09/09/2023
La labor educativa de la Orden Mercedaria en Chile posee una profunda y extensa historia que se remonta a los primeros siglos de la colonia. Mucho antes de que surgieran los colegios que hoy llevan el nombre de San Pedro Nolasco, la Orden ya estaba comprometida con la enseñanza y la formación de la sociedad. Los conventos mercedarios no eran solo centros de vida religiosa, sino también focos de saber y educación.

Ya en el siglo XVII, en lugares como el convento de San Felipe, se documenta la existencia de una escuela primaria incluso antes de 1618, año en que comenzó a funcionar allí un colegio dedicado a la formación de los miembros de la Provincia. Esta tradición se extendió a otros puntos geográficos a medida que la Orden crecía en el territorio chileno. En San Miguel, la actividad educativa data de 1715; en Curicó, de 1760; en Talca, de 1763; en Copiapó, de 1738; y en La Serena, donde el convento albergaba cátedras de gramática, filosofía y teología, mostrando una amplitud de estudios significativa para la época. Incluso en zonas más remotas, como Chiloé, fray Agustín Guevara se dedicó a la instrucción de los indígenas chonos, demostrando el alcance misional y educativo de los mercedarios. La ciudad de Concepción también contó con escuela y colegio mercedarios desde temprano.
La historia registra los nombres de varios mercedarios que destacaron por su dedicación a la enseñanza. Se menciona al padre Antonio Correa, quien, según se cuenta, atraía a los habitantes originarios en el Cerro Huelén con la melodía de su flauta, utilizando la música como herramienta evangelizadora y educativa. Fray Agustín Guevara, además de su labor misionera, enseñó en Chiloé. Un ejemplo notable es el hermano Julián del Rosario, quien en julio de 1768 fundó una escuela en Santiago. Otro educador importante fue fray Antonio Brizeño, que enseñó tanto en el convento de la Merced en Santiago como posteriormente en la escuela primaria del presbítero Miguel Sáez. En Concepción, un grupo de padres, incluyendo a Mateo Brito, Javier de la Jara, José María Romo, Ignacio Díaz, entre otros, sostuvieron el colegio de la ciudad en 1763. Este colegio, bajo la rectoría del padre Pedro N. Saavedra, ofrecía educación primaria, humanidades y teología, cubriendo así diversas etapas formativas.
La misión educadora de la Orden Mercedaria no decayó con el paso del tiempo, sino que se mantuvo y se intensificó durante los siglos XIX y XX, adaptándose a los nuevos desafíos y necesidades de la sociedad chilena. Fue en este contexto de renovación y expansión donde surgieron los colegios que hoy conocemos con el nombre de San Pedro Nolasco, honrando al fundador de la Orden.
La Fundación de los Colegios San Pedro Nolasco
El Colegio San Pedro Nolasco de Santiago es un hito fundamental en esta historia moderna. Su fundación fue aprobada oficialmente el 8 de julio de 1885. El primer rector de esta institución fue el padre Fidel Pinto Araneda. Los objetivos declarados para la creación de este colegio reflejaban la voluntad de la Orden de responder a los desafíos de su tiempo. Buscaban contrarrestar las doctrinas predominantes en la sociedad, muchas de las cuales se consideraban ajenas a los principios cristianos, y demostrar así “la voluntad de trabajar por las necesidades modernas de la sociedad y en ser útiles al prójimo”. Esta declaración de principios subraya el compromiso de la Orden con una educación no solo académica, sino también orientada al servicio y a la formación de ciudadanos comprometidos con su entorno.
La expansión de este proyecto educativo llevó a la apertura de otros colegios con el mismo nombre en importantes ciudades del país. El Colegio San Pedro Nolasco de Valparaíso fue fundado en el año 1924. Su primer rector fue el padre Ramón Mandriaza Bretón. Esta sede consolidó la presencia mercedaria en una de las principales ciudades portuarias de Chile, llevando su propuesta educativa a una nueva comunidad.
Posteriormente, en 1936, se fundó el Colegio San Pedro Nolasco de Quillota. Curiosamente, inició sus actividades bajo el nombre de Escuela Diego Portales. Comenzó a operar formalmente el 5 de abril de 1937, siendo su primer rector el padre Arturo Rencoret del Fierro. Este cambio de nombre posterior refleja la consolidación de la identidad "San Pedro Nolasco" como el sello de los colegios de la Orden en el país.
La lista de fundaciones se completa con el Colegio San Pedro Nolasco de Concepción, que abrió sus puertas en el año 1948. Su primer rector fue el padre Pedro Vega Lizama. La presencia en Concepción, una ciudad con una rica historia educativa mercedaria previa, reforzó el compromiso de la Orden con la educación en el sur de Chile.
Otras Iniciativas Educativas Mercedarias
Además de los colegios que llevan el nombre de su fundador, la Orden Mercedaria ha impulsado otras iniciativas educativas a lo largo del tiempo. Un ejemplo es el Instituto Victoria, fundado en 1930. Inicialmente, este instituto llevaba el nombre de San Ramón, y su fundador fue el padre José M. Sanhueza. Esto muestra la diversidad de proyectos educativos que la Orden ha emprendido, respondiendo a diferentes necesidades y contextos.
La actividad educativa mercedaria también se mantuvo en otros conventos. Hasta la década de 1960, hubo escuelas funcionando en los conventos de Chillán, Chimbarongo y Curicó, manteniendo viva la tradición de la enseñanza en estas localidades. Asimismo, entre 1962 y 1980, funcionó una Escuela Agrícola en Lo Espejo, en la región de Santiago, evidenciando la adaptación de la Orden para ofrecer formación en áreas técnicas y productivas.
La Misión y los Valores en la Comunidad Mercedaria
La misión educativa de los colegios mercedarios, y en particular de los Colegios San Pedro Nolasco, va más allá de la mera transmisión de conocimientos académicos. Se centra en una formación integral basada en los valores cristianos y mercedarios, el servicio al prójimo y el desarrollo pleno de la persona. Esta filosofía se manifiesta en la vida cotidiana de la comunidad educativa.

Un ejemplo reciente y emotivo de cómo estos valores se viven en la comunidad se vio reflejado en un evento significativo en el Colegio San Pedro Nolasco de Valparaíso. La comunidad se reunió para honrar la memoria del profesor Andrés Bobadilla Espinoza, fallecido, nombrando el gimnasio del colegio en su honor: “Gimnasio profesor Andrés Bobadilla Espinoza”.
Esta ceremonia, que contó con la presencia de autoridades eclesiásticas, provinciales de la Orden, directivos del colegio, familiares y amigos del profesor, fue un testimonio del aprecio y el legado que dejan los educadores mercedarios. Las palabras pronunciadas durante el acto resaltaron la dedicación, pasión y profesionalismo del profesor Bobadilla, especialmente en su labor de educar a través del deporte. Como señaló un colega, el gimnasio era un "segundo hogar" donde se impartía educación a través de la actividad física. Este evento subraya cómo la educación mercedaria se extiende a todos los ámbitos de la vida escolar, utilizando el deporte como una herramienta para la formación de valores y el carácter.
Fray Ramón Villagrán Arias, Superior Provincial Mercedario, destacó el "talante formativo" de Andrés, siempre buscando el bien de los demás. Sus palabras a los jóvenes, recordándoles las indicaciones del profesor en la cancha – “fijen la mirada en el rival, y los pies en la tierra, muévanse, muévanse” – fueron transformadas en una poderosa metáfora para la vida: “abran los ojos para mirar los signos de Dios en nuestro mundo y tengan bien puesto los pies en la tierra para que nunca se olviden que cuando uno se mueve lo hace por acto y Gracia de Dios”. Esto ilustra cómo la espiritualidad y los valores trascendentes están intrínsecamente ligados a la educación mercedaria, incluso en el contexto deportivo.
El acto de descubrimiento y bendición de la placa, la presencia de la familia del profesor, y las palabras de agradecimiento de sus hijas, evidencian el fuerte sentido de comunidad y apoyo mutuo que caracteriza a los colegios mercedarios. Es un recordatorio de que la institución no es solo un edificio, sino un conjunto de personas unidas por un proyecto educativo y valórico común, donde se honra la entrega y el servicio de quienes contribuyen a formar a las nuevas generaciones. Este evento, si bien específico, es un espejo de la forma en que los Colegios San Pedro Nolasco buscan preservar y transmitir su legado histórico y espiritual a través del reconocimiento de sus miembros y la vivencia de sus principios fundacionales.
Comparativa de Fundaciones
A continuación, se presenta una tabla con las fechas de fundación de los principales Colegios San Pedro Nolasco mencionados en la historia:
| Campus | Año de Fundación | Primer Rector |
|---|---|---|
| Santiago | 1885 | P. Fidel Pinto Araneda |
| Valparaíso | 1924 | P. Ramón Mandriaza Bretón |
| Quillota (Inicialmente Escuela Diego Portales) | 1936 | P. Arturo Rencoret del Fierro (desde 1937) |
| Concepción | 1948 | P. Pedro Vega Lizama |
Preguntas Frecuentes
Aquí respondemos algunas preguntas comunes sobre la historia y el significado de los Colegios San Pedro Nolasco:
¿Cuál es la historia del Colegio San Pedro Nolasco?
La historia del Colegio San Pedro Nolasco se enmarca dentro de la larga tradición educativa de la Orden Mercedaria en Chile, que comenzó en el siglo XVII con escuelas primarias y colegios en sus conventos. La designación específica 'San Pedro Nolasco' para colegios modernos se inicia en 1885 con la fundación del colegio en Santiago, seguida por los de Valparaíso (1924), Quillota (1936) y Concepción (1948), como parte de una intensificación de la misión educativa de la Orden.
¿Qué significa CSPN?
Aunque el texto proporcionado no lo define explícitamente, "CSPN" es un acrónimo comúnmente utilizado para referirse al Colegio San Pedro Nolasco, facilitando la identificación de la institución en comunicaciones y referencias.
¿Cuál era el propósito original de fundar el Colegio San Pedro Nolasco de Santiago en 1885?
Según la información histórica, el colegio de Santiago fue creado para contrarrestar las doctrinas predominantes de la época y para demostrar la voluntad de la Orden de trabajar por las necesidades modernas de la sociedad, buscando ser útiles al prójimo a través de la educación.
¿Hay varios Colegios San Pedro Nolasco en Chile?
Sí, la historia menciona la fundación de Colegios San Pedro Nolasco en al menos cuatro ciudades principales: Santiago, Valparaíso, Quillota y Concepción, además de otras iniciativas educativas mercedarias en otras localidades a lo largo del tiempo.
¿Cómo se manifiesta la misión educativa Mercedaria en la vida actual de los colegios?
La misión se manifiesta en la formación integral de los estudiantes, la promoción de valores cristianos y mercedarios, el compromiso con el servicio y la construcción de una comunidad unida. Eventos como el homenaje a docentes, donde se destacan su dedicación y el impacto de su labor formativa en la vida de los estudiantes, son ejemplos de cómo se viven y transmiten estos valores y el sentido de pertenencia.
La rica historia educativa de la Orden Mercedaria en Chile, que se materializa de manera destacada en los Colegios San Pedro Nolasco, es un testimonio de su compromiso ininterrumpido con la formación de generaciones. Desde las humildes escuelas conventuales hasta los modernos establecimientos que hoy acogen a miles de estudiantes, la tradición mercedaria sigue vigente, adaptándose a los tiempos pero manteniendo intacto su espíritu de servicio, redención y educación integral, siempre buscando el bien de la comunidad y la formación de personas comprometidas con un futuro mejor.
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