20/02/2018
El Santuario de Loyola, un lugar emblemático en el País Vasco, es mucho más que su imponente Basílica. Dentro de sus muros y edificaciones adyacentes late un corazón dedicado a la espiritualidad y la formación, representado de manera destacada por el Centro de Espiritualidad de Loyola (CEL) y su anexo, el Centro Arrupe (CEL-Arrupe). Estas instituciones, obras de la Compañía de Jesús, son pilares fundamentales para quienes buscan profundizar en la Espiritualidad Ignaciana y vivir una experiencia de encuentro personal y trascendente.

El CEL y el CEL-Arrupe ofrecen un refugio de paz y un espacio propicio para la reflexión, el estudio y el crecimiento espiritual, acogiendo a personas de diversas procedencias y con distintas inquietudes. Su misión se centra en hacer accesible la rica tradición espiritual legada por San Ignacio de Loyola, adaptándola a los desafíos y lenguajes del mundo contemporáneo.
- Los Orígenes del Centro de Espiritualidad (CEL)
- De Hospedería Histórica a Centro Arrupe
- Centro Arrupe: Un Espacio para el Encuentro y el Crecimiento
- La Integración Actual: CEL-Arrupe
- Comparativa: CEL vs. CEL-Arrupe
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Preguntas Frecuentes sobre el Centro Loyola (CEL y CEL-Arrupe)
- ¿Qué es el Centro Loyola?
- ¿Quién gestiona estos centros?
- ¿Desde cuándo existen?
- ¿Cuál es la misión principal del Centro de Espiritualidad (CEL)?
- ¿Qué tipo de actividades se realizan en el CEL y CEL-Arrupe?
- ¿Cuál es la diferencia entre el CEL y el CEL-Arrupe actualmente?
- ¿Puedo alojarme en el Centro Arrupe?
- Conclusión
Los Orígenes del Centro de Espiritualidad (CEL)
El Centro de Espiritualidad de Loyola (CEL) tiene sus raíces firmemente plantadas en la historia del Santuario. Fue fundado en el año 1972, estableciéndose en un edificio que, durante muchas décadas previas, había servido como casa de formación para los jóvenes jesuitas. Este uso previo ya marcaba una vocación de enseñanza y crecimiento dentro de la Compañía, una vocación que el CEL recogería y transformaría en su misión principal.
La inspiración que impulsa toda la actividad del CEL es, sin lugar a dudas, la difusión de la espiritualidad ignaciana. Esto se lleva a cabo primordialmente a través de la propuesta y acompañamiento de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, una herramienta probada a lo largo de los siglos para el discernimiento y el encuentro con Dios. Además de los Ejercicios, el Centro ofrece diversas actividades de formación, cursos, talleres y retiros que buscan nutrir la vida interior de las personas.
El equipo humano que da vida al CEL es un reflejo de la colaboración y diversidad que caracterizan a la misión ignaciana en la actualidad. Está compuesto por jesuitas, laicos y laicas comprometidos con la espiritualidad de Ignacio, así como por una comunidad de religiosas cuya presencia y servicio enriquecen la experiencia de quienes visitan el Centro. Juntos, trabajan para conservar la esencia más genuina de la experiencia vivida por San Ignacio en estas mismas tierras, al tiempo que se esfuerzan por presentarla de forma relevante y significativa para el hombre y la mujer de hoy, utilizando nuevos lenguajes y formatos que faciliten su comprensión y vivencia.
De Hospedería Histórica a Centro Arrupe
Justo al sur de la amplia explanada que se extiende frente a la imponente Basílica de San Ignacio, se encuentra un edificio con una historia rica y variada. Construido con la misma piedra extraída del monte Izarraitz y siguiendo el estilo arquitectónico propio del Santuario de Loyola, este edificio fue originalmente la Hospedería de Loyola. Su propósito inicial era, precisamente, acoger a los peregrinos y visitantes que llegaban al lugar donde nació San Ignacio.
A lo largo del tiempo, esta antigua Hospedería tuvo diferentes usos. Bajo la dirección de los jesuitas y con la valiosa colaboración de las religiosas Esclavas de Cristo Rey, funcionó como casa de ejercicios, albergó encuentros, cursos y retiros. Sin embargo, a partir de 1998, y dada la presencia y actividad del Centro de Espiritualidad (CEL) adyacente, la Hospedería recuperó en gran medida su función original, volviendo a ser principalmente una casa de huéspedes al servicio tanto del Santuario como del propio CEL.
La necesidad de adaptar las instalaciones a los tiempos modernos y a las nuevas necesidades llevó a una profunda reestructuración del edificio. Tras estas obras, el 28 de junio de 2001, la antigua Hospedería reestructurada fue reinaugurada con un nuevo nombre en honor a un jesuita contemporáneo de gran relevancia: el Centro Arrupe.
Centro Arrupe: Un Espacio para el Encuentro y el Crecimiento
Desde su inauguración en 2001 y hasta el año 2010, el Centro Arrupe operó como un centro ignaciano dedicado a la acogida. Su enfoque principal era el fomento del crecimiento personal y la facilitación de experiencias espirituales significativas. Se concibió como un espacio donde las personas podían encontrar la paz interior, un lugar para establecer o profundizar la relación consigo mismo, con los demás y, fundamentalmente, con Dios. Ofrecía también la posibilidad de compartir la vida y la fe en comunidad, creando un ambiente de acogida y fraternidad.
La historia del edificio dio un giro en 2010. En ese año, el Centro Arrupe fue alquilado a una familia que lo gestionó como un hotel, el Hotel Arrupe. Durante esta década, el establecimiento continuó acogiendo a una amplia variedad de personas que visitaban Loyola, manteniendo de alguna manera el espíritu primordial de acogida del lugar, aunque bajo un modelo de gestión diferente.
En 2020, al finalizar el contrato de alquiler, el Santuario de Loyola recuperó el uso y la gestión del edificio. Esta recuperación marcó el inicio de una nueva etapa para el antiguo Centro Arrupe, que ahora se integra plenamente como un anexo del Centro de Espiritualidad de Loyola (CEL). El objetivo de esta recuperación es claro: retomar y potenciar la perspectiva inicial tanto de la Hospedería original como del Centro Arrupe en sus dimensiones de acogida. Esto significa recibir nuevamente de forma prioritaria a peregrinos y devotos de San Ignacio, así como a personas y grupos que acuden a Loyola con propósitos espirituales, de formación o apostólicos.
La Integración Actual: CEL-Arrupe
El nuevo nombre de la instalación, CEL-Arrupe (Centro Arrupe), refleja precisamente esta integración y continuidad. Quiere significar que el edificio funciona ahora como un anexo del Centro de Espiritualidad (CEL), y que su actividad principal es la acogida de personas (de ahí la adición de Arrupe, que estuvo asociado a la acogida ignaciana). Esta función de acogida, cabe destacar, nunca estuvo ausente desde los inicios de la Hospedería de Loyola.
Esta integración entre el CEL y el CEL-Arrupe permite una flexibilidad notable en el uso de las instalaciones. Si bien el CEL, en su edificio original de 1972, está dedicado de manera más explícita y prioritaria a las actividades de retiro, silencio profundo y Espiritualidad Ignaciana en su forma más intensa (como los Ejercicios Espirituales), el CEL-Arrupe complementa esta oferta proporcionando espacios adicionales de alojamiento y salas para grupos, encuentros y otras actividades que requieren una acogida más amplia o un ambiente distinto al del silencio de retiro.
En la práctica, la integración significa que las personas o grupos que participan en actividades organizadas por el CEL pueden ser alojados en el CEL-Arrupe, y viceversa, o que las actividades pueden desarrollarse en cualquiera de los dos edificios según las necesidades. Esto optimiza los recursos y amplía las posibilidades de acogida del Santuario de Loyola, fortaleciendo su misión como centro de peregrinación, espiritualidad y formación.
Comparativa: CEL vs. CEL-Arrupe
Aunque integrados, es útil visualizar las diferencias y complementariedades entre ambos espacios basándonos en su historia y enfoque actual:
| Aspecto | Centro de Espiritualidad (CEL) | CEL-Arrupe (Centro Arrupe) |
|---|---|---|
| Fundación/Inauguración | 1972 | Reestructurado/Inaugurado como Centro Arrupe en 2001 (Edificio original: antigua Hospedería) |
| Uso Inicial del Edificio | Casa de formación de jesuitas | Hospedería de peregrinos |
| Enfoque Principal Actual | Retiros de silencio, Ejercicios Espirituales, Espiritualidad Ignaciana intensa | Acogida de peregrinos, grupos para encuentros espirituales, formativos o apostólicos, alojamiento complementario |
| Historia Reciente del Edificio | Uso continuo como centro de espiritualidad | Funciona como Centro Arrupe (2001-2010), Hotel Arrupe (2010-2020), integrado al CEL (2020-) |
| Ubicación | Dentro del complejo del Santuario, cerca del CEL-Arrupe | Al sur de la explanada de la Basílica, anexo al CEL |
Esta tabla simplificada ayuda a entender cómo dos edificios con historias y enfoques ligeramente distintos se unen ahora bajo una misma gestión para ofrecer una experiencia más completa a quienes visitan el Santuario de Loyola en busca de crecimiento espiritual y encuentro.
Preguntas Frecuentes sobre el Centro Loyola (CEL y CEL-Arrupe)
A continuación, respondemos algunas preguntas comunes basadas en la información proporcionada:
¿Qué es el Centro Loyola?
El término "Centro Loyola" en este contexto se refiere principalmente al Centro de Espiritualidad de Loyola (CEL) y su anexo actual, el CEL-Arrupe. Son obras de la Compañía de Jesús en el Santuario de Loyola dedicadas a difundir la espiritualidad ignaciana a través de ejercicios espirituales, formación y acogida.
¿Quién gestiona estos centros?
Tanto el Centro de Espiritualidad (CEL) como el CEL-Arrupe son gestionados por la Compañía de Jesús, en colaboración con un equipo de jesuitas, laicos, laicas y una comunidad de religiosas.
¿Desde cuándo existen?
El Centro de Espiritualidad (CEL) fue fundado en 1972. El edificio del CEL-Arrupe tiene una historia más larga como Hospedería, fue reestructurado e inaugurado como Centro Arrupe en 2001, y se integró al CEL en 2020.
¿Cuál es la misión principal del Centro de Espiritualidad (CEL)?
Su misión principal es difundir la espiritualidad ignaciana, especialmente a través de los ejercicios espirituales y la formación, conservando la esencia de San Ignacio y adaptándola al mundo actual.
¿Qué tipo de actividades se realizan en el CEL y CEL-Arrupe?
Se realizan ejercicios espirituales, retiros, cursos, encuentros de formación, y se acoge a peregrinos, devotos y grupos con fines espirituales o apostólicos.
¿Cuál es la diferencia entre el CEL y el CEL-Arrupe actualmente?
Aunque integrados, el CEL se dedica más explícitamente a actividades de retiro, silencio y espiritualidad ignaciana profunda, mientras que el CEL-Arrupe funciona como anexo centrado en la acogida de personas y grupos, ofreciendo alojamiento y espacios complementarios para encuentros formativos, espirituales o apostólicos.
¿Puedo alojarme en el Centro Arrupe?
Sí, desde 2020, el CEL-Arrupe ha recuperado su función de acogida de peregrinos, devotos y grupos que vienen a Loyola para actividades espirituales o de formación, funcionando como un anexo del CEL.
Conclusión
El Centro de Espiritualidad de Loyola (CEL) y su anexo, el CEL-Arrupe, constituyen un vital pulmón espiritual dentro del Santuario de Loyola. Son la materialización del deseo de la Compañía de Jesús de compartir el tesoro de la Espiritualidad Ignaciana con el mundo. A través de una oferta variada que incluye desde los profundos Ejercicios Espirituales hasta encuentros de formación y espacios de acogida para peregrinos, estos centros continúan la labor iniciada por San Ignacio en estas mismas tierras. Representan un puente entre la rica tradición del pasado y las necesidades espirituales del presente, ofreciendo un lugar donde encontrar paz, discernimiento y un impulso para vivir la fe de manera auténtica y comprometida en el día a día.
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