02/09/2020
San Antonio María Claret, una figura luminosa en la historia de la Iglesia del siglo XIX, fue un hombre de acción incansable, un predicador apasionado, un obispo reformador y un místico dotado de dones extraordinarios. Su vida, marcada por un profundo amor a Dios y a la Virgen María, así como por un celo apostólico desbordante, dejó una huella imborrable que perdura hasta nuestros días a través de las congregaciones que fundó y de su vasto legado escrito.
Nacido el 23 de diciembre de 1807 en Sallent, provincia de Barcelona, Antonio María Claret i Clarà fue el quinto de once hijos de Juan y Josefa Claret, un fabricante de lanas. Desde niño, mostró una inclinación religiosa, disfrutando de peregrinaciones al cercano Santuario de Nuestra Señora de Fussimanya. Recibió una educación elemental en su pueblo natal y a los doce años se convirtió en tejedor. A los dieciocho, se trasladó a Barcelona para especializarse en su oficio, aprendiendo la compleja programación de telares Jacquard. Permaneció allí hasta los veinte años, dedicando su tiempo libre al estudio, llegando a dominar el latín, el francés y el grabado.
Sin embargo, una inquietud más profunda comenzó a gestarse en su interior. Sintiendo que su dedicación al diseño de telares lo absorbía excesivamente y reconociendo un llamado a la vida religiosa, dejó Barcelona. Inicialmente, deseaba unirse a los monjes Cartujos, pero finalmente ingresó en el seminario diocesano de Vic en 1829. Fue ordenado sacerdote el 13 de junio de 1835, en la fiesta de San Antonio de Padua.
- El Inicio del Ministerio y el Celoso Misionero
- Arzobispo de Santiago de Cuba: Reformador y Protector
- Dones Místicos y Profecías
- Confesor Real y Últimos Años
- Legado y Obras
- ¿Qué se le pide a San Antonio María Claret? Su Conexión Mariana
- Tabla Resumen de la Vida de San Antonio María Claret
- Preguntas Frecuentes sobre San Antonio María Claret
El Inicio del Ministerio y el Celoso Misionero
Después de su ordenación, recibió un beneficio en su parroquia natal, donde continuó estudiando teología hasta 1839. Sin embargo, el trabajo misionero lo atraía fuertemente. Se dirigió a Roma, donde ingresó en el noviciado jesuita, pero tuvo que abandonarlo debido a problemas de salud. Regresó entonces a España y ejerció su ministerio pastoral en Viladrau y Girona, destacándose por sus esfuerzos en favor de los pobres. En una zona devastada por la guerra civil Carlista, incluso añadió la práctica de la medicina rústica a sus otras actividades.
Reclamado por sus superiores a Vic, Claret fue enviado como Misionero Apostólico por toda Cataluña, que había sufrido las invasiones francesas. Viajaba de una misión a la siguiente a pie, recorriendo grandes distancias. Era un predicador elocuente, fluido en la lengua catalana, que atraía a multitudes de kilómetros a la redonda. Después de largas horas en el púlpito, pasaba extensos periodos en el confesionario, donde se decía que poseía el don del discernimiento de conciencias.
En 1848, su vida se vio amenazada por enemigos anticlericales, lo que llevó a que fuera enviado a las Islas Canarias, donde dio retiros durante quince meses. Sus misiones fueron tan concurridas que a menudo predicaba desde un púlpito improvisado en la plaza frente a la iglesia. Su celo y entrega lo convirtieron rápidamente en una figura reconocida y amada por el pueblo, pero también objeto de persecución por parte de quienes se oponían a la fe y a la Iglesia.
Arzobispo de Santiago de Cuba: Reformador y Protector
A petición de la Corona española (la Reina Regente Isabel II), el Papa Pío IX lo nombró Arzobispo de Santiago de Cuba en 1849. Fue consagrado en Vic en octubre de 1850. Antes de embarcarse hacia Cuba, realizó tres peregrinaciones separadas: a Nuestra Señora del Pilar, patrona de España; a la Virgen de Montserrat, patrona de Cataluña; y a Nuestra Señora de Fussimanya, cerca de su pueblo natal, mostrando ya su profunda conexión mariana.
En Cuba, su labor fue titánica. Reorganizó el seminario, fortaleció la disciplina clerical y validó más de 9.000 matrimonios en los primeros dos años de su llegada. Edificó un hospital y numerosas escuelas. Realizó tres veces la visita pastoral a toda la diócesis, dando misiones locales incesantemente. Entre sus grandes iniciativas se encontraban las escuelas de oficios o vocacionales para niños desfavorecidos y las cajas de crédito para el uso de los pobres. Escribió libros sobre espiritualidad rural y métodos agrícolas, que él mismo probó primero. El 25 de agosto de 1855, fundó la congregación de las Religiosas de María Inmaculada junto con María Antonia París, considerada el primer instituto religioso femenino en Cuba.
Su trabajo no estuvo exento de dificultades y peligros. Visitó cárceles y hospitales, defendió a los oprimidos y denunció el racismo. Su labor despertó una fuerte oposición y en Holguín, sufrió una herida de arma blanca en la mejilla por parte de un aspirante a asesino, asociado a la masonería. Claret, mostrando su caridad, obtuvo la conmutación de la pena de muerte del agresor por una pena de prisión.
Dones Místicos y Profecías
San Antonio María Claret fue un predicador excepcional, pero también fue dotado de carismas increíbles. Testigos afirmaron que su cuerpo se transfiguraba mientras predicaba o rezaba. Se decía que levitaba hasta casi dos metros del suelo en ocasiones, ante testigos creíbles. Se cuenta que detuvo una serie de terremotos en Cuba arrodillándose en el suelo y colocando las palmas de sus manos sobre la tierra mientras rezaba. Podía calmar terribles tormentas levantando una mano al cielo y bendiciendo las nubes. Experimentó apariciones tanto de Jesús como de María, e incluso fue visto caminando sobre el agua.
Además, una luz sobrenatural que irradiaba de su cuerpo mientras celebraba la Misa fue vista por muchos. Era tan intensa en ocasiones que un testigo dijo haber visto la luz irradiar desde su cuerpo detrás del altar hasta la sacristía. La propia Reina Isabel de España dejó una declaración escrita declarando solemnemente que ella misma había presenciado este fenómeno.
Más allá de estos dones, Claret recibió advertencias proféticas sobre el futuro. Según su testimonio, el 3 de septiembre de 1859, afirmó haber escuchado a Jesús decirle que tres grandes males descenderían sobre la humanidad: el primero, una serie de guerras enormes y horribles; el segundo, los cuatro poderosos demonios del placer, el amor al dinero, el falso razonamiento y una voluntad separada de Dios. Finalmente, además de una queja sobre ciertos cristianos que se habían alejado de la Iglesia, Jesús le dijo a Claret que el tercer castigo sería provocado por el Comunismo, un movimiento desconocido y naciente que solo contaba con cientos de seguidores en ese momento.
Dos años después de la advertencia del 3 de septiembre, durante la bendición del Santísimo Sacramento en agosto de 1861, Claret dijo nuevamente que Jesús le advirtió interiormente que el Comunismo sería el gran enemigo de la humanidad. El remedio, le dijo Jesús, incluiría la devoción al Santísimo Sacramento (también conocido como la Eucaristía) y al Rosario.
Confesor Real y Últimos Años
En febrero de 1857, fue llamado de regreso a España por la Reina Isabel II, quien lo nombró su confesor. Obtuvo permiso para renunciar a su sede cubana y fue nombrado para la sede titular de Trajanópolis. Su influencia ahora se dirigía únicamente a ayudar a los pobres y a propagar el conocimiento. Vivió frugalmente y se instaló en un hospicio italiano. Durante nueve años fue rector de la escuela monástica del Escorial, donde estableció un laboratorio científico, un museo de historia natural, una biblioteca, y escuelas de música e idiomas.
En 1868, una nueva revolución destronó a la reina y la envió con su familia al exilio. La vida de Claret también corría peligro, por lo que la acompañó a Francia. Esto le brindó la oportunidad de predicar el Evangelio en París. Permaneció con ellos un tiempo, luego fue a Roma, donde fue recibido por el Papa Pío IX. Continuó sus misiones populares y la distribución de libros dondequiera que iba acompañando a la corte española. Cuando Isabel reconoció al nuevo gobierno secular de una Italia unida, Claret dejó la corte y se apresuró a ocupar su lugar junto al Papa. Sin embargo, por orden de este último, regresó a Madrid con facultades para absolver a la reina de las censuras en las que había incurrido.
En 1869 viajó a Roma para prepararse para el Concilio Vaticano I. Debido a su delicado estado de salud, se retiró a Prada de Conflent, en los Pirineos franceses, donde aún era acosado por sus enemigos españoles. Poco después, se retiró a la abadía cisterciense de Fontfroide, Narbona, en el sur de Francia, donde murió el 24 de octubre de 1870, a la edad de 62 años. Sus restos fueron sepultados en la ciudad catalana de Vic.
Legado y Obras
San Antonio María Claret fue un escritor prolífico, autor de 144 libros. A través de sus sermones y escritos, contribuyó enormemente a la revitalización de la lengua catalana, aunque la mayoría de sus obras fueron publicadas en español, especialmente durante su estancia en Cuba y Madrid. Su “Autobiografía de San Antonio María Claret” es una obra escrita entre 1861 y 1862 por orden de su director espiritual, José Xifré. En ella, narra sus "iluminaciones interiores", incluyendo un supuesto milagro eucarístico el 26 de agosto de 1861 y una visión de Jesús al día siguiente hablando del futuro.
Sus obras impresas superan el centenar, incluyendo títulos como: “La escala de Jacob”, “Máximas de moral la más pura”, “Avisos”, “Catecismo explicado con láminas”, “La llave de oro”, “Selectos panegíricos” (11 volúmenes), “Sermones de misión” (3 volúmenes), “Misión de la mujer”, “Vida de Santa Mónica”, “La Virgen del Pilar y los Francmasones”.
Además de los Hijos Misioneros del Inmaculado Corazón de María, conocidos como Claretianos, que a principios del siglo XXI contaban con más de 450 casas y 3100 miembros, con misiones en los cinco continentes, el Arzobispo Claret fundó o redactó las reglas de varias comunidades de religiosas.
¿Qué se le pide a San Antonio María Claret? Su Conexión Mariana
Aunque la tradición popular y la devoción a los santos suelen implicar peticiones directas por intercesión, la información proporcionada destaca de manera particular la profunda devoción de San Antonio María Claret a la Virgen María. Él la sentía como Madre, Maestra y Madrina. Su vida y obra estuvieron impregnadas de este amor mariano.
Quienes se acercan a San Antonio María Claret a menudo lo hacen buscando inspiración en su celo apostólico, su fortaleza ante la adversidad, su sabiduría como guía espiritual o su intercesión ante Dios. Sin embargo, dada su especial relación con la Madre de Dios, es común que la devoción a Claret esté intrínsecamente ligada a una renovada devoción mariana. Pedirle a San Antonio María Claret puede significar pedirle que nos enseñe a amar a María como él la amó, a confiar en su Inmaculado Corazón y a consagrarnos a ella.
La plegaria de Consagración a María en su Inmaculado y Purísimo Corazón, que se presenta como recomendada por él, ilustra perfectamente el tipo de entrega y petición que él mismo promovía en relación con María. A través de esta oración, se le pide a la Virgen:
- Que forme en nosotros a Jesús.
- Que nos enseñe a guardar la Palabra en el corazón.
- La fuerza del Espíritu para ser testigos de Cristo.
- Amor materno para revelar al Padre y sentir la alegría de ser hijos de Dios.
- Que nos forme, envíe, hable y ame por nosotros.
- Protección para no quedar excluidos del Reino.
Así, pedirle a San Antonio María Claret a menudo se traduce en pedirle su intercesión para vivir una vida cristiana más auténtica, siguiendo el modelo de Jesús, con el apoyo y la guía de la Virgen María, tal como él mismo lo hizo y lo enseñó. Su legado nos invita a confiar en el Corazón de María como refugio y guía en nuestra propia misión en el mundo.
Tabla Resumen de la Vida de San Antonio María Claret
| Evento | Fecha Aproximada | Importancia |
|---|---|---|
| Nacimiento | 23 de diciembre de 1807 | Inicio de su vida terrenal |
| Ordenación Sacerdotal | 13 de junio de 1835 | Comienzo de su ministerio |
| Nombramiento Arzobispo de Cuba | 1849 | Inicio de su labor episcopal y reformadora |
| Consagración Episcopal | Octubre de 1850 | Confirmación de su misión en Cuba |
| Fundación Religiosas de María Inmaculada | 25 de agosto de 1855 | Inicio de una congregación femenina |
| Regreso a España / Confesor Real | Febrero de 1857 | Cambio de enfoque ministerial a la corte y educación |
| Profecía sobre los Males | 3 de septiembre de 1859 | Advertencia sobre guerras, demonios y Comunismo |
| Profecía sobre el Comunismo y Remedios | Agosto de 1861 | Reiteración de la advertencia y los remedios (Eucaristía, Rosario) |
| Exilio con la Reina | 1868 | Continúa su ministerio en Francia e Italia |
| Participación en Vaticano I | 1869 | Contribución al Concilio |
| Muerte | 24 de octubre de 1870 | Fin de su vida terrenal, inicio de su veneración como santo |
Preguntas Frecuentes sobre San Antonio María Claret
¿Quiénes son los Claretianos?
Son los Hijos Misioneros del Inmaculado Corazón de María, una congregación religiosa masculina fundada por San Antonio María Claret el 16 de julio de 1849 en Vic, España. Dedicados a la evangelización a través de la predicación, la enseñanza y la publicación.
¿Qué milagros se le atribuyen a San Antonio María Claret según la información proporcionada?
La información menciona varios sucesos extraordinarios: transfiguración durante la oración/predicación, levitación, detención de terremotos, calma de tormentas, apariciones de Jesús y María, caminar sobre el agua y una luz sobrenatural que irradiaba de su cuerpo durante la Misa, atestiguada incluso por la Reina Isabel II.
¿Qué profecías hizo San Antonio María Claret?
Según su autobiografía, recibió advertencias divinas sobre tres grandes males futuros: guerras horribles, la influencia de cuatro demonios principales (placer, amor al dinero, falso razonamiento, voluntad separada de Dios) y el surgimiento del Comunismo como un gran enemigo de la humanidad. También se le indicaron los remedios: devoción al Santísimo Sacramento y al Santo Rosario.
¿Por qué es San Antonio María Claret conocido por su devoción a la Virgen María?
La información destaca que sentía un especial cariño por la Virgen, a quien consideraba Madre, Maestra y Madrina. Promovió activamente la devoción a su Inmaculado Corazón y se le asocia con la recomendación de una importante oración de consagración a María.
¿San Antonio María Claret escribió muchos libros?
Sí, fue un autor muy prolífico. La información indica que escribió 144 libros, con más de cien obras impresas, abordando temas de espiritualidad, moral, catequesis, sermones y biografías.
La vida de San Antonio María Claret es un testimonio de fe, entrega y servicio. Su legado como fundador, su incansable labor misionera y su profunda vida espiritual, marcada por dones místicos y una ardiente devoción mariana, continúan inspirando a creyentes en todo el mundo. Su figura nos recuerda la importancia del celo por la evangelización y la confianza en la intercesión de la Virgen María ante los desafíos de cada época.
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