primeras compañeras se establecen en San Damián, fundando la comunidad de Hermanas Pobres. |
| 1216 | El Papa Inocencio III concede a Clara y a las hermanas de San Damián el "Privilegio de la Pobreza". |
| c. 1228-1229 | El Papa Gregorio IX intenta imponer una regla diferente, pero Clara resiste. |
| 1240 | Milagro del Santísimo Sacramento durante el asedio sarraceno de Asís. |
| 1252 | Clara completa la redacción de su propia Regla de Vida. |
| 9 de agosto de 1253 | El Papa Inocencio IV aprueba formalmente la Regla de Santa Clara. |
| 11 de agosto de 1253 | Fallecimiento de Santa Clara en San Damián. |
| 15 de agosto de 1255 | Canonización de Santa Clara por el Papa Alejandro IV en Anagni. |
| 1260 | Traslado de los restos de Santa Clara a la Basílica de Santa Clara en Asís. |
La vida de Santa Clara de Asís es un faro de luz que nos recuerda la fuerza transformadora de la fe y la radicalidad del Evangelio. Su elección de la pobreza no fue una mera renuncia a lo material, sino una afirmación de la verdadera riqueza que se encuentra en Dios y en la dependencia total de Él. En su espiritualidad contemplativa, nutrida por la oración y la meditación, encontró la fuente de su fortaleza y su capacidad para liderar e inspirar a su comunidad en medio de desafíos internos y externos. Clara nos enseña que la mayor libertad se halla en el desapego de los bienes terrenos y en la entrega total a la voluntad divina. Su figura es la de una mujer fuerte, decidida y profundamente unida a Cristo, cuyo ejemplo sigue siendo relevante en un mundo a menudo dominado por el materialismo y la búsqueda de seguridad externa. Hoy, al celebrar su festividad cada 11 de agosto, recordamos a esta extraordinaria mujer que, desde el silencio y la clausura de San Damián, envió un mensaje atemporal sobre la verdadera libertad, la alegría que proviene de una vida entregada al amor divino y el poder de una fe viva para superar cualquier adversidad.
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